La situación mas difícil por la que pasamos los seres humanos, siempre va a ser la muerte de nuestros seres queridos. No tanto por la muerte en sí, sino, por el amor que había hacia la persona que se muere.
La muerte es un tema bastante certero y a la vez incierto; certero porque el morir es una garantía irrefragable para todos los seres vivos, e incierto, porque no sabemos en que circunstancias, tiempo o causas vaya a ocurrir.
Puede que la muerte llegue de imprevisto, mediante un factor externo como un accidente, caso fortuito, homicidio, etc., o que ocurra a raíz de una enfermedad degenerativa irreversible, situación que puede favorecer el proceso de asimilación de la pérdida de forma más rápida, según el caso, sobre todo si el enfermo Terminal es de edad avanzada. En ambos casos, en cuanto a la pérdida se refiere, el ser humano experimenta el dolor mas profundo que haya experimentado, sobre todo, cuando la persona que fallece, es su ser mas amado.
Todos nos hemos planteado el panorama de perder a nuestros seres mas queridos, y la sola imagen de su pérdida, nos aterra; igual que cuando nos imaginamos a nosotros mismos muertos, sabemos de antemano el inmenso dolor que habrá en nuestras familias.
Por todo lo anteriormente expuesto, he resumido en 3 puntos breves, los factores de acción mas importantes que debemos realizar para sobreponernos a una pérdida de algún familiar o ser querido, y en su defecto, prepararnos emocionalmente para enfrentar en un futuro, alguna situación similar. Estos 3 puntos, también se aplican ante todo tipo de pérdidas: emocional (pareja), económica, laboral, etc.
1.- COMUNICACIÓN CONSTANTE:
Es muy común que cuando ocurre una muerte repentina de algún ser amado, siempre hay algo que hubieramos querido externarle y no lo hicimos. Dejamos pasar muchas oportunidades para expresar lo que sentimos. Por ello, cuando alguien amado muere y no alcanzamos a decirle lo importante que era para nosotros, sentimos una profunda derrota en el alma. Hay arrepentimiento y eso hace difícil que nos levantemos anímicamente de la pérdida. Si nos abrimos a una comunicación constante, con nuestros seres queridos, en el trabajo, en las finanzas, en nuestras relaciones, vamos a fomentar un ambiente de actualización emocional en nuestra vida, cultivando relaciones claras.
2.- ESPIRITUALIDAD:
No importa si practicas o no una religión. Lo importante, es que tengas un acercamiento conciente con la fuente divina. Todos tenemos una necesidad de pertenencia y de que nuestra alma sea llenada. Cultiva los valores que nos hacen sentirnos plenos, como la comunión en armonía contigo mismo, viviendo y disfrutando del aquí y del ahora, el compartir con los demás, promover la paz entre los que te rodean, hacer algo por otra gente, son acciones entre otras muchas, que hacen de la vida una experiencia de plenitud.
3.- SOLTAR:
Dejar que las situaciones dolorosas o placenteras, ocurran sin resistencia. Dejarse ir. No aferrarse a ellas y no limitarlas. Cuando alguien amado muere, es normal que sintamos deseos de estar solos, llorar, gritar, etc. Hay que saber vivir esos momentos, sin oponer resistencia. Llorar y liberar el dolor es sano. Pero hay un momento en el que resurge la paz a nuestro ser, después de que se libera todo el dolor, y entonces es señal, de que debemos dar vuelta a la pagina. Por más duro el golpe, debemos honrar el destino de todo lo que abandona nuestras vidas, y sonreír a lo nuevo Abrir el paso al fluir natural de la vida.
La muerte es un tema bastante certero y a la vez incierto; certero porque el morir es una garantía irrefragable para todos los seres vivos, e incierto, porque no sabemos en que circunstancias, tiempo o causas vaya a ocurrir.
Puede que la muerte llegue de imprevisto, mediante un factor externo como un accidente, caso fortuito, homicidio, etc., o que ocurra a raíz de una enfermedad degenerativa irreversible, situación que puede favorecer el proceso de asimilación de la pérdida de forma más rápida, según el caso, sobre todo si el enfermo Terminal es de edad avanzada. En ambos casos, en cuanto a la pérdida se refiere, el ser humano experimenta el dolor mas profundo que haya experimentado, sobre todo, cuando la persona que fallece, es su ser mas amado.
Todos nos hemos planteado el panorama de perder a nuestros seres mas queridos, y la sola imagen de su pérdida, nos aterra; igual que cuando nos imaginamos a nosotros mismos muertos, sabemos de antemano el inmenso dolor que habrá en nuestras familias.
Por todo lo anteriormente expuesto, he resumido en 3 puntos breves, los factores de acción mas importantes que debemos realizar para sobreponernos a una pérdida de algún familiar o ser querido, y en su defecto, prepararnos emocionalmente para enfrentar en un futuro, alguna situación similar. Estos 3 puntos, también se aplican ante todo tipo de pérdidas: emocional (pareja), económica, laboral, etc.
1.- COMUNICACIÓN CONSTANTE:
Es muy común que cuando ocurre una muerte repentina de algún ser amado, siempre hay algo que hubieramos querido externarle y no lo hicimos. Dejamos pasar muchas oportunidades para expresar lo que sentimos. Por ello, cuando alguien amado muere y no alcanzamos a decirle lo importante que era para nosotros, sentimos una profunda derrota en el alma. Hay arrepentimiento y eso hace difícil que nos levantemos anímicamente de la pérdida. Si nos abrimos a una comunicación constante, con nuestros seres queridos, en el trabajo, en las finanzas, en nuestras relaciones, vamos a fomentar un ambiente de actualización emocional en nuestra vida, cultivando relaciones claras.
2.- ESPIRITUALIDAD:
No importa si practicas o no una religión. Lo importante, es que tengas un acercamiento conciente con la fuente divina. Todos tenemos una necesidad de pertenencia y de que nuestra alma sea llenada. Cultiva los valores que nos hacen sentirnos plenos, como la comunión en armonía contigo mismo, viviendo y disfrutando del aquí y del ahora, el compartir con los demás, promover la paz entre los que te rodean, hacer algo por otra gente, son acciones entre otras muchas, que hacen de la vida una experiencia de plenitud.
3.- SOLTAR:
Dejar que las situaciones dolorosas o placenteras, ocurran sin resistencia. Dejarse ir. No aferrarse a ellas y no limitarlas. Cuando alguien amado muere, es normal que sintamos deseos de estar solos, llorar, gritar, etc. Hay que saber vivir esos momentos, sin oponer resistencia. Llorar y liberar el dolor es sano. Pero hay un momento en el que resurge la paz a nuestro ser, después de que se libera todo el dolor, y entonces es señal, de que debemos dar vuelta a la pagina. Por más duro el golpe, debemos honrar el destino de todo lo que abandona nuestras vidas, y sonreír a lo nuevo Abrir el paso al fluir natural de la vida.