Hola estimados amigos!!!!! Muchas veces se ha puesto en tela de juicio o no se ha creído en este sacramento tan importante como es el de la "eucaristía" por el que se cumple aquello que nuestro Señor dijo a sus discípulos y en ellos a toda la humanidad, durante la última cena: Levantando la copa de vino: -"Tomad y bebed todo de el pues, esta en mi sangre" Luego tomando el pan: -Tomad y comed todo de el pues este es mi cuerpo" . . . "haced esto en memoria mía" Y esto es lo que se realiza cada vez que se celebra la Sagrada Misa ya que fue instituída en aquella "última cena". Bueno, se ve que nuestro amado Padre celestial , ha querido dar pruebas de la veracidad de este momento sagrado en que el alma es alimentada.Para ello ha demostrado en varias ocasiones, en distintos países y con distintas personas el milagro al que se referían sus palabras perpetuadas en la Sagrada Biblia. ----------------------------------------------------------------------------------------------------- Italia, 28 - 2 - 2010 Cada misa tiene cuatro grandes partes: ritos iniciales, liturgia de la palabra, liturgia eucarística y ritos de conclusión. Es en el tercer momento donde en ocasiones se han observado éste tipo de fenómenos maravillosos en los que confirmamos la presencia viva del Señor. Milagro Eucarístico en la Santa Misa celebrada por Su Excelencia el Rev. Mons. Giovanni Bulaitis, Nuncio Apostólico , en la Capilla de la Casa de San Benedetto, Roma, el 28 de febrero 2010. La vidente estigmatizada de Korea del Sur JULIA KIM ha sido una vez más el instrumento de un extraordinario milagro Eucarístico en presencia de numerosos testigos. Esta mujer, sin tener heridas en su boca, al recibir la santa eucaristía se transforma en un trozo de carne. Arzobispo Giovanni Bulaitis, Pro-Nuncio Apostólico de Korea, Emeritus, celebrando Misa asistida por Julia Kim ----------------------------------------- Fragmento del testimonio del obispo: "Durante la comunión, le di a Julia la hostia mojada en el vino consagrado. Cuando la distribución a la totalidad de las personas se terminó, uno de los ayudantes de Julia hizo una seña para que me acercara a Julia. Abrió la boca y vimos que la hostia se transformó en una forma grande, hinchado de carne bañado en sangre como un corazón. Todos los que estaban presentes vieron lo que había sucedido y numerosas fotografías fueron tomadas. Después, hubo un período de tiempo de largo silencio, durante unos 15 minutos. Entonces, le pregunté a uno de los asistentes para dar un poco de agua a Julia. Así, la misa terminó con una bendición. A continuación, examiné la boca de Julia que fue encontrada normal y de un claro color sin manchas o lesiones. Entonces, yo inserte un purificador en la boca de Julia para ver si había algo con sangre. Pero no había nada. Más tarde, le pregunté a Julia si la Santísima Virgen le había dado algún Mensaje para mí. Ella respondió: Sí y dijo la Santísima Virgen que me había querido dar una señal y que este Milagro Eucarístico fue la treceava a Julia y la última de Naju. Ninguno de los compañeros de Julia, con la excepción del padre Aloysius, había presenciado alguna vez un Milagro Eucarístico . La capilla se llenó de la fragancia de las rosas". ---------------------------------------------------------------------------------------- ------------------------------------------------------------------------------------- --- Florencia Italia, 23 - 5 - 2003 Testimonio: "Los análisis han permitido obtener los siguientes resultados: Se trata de SANGRE HUMANA MASCULINA. El grupo sanguíneo es AB Rh+ Es sangre del mismo tipo de aquella de Lanciano y del SANTO SUDARIO. Han sido hechos todos los análisis posibles sobre el ADN. Yo Gian Paolo Faroni, Sacerdote de la congregación Salesiana Don Bosco, declara que el día viernes 23 de mayo del 2003, a la hora tres postmeridiana, en un “Encuentro de Oración” en provincia de Florencia - Italia, vi la Hostia contenida en el ostensorio que se ruborizó de sangre. Estupefacto, caí de rodillas y fui invadido por una emoción profunda. Tembloroso y sacudido por un llanto convulso, quedé con los ojos fijos sobre el milagro, en extática adoración hacia Jesús sangrante. Delante de mis ojos la hostia se ruborizaba cada ves más con la Sangre de Cristo. La hostia se presentó vestida de Sangre en su parte anterior y llena de