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objetos malditos : antologia de lo desconocido

Paranormal3/29/2014


Los Objetos Malditos

Por momentos en muy difícil de imaginarnos que la muerte y la tragedia se puedan ver atrapadas en objetos que van manchando de sangre lugares e historias. Así como existen objetos que traen buena suerte a quienes han sido sus propietarios, también existen objetos que llenan de sangre las vidas de aquellos quienes alguna vez los han tenido en su poder, y que han tenido que desprenderse de ellos siguiendo con un recorrido macabro que pareciera no acabar.



Los 151 cartuchos malditos de Pokémon

Se cuentan con los dedos de una mano los casos de niños que pudieron salvarse. Éstos mostraban comportamientos variopintos. A todos se les tenía que atar de brazos y pies para evitar que comenzasen a arrancarse los ojos de sus cuencas o desgarrarse la carne. Y todos gritaban mensajes en un extraño idioma irreconocible.

Dado que todos los casos de suicidio fueron de niños que recientemente adquirieron sus ediciones de Pokémon, decidieron probar suerte poniéndoles una Game Boy ante sus narices. Al verla, se calmaban. Pero cuando la encendieron, los niños empezaron a chillar histéricamente y a morderse la lengua al escuchar el tema del inicio. No se pudo hacer nada.

Los pocos supervivientes murieron por tragar demasiada sangre…

Las autoridades confirmaron la sospecha de que los cartuchos de Pokémon fueron la causa inicial de tales comportamientos. Pero, ¿y los otros miles de niños que compraron el juego?

Afortunadamente y misteriosamente, tras esas primeras semanas no hubo más casos.

La historia de la leyenda es en esencia como sigue:

El Detective Nagaraki Sataoba, al cargo del caso junto a su grupo, recogió todos los cartuchos de los fallecidos y los guardó como pruebas. Lo primero que hizo fue interrogar al creador de la franquicia, Satoshi Tajiri.

-Os aseguro que yo no me he involucrado en la programación del juego – respondió Tajiri, sorprendido por la información que le proporcionó Sataoba.

-Sí he puesto un elemento secreto, pero no tiene nada que ver. Sígame.

Los detectives conocieron allí a Takenori Oota, un programador principal. Éste les aseguró que era imposible que un juego pudiera ser causante de tantas muertes, y que probablemente se tratase de un caso de histeria colectiva. Lo que sí escuchó era un rumor que hablaba de un caso de unos niños que cayeron enfermos al escuchar la música de Pueblo Lavanda, pero que no era más que un rumor.

Los detectives decidieron probar los juegos. Entonces continuaron la partida que los niños dejaron, en todos los casos con un pokémon en el inventario y unos 15 minutos de partida aproximadamente.

Era imposible que los niños hubiesen escuchado la música de Pueblo Lavanda, pues no habían ni siquiera llegado a Pueblo Plateado. No era pues la música, ni el título, ni el inicio de menú. Tenía que ser algo que sucediese al inicio de partida.

Investigando el organigrama de Game Freak, descubrieron que uno de los programadores del juego se suicidó poco antes de sacar al mercado el juego: Chiro Miura, de 25 años. Al parecer era un hombre cerrado, oscuro, que aportó unos detalles finales al juego.

Investigando el caso, descubrieron unos folios en que Chiro escribió estas frases con Tacker: “ENCUENTRA EL ORÍGEN”. “DA LA VUELTA YA”. “VEN Y SÍGUEME”.

Aquello debía tener relación con el juego, aunque no tuviera sentido.

Había dos pistas:

Un co-programador llamado Nishino, al que fueron a interrogar. Pero Nishino llevaba encerrado un mes entero en su casa y no respondió a ninguna pregunta. Sólo dijo “¡dejadme en paz! Yo no soy el origen de todo esto…”, tras lo cual tomó una pistola de su escritorio y se disparó en la sien, salpicando de sangre a los detectives.

Posteriormente fueron a buscar al otro programador: Sousuke Tamada. Al parecer Chiro le mandó una carta donde salían las frases que él mismo escribió antes de morir, y donde se hablaba de un elemento revolucionario que había introducido en el juego.

La conversación comenzó fluida:

-Buenos días. Nos permite hacerle unas preguntas?

-Cómo no.

-¿Es usted un programador del juego?

-Efectivamente. Yo di forma a las ideas de Satoshi Tajiri. Eso es todo.

-Así que se le da bien.

-Digamos que sí.

-¿Trabajabais en equipos, no?

Sousuke calló un momento.

-Estáis en lo cierto… –dijo vacilante.

-Usted tenía un compañero, llamado…

-Chiro Miura.

El ambiente se puso tenso.

-Sabía de su comportamiento, entonces.

-No lo conocía bien, sólo nos encontramos unas cuatro veces para intercambiar datos. Pero os puedo decir que era un tío cerrado y excéntrico, debía arrastrar algún trauma de la infancia. Estaba siempre buscando la oportunidad para conseguir la gratitud de cualquiera. Creo…

-¿Qué? ¿Qué cree?…

Sousuke se tomó un rato.

-Creo que era un hombre muy débil. Tenía ideas grandes, pero… ya sabéis, jeje.

-¿A qué vienen ésas risas?

-No era nadie especial. No se puede cambiar el mundo sólo con una idea. Has de ser alguien para recibir reconocimiento. Y creo que él era consciente de ello.

Los detectives callaron, sin saber cómo dirigir la conversación. Al poco, reaccionaron:

-¿Qué parte tocó Chiro del juego?

-Nada… digo, nada especial. Unos pocos detalles iniciales casi irrelevantes.

Sousuke parecía que iba a decir algo más, pero se lo callaba. Escondía algo.

-¿Qué más, señor Tamada? Usted sabe lo de las muertes de los niños, ¿no? Y Chiro estaba metido en el ajo, ¿no?

-¡Escribió parte del discurso del profesor Oak! ¡Ya está!

-¡Más cosas! ¡No se lo calle! ¡Usted trabajó con él! Seguro que es responsable de las muertes.

-¡No podéis demostrarlo!

-¡¿Qué cojones le hizo Chiro al juego?!, ¡responda!

-Hizo…hizo lo que le dije que hiciera

Silencio absoluto.

-¿Cómo?

-¿Queréis saber de qué va esto? Mirad. Chiro era una mente brillante, pero era un inútil programando, y era un maldito payaso. Hacía lo que fuera para no pasar desapercibido. Si estaba en el proyecto era por su brillante idea. Y porque daba pena, claro. Le decías “Haz esto” y lo hacía. ¡Ni se lo pensaba! ¿Cómo no iba a aprovecharme de un pelele como Chiro? Las ideas son mías. Él las impuso en el juego. Con su filosofía y mi influencia, conseguiríamos revelar un secreto que el mundo necesita descubrir.

Sousuke se acercó a la ventana. Los detectives sacaron sus armas.

-¡Aléjate de la ventana! ¿Qué no nos oyes? ¡Aléjate! ¡Último aviso!

-Al comenzar el juego, camináis hacia el norte de Pueblo Paleta, y cuando tocáis la hierba, viene Oak a deciros que es muy peligroso, ¿no? Bien, nosotros lo cambiamos. Imaginad que os aventuráis solos…

-¿Qué quieres decir?

