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Darwin, la selección de grupo y el altruismo

Info3/22/2012
"Es extremadamente dudoso si los descendientes de los padres más benevolentes y compasivos, o aquellos que fueron los más leales a sus camaradas, suelan estar detrás en gran número que los de los niños de padres egoístas y traicioneros de la misma tribu. El que está dispuesto a sacrificar su vida, como muchos salvajes han estado dispuestos, antes de traicionar a sus camaradas, la mayoría de las veces no tienen descendencia a quienes legarles su noble naturaleza. Los hombres más bravos, que siempre estaban dispuestos a estar en el frente de guerra, y que libremente arriesgaban su vida por los otros, en un gran promedio sucumbían más que los otros" (Darwin 1871, El Origen del Hombre p. 163). "No debe olvidarse que aunque un alto grado de nivel de moralidad sólo da una ligera o ninguna ventaja a cada hombre individual y sus hijos sobre los otros hombres de su misma tribu, con todo, un incremento en el número de hombres talentosos y un avance en el grado de moralidad ciertamente otorgará una ventaja inmensa a una tribu que a otra. Una tribu que incluya un gran número de miembros que posean un alto grado de espíritu de patriotismo, fidelidad, obediencia, coraje y compasión, y se ayuden unos a otros, y se sacrifiquen por el bien común, alcanzarán la victoria sobre otras tribus; y esto es selección natural. A lo largo del mundo en todo el tiempo unas tribus han suplantado a otras, y cuando la moral es un importante elemento en su éxito, el nivel de moralidad y de hombres talentosos por todos lados tenderán a incrementarse y crecer" Darwin, El Origen del Hombre (p. 166). Patricia Marechal 1- Selección natural y altruísmo Mantener que la selección opera a nivel de grupo es sostener que el proceso de la selección natural actúa sobre la diferencia de aptitudes que exhiben dos o más grupos. La selección de grupo propone que hay una competencia por la supervivencia entre grupos de organismos y no entre organismos individuales. Lo que es adaptativo a un nivel, puede no serlo en otro nivel. Por lo tanto, la selección de grupo permite resolver casos en los que un rasgo a explicar parece maladaptativo a nivel del individuo pero le confiere mayor éxito reproductivo al grupo del que éste forma parte. Darwin nunca abordó explícitamente el problema de a qué nivel opera la selección natural y sólo parece recurrir a la selección de grupo en unos pocos pasajes de su obra que discutiremos en este trabajo. Al igual que en muchos de los debates actuales acerca de la teoría de la evolución, podemos rastrear el origen de la discusión acerca de los niveles de selección en la obra de Darwin y en las aparentes contradicciones o vaguedades en las que parece incurrir. La tesis fundamental de Darwin (1859) es que el cambio evolutivo se debe al surgimiento de variaciones heredables en el seno de una población y a la supervivencia diferencial que se traduce en un mayor éxito reproductivo de ciertos individuos (que exhiben algunas de estas variaciones) por sobre otros. Es el éxito de un individuo en términos de que posee ciertos rasgos lo que le permiten enfrentarse de manera más adecuada a los desafíos que le impone su ambiente. El mecanismo de la selección natural requiere de un requisito que Darwin denomina (metafóricamente) lucha por la existencia, de clara inspiración en la obra del economista británico Thomas Malthus (1798). En la naturaleza, hay recursos limitados (especialmente los recursos alimenticios) y esto determina una lucha por esos recursos entre los organismos. Este supuesto consiste en la idea de que nacen más individuos que aquellos que pueden sobrevivir, dada la limitación de recursos disponibles. Esto determina consecuencias en la capacidad de los organismos para dejar descendencia. Aquellos organismos que pueden acceder a los recursos sobrevivirán en mayor proporción y, por lo tanto, exhibirán una reproducción diferencial dejando mayor descendencia en comparación con aquellos organismos que no resultaron exitosos en la lucha por el alimento. De este modo, toda la explicación de la selección natural que ofrece Darwin parece ubicarse a nivel del individuo. Sin embargo, hay ciertas características que exhiben algunas especies que, intuitivamente, parecen contradecir esta explicación. Específicamente, los comportamientos altruistas parecen difíciles de acomodar mediante un modelo de selección individual (cf. Rosenberg, 1992). El comportamiento altruista se suele definir como acciones que resultan en un incremento de la tasa reproductiva o