sudor en la parte posterior. De la parte posterior caían dos vetas que descendían de lo alto en bajo. Tocando el vidrio del pequeño ostensorio pude constatar que estaba tibio, por el calor de la Sangre que salía copiosamente de la hostia. La partícula aparecía como una pieza de carne seccionada y encarcelada entre los dos vidrios del ostensorio; aquel posterior se presentó mojado de sangre, mientras aquella fachada resultó al mismo tiempo salpicada a causa del sudor. La luz hizo asemejar a aquellas gotas de sudor en tanto pequeños diamantes. De la parte opuesta la sangre dejó sobre el vidrio una huella al rojo vivo y con el pasar del tiempo fue acumulándose en la parte inferior de la vitrina formando una capa con forma elíptica. Muchos testigos estuvieron presentes sobre el lugar al momento de la constatación. Rápidamente, fueron informados los restantes miembros del grupo de oración y en poco tiempo, unas treinta personas llegaron al lugar del Milagro Eucarístico, para ser de ello testigos presenciales. Ellos lo vieron, se arrodillaron y lo adoraron. Vieron con sus propios ojos el “Regalo” ofrecido por Dios a la pequeña comunidad y al mundo entero. Yo Gian Paolo Faroni Sacerdote de la congregación Salesiana Don Bosco declaro verdadero este extraordinario Milagro Eucarístico. La Santísima Trinidad y María Santísima explican a través de las revelaciones dadas a Conchiglia que el Milagro ha sido concedido y donado para que se haga conocer como signo y como severa advertencia para todo el mundo" ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Estos son solo dos ejemplos de como el cielo nos enseña y nos recuerdan el valor de la eucaristía que instituida por El en la última cena es la consagración del pan en el Cuerpo de Cristo y del vino en su Sangre que renueva mística y sacramentalmente el sacrificio de Jesucristo en la Cruz. La Eucaristía es Jesús real y personalmente presente en el pan y el vino que el sacerdote consagra. Por la fe creemos que la presencia de Jesús en la Hostia y el vino no es sólo simbólica sino real; esto se llama el misterio de la transubstanciación ya que lo que cambia es la sustancia del pan y del vino; los accidente—forma, color, sabor, etc.— permanecen iguales.. - Aquí en estos videos, podemos ver varios casos de "Milágros Eucarísticos" comprobados y estudiados: link: http://http://www.youtube.com/watch?v=NhXrcxDvbbE&feature=relmfu Este segundo video es interesantícimo, les recomiendo verlo con tiempo y atención: link: http://http://www.youtube.com/watch?v=1OpUq6zzKJA&feature=related - Aquí unas bellas imágenes sobre el tema: Es, por lo tanto de suma importancia la asistencia a Misa no como mero espectador, sino con entrega, con fe, con respeto viviendo con intensidad cada uno de los momentos que la integran , de esta manera la Santa Misa se torna muy poderosa para nuestras vidas. Tales son sus partes: Partes de La Sagrada Misa - (Instrucción general del Misal Romano) La Misa consta de dos partes, a saber, la Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística. Consta además de algunos ritos que inician y concluyen la celebración. Ritos Iniciales: Los ritos que preceden a la Liturgia de la Palabra, es decir, la entrada, el saludo, el acto penitencial, el Señor, ten piedad, el Gloria y la colecta, tienen el carácter de exordio, de introducción y de preparación. La finalidad de ellos es hacer que los fieles reunidos en la unidad construyan la comunión y se dispongan debidamente a escuchar la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía. -Entrada: Estando el pueblo reunido, cuando avanza el sacerdote con el diácono y con los ministros, se da comienzo al canto de entrada. La finalidad de este canto es abrir la celebración, promover la unión de quienes se están congregados e introducir su espíritu en el misterio del tiempo litúrgico o de la festividad, así como acompañar la procesión del sacerdote y los ministros. -Saludo: Cuando llegan al presbiterio, el sacerdote, el diácono y los ministros saludan al altar con una inclinación profunda. Sin embargo, como signo de veneración, el sacerdote y el diácono besan el altar; y el sacerdote, según las circunstancias, inciensa la cruz y el altar. Concluido el canto de entrada, el sacerdote de pie, en la sede, se signa juntamente con toda la asamblea con la señal de la