En el mundo de la publicidad es habitual ver anuncios que se parecen entre sí, ya que a menudo los creativos se inspiran en spots que han tenido éxito con la intención de repetir la fórmula. Sin embargo, la nueva campaña de Gallina Blanca parece haber superado los límites de lo permisible, ya que está mucho más cerca del plagio que de la mera inspiración.
El anuncio muestra a un padre que prepara una sopa a su hijo usando el nuevo caldo Gallina Blanca, lo que provoca que éste salte de alegría de la trona y se arranque a cantar y bailar de una manera verdaderamente llamativa. Son precisamente esos movimientos los que han generado la polémica, ya que no son en absoluto originales.