en la supervivencia de uno o más individuos, al mismo tiempo que causa una disminución en la supervivencia o reproducción del sujeto que realiza la acción. Un comportamiento altruista puede variar en el grado de beneficio que le provee al receptor, así como en el grado de sacrificio que requiere del actor. El altruismo ha sido observado en una serie de especies que van desde los virus e insectos sociales hasta los primates. El altruismo es difícil de explicar a partir de los modelos básicos de selección natural, que predicen que un individuo exhibirá rasgos y comportamientos que buscan satisfacer el interés propio, tendientes a incrementar su propia aptitud, es decir, su supervivencia o éxito reproductivo. Es por esta dificultad, que presenta la teoría darwinista para dar cuenta del comportamiento cooperativo, que el problema del altruismo en la obra de Darwin merece y recibe especial atención. Así, hay autores que sostienen que en los textos de Darwin hay evidencia de que este autor considera que la selección es un proceso que ocurre en una variedad de niveles. En lo que sigue, me ocuparé de analizar esto. 2- Darwin y la selección de grupo En esta sección, examinaré los pasajes donde Darwin exploró el comportamiento altruista, los cuales suelen ser citados a favor de la idea de que sostuvo la selección de grupo. Al mismo tiempo, analizaré cuál de los modelos contemporáneos se acerca más a la posición que Darwin delineó en su obra. El concepto de selección natural que fue desarrollado por Darwin en El origen de las especies (1859) está descrito en términos de selección entre individuos. Darwin sostuvo que de la lucha por la existencia que se sucede por la tendencia de las poblaciones a crecer más que las reservas de alimento disponibles, se sigue un cambio gradual en las especies o evolución. El mecanismo que provee para explicar este cambio evolutivo es la supervivencia diferencial y la mayor tasa reproductiva de aquellos individuos que poseen rasgos favorables frente a aquellos que no los poseen. Estos rasgos favorables seleccionados suponen una mayor adaptación del organismo a su ambiente. La inspiración malthusiana de Darwin le permite arribar a su teoría de la selección natural a partir de la lucha por la existencia. Esta lucha es explicada como una competencia dentro de las especies, es decir, entre los miembros de una población. La lucha intra-específica es lo que le permite postular que ese proceso conduce a cambios en la misma especie, es decir, a una evolución de la especie en cuestión. La competencia por la obtención de los recursos limitados entre iguales (una competencia severa, dado que las necesidades de estos individuos, por ser semejantes, son las mismas) le permitió a Darwin concebir la selección natural como una fuerza creativa capaz de generar el cambio evolutivo y no meramente como una manera de mantener a las especies separadas y homogeneizar y diferenciar a las mismas. Es este modelo lo que explica el énfasis puesto en sus explicaciones en que la selección natural opera a nivel del individuo, y que ha conducido a las interpretaciones ulteriores acerca de que las poblaciones están compuestas por individuos "egoístas". La selección individual se refiere a la selección de aquellos rasgos que contribuyen a la supervivencia y reproducción diferencial del actor relativa a sus congéneres. Desde esta teoría resulta claro que es difícil dar cuenta del comportamiento altruista. Darwin fue consciente de que ciertos rasgos y comportamientos suponían un problema para su propuesta. Evidencias acerca de que tenía presente esta dificultad la encontramos en pasajes como: Indudablemente podrían oponerse a la teoría de la selección natural muchos instintos de explicación muy difícil: casos en los cuales no podemos comprender cómo se pudo haber originado un instinto (Darwin, 1859, p. 235). Como muchos investigadores posteriores, Darwin fue consciente, específicamente, del problema que el comportamiento altruista suponía para su teoría: Es extremadamente dudoso que los descendientes de padres más bondadosos y benévolos, o de aquellos que eran los más fieles a sus camaradas, hayan sido engendrados en mayor número que los descendientes de padres egoístas y traicioneros pertenecientes a la misma tribu. El individuo que prefiere sacrificar su vida antes que hacer traición a los suyos, a menudo no dejará descendencia que herede su naturaleza noble. Apenas parece posible, por lo tanto (admitiendo que sólo nos ocupemos de una tribu victoriosa sobre otra), que el número de hombres dotados de estas virtudes, o el grado de perfección, hayan