Como ya verán en el titulo voy a hablar de lo que me pasó un lunes. No voy a describir el dia en si porque ustedes ya lo saben era lunes y eso ya lo dice todo. En fin ademas de ser un dia larguisimo en el trabajo, esos días en los que si sólo te duele la cabeza te tenes que considerar afortunado, bueno ademas de eso el micro tardó mucho mas de lo que debia, por lo general no respetan el horario, pero este lunes fue como si me insultaran en la cara, como si se rieran de mi y de todos lo que esperamos todos los dias, entre ellos chicos que salen de la escuela y que desde luego el micro les habla de que la vida es una porquería, los desilusiona como me pasaba a mi cuando salia de la escuela y tenia que esperarlo viendo como muchos de mis compañeros se iban muy comodos en autos. Bueno luego de pasar el trauma del micro que no significa sólo la espera sino viajar apretados y con toda la contaminacion sonora que puede soportar una persona. Al llegar a mi casa, me senti un poco reconfortado como cualquiera que llega a casa despues de un lunes, pero bueno mi dolor de cabeza estaba igual a pesar de haber tomado analgesicos. Decidí acostarme porque no podia ni soportar la luz, era un dolor muy fuerte, yo pensaba, el estres es un arma asesina pero ya se me pasará. El tiempo pasaba y el dolor y el malestar no se iban, y se me ocurrían frases realmente poéticas para describir mi situación, frases poéticas y reales, como "mi dolor de cabeza es tan fuerte que hasta el sonido de mis pensamientos me molesta", no era solo arte, era verdad, aunque a veces no es necesario tener dolor de cabeza para que te molesten tus propios pensamientos. Luego pensé, bueno si me levanto seguramente estaré mejor, lo hice, pero no podía ni caminar del mareo, me pareció tan gracioso, que realmente me reia, entonces me volví a acostar. Esperaba al menos dormirme, pero no podia, es como si mi cuerpo me estuviera poniendo un limite. Se hicieron las 3 de la mañana y yo seguía ahí, empecé a soñar semidespierto, soñaba cosas raras, lo cual no me llamo la atencion porque es lo que siempre soñamos todos, pero en un momento, escuche una voz, estaba entredormido, o quizas no, no recuerdo mi estado recuerdo lo que paso, solo eso, y con eso espero conformarlos. Era una voz a medias y me asustaba, me asustaba mucho, prendi la luz y nada. Volví a escuchar la voz, nunca entendí lo que decía, eran cosas raras, otro idioma, volví a prender la luz, y busqué por todos lados, en mi habitacion, no habia nada, yo esperaba una radio prendida solo eso, y con eso me calmaba, pero no. Fui al pasillo que conecta la habitacion con el baño y ahi estaba, era una rueda, si! una rueda de micro, llena de humo con olor a hollín, no entendia que hacía esa rueda en mi casa, traté de acercarme para agarrarla y sacarla afuera pero a medida que me acercaba el humo era peor, no me dejaba respirar, no sabia que hacer con esa cosa en mi pasillo molestandome. El humo se esparció por toda la casa, y no lo soporte mas, me acerqué y la agarré, pero inmediatamente la tuve que soltar porque me qumaba, me sangraban las manos, me lloraban los ojos y no podia parar de toser por el humo negro, que luego cambio de color, primero a violeta, luego a rojo, luego amarillo, y volvió al negro. No supe que hacer mi desesperacion era importante, no podia llamar a nadie, todos pensarían que estoy loco, qué hace una rueda de micro en el pasillo de mi casa?, pero juro que yo no la traje. La noche se volvió eterna, mi dolor de cabeza no paraba, y el humo ya habia hecho que toda mi piel se pusiera color carbon, es más me tocaba los brazos y parecian leña quemándose en algun asado. Luego de dos horas sin saber que hacer, agarré un balde, lo llene de agua, y se lo tiré a la rueda, creo que fue la peor idea que tuve en mi vida, la casa se llenó de vapor, que enseguida se condensó y empezo a llover, si llovía en mi casa, y llovia mucho, sin embargo la ruda no paraba de largar humo que para este momento ya era color verde, aunque luego volvio al negro. El tiempo transcurría y el sol seguia haciendose desear, me dí cuenta que no podía doblar las rodillas, tampoco los codos, cada vez me podía mover menos, era como si todo mi cuerpo estuviera hacho de troncos carbonizados y quizas lo estaba, no lo sé. Alegremente el cansancio me venció y me desmayé. Cuando desperté habia sol, mis piernas ya no eran de carbon y la rueda ya no largaba humo, asi que decidí sacarla de mi casa, pero no pude, nuevamente, no porque me quemara, estaba amarrada al piso, no la pude sacar con nada, traté golpeandola con un cortafierro y una masa pero imposible, no entiendo como estaba tan pegada, no tenia nada, perdón no se por que hablo en pasado porque todavia esta en el pasillo de mi casa y todavia no puedo sacarla de ahi.
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