Antes que nada
Si no tenes ganas de leer, simplemete no lo leas
Si tenes una critica constructiva sera bien recibida
Quedarse sin gasolina en la ruta es bastante penoso, pero quedarse sin gasolina de noche y en el medio de la nada es de por si exasperante.
La gasolinera más cercana debía estar a unos tres kilómetros ya que vi. un letrero un kilómetro atrás que marcaba cuatro y creo que cuando el motor pego su ultimo trago entre el carraspeo de los pistones y la inercia, habré recorrido unos ochocientos metros antes de que se apague.
El cielo estaba cubierto de horribles nubes oscuras que en su lenta marcha hacia el oeste, dejaban adivinar la brumosa silueta de la luna.
No había tráfico y el silencio era total. No se oían ni grillos, o pájaros, y ni siquiera el viento gélido que me bañaba el rostro, tenía algún efecto sonoro sobre los árboles y prados que bordeaban la ruta,
Habría hecho unos treinta metros cuando percibí un resplandor a mi espalda
que ilumino tenue, el húmedo asfalto que se extendía en mi camino.
Pensé que se trataba de un vehiculo que avanzaba por la ruta, a mi espalada pero al no sentir el sonido del motor y notar el modo estático que el haz luz dibujaba ante mi vista, gire instintivamente la cabeza hacia tras para quedarme
atónito.
Las luces venían de mi propio automóvil, ¿Cómo podía ser? Alguien había
subido era seguro, ya que en un descuido había dejado las llaves en el contacto. Todos estos pensamientos se arremolinaban en mi mente mientras comenzaba a acortar la distancia que me separaba del vehiculo, primero di unos pasos desconcertados, para luego arrojar el bidón al suelo y comenzar a correr hacia el. Cundo estaba a no diez metros comencé a oír el motor de arranque que giraba freneticamente al tiempo que las luces se atenuaban entre intento e intento.
Si alguien quería robarse el auto estaba listo, pues sin gasolina lo único que conseguiría seria consumir la batería.
Caí sobre la puerta del conductor y me lance al picaporte y en ese momento sentí el sonido del cierre centralizado asegurar las cuatro puertas de un solo golpe.
Estaba oscuro pero pude adivinar la figura de alguien que se alejaba al verme hacia el asiento del acompañante. Tire de la manija en vano y grite enojado
Habre la maldita puerta!!! . acerque las cara contra el vidrio haciéndome sombra con las manos y pude ver que dentro del vehiculo se acurrucaba una chica de rostro pálido. Una mueca de terror se dibujaba en su rostros y entre lágrimas y sollozos me grito desde dentro
-Ya viene por dios Ya viene!!!
Mire había ambos lados para ver de que se trataba pero no vi. nada y tratando de serenarme respondí.
-Quien viene?, aquí no hay nadie
Un sonido en el prado al otro lado del vehiculo me puso en alerta, y la chica que también pareció percibirlo, se lanzo nuevamente hacia el asiento del conductor acurrucando todo su cuerpo contra la puerta.
Trague saliva esperando a que apareciera vaya a saber que cosa, pero sea lo que sea no se dignaba a salir a la ruta.
-Habré la puerta por favor – Susurre
-No! No! Decía la chica mientras meneaba la cabeza aterrorizada.
-Confía en mí, no te pasara nada. – Trate de calmarla.
Los pestillos sonaron de golpe y las puertas quedaron destrabadas, abrí la puerta lentamente sin quitar la vista del bordillo y tome a la chica de la mano guiándola hacia fuera del coche lentamente.
Ambos seguimos con la vista clavada en los prados cuando unas, luces a mi derecha y un claxon me quitaron de mi hipnotismo..
Una camioneta F100 se había detenido a nuestro lado y un señor mayor pregunto amablemente.
-Algún problema amigo?
Titubee un momento, pero recupere rápidamente la compostura y respondí
-Me quede sin gasolina puede ayudarme?
-Suban – respondió el hombre – hay una Texaco aquí a tres kilometros
Antes de que me diera cuenta la chica ya estaba arriba de la camioneta, yo mirando aun desconfiado el bordillo comencé a subir rápidamente.
