Capitulo 2 El socio y su testimonio clave
-Señor Fernando le presento al socio de Binder. Es menester suyo preguntarle acerca de lo acontecido… Hágalo ¿Qué espera?
-Oficial no se preocupe. Carpe Diem –cerré la conversación con el oficial y me dirigí al socio. ¿Cómo anda? Cuénteme ¿Qué hizo usted el día del asesinato?
-En lo que a mí respecta ando un poco acongojado. La muerte de Binder me ha dejado pasmado. Le comento que yo he hablado con él horas antes de que muriera; discutíamos sobre la toma o no de distintos casos. Yo le recordaba que nuestra pequeña empresa, al privarse de ciertos casos, se iba a la quiebra. Le exigí que cambiáramos ese pensamiento. Pero no escuchó y prefirió seguir con su ideología. Ambos abandonamos la habitación, yo por mi parte recuerdo que atendí al señor Libberman, un cliente nuestro que está en juicio por un accidente laboral. Binder, a su vez, se fue a la cocina a prepararse algo.
-¿Había alguien más presenciando esa discusión?
-No señor. Yo mismo me cercioré de que no hubiese nadie. Además cerré la puerta de la habitación para evitar que alguien escuche algo.
-¿Qué me dice de su secretaria?
-Bueno, que puedo decirle, es una gran trabajadora a pesar de su edad. Aunque su mayor defecto es que es demasiado fisgona.
-Ah ya veo… ¿Ella tuvo algún problema últimamente? Cuando me refiero a un problema puede ser de cualquier índole: familiar, laboral, social, etc.
-Por lo que yo sé, ella no era de tener problemas hasta que su marido fue atropellado ‘accidentalmente’ (ya sabe cómo es esto) por un auto. Las heridas son leves pero le están reclamando al victimario la indemnización pertinente.
-¿Cómo sabe todo usted eso?
-Sí, perdón por no aclararlo. Binder tomo el caso hace un año, y todavía no ha llegado a sentencia firme.
-¿Considera que su secretaria tuvo algún motivo para asesinar a Binder?
-No lo creo así, ya que con su muerte no sacaría ningún rédito. Pero si mal no recuerdo, ambos habían tenido una fuerte discusión por el escaso avance del caso. Ella le reprochaba que él no obrara con diligencia, considerando, a esto la causa del retraso en la sentencia y, por lo tanto, ella y su marido no podían cobrar su indemnización. Además creo haberlo escuchado diciéndole que si algo se volvía a repetir. Él la despediría.
-Muchas gracias. Ha sido usted muy amable.