Capitulo 5 El caso está casi resuelto
-Bien Fernando espero noticias y ¡Buenas! –Dijo el oficial-
-Si oficial, he descubierto la llave de la escapatoria. Acompáñeme.
Le mostré de que manera el asesino pudo huir quedando libre de toda culpabilidad. Le argumenté el ‘por qué’ nadie se había percatado de tal detalle y se quedó atónito. No lo podía creer e inmediatamente llamó a la secretaria sólo para preguntarle hacía donde comunicaba esta habitación. Ella, sin ver el agujero (ya que el oficial así lo prefirió), mencionó que la habitación comunicaba directamente a la oficina del socio. Esta información parecía confirmar aún más mis sospechas sobre la culpabilidad del socio; pero no debía actuar con premura, ya que, puede ser una trampa puesta por mi segundo sospechoso. La secretaria.
Si quería concluir el caso tenía que encontrar la última pieza del rompecabezas. Inferí en que si la habitación del asesinado ya la he revisado, convendría echar un vistazo a la oficina contigua. En efecto, me dirigí hacía allí buscando la pieza que me faltaba. Por más que recorrí los alrededores mis ojos no captaban nada, era decepcionante creer que he llegado tan lejos para no cerrar este caso. “Maldición estoy muy enredado”-pensaba- “Mejor me voy a tomar algo de aire, así podré pensar mejor”. Al momento de salir, cerca de la puerta, miré por casualidad para abajo y encontré un papel, pequeño, como si fuera para hacer ínfimas anotaciones o recordatorios. En su interior decía “Cliente 22:30. Señor Libberman. Caso 454”. Lo peculiar de todo esto era el estilo de la letra. Si una grafóloga analizaba esto diría que es una letra de mujer. Mi caso estaba concluido. Solo necesitaba unas preguntas a la secretaria.
-Disculpe ¿Es esta su letra?
-Oh! Si, démelo porque si no se me olvidan las citas. No lo encontraba por ninguna parte, hace días que lo había perdido ¡Que despistada!, sin el no podría atender al señor… ¿Libberman?
-Correcto. Pero déjeme conservarlo solo unos instantes. Una pregunta más ¿de qué fecha es esto?
-Bueno del día del asesinato.
Reuní a todos en la habitación donde fue asesinado el señor Binder y comencé a dar mí veredicto.
-Como saben –comencé a hablar- el señor Binder fue asesinado hace unos días. Lo cual me trajo hasta aquí luego de un llamado del oficial Solari. El caso era muy intrincado, ya que habían asesinado a un hombre misteriosamente y la habitación donde había ocurrido estaba increíblemente ‘sellada’; no había ningún rastro de salida. Luego, el caso se volvió un poco más llevadero, al momento de interrogar a ambos sospechosos. Los cuales deliberadamente me dieron información inculpando al otro ya que la psicología del asesino vulgar funciona así; si no ¿Por qué habría un asesino decir algo que lo incrimine? Pero lamento decirle, a usted asesino, que no ha podido engañarme. En efecto, y bastante elemental; ¡USTED MATÓ AL SEÑOR BINDER!

Acá es el momento en donde decidis... ¿Prestaste atención a los detalles importantes? A proposito los dispersé por todo el relato. Pero hay uno que es clave y con esa pista vas a poder argumentar porque el asesino lo hizo... SUERTE!
¿QUIÉN CREES QUE FUE?