-Ibamos a colocar éste cambio a todos los cartuchos, pero un error de encargo sólo nos permitió poner el cambio a una primera tirada de juegos. Exactamente 151. Pero sólo han muerto 104 niños, eso es lo que me extraña…Quizá han caminado y no se lo han encontrado aún…

-¡Apártate de la ventana! ¡No nos hagas disparar!

-¿Dispararme? ¡Ja! ¡Sois aún más idiotas que Chiro! Él se dio cuenta de la que lió, y que podría iniciar una cadena de caos, dado que el mundo no parece preparado para ésta revolución, y mirad, ¡se ha disparado! ¿Queréis saber qué puso Chiro en el juego? Iniciad nueva partida. Descubridlo por vosotros. Probad suerte, y quizá descubrís el secreto…

En un momento de flaqueza, Sousuke reaccionó y desarmó a uno de los detectives. Le cogió su pistola.

Los detectives estaban atónitos por lo que Sousuke les contó…

Sonó un disparo. Y otro. Y otro. Hasta 15 disparos. Parecía increíble, pero los detectives no se movieron, encontrándose con la muerte. Lo que Sousuke no sabía es que Sataoba aún estaba vivo, y llevaba un micrófono oculto en su camisa. Todo quedó grabado. Tras los disparos se podía escuchar:

“……………..”

Un último disparo sonó. Los refuerzos entraron en el piso y presenciaron una situación dantesca: cuatro hombres muertos y uno en estado grave. Sataoba se recuperó, y decidió cerrar el caso, pues no recordaba el secreto.

Año 2001, 15 de marzo.

Sataoba llevaba ya 5 meses retirado; el trabajo pudo con él. Justo ése día se celebraba con gran atención mediática el 5º Aniversario de Pokémon y el gran éxito comercial que supuso. Sataoba volvió a recordar las famosas 104 muertes de las que ya nadie parecía acordarse. Se acordó de sus compañeros muertos. De Nishino, que se mató ante él. De Chiro y sus mensajes póstumos. Incluso de Tamada, el cerebro de tal brutalidad, muerto por suicidio. “Es hora de que resuelva este caso yo mismo”, se dijo.

Estaba retirado, pero aún tenía acceso a los archivos de la Policía. Retiró las cartas que una mujer dio a la autoridad al enterarse del caso. ¿Sería la madre de Chiro o la de Sousuke? Aunque eso no importaba. Cerró el archivo. A su lado, vio otro que decía “Prueba #2104A”. Lo abrió. Era uno de los cartuchos de Pokémon Rojo de la tirada maldita. Había 150 más, ya dispersos. Y uno de ellos estaba delante de él. Su corazón iba a mil. Retiró una de las Game Boy que se usaron en los experimentos con los niños hace ya cinco años.

Encendió la Game Boy. La música de Pokémon Rojo estaba sonaba. Se puso los cascos. Estaba temblando. Empezó una partida nueva, se puso nombre e inició su aventura. Habló con su madre, y se dirigió a la ruta norte.

Por sus cascos escuchaba un murmullo:

“………”

A cada paso que daba, se acercaba más a la hierba. Y con ello, se acercaba más a que el Profesor Oak lo detuviese. O no. Quizá se encontraría con lo que Chiro puso en el juego.

Dio un paso. Oak no vino. Sataoba estaba paralizado.

La pantalla se desvaneció a negro. No se podía creer lo que veía.

¡Un Mew salvaje había aparecido!

Sataoba estaba exactamente en la misma situación que los 104 niños experimentaron. El Mew salvaje habló:

“SOY EL ORÍGEN DE TODO LO EXISTENTE. TODO LO QUE VES ALREDEDOR DE TU MUNDO ES PRODUCTO DE MI CREACIÓN.”

Sataoba empezó a apuntar lo que dijo. Hasta que no pudo más. Cogió su vieja pistola y se disparó a través de la boca, directo al cerebro. Al enterarse, las autoridades recogieron el cartucho y la Game Boy. En su libreta volvían a aparecer las famosas frases, las mismas que Chiro escribió…

El cuerpo de Sataoba, junto con los 104 cartuchos que retenían, fueron incinerados. Se decidió no cerrar, sino eliminar el caso. No se podían tolerar más muertes.

Al año siguiente, los Eventos Pokémon celebrados por todo el mundo distribuyeron a Mew por cable link a todos los jugadores que lo deseaban.

Tajiri aún se hace el loco y nunca ha alegado que haya relación entre Mew y los suicidios. Pero su secreto salió a la luz: “Mi plan era incluir a Mew como pokémon especial sólo conseguible por Eventos Pokémon. En el guión del juego, Mew debía aparecer al inicio de todo, como un deseo de buena suerte (no era consciente del terrible cambio que Chiro y Sousuke le dieron a la idea), antes que viniera Oak a buscarte (justo como ocurre en el primer episodio del anime, donde Ash ve a Ho-Oh.) Al final lo dejamos estar. Es una lástima, pero no hay ningún cartucho donde se pueda presenciar esto.”

Sin embargo Satoshi Tajiri estaba equivocado: sólo se han incinerado 104 (los que la Policía confiscó) de los 151 cartuchos. Eso quiere decir que AÚN RONDAN POR EL MUNDO 47 UNIDADES DE ESA EDICIÓN MALDITA…




La Muñeca Enterrada

Pedro era casi como un hermano para Juan ya que ambos se conocían desde hace algunos años y eran inseparables. Los dos iban al mismo instituto, estaban en la misma clase y, casi siempre que organizaban trabajos en grupo se juntaban.

Un día la maestra de Ciencias Naturales mandó una tarea bastante rara aunque ciertamente entretenida: los alumnos debían traer muestras de distintos tipos de tierra según el nivel de profundidad, guardando en bolsitas un puñado de tierra cada cinco centímetros que horadaran en ella. Como de costumbre, Juan y Pedro se juntaron para trabajar, aunque en realidad aquello de “trabajar” era un pretexto, una excusa perfecta para que ambos consigan el permiso de sus padres para ir al bosque de las afueras de la ciudad.

Una vez allí decidieron que no deberían adentrarse demasiado ya que correrían el peligro de perderse, no sería la primera vez que algún excursionista poco experimentado se desorientaba en él (en algunos casos con funestos resultados). Marcaron con una tiza todos los árboles por los que pasaban para no confundir el camino de vuelta y empezaron a adentrarse un poco más de lo pactado en las profundidades de la imponente masa de árboles. Llegado a un punto un extraño claro les llamó la atención.

– Este sitio es perfecto para escavar, aquí seguro que no nos molestan las raíces de los árboles y además esas piedras parecen “cómodas” y podemos sentarnos a comer un bocadillo- dijo Juan.

– El bocadillo me lo comeré yo mientras escavas, porque desde luego yo no me pienso ensuciar la camiseta nueva” – bromeó Pedro poniendo voz de niña consentida.

– Hagamos una cosa, nos comemos el bocadillo ahora y con el estómago lleno nos lo jugamos a cara o cruz” – dijo Juan que tenía hambre desde hacía casi una hora.

Tras quince o veinte minutos de risas y bromas, acabaron su almuerzo y Juan sacó una moneda.