cruz; después, por medio del saludo, expresa a la comunidad reunida la presencia del Señor. Con este saludo y con la respuesta del pueblo se manifiesta el misterio de la Iglesia congregada. -Acto penitencial: Después el sacerdote invita al acto penitencial que, tras una breve pausa de silencio, se lleva a cabo por medio de la fórmula de la confesión general de toda la comunidad, y se concluye con la absolución del sacerdote que, no obstante, carece de la eficacia del sacramento de la Penitencia. -Señor, ten piedad: Después del acto penitencial, se tiene siempre el Señor, ten piedad, a no ser que quizás haya tenido lugar ya en el mismo acto penitencial. -Gloria: El Gloria es un himno antiquísimo y venerable con el que la Iglesia, congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y glorifica y le suplica al Cordero. -Colecta: En seguida, el sacerdote invita al pueblo a orar, y todos, juntamente con el sacerdote, guardan un momento de silencio para hacerse conscientes de que están en la presencia de Dios y puedan formular en su espíritu sus deseos. Entonces el sacerdote dice la oración que suele llamarse «colecta» y por la cual se expresa el carácter de la celebración. Liturgia de la Palabra: La parte principal de la Liturgia de la Palabra la constituyen las lecturas tomadas de la Sagrada Escritura, junto con los cánticos que se intercalan entre ellas; y la homilía, la profesión de fe y la oración universal u oración de los fieles, la desarrollan y la concluyen. -Lecturas bíblicas Por las lecturas se prepara para los fieles la mesa de la Palabra de Dios y abren para ellos los tesoros de la Biblia. La lectura del Evangelio constituye la cumbre de la Liturgia de la Palabra. La Liturgia misma enseña que debe tributársele suma veneración, cuando la distingue entre las otras lecturas con especial honor, sea por parte del ministro delegado para anunciarlo y por la bendición o la oración con que se prepara; sea por parte de los fieles, que con sus aclamaciones reconocen y profesan la presencia de Cristo que les habla, y escuchan de pie la lectura misma; sea por los mismos signos de veneración que se tributan al Evangeliario. Después de la primera lectura, sigue el salmo responsorial, que es parte integral de la Liturgia de la Palabra y en sí mismo tiene gran importancia litúrgica y pastoral, ya que favorece la meditación de la Palabra de Dios. Después de la lectura, que precede inmediatamente al Evangelio, se canta el Aleluya u otro canto determinado por las rúbricas, según lo pida el tiempo litúrgico. Esta aclamación constituye por sí misma un rito, o bien un acto, por el que la asamblea de los fieles acoge y saluda al Señor, quien le hablará en el Evangelio, y en la cual profesa su fe con el canto. -Homilía La homilía es parte de la Liturgia y es muy recomendada, pues es necesaria para alimentar la vida cristiana. Conviene que sea una explicación o de algún aspecto de las lecturas de la Sagrada Escritura, o de otro texto del Ordinario, o del Propio de la Misa del día, teniendo en cuenta, sea el misterio que se celebra, sean las necesidades particulares de los oyentes. (Los domingos y las fiestas del precepto debe tenerse la homilía en todas las Misas que se celebran con asistencia del pueblo y no puede omitirse sin causa grave, por otra parte, se recomienda tenerla todos días especialmente en las ferias de Adviento, Cuaresma y durante el tiempo pascual, así como también en otras fiestas y ocasiones en que el pueblo acude numeroso a la Iglesia). -Profesión de fe El Símbolo o Profesión de Fe, se orienta a que todo el pueblo reunido responda a la Palabra de Dios anunciada en las lecturas de la Sagrada Escritura y explicada por la homilía. Y para que sea proclamado como regla de fe, mediante una fórmula aprobada para el uso litúrgico, que recuerde, confiese y manifieste los grandes misterios de la fe, antes de comenzar su celebración en la Eucaristía. -Oración universal En la oración universal, u oración de los fieles, el pueblo responde en cierto modo a la Palabra de Dios recibida en la fe y, ejercitando el oficio de su sacerdocio bautismal, ofrece súplicas a Dios por la salvación de todos. Liturgia eucarística: En la última Cena, Cristo instituyó el sacrificio y el banquete pascuales. Por estos misterios el sacrificio de la cruz se hace continuamente presente en la