podido aumentar por selección natural, o sea por sobrevivir el más apto (Darwin, 1871, p. 163). El hecho de que Darwin notara que este tipo de rasgos es difícil de conciliar con la teoría de la selección natural, tal como la presenta, parece indicar que su modelo básico era el de una fuerza o proceso que actúa a nivel del individuo, que surge a causa de la lucha por la existencia entre individuos de una misma especie y que determina que las adaptaciones deban exhibirse a nivel del individuo para la supervivencia y beneficio de éste. Ante el problema que le presentan los rasgos mencionados, y para ser consecuente con su idea de que cualquier comportamiento puede ser explicado mediante la apelación a la teoría de la selección natural, es posible que haya introducido otros niveles de actuación del mecanismo. Sin embargo, considero que Darwin nunca ofreció un modelo explícito del funcionamiento de la selección natural para niveles supra-individuales. En un pasaje de El origen de las especies, frecuentemente citado para apoyar la idea de que Darwin concibió la selección de grupo (cf. Wilson, 1992, 2002; Wilson & Sober, 1994), el autor trata de superar el reto que supone para su teoría la existencia de miembros estériles en ciertas colonias de insectos. La presencia de castas estériles es un caso extremo de sacrificio de la capacidad reproductiva para aumentar la aptitud del grupo. Darwin sostiene: Algunos insectos y otros animales articulados, en estado natural, resultan accidentalmente estériles; y si estos insectos hubiesen sido sociables, y si hubiese sido útil para la sociedad el que cada año hubiese nacido un cierto número, capaces de trabajar pero incapaces de procrear, yo no sé ver dificultad alguna especial en que esto se hubiese efectuado por selección natural (Darwin, 1859, p. 236). Sin embargo, a pesar de que este pasaje parece sugerir la selección de grupo, Darwin no apela explícitamente a la misma. De hecho, en pasajes ulteriores, la explicación que provee de este fenómeno parece indicar que su origen es el resultado de una estrategia reproductiva óptima del individuo, que supone la producción de una mezcla de descendencia fértil y estéril que ayuda a la supervivencia y reproducción de los fértiles: Podemos llegar a la conclusión de que pequeñas modificaciones de estructura o de instinto relacionadas con la condición estéril de ciertos miembros de la comunidad han resultado ser ventajosas y, en consecuencia, los machos y hembras fecundos han prosperado y transmitido a su descendencia fecunda una tendencia a producir miembros estériles con las mismas modificaciones. Este proceso tiene que repetirse muchas veces, hasta que se produzca la prodigiosa diferencia que vemos entre las hembras fecundas de la misma especie en muchos insectos sociables (Darwin, 1859, p. 238). El beneficio del grupo parece ser sólo un subproducto de una aptitud específica que beneficia al individuo. Este último pasaje parece indicar que no es necesario apelar a la selección a nivel de grupo para explicar la existencia de las castas estériles y, por lo tanto, que Darwin no se aparta de la explicación individual con la que introdujo la selección entre individuos de una misma especie. Un acto que parece altruista es en realidad el resultado de las estrategias del individuo para maximizar su propio éxito reproductivo. Esta explicación solucionaría el problema aparente que se le presentaba a la teoría de la selección natural postulando que, mediante una observación más cuidadosa, se descubre que los comportamientos que le parecen altruistas al etólogo, en realidad le proveen beneficios al actor altruista. Otro pasaje citado (Wilson & Sober, 1994), como evidencia de que Darwin apoyaba a la selección de grupo, es en el cual se plantea su explicación del origen y desarrollo de las cualidades intelectuales y morales en el ser humano en El origen del hombre: No debe olvidarse que aunque un grado muy elevado de moralidad da a cada individuo y a sus hijos pocas o ninguna ventaja sobre los demás hombres de la misma tribu, un incremento en el número de hombres bien dotados y un avance en nivel moral ciertamente otorgará una ventaja inmensa de una tribu sobre otra [...] resultaría victoriosa sobre la mayoría del resto de las tribus, y esto sería selección natural (Darwin, 1871, p. 166). A pesar de lo desarrollado en este pasaje, considero que el mismo no nos aporta evidencia contundente a favor de que Darwin haya concebido que la selección natural actúa a nivel de grupo. Pretenderé esbozar una lectura alternativa de la propuesta de Darwin en la cual se postula que la selección natural actúa sólo a nivel del individuo a la luz de propuestas contemporáneas sobre la conducta altruísta. 