Las Cosas.
Decimos lo que decimos
Imponemos nuestra presencia por sobre las cosas
Ante la mirada acusadora de aquellos
Evitamos que tengan la última palabra.
Pero cuando toman el color del hombre
y se voltean.
Cuando nos dejan hablando
Caemos en cuenta de que ellas
Tienen el último silencio.
Sueños.
La razón escapa a sus insomnios
y marca una pausa en el soliloquio de la vida.
Traslado sonámbulo adonde habita el olvido.
Pequeñas dosis de arsénico nocturno,
nos exhaltan, nos llenan de ilusiones.
Pasado un tiempo dejan sentir su efecto tóxico.
.
Recuerdo.
Cuando abandone esta vida
para marcharme a otro lado
con la esperanza de volver algún día,
(si vuelvo).
Notare que mis pies han adquirido dimensiones impensadas
y tal vez, vida propia.
Caminare por las huellas que deje ayer
En sentido contrario.
El presente será mi olvido
Precaria peregrinación hacia mi hogar.
Volveré hacia mi,
hacia el lugar que amo,
con los otros.
Llegare adonde por fin hablare sin verdugos.
¿Pero que sentido tiene hablar,
si nadie ha de escucharme?
Los recuerdos también necesitan un techo,
una cama.
Una ventana.
Alguien que los escuche.
La Poesía.
I
La poesía no pertenece a mi,
ni perteneció a Paz, ni a Sabines
ni a los otros.
La poesía se nos entrega, sube por nosotros
nos provoca a herirla de muerte sobre la hoja.
Nos destruye, nos tortura.
La poesía no es de nadie, solo de ella misma.
Se entrega, se da a cada rato.
Se vende en las esquinas.
La poesía es una espada sin empuñadura
necesita salir, plasmarse.
Pero muchas veces no sale y se convierte en ira.
El poeta es un mortal, escogido por la poesia para hablarla,
la poesía exalta su ego, motiva su alma.
Pero termina con su ser.
II
Por más que escriba
siempre quedará algo por decir.
(O por callar.)
Llegará el tiempo en que quedaré
pequeño con la poesía.
Arrepentido de no haber dicho más.
El silencio será mi verdugo
las palabras se irán de mi lengua.
Tendré que venderme, bajo la luz de la luna.
ponerle precio al placer,
malbaratar el amor.
Dejaré de ser poeta,
para empezar a ser objeto.
(Al fin y al cabo son la misma profesión
de diferente jefe.)
El mundo sigue siendo demasiado grande para nuestros ojos.
A los ojos de los moribundos.
I
Tratas de convencerme de que ya no estoy aquí
Pero eres tu la que ese está yendo
Caminas con el tiempo, desdibujándome del mundo
Y al final, solo seré una huella en un espejo de humo
Nube de sombras.
Tenue reflejo que acaricia la espesa niebla de la existencia.
Ayer sentí que el alma abandonaba mis piernas
Hoy solo quedaron aquellos troncos inmóviles bajo las sábanas.
Las raíces ya murieron.
II
En mis ojos habita el vacío llorando un aire perdido.
Las palabras que te escucho, son tan carentes de sentido
Como la plegaria de un loco a un ídolo de piedra.
Ha llegado el momento del silencio
De mis labios no brotara mas agua, ni vino
ni aire, ni nada.
Fotografía
Recuerdo sin movimiento.
El tiempo, detenido.
Incorpóreo, irreal, guardado por siempre en una hoja de papel.
Una fotografía es un secreto de un secreto
Una cámara es un espejo con memoria.
IV
Continuemos llorando en este vacío en el que nos encontramos
Que no es mío
Ni tuyo
Ni de nosotros.
Sino de ellos, los que existen.
Requiem.
Tal vez sea la hora de soltar la cruz
y dejarse al viento.
Es para un proyecto que tengo en mente, enviare estos poemas y otros a un concurso. ¡Critiquen por favor!