Iglesia, cuando el sacerdote, representando a Cristo Señor, realiza lo mismo que el Señor hizo y encomendó a sus discípulos que hicieran en memoria de Él. Cristo, pues, tomó el pan y el cáliz, dio gracias, partió el pan, y los dio a sus discípulos, diciendo: Tomad, comed, bebed; esto es mi Cuerpo; éste es el cáliz de mi Sangre. Haced esto en conmemoración mía. Por eso, la Iglesia ha ordenado toda la celebración de la Liturgia Eucarística con estas partes que responden a las palabras y a las acciones de Cristo, a saber: 1) En la preparación de los dones se llevan al altar el pan y el vino con agua, es decir, los mismos elementos que Cristo tomó en sus manos. 2) En la Plegaria Eucarística se dan gracias a Dios por toda la obra de la salvación y las ofrendas se convierten en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. 3) Por la fracción del pan y por la Comunión, los fieles, aunque sean muchos, reciben de un único pan el Cuerpo, y de un único cáliz la Sangre del Señor, del mismo modo como los Apóstoles lo recibieron de las manos del mismo Cristo. -Preparación de los dones Al comienzo de la Liturgia Eucarística se llevan al altar los dones que se convertirán en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo. En primer lugar se prepara el altar, o mesa del Señor, que es el centro de toda la Liturgia Eucarística, y en él se colocan el corporal, el purificador, el misal y el cáliz, cuando éste no se prepara en la credencia. En seguida se traen las ofrendas: el pan y el vino, que es laudable que sean presentados por los fieles. Cuando las ofrendas son traídas por los fieles, el sacerdote o el diácono las reciben en un lugar apropiado y son ellos quienes las llevan al altar. Aunque los fieles ya no traigan, de los suyos, el pan y el vino destinados para la liturgia, como se hacía antiguamente, sin embargo el rito de presentarlos conserva su fuerza y su significado espiritual. Depositadas las ofrendas y concluidos los ritos que las acompañan, con la invitación a orar junto con el sacerdote, y con la oración sobre las ofrendas, se concluye la preparación de los dones y se prepara la Plegaria Eucarística. -Plegaria Eucarística En este momento comienza el centro y la cumbre de toda la celebración, esto es, la Plegaria Eucarística, que ciertamente es una oración de acción de gracias y de santificación. La Plegaria Eucarística exige que todos la escuchen con reverencia y con silencio. Los principales elementos de que consta la Plegaria Eucarística pueden distinguirse de esta manera: a) Acción de gracias (que se expresa especialmente en el Prefacio), en la cual el sacerdote, en nombre de todo el pueblo santo, glorifica a Dios Padre y le da gracias por toda la obra de salvación o por algún aspecto particular de ella, de acuerdo con la índole del día, de la fiesta o del tiempo litúrgico. b) Aclamación: con la cual toda la asamblea, uniéndose a los coros celestiales, canta el Santo. Esta aclamación, que es parte de la misma Plegaria Eucarística, es proclamada por todo el pueblo juntamente con el sacerdote. c) Epíclesis: con la cual la Iglesia, por medio de invocaciones especiales, implora la fuerza del Espíritu Santo para que los dones ofrecidos por los hombres sean consagrados, es decir, se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo, y para que la víctima inmaculada que se va a recibir en la Comunión sirva para la salvación de quienes van a participar en ella. d) Narración de la institución y consagración: por las palabras y por las acciones de Cristo se lleva a cabo el sacrificio que el mismo Cristo instituyó en la última Cena, cuando ofreció su Cuerpo y su Sangre bajo las especies de pan y vino, y los dio a los Apóstoles para que comieran y bebieran, dejándoles el mandato de perpetuar el mismo misterio. e) Anámnesis: por la cual la Iglesia, al cumplir el mandato que recibió de Cristo por medio de los Apóstoles, realiza el memorial del mismo Cristo, renovando principalmente su bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección y su ascensión al cielo. f) Oblación: por la cual, en este mismo memorial, la Iglesia, principalmente la que se encuentra congregada aquí y ahora, ofrece al Padre en el Espíritu Santo la víctima inmaculada. La Iglesia, por su parte, pretende que los fieles, no sólo ofrezcan la víctima inmaculada, sino que también aprendan a