2.1 Los primeros modelos de selección de grupo y la aptitud inclusiva o selección de parentesco Desde un punto de vista histórico, el primero en plantear un modelo sistemático de selección de grupos fue Sewall Wright (1986 [1932]), uno de los fundadores de la genética de poblaciones y responsable de la síntesis entre la teoría de la evolución darwinista y la genética clásica mendeliana. Se trata de un modelo de selección entre grupos que, a diferencia de lo esbozado por Darwin y de los modelos ulteriores, no fue desarrollado para explicar el altruismo. La línea que plantea la naturaleza jerárquica de la selección natural se cristaliza en la obra del zoólogo británico Wyne-Edwards, quien afirma que la selección de grupos es aún más importante que la selección a nivel del individuo. En su libro de 1962, que trata de la relación entre la distribución de los animales y el comportamiento animal, plantea que las poblaciones regulan su tamaño en un nivel menor a las posibilidades que permitiría el ambiente en el que se desarrollan y que, cuando la población se acerca al nivel que le impone su ambiente, los miembros disminuyen su tasa reproductiva. Lo que postula este autor es que los individuos se auto-restringen por motivos altruistas y disminuyen su tasa reproductiva en detrimento de su propia supervivencia favoreciendo la supervivencia del grupo al cual pertenecen. Este comportamiento altruista sólo puede explicarse postulando la selección a nivel de grupo y no del individuo. La obra de Wyne-Edwards (1962) introduce de manera explícita, por primera vez, la relación entre la evolución del altruismo y la selección de grupos. Frente a este modelo, podemos rastrear en la literatura una serie de intentos por explicar el origen evolutivo de este comportamiento a partir de las relaciones de parentesco que siguen una propuesta desarrollada por el genetista y biólogo británico John Haldane (1932), otro de los protagonistas de la nueva síntesis junto con Sewall Wright y Fisher. Haldane sostiene que las acciones altruistas hacia parientes próximos favorecen la supervivencia y proliferación de los genes que el altruista comparte con esos parientes. Si la aptitud se mide en términos de la supervivencia de los genes del individuo, el proceso por el cual se favorece la supervivencia de los parientes cercanos a expensas de la propia supervivencia o reproducción, en realidad, enmascara un aumento de la aptitud dado que incrementa la supervivencia de ciertos genes. Quien desarrolla esta idea hasta convertirla en un modelo es el biólogo británico William Hamilton (1964) sosteniendo que los actos altruistas se realizan para favorecer a los parientes próximos en tanto portadores de los mismos genes que el ejecutor de la acción. Hamilton introduce el concepto de aptitud inclusiva o selección de parentesco, que supone que se seleccionarán aquellas estrategias que dejen el mayor número de copias de un gen (o grupo de genes) que las codifica. En el caso de organismos de reproducción sexual, usualmente, aunque no necesariamente, serán los hijos. Una estrategia que sacrifica a un hijo para salvar a dos o más sobrinos, padres o hermanos asegurará tantas o más copias del gen que si beneficiara a la progenie. El concepto de aptitud inclusiva supone una combinación entre la aptitud del organismo con la aptitud de sus parientes (con quienes comparte copias de los mismos genes). El altruismo surge como una estrategia adaptativa para un individuo que es parte de un grupo de parientes. Luego, para explicar el altruismo no es necesario postular la selección a nivel de grupos puesto que será seleccionado a nivel de individuo (en tanto vehículo de los genes), porque supone una adaptación, es decir, la estrategia óptima para la reproducción y supervivencia de los genes que porta ese individuo. Así, cuando un individuo ayuda a un pariente sólo está ayudando a la parte de sí mismo representada en los genes del pariente. Esta es una forma de altruismo "aparente" que enmascara una forma de "egoísmo". Si consideramos otro de los pasajes que Darwin le dedica a la explicación del comportamiento altruista en el origen de las facultades morales, parece que su idea es más cercana a la propuesta de Hamilton, quien puede haber desarrollado su propuesta a partir de una lectura de la obra de Darwin. Darwin relaciona la aptitud reproductiva, que supone el comportamiento altruista, con la "simpatía", identificando que la causa inmediata del comportamiento caritativo