– El que pierda empieza, estamos cinco minutos cada uno y continúa el otro. Que por la “bruja de ciencias” no me pienso partir la espalda. Tampoco vamos a enterrar a nadie, así que 50 centímetros de profundidad como mucho.

– Vale, prepárate a perder – dijo Pedro mientras sacaba de su mochila las herramientas de jardinería que le había pedido prestadas a su padre.

Juan perdió el lanzamiento y un poco desganado empezó a buscar por todas partes para elegir donde comenzar a cavar. Vio de pronto un montón de hongos rojos con puntos blancos, todos creciendo juntos en el mismo lugar. Aquello suscitó en él un entusiasmo infantil que le hizo correr a cavar en el lugar como si las setas le indicasen con su presencia la posibilidad de encontrar algo extraño bajo tierra.

– Le voy a guardar unas pocas setas a la bruja, con un poco de suerte serán venenosas jajaja – dijo mientras metía en una de las pequeñas bolsas una muestra de tierra de la superficie.

Al tocar la tierra con sus manos sintió un escalofrío por todo el cuerpo, de pronto comenzó a tener miedo y se levantó de golpe.

– ¡Tengo frío, aquí hace más frío que en todo el bosque! – le gritó a Pedro.

– ¡Jajaja!, ay sí, ay sí, estás encima de un lugar maldito o hay un fantasma justo donde estás cavando – le dijo Pedro ridiculizando a su amigo.

Juan por hacerse el valiente siguió cavando y juntando la tierra en bolsitas diferentes cada cinco centímetros de profundidad. Entretanto, Pedro exploraba el paisaje y jugaba al fútbol con una piedra.

– ¡Mira! – gritó Juan cuando llevaba unos minutos cavando. Pedro fue corriendo a ver lo que Juan le mostraba con tanta exaltación, una muñeca pelirroja de unos treinta centímetros. Al mirarla sintió que un escalofrío le recorría la médula y que el asco se anudaba en su cuello como una larga escolopendra llena de punzantes y grotescas patas.

– ¡Aaaaaggh suelta eso! – exclamó Pedro con una mezcla de terror y asco mientras se apartaba de aquella repulsiva muñeca tuerta que Juan sostenía en su mano.

Juan que parecía confundido miró de nuevo a la muñeca y la soltó horrorizado al ver lo mismo que Pedro: gusanos, enormes gusanos blancos. Se contorsionaban dentro de la cabeza de goma de la muñeca, se agitaban como poseídos y comenzaron a sacar sus pequeñas cabezas por la cavidad en que alguna vez estuvo el ojo faltante de esa muñeca pelirroja cubierta por una ropa que misteriosamente conservaba su blancura casi intacta…

– Pero si cuando la desenterré estaba bien, era preciosa y parecía sonreírme.

El único ojo que le quedaba a la muñeca era inquietante: grande pero con la parte blanca pintada de negro y con un iris pequeño e intensamente rojo en el cual había una diminuta y demoníaca pupila.

¿Qué clase de enfermo mental habría escondido una muñeca tuerta bajo tierra? ¿Por qué los gusanos se aglomeraban en la cabeza de la muñeca? ¿Sería verdad lo del frío que mencionó Juan?

Ambos chicos, realmente asustados, salieron corriendo del lugar, sintiendo como la mirada del único ojo de esa muñeca se les clavaba en la espalda. Únicamente pararon un par de veces, veces en las que Juan se detuvo a vomitar, cosa normal si pensamos que tuvo en sus manos cientos de gusanos sin darse cuenta. Pero al llegar a casa a Juan parecía que no le abandonaban las nauseas, seguía vomitando y su cara tornó a un tono amarillento pálido.

Los dos amigos pensaron que se recuperaría en una par de horas, pero no fue así, con el paso de los días cada vez estaba más delgado, pálido y débil. Tenía el aspecto de uno de esos enfermos terminales que llevan años luchando contra la muerte en una habitación de hospital y los médicos no acertaban a diagnosticar una causa para su enfermedad. Una semana después de desenterrar la muñeca Juan murió.

Desconsolado por la muerte de su amigo, Pedro empezó a relacionarse cada vez menos con los demás y a pasar los recreos en la biblioteca del colegio, en su casa devoraba libros ávidamente y los fines de semana visitaba librerías. Los libros eran sus nuevos amigos, y su refugio. Buscaba explicaciones médicas y poder entender que le pasó a su amigo, pero los síntomas que sufrió Juan eran tantos que parecía que había contraído varias enfermedades mortales simultáneamente.

Un día, en una extraña librería, Pedro encontró dentro de la sección de Esoterismo un libro sobre ritos y leyendas. Era un libro viejo y usado, un libro de esos que ya casi no se encuentran y que tienen extraños dibujos entre sus páginas cubiertas de polvo. Allí decía lo siguiente junto al dibujo de una muñeca igual (excepto por que no estaba tuerta) a la que encontró su amigo:

‹‹El que tenga un mal incurable, que entierre una muñeca igual a ésta mientras entona esta invocación. Su enfermedad quedará atrapada en la muñeca. Pero el primero que la encontrase recibirá la enfermedad y morirá salvo que realice este mismo ritual››

Todo estaba claro: los gusanos, los hongos, el frío, todos eran indicios de que la muñeca que encontraron en el bosque era una muñeca maldita. Una muñeca en la que por medio de algún pacto o brujería alguien había desatado una maldición que condenaría a enfermar a aquel que la encontrara mientras él curaba su cuerpo y sentenciaba su alma.




Un cuadro de la colección de Los Niños Llorones de Bruno Amadio

En los años 70, era muy común decorar las casas con cuadros de niños que lloran. El pintor de estos cuadros era un personaje misterioso llamado Bruno Amadio. Por un lado se dice que era italiano, ya que había firmado en sus cuadros como Giovanni Brangolin. La historia cuenta, que Amadio le vendió su alma al diablo para que sus pinturas tuvieran aceptación social. Bruno Amadio, había pintado a estos niños de un orfanato que a los pocos días de incendió cobrándose las vidas de estos diez pequeños. Muchos testimonios afirman que las casas donde estos cuadros han llegado han sido víctimas de tragedias, especialmente incendios, siendo estos cuadros rescatados intactos. Un forense estadounidense que analizó estos cuadros llegó a la conclusión que estas pinturas habían sido los retratos de los cadáveres de estos niños, lo que nos lleva a concluir que los niños habían muerto antes del incendio.




