El 80% de los que se habla en las redes sociales es autorreferencial, o sea, las personas hablan de sí mismas. Lo que parece una obviedad fue refrendado por un estudio de la Universidad de Harvard.
Las personas aman hablar sobre sí mismas, de su vida, su entorno, sus problemas, sus éxitos. Hablar sobre uno mismo es “intrínsecamente gratificante”, por lo que los seres humanos dedican “del 30 al 40 por ciento de sus conversaciones” a este tópico, según el estudio publicado por Proceedings of the National Academy of Sciences.
La investigación, realizada por la investigadora Diana Tamir, del Departamento de Psicología en la Universidad de Harvard (Massachusetts), junto con Jason Mitchel, cuantifica, además, el crecimiento exponencial de esta tendencia en las redes sociales virtuales. Allí, la práctica de hablar de lo propio llega al 80% de las conversaciones.
“Lo que queríamos saber es por qué, de manera constante, las personas divulgan información acerca de sí mismas en las conversaciones, por Internet, con conocidos o desconocidos, con quien quiera que les escuche”, dijo Tamir a la agencia Efe.
El equipo puso a prueba las teorías recientes de que los individuos asignan un elevado valor subjetivo a las oportunidades de comunicar sus pensamientos y sentimientos a otras personas, y de que el hacerlo activa mecanismos neurales y cognitivos asociados con la gratificación.
Las personas aman hablar sobre sí mismas, de su vida, su entorno, sus problemas, sus éxitos. Hablar sobre uno mismo es “intrínsecamente gratificante”, por lo que los seres humanos dedican “del 30 al 40 por ciento de sus conversaciones” a este tópico, según el estudio publicado por Proceedings of the National Academy of Sciences.
La investigación, realizada por la investigadora Diana Tamir, del Departamento de Psicología en la Universidad de Harvard (Massachusetts), junto con Jason Mitchel, cuantifica, además, el crecimiento exponencial de esta tendencia en las redes sociales virtuales. Allí, la práctica de hablar de lo propio llega al 80% de las conversaciones.
“Lo que queríamos saber es por qué, de manera constante, las personas divulgan información acerca de sí mismas en las conversaciones, por Internet, con conocidos o desconocidos, con quien quiera que les escuche”, dijo Tamir a la agencia Efe.
El equipo puso a prueba las teorías recientes de que los individuos asignan un elevado valor subjetivo a las oportunidades de comunicar sus pensamientos y sentimientos a otras personas, y de que el hacerlo activa mecanismos neurales y cognitivos asociados con la gratificación.