
¡Acérquense a presenciar el nuevo invento humano!
No se dejen llevar por las apariencias, su aire de anacronismo es su mayor virtud. ¿Cuando fue más potente la radiación de su televisor? Allá por los años 70, hasta que se utilizó el vidrio emplomado.
No se desanimen. Esta máquina bestial cumplirá todos sus deseos.
El nuevo modelo traerá plasma con todo un arsenal de rayos catódicos, entremezclados formando una luz que perfore la fóvea, estimulando el cerebro directamente.
Un mando diseñado a medida traerá el alimento exterior, no digital. De los bordes de la pantalla se escurrirá grasa fina enlatada. Dispuesta para el sujeto promedio, y en secciones para embadurnarse el cuerpo.
Sabemos que el tiempo sentado aumenta el peso, armaremos una pantalla que crezca con el grado de exceso alimentario, agregando a cambio nuevos minutos de promoción publicitaria.
¿Le molestan sus hijos? No exaspere, nuestro producto hará que los desprecien a través de nuestros ideales. Ningún niño será perfecto. Y su desprecio se trasmitirá dejandolos en un molde modificable, execrable. Sellado en plástico y servilletas engrasadas.
El amor tampoco es un problema. El estímulo tactil crece por el tubo, y prevalece. Alza el triunfo en las piernas de mujeres de fama, y en la saliva del hombre del programa. ¿Para que amar si está el onanismo digital? Pero el sexo solo valdrá imitando nuestra novela, de otro modo será insatisfecho.
Los parlantes estridentes olvidarán aturdirán todo enfrentamiento, nuestra última tecnología los despojará de aquellas emociones, tan inoportunas.
La vida se perderá de preocupaciones también, en un idilio de alcantarilla.
¿Para que soñar? Nuestra máquina infalible soñará por usted.
Si es que queda todavía un usted.
Escrito propio