"El Pequeño Bastardo" de James Dean

Otro caso no menos trágico es el del tristemente famoso “Pequeño Bastardo” de James Dean. A raíz de la muerte de su madre, teniendo 11 años de edad se va a vivir con sus tías. Se hace un muchacho tímido y a la vez rebelde. Luego de filmar algunas películas y de hacer propagandas televisivas compra un carro al que llama “Pequeño Bastardo”. Corriendo su carro muere, quedando el vehículo completamente destruido. Josh Barrich compra gran parte de lo que se había podido recuperar del carro, pero cuando está siendo trasladado, se desata y le destruye las piernas a su propietario. Los dos neumáticos que son puestos en otro carro de carreras, estallan cuando el carro está en marcha, dejando al automovilista varios días en coma, pero logra salvarse. Un médico compra el motor para un carro de carreras, sufriendo un terrible accidente donde muere. En aquella misma carrera otro carro llevaba el eje de transmisión del “Pequeño Bastardo”, que se accidenta muriendo el conductor. La carrocería y el chasis quedan tan destrozados que son exhibidos como una muestra de lo que puede ocurrir si se conduce a exceso de velocidad. El chasis y la carrocería se desprenden del soporte cayendo encima de un chico a quien le rompe la cadera. Cuando es trasladado a un camión remolque hasta Nueva Orleans, el camión choca con un carro, cuyo conductor sale despedido de su vehículo, con tan mala suerte que cae debajo de la carrocería del “Pequeño Bastardo”. Esa misma carrocería en otra ocasión hiere a varias personas en un almacén donde estaba siendo exhibido.




La Ouija

La palabra Ouija parece venir de una mezcla germano-francesa que nos da el propio término a definir.Oui (sí) y Ja (sí) son dos términos análogos en sus correspondientes idiomas y no es más que una rotunda afirmación, de ahí viene su nombre.

La Ouija es un tablero en el que se encuentran grabados y representados todos los caracteres del alfabeto, los números de 0 a 9 y en un lugar preferente el Si y el No. Este es el tablero básico con el que se suele practicar la Ouija en nuestra sociedad y cultura, obviamente todo está sujeto a modificaciones y otros practicantes añaden frases para acortar el tiempo de formación del mensaje y hacer la sesión más rápida.

Como guía se utiliza una tablilla (planchette) acabada en punta o flecha, una arandela o cualquier otro artefacto que pueda cumplir una función señaladora. La Ouija más popular es aquella que se practica en nuestra propia casa, dibujada sobre un papel y como planchette o tablilla se utiliza un vaso.

Son muchos los que se adentran en éste enigmático mundo de la Ouija careciendo de un mínimo de conocimientos imprescindibles que puede hacer de la sesión de Ouija un auténtico trauma para sus participantes, practicar la Ouija puede llegar a ser muy peligroso si la sesión no es orientada por un experto y conocedor en la materia que calme los ánimos y la excitación de los concurrentes.

Las sesiones de Ouija de practican normalmente en lugares muy tranquilos alrededor de una mesa y con un mínimo de cuatro participantes, lo cual no implica una norma general. Usualmente se elige una habitación tranquila, no obstante, los más osados prefieren practicarla en lugares abandonados, cementerios y otros tétricos lugares que creen ambiente.

Los participantes deben de concurrir a las sesiones de Ouija con un mínimo de seguridad y confianza, no deben acudir con miedo y tomarse la sesión como un pasatiempo más, dejarse dominar por el supuesto contacto puede traer graves consecuencias. El número aconsejable de participantes suele ser de cuatro aunque a las sesiones se puede acudir en calidad de observador para aquellos a los que la práctica de la Ouija no les resulta atractiva o no desean participar.

Preparación para la consulta de la Ouija
Hay quienes intentan purificar el ambiente quemando incienso o plantas aromáticas, otros invocan a los ángeles y santos guardianes, también existen quienes hacen previamente una rueda de poder para cargar la estancia de energía positiva que cubra el lugar de protección contra malas influencias y contactos.

El contacto, tras una relajación mental de sus participantes comienza con una pregunta, habitualmente la pregunta es: ¿hay alguien ahí? y si hay respuesta comienzan las preguntas y respuestas entre los participantes y la entidad contactada. La tablilla se moverá indicando letra a letra el contenido final del mensaje. En numerosas ocasiones es cualquiera de los participantes quien de forma voluntaria o involuntaria, consciente o inconscientemente mueve la tablilla y crea o tergiversa el mensaje, en este caso el contacto no es real.

Conviene confeccionar un diario de incidencias de nuestras sesiones de Ouija para recurrir a él en caso de duda o si contactamos con diferentes entidades. Lo ideal y recomendado es tener siempre una persona experta en este tipo de vía de contacto. Lo contrario puede resultar peligroso.

Veracidad de los mensajes recibidos con la Ouija
Algunas personas se refieren a la Ouija como el tablero maldito, otras hablan de fraudes, y se cuentan historias de la Ouija, buenas y malas, casi siempre con el temor como telón de fondo. Existen una gran variedad de historias relativas a la leyenda negra de la Ouija, historias que han sembrado temor y creado miedos psicológicos entre sus participantes, miedos que luego se manifiestan de la forma más insospechada.

Creer en la veracidad de los mensajes recibidos con la Ouija es una cuestión de fe ciega, cierto es que en muchas ocasiones, la entidad contactada parece conocernos bastante bien, también es posible, y sucede en muchos casos, que la entidad contactada sea en realidad uno de los participantes a la sesión.La Ouija no debe tomarse a broma aunque se asista a ella como un juego, siempre es mejor asistir mentalizados de que se trata de un juego, que con una elevada dosis de temor y miedo. En estos casos la propia sugestión hace que la ficción se convierta en dura realidad.

En las sesiones de Ouija se suele contactar con diferentes entidades, unas dicen ser espíritus desencarnados que tratan de comunicar algo a sus familiares, otras dicen ser entidades extraterrestres con claro contenido ecologista-pacificadora y en otras el contactado es una entidad de otra dimensión. No obstante, en numerosas ocasiones el contacto se debe a un fraude, es decir a que el mensaje de la supuesta entidad es en realidad el mensaje de uno de los participantes o que simplemente la sugestión del mismo hace que psicoquinéticamente se mueva la tablilla. Menos interesante es la que justifica el movimiento de la tablilla atribuyéndolos a los ángeles o a los demonios.

Consejos prácticos a quienes se inician en la Ouija:
Comenzar las sesiones guiados por un conocedor de la tabla Ouija.
No permitir practicar a menores.
Utilizar un vaso de cristal antes que materiales plásticos.
Tranquilidad mental.
No dejarse llevar por los mensajes de lo que debería ser un juego.
Las fuerzas del bajo astral, las fuerzas elementales, los desencarnados o los espíritus, son entidades que moran entre los tableros de la Ouija pero quizás el verdadero peligro está dentro de nuestras propias mentes.




el Diamante Job

Se hablan de alrededor de 20 muertes por su causa. Los babilónicos, persas, egipcios e incluso los griegos no querían saber nada de diamantes porque decían que provenían del mismo infierno y que su maldad todavía se encontraba guardada dentro de ellos. Debemos mencionar que Lucifer tenía un diamante en su frente, y posiblemente de ahí proviene esta creencia. Este diamante es encontrado en la India, y es puesto inmediatamente en la frente de uno de los ídolos hindúes. Se dice que su primer propietario lo robo al sentirse hechizado por esta piedra, pero al ser atrapado muere torturado. En 1642 aparece en Europa cuando es llevado por un contrabandista francés, quien lo vende y se compra un título nobiliario y un castillo, pero su hijo acaba con su fortuna, y al volver a la India, el contrabandista es devorado por una jauría de perros. Luego el diamante cae en manos del rey Luis XIV de Francia, quien lo manda a tallar pasando de tener 114 quilates a 67 quilates. El rey muere a raíz de una dolorosa agonía y varios miembros de la realeza que lo habían tenido en su poder también mueren. Luis XVI y su esposa María Antonieta, no creían en ninguna de estas historias, pero justo después que en una de esas grandes fiestas es usada por María Antonieta, la pareja es guillotinada. El diamante desaparece hasta 1830, cuando un joyero francés lo adquiere y se hace obseso de ella, hasta que una noche se suicida. Henry Thomas Job, un banquero irlandés, adquiere esta joya, le manda a ser un exorcismo, y luego se la vende a un sultán turco llamado Abdul Jamil, salvándose de esta maldición. El sultán se la regala a su esposa, luego la asesina y muere arruinado. Actualmente se encuentra en museo dentro de una urna en Washington para evitar que se cobre más victimas.




