Me voy, en una dulce brisa
En un suspiro lejano
En un anhelo escondido
En un recuerdo alejado
Me voy en el sutil sueño de una guitarra lejana
En las hojas de otoño cayendo serenas
En los caminos de tierra
Que levantan su polvareda
Entre luces y sombras
De un concierto que termina
Me voy, lento y tranquilo
Entre aplausos que se marchitan
Con el calor de un ocaso
Y el frío de la tardecita
Me voy, dulce niña
Con el sonido fugaz que se precipita
Abrazado a mis sonetos
Bañado en la dulce prisa
De saber que me voy y siempre vuelvo
De saber que la música siempre me resucita.
Griel
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