Hola comunidad de taringa esta vez quiero compartir algo el material hecho por la banda mexicana Molotov respecto a la realidad social y politica de mexico
“Gimme the power”, documental dirigido por Olallo Rubio y en el que se narra la trayectoria del grupo Molotov ligada a la historia reciente del país. Recomiendo verlo.
Este filme despierta un optimismo similar al que plantea el doctor Cansino, que le criticara el doctor Schmidt el día de la presentación, aunado a lo deprimente que resulta la represión y las libertades a medias.
Optimismo que nace del coraje -natural de cada etapa histórica- y de la esperanza –también equivalente y a la par de la desigualdad de determinada época. Como se dijo en la presentación del libro: en repetidas ocasiones los mexicanos hemos sentido y creído que estamos de frente al “cambio”, sin embargo, algo pasa que el susodicho consigue llegar solamente a la percepción y no concreta la transformación.
No deben sorprendernos levantamientos de masas, cuando las demandas de un buen porcentaje de la población se basan en cosas aparentemente simples como justicia jurídica y social –donde al menos no haya gente en condiciones de pobreza alimentaria-, donde la expresión de ciudadanos es menospreciada y en ocasiones callada por los gobiernos. Las instituciones para conseguir un (casi) total cumplimiento a estas peticiones, existen; entonces ¿qué pasa?
Hemos vivido varias crisis. Mantenemos mucha ventaja respecto a otras personas, un ejemplo: usted me lee porque de alguna manera tiene acceso a la Internet, su servidor puede hacerle llegar estos artículos porque de algún modo accedo a la red.
Los mismos integrantes de Molotov comentan que ya marcaron el inicio de una página en la música en el país, y que la generación que está debajo de ellos debe hacer lo mismo. ¿Se puede cambiar algo con la música?
“El dictador de las mil caras”. Es ése que ha vivido desde los tiempos de don Porfirio, durante las décadas priístas y después del experimento democrático que tuvimos como país –el cual amenaza, según qué ocurra el 1 de julio, con haberse quedado en experimento. Es el dictador, que a pesar de las manifestaciones y levantamientos, tiene el método idóneo para someter a la gente: poca y mala educación y miedo.
Contra él se han expresado productos o retoños como el EZLN, Molotov, los estudiantes de la UNAM en el ’99, los votantes que eligieron a Fox presidente, entre otros. Es decir, siguiendo la línea de Cansino, hay un optimismo sectorial que en ocasiones ha encontrado eco generalizado; o bien, generalizado que a veces ha hallado resonancia en ciertos sectores. Un optimismo que a su vez se esconde: la indignación mueve a algunos, mientras otros se solidarizan “moralmente” –casi siempre desde sus casas- con esos algunos.
Molotov es un ejemplo de entre muchos más. En síntesis: los actos autoritarios y dictatoriales continuarán hasta que se consiga la democratización de la sociedad y sus instituciones en general. El mensaje implícito del grupo es decir lo que se tenga que señalar o hacer notar públicamente. Que también han dado otros, desde los tiempos de don Porfirio.
un poco de la musica de Molotov
Gracias
“Gimme the power”, documental dirigido por Olallo Rubio y en el que se narra la trayectoria del grupo Molotov ligada a la historia reciente del país. Recomiendo verlo.
Este filme despierta un optimismo similar al que plantea el doctor Cansino, que le criticara el doctor Schmidt el día de la presentación, aunado a lo deprimente que resulta la represión y las libertades a medias.
Optimismo que nace del coraje -natural de cada etapa histórica- y de la esperanza –también equivalente y a la par de la desigualdad de determinada época. Como se dijo en la presentación del libro: en repetidas ocasiones los mexicanos hemos sentido y creído que estamos de frente al “cambio”, sin embargo, algo pasa que el susodicho consigue llegar solamente a la percepción y no concreta la transformación.
No deben sorprendernos levantamientos de masas, cuando las demandas de un buen porcentaje de la población se basan en cosas aparentemente simples como justicia jurídica y social –donde al menos no haya gente en condiciones de pobreza alimentaria-, donde la expresión de ciudadanos es menospreciada y en ocasiones callada por los gobiernos. Las instituciones para conseguir un (casi) total cumplimiento a estas peticiones, existen; entonces ¿qué pasa?
Hemos vivido varias crisis. Mantenemos mucha ventaja respecto a otras personas, un ejemplo: usted me lee porque de alguna manera tiene acceso a la Internet, su servidor puede hacerle llegar estos artículos porque de algún modo accedo a la red.
Los mismos integrantes de Molotov comentan que ya marcaron el inicio de una página en la música en el país, y que la generación que está debajo de ellos debe hacer lo mismo. ¿Se puede cambiar algo con la música?
“El dictador de las mil caras”. Es ése que ha vivido desde los tiempos de don Porfirio, durante las décadas priístas y después del experimento democrático que tuvimos como país –el cual amenaza, según qué ocurra el 1 de julio, con haberse quedado en experimento. Es el dictador, que a pesar de las manifestaciones y levantamientos, tiene el método idóneo para someter a la gente: poca y mala educación y miedo.
Contra él se han expresado productos o retoños como el EZLN, Molotov, los estudiantes de la UNAM en el ’99, los votantes que eligieron a Fox presidente, entre otros. Es decir, siguiendo la línea de Cansino, hay un optimismo sectorial que en ocasiones ha encontrado eco generalizado; o bien, generalizado que a veces ha hallado resonancia en ciertos sectores. Un optimismo que a su vez se esconde: la indignación mueve a algunos, mientras otros se solidarizan “moralmente” –casi siempre desde sus casas- con esos algunos.
Molotov es un ejemplo de entre muchos más. En síntesis: los actos autoritarios y dictatoriales continuarán hasta que se consiga la democratización de la sociedad y sus instituciones en general. El mensaje implícito del grupo es decir lo que se tenga que señalar o hacer notar públicamente. Que también han dado otros, desde los tiempos de don Porfirio.
un poco de la musica de Molotov
Gracias