Carro de Francisco Fernando

Hubo otro carro que se dice que en sus asientos se produjo el germen de la Primera Guerra Mundial, y ha quedado desde entonces con el sello de maldito. Fue el 28 de Junio de 1914, cuando muere asesinado el archiduque Francisco Fernando y su esposa en un atentado. Seis de sus siguientes propietarios murieron al volante. El carro fue a parar al museo de Viena, siendo un verdadero imán para las bombas aliadas.




Piedra Maldita

Fue en 1525, desesperado por el saqueo el cual su iglesia estaba siendo víctima por las tribus de los clanes escoceses, el arzobispo de Glasgow escribió una maldición en un documento. Pero el problema comienza en el 2001, cuando se hace un monumento copiando el documento en una piedra que es exhibida en una localidad de Escocia. Esta localidad vivía del ganado porcino, y en cuanto el monumento es puesto, se desata una epidemia que termina con los cerdos de la localidad. También se habla de un incendio e inundación que se lleva toda la agricultura del pueblo, así como los jardines y una gran parte del material urbano. El equipo de futbol desde ese entonces no marca ni un gol y desciende de categoría, así como crímenes violentos y acontecimientos que jamás habían ocurrido. Las dos industrias sobrevivientes cierran y dejan en paro a quienes trabajaban en ella. Se propone la destrucción de la piedra, pero los miembros del ayuntamiento no lo permiten, alegando que sería tanto como aceptar en la superstición. En la localidad aparece el mago y personaje televisivo Uri Geller, ofreciendo llevarse la piedra a su finca para hacerle un exorcismo, pero aún no se ha decidido nada.




La Mujer de Lem o Diosa de la Muerte


En 1878 es hallada en Chipre, una reliquia arqueológica conocida como la mujer de Lem o la Diosa de la Muerte, que data de 1500 a.C. El primer propietario es un coleccionista británico, Lord Elfon, cuya familia directa muere en 4 años. Es vendida a un millonario londinense y en 4 años la mayor parte de su familia directa, incluida mujer e hijo mueren. Luego pasa a la familia de Lord Thompson Noel, quienes en 4 años mueren, y la estatua comienza a coger la fama de maldita y es donada al museo de Edimburgo, donde curiosamente el encargado muere a los pocos meses.





El tren al infierno
Cuenta la leyenda que dos atracadores fueron cercados por la Policía y, en su huída, tuvieron que abandonar su vehículo de fuga y adentrarse en una estación de metro. En su desesperada carrera, comenzó un tiroteo en los pasillos de la estación, en el cual un certero disparo de uno de los ladrones impactó directamente en la frente de uno de los policías, matándolo al instante.

En mitad de la confusión, y mientras el resto de agentes se parapetaban tras unas columnas, la pareja de delincuentes consiguió subirse a un tren mientras escuchaban a su espalda la detonación de más disparos de los policías. Pocos instantes después la máquina emprendió su marcha, escapando dentro de ella los ladrones.

Era de noche y el vagón estaba prácticamente vacío, sólo había dos personas más en el tren que acababan de abordar. Un mugriento mendigo encapuchado que parecía inconsciente por su borrachera, aunque no soltaba una bolsa de papel con la cual protegía una botella de licor. Y un hombre con aspecto de abogado que, perfectamente trajeado, dormía con la boca abierta y muy probablemente se habría pasado de estación hacía bastante tiempo. Los atracadores, al comprobar que no estaban en peligro, empezaron a reír su suerte y a trazar un plan de fuga:

“Probablemente en la puerta de la próxima estación nos esté esperando la mitad de la Policía de la ciudad; así que, en cuanto bajemos de este trasto, tenemos que meternos corriendo en el túnel. Dentro ya buscaremos cómo escondernos o escapar” –dijo el que parecía más inteligente de ambos; el otro, asintió mientras vigilaba al resto de pasajeros.

La estación se acercaba y, asustados por la posibilidad de que un grupo de agentes armados les esperaran en el andén, se agazaparon bajo los asientos: de ese modo, los asientos servirían de parapeto en caso de comenzar de nuevo un tiroteo. Pero, para su sorpresa, el tren no solamente no se detuvo en la estación sino que además aumentó su velocidad de marcha.

“Estos cabrones nos están tendiendo una trampa, seguro que nos quieren llevar a un lugar que ya tengan controlado para evitar que muera alguien más en la estación. Seguro que han dado la orden al maquinista para que no se detenga”

Visiblemente asustados, comenzaron a caminar como locos por el interior del tren mientras buscaban un modo de escapar; pero las puertas parecían selladas e incluso, disparando a la manilla que les permitía cambiar de vagón, no consiguieron su propósito.

Una nueva estación pasó ante sus ojos a toda velocidad, pero esta vez se dieron cuenta de un detalle que en la anterior ocasión no detectaron. La gente que había en el andén esperando no parecía inmutarse, como si no pudieran ver la potente máquina que cruzaba a toda velocidad por la vía.

El tren aumentaba su velocidad con cada metro recorrido y parecía adentrarse en las entrañas de la tierra. Pues cada vez se podía percibir con más claridad la inclinación del vagón y su vertiginoso descenso.

“¿Qué mierda pasa aquí? Esto no lo está haciendo ningún policía” – dijo el más callado.

De repente la luz del tren comenzó a parpadear y tras cada momento de oscuridad el vagón parecía distorsionarse y volverse cada vez más tétrico. Una especie de material viscoso similar a la sangre comenzó a brotar de la paredes, los asientos que antes parecían nuevos envejecieron de golpe y se mostraban oxidados y con el plástico derretido. Era como si hubieran sido expuestos a altas temperaturas o alguien se hubiera dedicado a quemarlos con una llama.

Aterrorizados e incapaces de articular palabra, vieron como una nueva estación se acercaba, pero esta vez no encontraron un andén a su paso. En su lugar había una especie de cámara de tortura en la que despellejaban vivo a un desdichado que gritaba de dolor mientras lloraba sangre. Las cámaras se sucedían una por una y la velocidad del tren se había aminorado, como para “deleitar” a sus pasajeros con las más crueles y brutales formas de torturar y causar dolor, que cada vez eran más sádicas y salvajes.

De repente el tren se detuvo y el mendigo, que hasta el momento parecía inconsciente a causa de su borrachera, se levantó. Los atracadores se quedaron petrificados al observar bajo su capucha unos brillantes ojos amarillos y un rostro rojo adornado por una puntiaguda barba.

