InicioArteDesde La Playa (Relato Propio)

Desde La Playa (Relato Propio)

Arte7/1/2012

Dispuestos a pasar una semana de vacaciones proletarias, mis dos chicos y yo, partimos alegremente hacia la costa. Carpa, garrafa, bolsos con ropa mal acomodada, y comida enlatada marca ACME desparramada en el baúl del auto recién, recién lavadito para salir a la ruta. (¿Porque lavamos el auto antes de irnos de viaje? ¿Será para que los bichos tengan un cementerio limpito?)

Luego de unas horas bastante tranquilas -Salimos el Lunes a la madrugada, por el tráfico ¿vio?-, por fin llegamos al camping, ubicado en un hermoso bosque de álamos, y estratégicamente cerca de la playa. La mañana estaba fresca y el ánimo dispuesto a pasarlo bien. El nene, 10 años, emocionado por armar las carpas, cocinar, y cuando no, jugar interminables partidos de fútbol en la canchita provista a tal efecto. La "nena", una adolescente quinceañera, con cara de "y ahora que hago" o mejor, "con este viejo me voy a aburrir como una ostra". Celular en mano, enviando mensajes de texto desesperados a sus amigas, que le brindan un tenue consuelo electrónico.

También estoy yo -no hay que olvidarse-. Un tipo cuarentón, estrenando canas, flojera abdominal, y la paternidad exclusiva de esta pequeña expedición de tres. Traje todo lo que un avezado excursionista suele llevar en estos casos: Un libro de Sartre, el MP3 cargado con mis óperas favoritas, y los apuntes de Microeconomía para sobrellevar el aburrimiento... ¿En que diablos estaba pensando?

Armamos el campamento en tiempo record. ¡Aramos dijo el mosquito! Armaron ellos, porque me propuse para variar, hacerlos trabajar un poquito. Uno, con las ganas que dan las cosas nuevas, otra, entre bufidos de fastidio y rezongos, pero al final con una sonrisa. Los bolsos y las latas salieron de baúl, junto con el resto de las cosas, quedando medio acomodadas, medio tiradas por ahí. Pero lo importante era que ya estábamos listos para disfrutar de una nueva aventura inolvidable.

Al rato empezaron los problemas. Los hermanitos comenzaron metódica e implacablemente a discutir por cualquier cosa que se les ocurriera –rara esa condición de hermano, que nos permite refundar los lazos del amor en medio de la tormenta-. Mi desesperación en aumento, y mi cardiaca condición de viejo sin notificar, me dieron la idea salvadora. -¿Qué tal si jugamos un partido a los dados? Y ahí comenzó la secuencia interminable de dados-cartas, cartas-dados, dadoscartas y cartasdados. Matizadas, eso si, por hamburguesas con queso, macarrones con queso, y queso con queso… ¡Ah si! También salchichas con puré.

Obviamente fuimos a la playa, esa hermosa extensión de arena que roza nuestro enorme y gentil litoral atlántico. El agua fría y yodada, iba y venia indecisa, dejando en la costa piélagos de espuma y vasitos de yogur descremado.

Nos acomodamos como pudimos, entre unos gordos que comían sandwiches de salame a la izquierda, y dos fieritas que jugaban al fútbol-tenis a la derecha. Allá salieron los párvulos disparados hacia el mar, esquivando dos canchas de tejo y un carrito de venta de superpanchos. Yo me quedé a cuidar las pertenencias familiares. Las toallas, sillitas oxidadas de hace nueve veranos, y la botella de coca, a esta altura medio tibia y con gusto a remedio.

El viento soplaba inclemente, volando la arena cual alegre nieve de carnaval. Soy muy blanco, casi hasta la nausea, así que suelo enbadurnarme con un protector solar factor seis millones fabricado exclusivamente para mi. Entonces, si a esto le sumamos la tormenta de arena –la producida por el viento, y también por los dos fieritas de la pelota-, es muy fácil deducir que al poco tiempo, yo ya era una masiva milanesa de 80 kilos, mirada con notable lascivia por los gordos de la izquierda.