ofrecerse a sí mismos, y día a día se perfeccionen, por la mediación de Cristo, en la unidad con Dios y entre ellos, para que finalmente, Dios sea todo en todos. g) Intercesiones: por las cuales se expresa que la Eucaristía se celebra en comunión con toda la Iglesia, tanto con la del cielo, como con la de la tierra; y que la oblación se ofrece por ella misma y por todos sus miembros, vivos y difuntos, llamados a participar de la redención y de la salvación adquiridas por el Cuerpo y la Sangre de Cristo. h) Doxología final: por la cual se expresa la glorificación de Dios, que es afirmada y concluida con la aclamación Amén del pueblo. -Rito de la comunión Puesto que la celebración eucarística es el banquete pascual, conviene que, según el mandato del Señor, su Cuerpo y su Sangre sean recibidos como alimento espiritual por los fieles debidamente dispuestos. A esto tienden la fracción y los demás ritos preparatorios, con los que los fieles son conducidos inmediatamente a la Comunión. -Oración del Señor En la Oración del Señor se pide el pan de cada día, que para los cristianos indica principalmente el pan eucarístico, y se implora la purificación de los pecados, de modo que, en realidad, las cosas santas se den a los santos. -Rito de la paz Sigue el rito de la paz, con el que la Iglesia implora la paz y la unidad para sí misma y para toda la familia humana, y con el que los fieles se expresan la comunión eclesial y la mutua caridad, antes de la comunión sacramental. -Fracción del Pan El sacerdote parte el pan eucarístico, con la ayuda, si es del caso, del diácono o de un concelebrante. El gesto de la fracción del Pan realizado por Cristo en la Última Cena, que en el tiempo apostólico designó a toda la acción eucarística, significa que los fieles siendo muchos, en la Comunión de un solo Pan de vida, que es Cristo muerto y resucitado para la salvación del mundo, forman un solo cuerpo (1Co 10, 17). -Comunión El sacerdote se prepara para recibir fructuosamente el Cuerpo y la Sangre de Cristo con una oración en secreto. Los fieles hacen lo mismo orando en silencio. Después el sacerdote muestra a los fieles el Pan Eucarístico sobre la patena o sobre el cáliz y los invita al banquete de Cristo; además, juntamente con los fieles, pronuncia un acto de humildad, usando las palabras evangélicas prescritas. Es muy de desear que los fieles, como está obligado a hacerlo también el mismo sacerdote, reciban el Cuerpo del Señor de las hostias consagradas en esa misma Misa, y en los casos previstos, participen del cáliz, para que aún por los signos aparezca mejor que la Comunión es una participación en el sacrificio que entonces mismo se está celebrando. Mientras el sacerdote toma el Sacramento, se inicia el canto de Comunión, que debe expresar, por la unión de las voces, la unión espiritual de quienes comulgan, manifestar el gozo del corazón y esclarecer mejor la índole «comunitaria» de la procesión para recibir la Eucaristía. Terminada la distribución de la Comunión, si resulta oportuno, el sacerdote y los fieles oran en silencio por algún intervalo de tiempo. Si se quiere, la asamblea entera también puede cantar un salmo u otro canto de alabanza o un himno. Para terminar la súplica del pueblo de Dios y también para concluir todo el rito de la Comunión, el sacerdote dice la oración después de la Comunión, en la que se suplican los frutos del misterio celebrado. Rito de Conclusión: -Al rito de conclusión pertenecen: a) Breves avisos, si fuere necesario. b) El saludo y la bendición del sacerdote, que en algunos días y ocasiones se enriquece y se expresa con la oración sobre el pueblo o con otra fórmula más solemne. c) La despedida del pueblo, por parte del diácono o del sacerdote, para que cada uno regrese a su bien obrar, alabando y bendiciendo a Dios. d) El beso del altar por parte del sacerdote y del diácono y después la inclinación profunda al altar de parte del sacerdote, del diácono y de los demás ministros. ----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- Bueno esto es todo por ahora, les dejo mis saludos con el cariño de siempre. Les recuerdo, como lo hago siempre que pueden comentar lo que quieran pero con "respeto", de no ser así perdón,pero serán eliminados. Un abrazo Patricia
Veracidad de la Santa Eucaristía
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