“Tú te bajas aquí, estafador: –dijo mientras levantaba con un solo brazo al hombre trajeado y lo lanzaba fuera del vagón.

Inmediatamente un par de sombras que aparecieron del suelo le levantaron y llevaron hasta un foso lleno de gusanos. El estafador comenzó a gritar mientras los gusanos le atravesaban la piel y comenzaban a devorarle por dentro.

“Estos gusanos te devorarán en vida, como tú lo hiciste al lucrarte como un parásito del trabajo y el dinero de los demás para llevar una vida de lujos- dijo el falso mendigo que al que ya fácilmente se podía distinguir como un demonio. – Vosotros no tendréis tanta suerte, vosotros vais mucho más abajo”

Al día siguiente las crónicas de todos los periódicos anunciaron la muerte de un policía y dos atracadores que fueron abatidos a pocos metros del tren en el que pretendían escapar.





El Cuadro de Rose Mary

Aarón Jones conducía a su casa, donde su esposa, Audrey Simmons, lo esperaba. Se habían casado hacia dos años, aún no tenían hijos, aunque sí los deseaban. La casa parecía muy sola, faltaba el ruido de los niños pequeños corriendo por sus pasillos y los gritos de alegría mientras juegan.

Aarón pensaba en eso todos los días cuando recorría el trayecto a casa, pero esta vez sus pensamientos fueron interrumpidos por una preciosa imagen: había un cuadro abandonado en mitad de la carretera, un cuadro que parecía mostrar a una mujer de la época colonial tomando el té mientras leía un libro cubierta por una sombrilla del mismo color que su hermoso vestido rojo carmesí. Estaba cubierto de polvo y tenía un recuadro de metal en la parte inferior de su marco, una leyenda tal vez. Al pasar la manga de su camisa se pudo leer “Rose Mary”. Maravillado por la belleza del cuadro, Aarón lo subió a su vehículo pues era algo encantador que pensaba colocar en la habitación principal, justo en lo alto de la pared, donde se vería muy bien y todos los visitantes dirían que era espectacular y preguntarían sobre su origen, carcomidos en secreto por la envidia.

Con una sonrisa en su rostro Aarón continuó en el largo trayecto hacia su hogar, dulce hogar, donde seguramente su esposa Audrey lo esperaría con una sonrisa en la puerta, como una fiel guardiana.

—Cariño, al fin llegas, te estoy esperando, la cena está lista, está saliendo del horno. —le dijo Audrey abriendo la puerta para entrar a casa, pero Aarón la detuvo cuando dio media vuelta.

—Espera, tengo que mostrarte algo, quedarás impresionada al verlo. Es algo maravilloso, además debe valer una fortuna, amor.

Aarón lo sacó del auto, donde lo aprisionaba con una avaricia inmensa, Audrey sólo lo miró de reojo, no le llamaba la atención la pintura.

Después entraron a casa ya que fuera hacía un poco de frío. Mientras Aarón colgaba en la pared el cuadro, Audrey servía la cena, los dos se sentaron en la mesa, pero él no dejaba de observar el retrato, parecía enamorado de la pintura, parecía ausente, su mente estaba ocupada con la imagen.

—¿Podrías dejar de verlo? —dijo Audrey con celos y enojo: odiaba ese cuadro cada vez más, parecía que quería robarle el amor de su marido, tal vez por eso se había atravesado en su camino.-

Él simplemente contemplaba aquella imagen colonial, sin siquiera darse cuenta de lo que pasaba a su lado, perdido en la imaginación, en los cabellos de la chica y en aquellos ojos que parecían reflejarlo. Parecía tan real, pero solo era un cuadro, un cuadro que ni respirar podía.

—Es qué acaso no lo ves, es una hermosa obra de arte.

Al oír eso, Audrey se levantó lanzando la vajilla con un fuerte estruendo sobre la mesa de caoba, pero a su marido pareció interesarle poco que se retirara del comedor enfadada. No dejaba de contemplar aquel cuadro, solo faltaba que se moviera y le hablara.

“Es hermosa”, susurró para él solo, se retiró de la mesa y salió al patio, pero en su mente seguía aquella mujer invitándolo a entrar en aquel antiguo lugar de primavera.

Todo parecía quedar pequeño ante su nueva adquisición, “la casa es muy pequeña para esta maravillosa pintura”, pensaba Aarón sin importarle la opinión de su mujer ni el hecho de que viviera en un impresionante caserón.

“Ojalá la pintura viviera”, comentó para sí mismo mientras contemplaba el cielo estrellado y sentía el viento fresco que corría en ese día sin nubes donde se veía fácilmente la maravilla de la Naturaleza, estupenda sin duda alguna, pero carente de intensidad en comparación con la maravilla que tenía en casa (y no precisamente se refería a su esposa…).

Algo extraño le sucedía con esa mujer del retrato, algo que ni Dios mismo podía explicar, una obsesión que llevaba a otro nivel superior.

“Que el cuadro viva”, se dijo en voz baja tal vez para que los vecinos que ahora dormían no lo escucharan, o solo para que su mujer que lo observaba por la ventana no se enfadara.

Entró a su casa de nuevo cuando las luces se apagaban. No tenía importancia saber qué hora era, ni qué pensaría de él su mujer. Ya adentro, entre las sombras miró a aquella mujer tomando el té. Una mujer de belleza enigmática, con algo que no sabría muy bien definir pero que le atraía de manera increíble. No importaba si no era del gusto de su pareja, si Audrey no quería el cuadro con él, él mismo se iría solo con su nueva y preciosa mujer de pintura.

Subió la escalera paso a paso lentamente hasta llegar a lo que era su habitación. Allí su mujer dormía o eso parecía, pues quizá solo aparentaba dormir para no tener una pelea más. Ellos rara vez peleaban, pero Audrey era muy celosa. “Qué estúpidas que pueden volverse las mujeres cuando sienten celos. Tener celos de un cuadro, como si la chica del cuadro fuese a cobrar vida y seducirme, ¡vaya idiotez!”, se dijo interiormente Aarón mientras miraba a Audrey con cierto disgusto, aunque luego le vino a la mente la chica del cuadro y todo lo que quiso fue dormir para soñar con ella, para estar en sus brazos y bucear en el encanto de sus ojos…

……….

Abrió sus ojos, frente a él, en aquel ventanal de su habitación, el sol resplandecía. Rose Mary estaba sentada. Tomaba el té con la elegancia de toda una princesa, brillaba como una estrella, resplandecía como el sol y era elegante como la luna.

—Siéntate, cariño, ven aquí a mi lado.

Lo invitaba a sentarse. Él, con una sonrisa de enamorado atontado, tomando su mano enguantada empezó a besarle. Ella lo observaba con tanta maravilla y cariño.

De pronto observó por la ventana: las nubes tapaban el sol y un torbellino empezó a girar en su dirección, se hacía más y más grande, como un gigantesco tornado. Chocó en su ventana mientras los cristales se rompían, y él despertó, despertó de aquel sueño que no quería abandonar.

Fue como si el ruido de los vidrios que estallaban lo hubiera devuelto a la realidad, o al menos eso parecía.

Bajó las escaleras con cansancio y sin cuidado, no le importaba tropezar, aún llevaba la misma ropa de ayer.