-Por que no apaga la luces amigo? Cuando regrese no tendrá una gota de batería – Me sugirió el hombre.
De repente cuando estaba por bajar a quitar las llaves del auto este se movió de costado hacia la banquina. Todos nos quedamos estupefactos,
Comenzó a deslizarse con un chillido de neumáticos hasta caer a la zanja que bordeaba la ruta, los faros fueron describiendo con sus haces los movimientos
del vehiculo.
-Que demonios… -Comenzó a decir el hombre
-Arranque! Arranque – Grito histérica la chica
Tuve que aferrarme a la cabina casi colgado de la puerta para que mi salvador no me dejara atrás junto con lo que sea que se había llevado mi auto.
Al llegar a la estación dada la crisis de nervios de la chica y el relato fantástico del hombre de la camioneta llamaron a la policía.
Debo decir que a la policía le di una versión algo edulcorada de lo que viví, la chica por lo que se, dijo que escapaba de unos ladrones de ganado a los que había sorprendido e intentaron apresarla.
Yo por mi parte dije que la encontré corriendo en la ruta mientras me dirigía a una estación de servicio, cuando ese buen hombre se ofreció a acercarnos.
La policía encontró el auto volcado en la zanja,.
-Creemos que algún otro vehiculo choco con el mientras estaba aparcado en el bordillo lanzándolo a un costado – Me comento el agente
-Lo extraño - me dijo un sargento, -Es que no encontramos rastros de choque alguno ni restos del otro automóvil.
-Quizás algún vándalo lo empujo – No cree? – Trate de disimular.
-Si además esta la extraña historia que nos contó ese hombre…-Agrego dubitativo.
Por suerte todo termino ahí, conseguí que el seguro me pague los daños, y trate de no pensar más en la extraña experiencia. A la chica no volví a verla, y
ahora cada ves que debo dirigirme para esos lados, busco rutas alternativas y me cercioro concienzudamente de tener el combustible necesario para llegar a destino.
Nunca se sabe que nos puede esta esperando a un costado del camino.
Si no tenes ganas de leer, simplemete no lo leas
Si tenes una critica constructiva sera bien recibida
La Ruta (cuento propio)

Quedarse sin gasolina en la ruta es bastante penoso, pero quedarse sin gasolina de noche y en el medio de la nada es de por si exasperante.
La gasolinera más cercana debía estar a unos tres kilómetros ya que vi. un letrero un kilómetro atrás que marcaba cuatro y creo que cuando el motor pego su ultimo trago entre el carraspeo de los pistones y la inercia, habré recorrido unos ochocientos metros antes de que se apague.
El cielo estaba cubierto de horribles nubes oscuras que en su lenta marcha hacia el oeste, dejaban adivinar la brumosa silueta de la luna.
No había tráfico y el silencio era total. No se oían ni grillos, o pájaros, y ni siquiera el viento gélido que me bañaba el rostro, tenía algún efecto sonoro sobre los árboles y prados que bordeaban la ruta,
Habría hecho unos treinta metros cuando percibí un resplandor a mi espalda
que ilumino tenue, el húmedo asfalto que se extendía en mi camino.
Pensé que se trataba de un vehiculo que avanzaba por la ruta, a mi espalada pero al no sentir el sonido del motor y notar el modo estático que el haz luz dibujaba ante mi vista, gire instintivamente la cabeza hacia tras para quedarme
atónito.
Las luces venían de mi propio automóvil, ¿Cómo podía ser? Alguien había
subido era seguro, ya que en un descuido había dejado las llaves en el contacto. Todos estos pensamientos se arremolinaban en mi mente mientras comenzaba a acortar la distancia que me separaba del vehiculo, primero di unos pasos desconcertados, para luego arrojar el bidón al suelo y comenzar a correr hacia el. Cundo estaba a no diez metros comencé a oír el motor de arranque que giraba freneticamente al tiempo que las luces se atenuaban entre intento e intento.
Si alguien quería robarse el auto estaba listo, pues sin gasolina lo único que conseguiría seria consumir la batería.
