Perón por no poner colores, alguna imagen, algo que decore. Pero lo estoy posteando (no por presumir) desde mi tablet. Y realmente es un dolor de testículos tener que editar todo eso.
Cerraje
He conocido bastante gente. No es como todos piensan: no me han defraudado. No me he sentido mal por la negligencia de una persona. Quizás sea porque tampoco les he dado la oportunidad de hacerlo. Está bien. Soy un tipo cerrado. No dejo que mucha gente se me acerque. Si veo que han traspasado cierto punto marco el límite y me alejo. No sé sí es bueno, malo, deficiente, inherente, negligente, satisfactorio, paupérrimo, desdeñoso, o qué. Pero es el camino. Si bien la vida esta ceñida por logros, también se erige por fracasos. Tal vez las decepciones sean parte de los logros, del crecimiento. Tal vez no sean parte elemental del sufrimiento. Tal vez arraiguen en su ser las bondades que el ser humano arrojó en el camino. No lo sé. Está bien. Soy cerrado. No me abro, no dejo penetrarme ¡oiga, no malinterprete!
He conocido gente lastimosa. Los alejé. He conocido gente bondadosa. Los alejé. He conocido... Los alejé. Conoceré a más personas y las alejaré todavía más. ¿Por qué? No lo sé. O quizás sea para preservar mi existencia. Quizás prefiera aislarme para no sentir desasosiego. Que desazón, cuanta crueldad humana.
Ante la ferviente y servil mirada del olvido me ciño. Ante la vetusta e incorpórea indiferencia me erijo. Ante el olvido me ciño. El olvido. La indiferencia. Quisiera entender en que se ciñen muchos de los que me rodean. ¿Ante qué bondades? ¿Ante la humildad? ¿Ante aquellos valores que nuestros padres supieron cosechar en nosotros? Se bueno, no insultes, no grites, no levantes la mano, no mires a aquella mujer que muestra los senos «Ey pibe, mirá para el costado que sos un pendejo. Esto es para grandes. Yo si puedo mirar. Uy mirá lo que es eso por dios ¡ey pendejo te dije que no mires! ¿Querés que te faje? Esta bien. Tomá. Por irrespetar a tus mayores.». Esos son los valores. ¿Ante qué valores se erige la conciencia de los demás? ¿Ante la fidelidad del hombre que voltea su cara, mira a la pared y le jura amor eterno? ¿Ante la paupérrima mirada de los demás? «ey pendejo, acá se hace así. Porque sí. ¡No pibe te dije que lo hacemos de otra manera! ¿Querés que te faje?». ¿Ante qué se erigen los valores? ¿Ante máscaras de buenos modales?
En fin. En mi herraje me ciño. Pero, la gente que ingresa, la poca que ingresa, no ha de querer irse nunca.