Llegó hasta la habitación principal, la puerta se encontraba abierta. El cuadro que daba vista hacia la cocina no estaba, de seguro fue esa fastidiosa niña a la cual tenía como esposa, una chica molesta y explosiva.

Algo sin embargo había pasado: ahí seguía esa mujer clavada en la pared, pero había algo extraño en ella, había crecido, se había expandido, la torre Eiffel de Paris se observaba, y un paisaje crecía a su lado. Se veía la casa de ella y un castillo, personas bailando, hombres retratando a las más bellas damas y una orquesta clásica

Definitivamente el cuadro había sido alterado, pero era imposible que lo hubiese hecho Audrey pues ella nunca había tocado brocha alguna y los cambios eran formidables. O quién sabe, quizá contrató a un gran pintor, mas… ¿dónde rayos estaba Audrey? Tal vez estaba de compras en el supermercado y había olvidado cerrar su puerta.

Aarón giró su cuello: el cuadro crecía más y más, como si fueran raíces creciendo sobre su pared. Una planta maravillosa, que se extendía en las ventanas, las tapizaba como si fueran ladrillos de un mágico castillo. Y el cuadro crecía más y más, con los duques de Francia, señoritas y ancianos elegantes, flores rojas que parecían abrirse de pétalo en pétalo, mariposas y aves que revoloteaban en el cielo, ventanales gigantes donde la luz se filtraba, niños jugueteando ante sus ojos maravillados. Todo era tan extraño, tan mágico y confuso en aquel proceso que se desplegó hasta que el lugar en que él se hallaba fue sellado y, así como salida de la nada, Rose estaba frente a él, mirándolo con dulzura (y algo de pasión) porque había sido el hombre que la recogió en aquella oscura y fría noche, el hombre que la colocó en un cálido hogar.

—¿Quieres estar conmigo? —preguntó entusiasmada aquella mujer y él asintió con una seña afirmativa, besó sus labios, mientras ella resbalaba por su cuello, con un tremenda pasión, mostrando su escote.

—Espera, aquí no se puede, antes tienes que hacerme un favor, sobre todo si quieres estar conmigo —dijo aquella mujer mientras él afirmaba sus acciones sin dejar de tocarla.

—Mata a tu esposa.

Al oír eso él se detuvo un momento, la miró a sus claros ojos, a sus pupilas que parecían dilatarse un poco. Estando en sí, se habría negado rotundamente, se habría indignado, a pesar de lo tonta que a veces le parecía Audrey. Pero el punto es que estaba fuera de sí mismo. Estaba atrapado, encantado por esa mirada que le ofrecía cosas por las que renunciaría al mismo cielo así que…¿Por qué no condenarse al infierno y matar a Audrey?

—Sí, por ti asesinaría hasta al archiduque de Francia. —dijo Aarón arrebatado y continuó besando los brazos de ella sin que ésta se opusiese a su cariño.

……….

Un portazo lo despertó (ahora sí realmente despertó), su esposa había llegado, el cuadro no se encontraba en la pared, ella sostenía una bolsa, tal vez era el almuerzo de esa mañana.

—¿Dónde está? —preguntó dirigiéndose hacia Audrey.

—¿Dónde está? —decía más enfurecido.

—¿Dónde está?… No sé dónde está y no me interesa, tal vez se fue caminando. —dijo ella con ironía y luego caminó hacia donde estaba la cocina, dejó la bolsa sobre la mesa, y de espaldas empezó a hablar.

—Te dejé un poco del almuerzo en el refrigerador, lo calientas en el microondas.

Tras decir eso, giró y se encontró cara a cara con su marido. Un golpe en la cabeza la hizo caer. Aarón había tomado de un estante cercano el retrato (grande y con marco de acero) de su boda y, con ese símbolo de unión, le había propinado un golpe bárbaro…

Audrey abrió un poco los ojos pero la sangre le nublaba la vista. No podía reaccionar, no podía creer lo que estaba pasando. Todo lo que sentía era miedo, decepción y un breve e intenso relámpago de dolor y compasión por la monstruosa transformación que había experimentado su marido.

—¿Aarón? Dime qué te hizo la mujer del cuadro, dime qué te hice yo —dijo Audrey con los ojos nublados ya no solo por la sangre sino por las últimas lágrimas que lloró antes de que Aarón despertase de la duda que por un momento detuvo sus manos asesinas…

Fue un golpe tras otro. Nada lo detenía, ni los gritos de ella ni el ver como su carita se iba transformando en un penoso amasijo de carne y hueso. Solo se detuvo al reventarle el cráneo

La escena era horrenda pero pronto estaría fuera de ese lugar. Qué más daban esas manchas de sangre. Arrastró su cuerpo hasta el baño manchando el suelo de escarlata. Abrió el grifo del agua y esta empezó a salir llenando rápidamente la bañera, allí puso el cadáver de Audrey con la mitad del cráneo aplastado.

—Te lo dije, perra, ¿dónde está mi cuadro?

Miró al cadáver y lo colocó sobre el agua que se estancaba en aquella bañera, el rostro de su mujer se hundía en la clara agua provocando que fuera difícil de ver. El agua carmesí y el negro de sus cabellos era una combinación extraña que mareaba, pero él salió de aquel cuarto sin importarle que el agua continuara saliendo hasta desbordarse.

El sótano era el lugar más seguro en que Audrey podría haber ocultado su cuadro. Y ahí estaba oculto detrás de algunos oxidados metales. Se encontraba partido a la mitad y Rose Mary parecía haber desaparecido de la pintura.

De pronto un susurro resopló en su nuca: era ella, su querida Rose Mary, la dueña de su alma, aquella que le robó sus acciones, su cerebro, su corazón…

Giró su cuello. Corrió tras ella escaleras arriba como un niño dispuesto a abrir sus regalos en la mañana de navidad. Un lazo que antes había adornado su preciosa cabellera color fuego se encontraba en la entrada de la cocina marcándole donde había entrado su amor: ahí estaba esa hermosa pelirroja, tomando el té.

Cuando el reloj marcaba las doce, su sueño se cumplió.

—Vamos, amor, lo has logrado, has llegado a mi corazón cumpliendo mi suplica, eres un honorable caballero.

Sirvió té en una pequeña taza, Aarón se sentó sobre el sofá y empezó a besarla.

—Vamos, toma tu té, y estaremos juntos por siempre, vamos, bébelo.

De un solo trago el té pasó por su garganta, la taza rodó por la alfombra y él cayó en brazos de su Rose. Entonces sus ojos empezaron a nublarse y a fallar. En unos pocos minutos, la vida de Aarón se apagó.

……………

Gerald Taylor, el vecino de los Jones, se extrañó porque hacía semanas que no había visto a Aarón y Audrey salir de su hogar. Por eso un día fue a tocar su puerta, pero nadie respondía y un olor nauseabundo invadía el ambiente, como si un perro estuviera pudriéndose.

Dentro se escuchaba el goteo constante del agua, incluso el suelo del jardín se encontraba húmedo, la hierba había crecido hasta casi llegar a sus rodillas, la cerradura de la puerta no tenía candado alguno y el cadáver de Aarón se podía ver a pocos metros de la entrada de la casa, inerte en el suelo de la cocina. Consternado, Gerald salió corriendo al primer teléfono que encontró y la Policía llegó en instantes.