Caí sobre la puerta del conductor y me lance al picaporte y en ese momento sentí el sonido del cierre centralizado asegurar las cuatro puertas de un solo golpe.
Estaba oscuro pero pude adivinar la figura de alguien que se alejaba al verme hacia el asiento del acompañante. Tire de la manija en vano y grite enojado
Habre la maldita puerta!!! . acerque las cara contra el vidrio haciéndome sombra con las manos y pude ver que dentro del vehiculo se acurrucaba una chica de rostro pálido. Una mueca de terror se dibujaba en su rostros y entre lágrimas y sollozos me grito desde dentro
-Ya viene por dios Ya viene!!!
Mire había ambos lados para ver de que se trataba pero no vi. nada y tratando de serenarme respondí.
-Quien viene?, aquí no hay nadie
Un sonido en el prado al otro lado del vehiculo me puso en alerta, y la chica que también pareció percibirlo, se lanzo nuevamente hacia el asiento del conductor acurrucando todo su cuerpo contra la puerta.
Trague saliva esperando a que apareciera vaya a saber que cosa, pero sea lo que sea no se dignaba a salir a la ruta.
-Habré la puerta por favor – Susurre
-No! No! Decía la chica mientras meneaba la cabeza aterrorizada.
-Confía en mí, no te pasara nada. – Trate de calmarla.
Los pestillos sonaron de golpe y las puertas quedaron destrabadas, abrí la puerta lentamente sin quitar la vista del bordillo y tome a la chica de la mano guiándola hacia fuera del coche lentamente.
Ambos seguimos con la vista clavada en los prados cuando unas, luces a mi derecha y un claxon me quitaron de mi hipnotismo..
Una camioneta F100 se había detenido a nuestro lado y un señor mayor pregunto amablemente.
-Algún problema amigo?
Titubee un momento, pero recupere rápidamente la compostura y respondí
-Me quede sin gasolina puede ayudarme?
-Suban – respondió el hombre – hay una Texaco aquí a tres kilometros
Antes de que me diera cuenta la chica ya estaba arriba de la camioneta, yo mirando aun desconfiado el bordillo comencé a subir rápidamente.
-Por que no apaga la luces amigo? Cuando regrese no tendrá una gota de batería – Me sugirió el hombre.
De repente cuando estaba por bajar a quitar las llaves del auto este se movió de costado hacia la banquina. Todos nos quedamos estupefactos,
Comenzó a deslizarse con un chillido de neumáticos hasta caer a la zanja que bordeaba la ruta, los faros fueron describiendo con sus haces los movimientos
del vehiculo.
-Que demonios… -Comenzó a decir el hombre
-Arranque! Arranque – Grito histérica la chica
Tuve que aferrarme a la cabina casi colgado de la puerta para que mi salvador no me dejara atrás junto con lo que sea que se había llevado mi auto.
Al llegar a la estación dada la crisis de nervios de la chica y el relato fantástico del hombre de la camioneta llamaron a la policía.
Debo decir que a la policía le di una versión algo edulcorada de lo que viví, la chica por lo que se, dijo que escapaba de unos ladrones de ganado a los que había sorprendido e intentaron apresarla.
Yo por mi parte dije que la encontré corriendo en la ruta mientras me dirigía a una estación de servicio, cuando ese buen hombre se ofreció a acercarnos.
La policía encontró el auto volcado en la zanja,.
-Creemos que algún otro vehiculo choco con el mientras estaba aparcado en el bordillo lanzándolo a un costado – Me comento el agente
-Lo extraño - me dijo un sargento, -Es que no encontramos rastros de choque alguno ni restos del otro automóvil.
-Quizás algún vándalo lo empujo – No cree? – Trate de disimular.
-Si además esta la extraña historia que nos contó ese hombre…-Agrego dubitativo.
Por suerte todo termino ahí, conseguí que el seguro me pague los daños, y trate de no pensar más en la extraña experiencia. A la chica no volví a verla, y
ahora cada ves que debo dirigirme para esos lados, busco rutas alternativas y me cercioro concienzudamente de tener el combustible necesario para llegar a destino.
Nunca se sabe que nos puede esta esperando a un costado del camino.

