
El paseo del día. Por la madrugada de ciudad.
Edificios de ensueño, paredes de aire, enlaces de realidad. Todos aquellos resultados de mi invención, llevando el mundo sobre mi cabeza.
Mi camino carga sus marcas, dulces, grises. Y la vida disfrazada, asiste a mis llamados como amistades abstractas. Saludos de voces inventadas.
No me molesta. Hoy disfruto estos simulacros, acciones simultáneas, sobre el plano imaginario.
Puedo pisar calles no inventadas, saltar sobre árboles muertos, y saludar rostros desconocidos.
Mi mano puede moverse creando pisos en los edificios, y borrándolos. Pintándolos de colores, y mutándolos de forma. Mis pies pueden cambiar su trayecto y dibujar calles y veredas, con solo una pisada. Volviéndo mi noche en una imagen de vivacidad. Todo es posible ante mis ojos cerrados y mi rincón visual.
Y sobre las calles puedo pintarte a vos.
Que siempre quedás incompleta, irreal.
Pero ya me cansé de este juego de imaginarte.
De ver tus ojos que me miran, y se escapan.
De ver que siempre te persigo. Pero nunca te encuentro.
Escrito propio