El forense y los peritos tenían una teoría, pero el agua había dañado muchas pruebas. En opinión de los forenses, al parecer habían golpeado brutalmente a Audrey Simmons hasta reventarle la mitad del cráneo, tras lo cual la arrastraron hasta la bañera.

El presunto culpable era Aarón Jones, el cual se había suicidado ingiriendo un té con cianuro. Misteriosamente, de entre todos los posibles elementos vinculables al siniestro una cosa no quedó dañada por la humedad: se trataba de una pintura que alguien había depositado sobre una de las sillas de la cocina, como si estuviera compartiendo su último sorbo con ella. Como por arte de magia el cuadro se había reparado solo y en él se veía a una enigmática y hermosa mujer que tomaba el té y llevaba un vestido escotado casi tan rojo como sus largos y ondulados cabellos; debajo de ella se podía leer la siguiente leyenda: ‹‹Rose Mary››.

—Que hermosa mujer, tiene una mirada especial —dijo uno de los agentes pensando para sus adentros en quedarse con el cuadro después de acabadas las investigaciones.

—Cuidado vaya a ser que esté embrujada. ¿No ves que ella fue la causante de todo esto? —le dijo otro oficial en tono burlón, a lo que el primero respondió con una carcajada y entonces, dándole la espalda al cuadro, ambos rieron mientras, en algún punto del futuro, los ojos verde-esmeralda de Rose Mary se volvían más negros que la noche y otro baño de sangre empañaba la felicidad de un nuevo matrimonio…




Marquitos

-Diario encontrado el 10 de Agosto de 1997
-Lugar: ///// (???)
...
-2 muertos, Lorenzo Estrada Guerra y María Sandoval Flores
-Hija Cristina Estrada Sandoval... DESAPARECIDA
-Datos relevantes expuestos a continuación

-15 de Mayo de 1997
Hoy, la maestra nos dio un proyecto, escribir un diario sobre las cosas que nos gustan y que han pasado en nuestro día, bien, yo diría que es algo fantástico! siempre eh querido tener un verdadero diario pero papá decía que me quitaría el tiempo, y ahora con la excusa de la escuela, por fin me pudo comprar uno real, solo espero que la maestra Rosy no le diga a todos sobre mis secretos la única que lo sabe es Kimi, mi perrita

-20 de Mayo de 1997
Hoy, papá llegó del trabajo algo tarde , esta algo preocupado, pero nos trajo una sorpresa! A mami le trajo un lindo collar y a mi, un hermoso conejito de porcelana! Tiene un trajecito y todo, como si fuera un carpintero, por que tiene en una mano un martillo y en la otra un caballito- mecedora, es muy tierno!. No se como lo consiguió, pero lo llamaré Marquitos

-27 de Mayo de 1997
Marquitos es muy divertido!, nos entendemos muy bien el y yo, me cuenta que viene desde muy lejos y que le gusta mucho mi compañía, intenté preguntarle desde donde, pero me dijo que no importaba, que el quería estar junto a mi, no es de lo más lindo?

-30 de Junio de 1997
Marquitos se ha vuelto muy inquieto, le gusta rondar por la casa en la noche, ha rotos varios portaretratos mami y ha rayado las pinturas de papá, eso es malo para mí, mis papis creen que soy yo y me han castigado sin salir a jugar con Brenda, mi amiga de enfrente le eh preguntado por que lo hace y solo me dice que es divertido verlos enojados y peleándose.... Marquitos, por que has cambiado tanto?

-12 de Julio de 1997
Eh decidido dejar de jugar con Marquitos un buen tiempo, ya no me gusta como actúa, a menudo despierto en la noche y esta a un lado de mi camita diciéndome que vayamos a jugar al río que esta cerca de casa o que juguemos a ganarle al tren "Será muy divertido Cristy, vamos!" No para de decirlo y reírse... me asusta mucho

-25 de Julio de 1997
Ya no se que hacer! Hace una semana decidí encerrar a Marquitos en el closet viejo junto con mis otros juguetes rotos, hoy, después de la cena lo encontré sentado en mi cama, corrí a revisar la puerta de aquel closet.... la chapa estaba rota, estoy segura que lo cerré y que la chapa funcionaba correctamente.

-30 de Julio de 1997
No puedo soportarlo más! Hoy llevé a Marquitos a la escuela, mientras regresaba, me desvié hacía una casa vieja que quedaba muy lejos de mi casa, Marquitos me preguntó "Vamos a jugar Cristy?" le dije que jugaríamos a la escondidas y lo aventé hacía la casa diciéndole que esperara que lo encontrará.... espero que todo acabe ya

-5 de Agosto de 1997
No puedo contener las lágrimas, estoy enverdad asustada, le eh dicho a mi papás miles de veces que él fue, estoy segura, pero no me quieren creer, el estuvo aquí.... tienen que creerme... Kimi amaneció ayer muerta en el garage... mi pobre niña no tenía las patitas delanteras y pareciera que le golpearon muchas veces en la cabeza hasta que esta se rompió, esa misma noche Marquitos estuvo aquí... no puedo olvidar sus palabras "Cristy, por que me olvidaste? fue por esa asquerosa perra cierto? no te preocupes, te perdono, ahora sin ella podremos jugar juntitos como antes... te encontré.. ahora escondete" empezó a reírse de nuevo de una manera tan tenebrosa... esa risa chirriante.... no se que hacer

-7 de Agosto de 1997
No, no, no por favor Dios.... que ha pasado?? Ayer por la noche Marquitos... regresó... encontró a mis padres.... no podré olvidarlo nunca.... la cara de mamá..... el... clavó un cuchillo en el estómago de mamá.... la abrió toda y vi con mis propios ojos como sacaba todo.. riendo y diciendo.... "Cristy??? donde estás?? creo que ya es algo tarde para buscarte aquí no??" Esa maldita risa.... papá lo vio y agarró el su viejo bate de la secundaria... me tomó, abrió el compartimiento de hasta arriba de la alacena y me metió allí "Papá se encargará de todo mi amor... debió de haberlo echo desde antes" fueron sus últimas palabras... no se a que se refería... las lágrimas y esta impotencia no me dejan pensar bien....

Papi???... que has echo con él maldito bastardo!!... solo pude oír de nuevo su maldita risa y el grito ahogado de papá "Quieres matarme dos veces Lorenzo? que te pasa? por que no dices nada!?!?"... no se que haya pasado pero me pude asomar un poco... Marquitos tiene la mano ensangrentada de papá...
escribiendo con ella en la pared "sal... juguemos"

-8 de Agosto de 1997
Marquitos y yo nos hicimos amigos de nuevo.... el tenía razón esto es tan divertido, ver a papá ahí tirado con sus feos ojos regañones de fuera hehehe le quitamos la lengua para que ya no nos diera órdenes a Marquitos le entretiene mucho eso ... me iré con él, dice que le gustaría conocer muchas gente y jugar con ellas como con mi papis, hehe si quiero que todo mundo conozca a Marquitos si oyes una dulce niñita cantando con su tierno conejito, no te preocupes hehe solo queremos jugar un ratito, nos abrirías la puerta?.
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