Creo que la gran virtud del ser humano, el secreto que lo ha llevado hasta el tope de la evolución, es su asombrosa capacidad de adaptarse a casi cualquier circunstancia, y siguiendo esta premisa fundamental, procuré acomodarme lo más suavemente posible a la situación. Quité parte de la arena que cubría mis ojos, y después de tomar un gran trago de Sopa-Cola, me dediqué a observar cuanto me rodeaba

La fauna playera es en verdad asombrosa, cientos de personas escapando de la rutina del año, organizando una nueva, que bien podría resumirse en: Levantarse tarde, desayuno con facturas, playa de mañana y chori con chimi al mediodía. Después de una siestita, otra vez playa, tejo y cartas por la tarde. A la nochecita, sacarse la sal del cuerpo, y luego según el presupuesto, asado a la luz de la luna, o fideos con manteca. Posteriormente si hay ganas, paseo por la peatonal con helado de agua y compra de artesanías hechas en Avellaneda.

Esa tarde estábamos todos reunidos. Los límites Geográficos nos acercaban más de lo aconsejable, provocando alguno que otro pisotón.

Por ahí pasa la parejita que festeja San Valentín, abrazados y sin apuro, pateando la espuma y riéndose del viento. Por allá, una diminuta malla cola-less pidiendo socorro, mientras era canibalizada por dos monstruosos y celulíticos glúteos. –“¿Viste? Me queda igualita que cuando la compré en camboriú en el 79”, parecía exclamar la homicida.

Un enorme y prominente abdomen parecía oscurecer el Sol. Su dueño, buscado por INTERPOL por portación obscena de buzarda, masticaba con deleite un churro relleno, recuerdo de la temporada pasada. ¿Cuántos hectolitros de vino? ¿Cuántas haciendas completas de Holando-Argentina hacen falta para desarrollar ESO?

El penetrante olor a perfume me llegó desde atrás. Una siliconada rubia de raíces obscuras ya entrada en los cuarenta, se acercaba con andar felino hacia la orilla. Busto, glúteos, pómulos y abdomen. Botox, labios, liposucción de piernas, y horas de Personal Trainer. Parecía el catálogo completo de una clínica de cirugía estética, de la gomería “Los Cuñados”. Todos nos volvimos a mirarla, en especial las mujeres, y ella, lejana y distante se acostó en la arena, entregando sus protuberancias a Febo mientras fumaba un cigarrillo mentolado, pensando seguramente en aquel tiempo feliz, cuando el impuesto a los plásticos no le preocupaba en absoluto.

¡Abu, Abu! Gritaban los chicos a una pobre mujer de batón floreado y venda elástica anti-varices en una pierna, que luchaba con una sombrilla demasiado vieja que se resistía a quedarse en su lugar. La canasta con los juguitos y el fiambre, era ya un médano más que adornaba el paisaje. Sus nietitos –porque supongo que eso eran- corrían por doquier, ansiosos por meterse al agua, llenando de arena al señor que muy serio y concentrado, leía “Ámbito Financiero”, al tiempo que hablaba con voz ronca por su celular, uno de esos modelos caros que dicen el biorritmo y te dan masajes de pies…

Es claro que podría seguir “Ad Eternum” con mi relato. El flaco anoréxico, alimentado a lechuga y brotes de soja lavados con tristeza. Los que someten a toda la concurrencia a interminables sesiones de cumbia villera, pasando por el guardavidas –toda una institución-. Aquel solitario de negros anteojos negros; que pasea su misterio de norte a sur cual si fuera un “men in black” del subdesarrollo, sin olvidarse del patovica que trabaja de ídem en el boliche de la zona, buscando alguna compañía que atempere su musculosa soledad e infle su pequeño y anabolizado ego. El plasma del hombre se modela de toda forma posible, y la variedad es infinita. Pero ya siento la voz del más chico. “Papá, vamos al camping que a las seis tengo partido”. Y así comenzamos el retorno, paso a paso, sin mucha prisa. Pensando en el Algo-con-queso que cenaremos luego, y en que mañana no llueva, porque, en definitiva: ¿A que vinimos, sino a disfrutar de la playa?

NPRS - 2012


NOTA PERSONAL: Luego de 4 años de estar en Taringa! por alguna razón que desconozco, los administradores del sitio decidieron inhabilitar mi usuario anterior IABABAYKA (Dicen que SPAM, pero creo no haberlo hecho). Solo un moderador contestó mis mails, diciendome que el no podía hacer nada.
Si quieren ver mis todos mis post, vean
ACÁ . Y si tienen algún comentario acerca de ellos, manden un MP a este usuario (neperus).
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

n
neperus🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts7
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.