es este sentimiento. Entre individuos en los que surge este sentimiento de simpatía, Darwin identifica un factor que puede favorecer la selección de estas emociones y las acciones que surgen a partir de las mismas. Este factor es el parentesco: Es evidente, en primer lugar, que los impulsos instintivos tienen distinto grado de fuerza en la humanidad, un salvaje pondría en riesgo su propia vida para salvar a un miembro de la misma comunidad, pero sería totalmente indiferente ante un extraño. Una madre joven y tímida impulsada por el instinto maternal correría el mayor de los peligros por su propio hijo, sin dudarlo un momento, pero no por cualquier otra criatura (Darwin, 1871, p. 87). Este pasaje abona la propuesta de que Darwin tenía en mente un tipo de selección individual para explicar el comportamiento altruísta. El parentesco sería la fuerza que da cuenta de los comportamientos cooperativos, en tanto los individuos emparentados son portadores de variaciones heredables. Por lo tanto, la supervivencia de las variaciones adaptativas portadas por un individuo y sus parientes sería la fuerza que opera detrás de los comportamientos altruistas. 2.2 Altruísmo sin parentesco: el modelo del altruísmo recíproco Otra forma para dar cuenta del altruismo fue propuesta por el biólogo y sociólogo americano Robert Trivers (1971) a través de la noción de reciprocidad. Su teoría, denominada altruismo recíproco, puede dar cuenta de casos de comportamiento altruista entre individuos no emparentados, hecho que la teoría de la selección de parentesco no podía explicar. Esta idea supone que un individuo realizará un sacrificio con la expectativa de obtener un beneficio que aumentará su propia supervivencia y capacidad reproductiva a largo plazo. Esta explicación fue influenciada por la teoría de juegos y dio lugar a modelos matemáticos de cómo se favorece la transmisión de estos rasgos. (No entraré en detalle en este tipo de modelos porque exceden el propósito de este trabajo y su desarrollo requiere la introducción de la teoría de juegos. Mi interés es señalar que brinda una explicación del altruismo mediante un proceso de selección individual.) Frente a una oportunidad de cooperar, la mejor estrategia para el individuo es hacerlo ante la expectativa de una devolución del "favor" a largo plazo. La reciprocidad se convierte en altruismo cuando la obtención de beneficios a largo plazo es ignorada por el actor. Todo acto de sacrificio, tarde o temprano, puede ser recompensado, por lo tanto, supone una adaptación para el individuo exhibir este rasgo y la selección del mismo ocurre a nivel individual. Las acciones altruistas respecto de individuos no emparentados son consideradas por Darwin como casos parasitarios del mismo instinto de preservación y cooperación que se observa con los parientes. El instinto seleccionado para beneficiar a los familiares puede conducir a casos de altruismo exogámicos por una automatización o aplicación refleja de la conducta seleccionada para resguardar a los individuos consanguíneos. Tales acciones [...] parecen ser el simple resultado de la mayor fuerza de los instintos sociales o maternales más que de cualquier otro instinto o motivo; dado que estos se ejecutan demasiado instantáneamente para que haya tiempo de reflexionar (Darwin, 1871, p. 87). Los pasajes transcriptos parecen sugerir que lo que Darwin tenía en mente al hablar del origen de los comportamientos altruistas no era la selección a nivel de grupo. A pesar de requerir una explicación más sofisticada y a pesar de que la teoría de la selección individual, a primera vista, no parece aplicarse en este caso, la especulación que proporciona Darwin busca conciliar el origen de estas capacidades con la teoría de la selección natural propuesta para el origen de las especies. Dado que Darwin no ofrece un modelo claro de la selección de grupo, quizás podemos intuir que no descartaba que el origen de estos instintos ocurriera por la selección actuando a nivel del individuo, resultando en una aptitud diferencial para él y para el grupo social del que forma parte. Si esto es así, Darwin no está postulando la selección de grupo para dar cuenta de este problema, sino un caso especial de selección individual. La naturaleza selecciona una estrategia que permite la supervivencia del mayor número de individuos que comportan los mismos rasgos del actor altruista (partiendo de la heredabilidad de los rasgos seleccionados). Historia extraordinaria de altruismo en el mundo animal: link: http://www.youtube.com/watch?v=LU8DDYz68kM
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