Se por qué te levantás a las mañanas, a las tardes
Se por qué haces el mismo recorrido, una y otra vez. Con la promesa esquiva de que algo cambie.
Se por qué hablás con tu gente, cómo si tuvieran algo nuevo que decir.
Y sé, que por todas esas cosas que sé, yo no sé nada.
Y mi vida es una comedia en caída libre que no sabe de qué aferrarse.
Es el castigo al niño que se atreve a desafiar pero no sabe defenderse, porque no sabe quién castiga o de qué hay que cubrirse. Una vuelta de tuerca más a la maquinaria de imaginerías artificiales, y todo se cae a pedazos, mezclándose en una bruma intransitable. Con mil caminos, y sin caminos a la vez.
¿Voy hacia adelante o hacia atrás?
Quién sabe si el tiempo pasa, sumando, o restando las horas.
Termina un día, empieza el otro, todo se ve igual. Incluso si se repitiera interminablemente, no cambiaría el sentir que esto no avanza.
También puedo desmentir el tiempo.
Pero, ¿para que?
¿Para qué hacer las cosas mejor o peor?
¿Acaso esas palabras significan algo?
Construir, destruir, lo mismo.
Pero yo no me construyo, ni tampoco me rompo.
Es la vida, que no transita, sólo no está dentro mío.
Está afuera, en las sonrisas de otros, en un movimiento con principio y fin.
Distinto al mío.
Aparente.
Escrito propio