InicioInfoNietzsche y el budismo
Estos cuatro ariculos ofrecen un breve esbozo de la vida y la obra de Nietzsche comparando conceptos centrales: superhombre, autoconquista y voluntad de poder con el budismo, haciendo hincapié en las semejanzas y distiguiendo sus diferencias. Nietzsche Nietzsche nació en Alemania en 1844, hijo de un pastor luterano. Su padre murió en 1849 y Nietzsche pasó el resto de su niñez rodeado de mujeres: su madre, su hermana, su abuela y dos tías solteras. Después lo enviaron a un internado. Asistió luego a las universidades de Bonn y Leipzig, donde estudió filología clásica y se le otorgó la cátedra de filología en Basle, cuando tenía 24 años. Ni siquiera se había graduado aún pero fue recomendado por el eminente investigador y filólogo Ritschl, a quien había impresionado profundamente el desempeño de Nietzsche como alumno. En Basle, Nietzsche se interesó especialmente en la filosofía de Schopenhauer y la música de Wagner. En 1872 publicó su primer libro, El nacimiento de la tragedia. A éste le siguieron otras obras pero en 1879, cuando apenas tenía 35 años, renunció a su puesto en la universidad, terminando así con su trayectoria académica y en lo sucesivo pasó la mayor parte de su vida activa en Suiza e Italia. Soledad, enfermedad y muerte Fue un período de intensa soledad. Lo cierto es que nadie que lea acerca de los detalles de su dolorosa y aislada existencia puede evitar conmoverse. Estaba casi completamente solo, a no ser por uno o dos amigos con quienes se escribía. Además, su estado de salud no era bueno y a veces le sobrevenían dolores insoportables. Siguió escribiendo hasta 1888. Entre 1883 y 1885 produjo Así habló Zaratustra pero su obra casi no tuvo reconocimiento. Cuando salió a la luz este libro no se vendieron más que unas cuantas docenas de copias. Por fin en 1889 Nietzsche enloqueció. El murió en 1900 a los 55 años, sin que la demencia cediera. La particular Filosofia de Nietzsche En cuanto al pensamiento de Nietzsche, la palabra filosofía no es la más adecuada. Él desarrollo diversas ideas iluminadoras que ciertamente iban en grupo. Sin embargo, no era su propósito plantear una interpretación lógica consistente de toda la existencia o la experiencia. Sus grandes antecesores filosoficos, Kant, Hegel, Fichte, Schelling y Schopenhauer, habían intentado, cada uno, construir una filosofía sistemática, pero Nietzsche no era un elaborador de sistemas. No aspiraba a erigir un gigantesco y solitario edificio de pensamiento en el que todo pudiera acomodarse. En realidad insistía en la paradoja iconoclasta de que: “la voluntad de sistematizar es la voluntad que se padece cuando no hay integridad” Maestro de los aforismos y William Blake Por lo tanto, a excepción del Nacimiento de la tragedia y Así habló Zaratustra, todas las obras posteriores de Nietzsche son lineas de aforismos. Podría decirse que es el maestro del aforismo. Ningún otro parece haber sido capaz de decir tanto en tan pocas palabras. Quizá su único rival sea William Blake con “Los proverbios del infierno”, de "El matrimonio del cielo y el infierno" y aquí quizá Blake sea aun más agudo que el mismo Nietzsche, pero Blake no hizo más intentos por expresarse de esa forma. Devastador y brillante Nietzsche cada vez era más aforístico y brillante, devastador e iconoclasta y sus pronunciamientos eran cada vez más como un relámpago o un golpe de mazo. El enfoque aforístico y no sistemático de Nietzsche no es accidental. Es aforístico porque así lo ha elegido. De hecho, tal es la esencia de su método. Algunos de sus aforismos tienen un poco el espíritu de los dichos de los maestros Zen de China y Japón. Cada uno de ellos penetra en lo más hondo de la realidad de la existencia desde un punto de vista en particular y brilla por meritos propios. La verdad de un aforismo no depende de la verdad de otro. No hay una conexión lógica entre ellos. Función de sus aforismos Una vez el poeta Ingles Coleridge dijo acerca del gran actor Charles Kean: “Verlo actuar es como leer a Shakespeare a través de destellos de relámpagos”. De igual modo, leer a Nietzsche es como tratar de integrar el paisaje de la existencia humana, mediante la luz intermitente, pero brillante, de los relámpagos. Por un instante, en unas cuantas palabras, es como si todo se inundara de luz y pudiéramos verlo claro desde un ángulo en particular. Después, la oscuridad absoluta. Luego leemos otro aforismo y llega un nuevo destello desde otro punto que ilumina otro cuadrante, de forma que todo se revela una vez más, antes de que la oscuridad descienda nuevamente. Difíciles de exponer de manera sistemática Es como cuando los destellos de los relámpagos nos muestran diferentes partes del paisaje. En cierto nivel sabemos que son el mismo paisaje pero resulta difícil armar las piezas de estos distintos vistazos que se revelaron y formar una sola composición visual coherente que lo integre todo. Lo mismo podemos decir de los textos de Nietzsche. Son una lectura inspiradora pero en realidad son muy difíciles de exponer de manera sistemática. Sin embargo, lo que esto quiere decir es que podemos considerar los aforismos de Nietzsche de forma individual, sin relacionarlos necesariamente con el resto de su obra. Así Hablo Zaratustra y el Übermensch o sobre hombre “Superhombre” Pongo entre comillas la palabra “superhombre” por dos razones. Primero para indicar que no es una traducción literal del término original que usa Nietzsche y, en segundo lugar, como una advertencia para que no le adhiramos al concepto de Nietzsche ciertas connotaciones dudosas que se le han agregado desde que los nazis lo emplearon para sus propósitos (y, claro está, para distinguirlo de Superman, el héroe de los cómics). Übermensch El término que utiliza Nietzsche es Übermensch, que literalmente no significa superhombre sino superior al hombre. Podríamos incluso decir que significa “muy por encima del hombre”. El Übermensch es el hombre que destaca muy por encima de los seres humanos tal como existen en el presente. Los trasciende. Asimismo, podríamos decir que es el “hombre trascendente”. En otras palabras, el superhombre de Nietzsche no es sólo una evidente humanidad actual, una humanidad cotidiana en un grado superlativo, sino un tipo de humanidad completamente diferente. Ha quedado muy grabada la palabra superhombre como la traducción aceptada del Übermensch de Nietzsche porque durante mucho tiempo ha prevalecido en el mundo de habla inglesa como la expresión cultural más prominente del concepto de Nietzsche, debido a la obra de George Bernard Shaw, El hombre y el superhombre. Nietzsche y la corrupción de sus ideas Lamentablemente, después de la muerte de Nietzsche todo su modo de pensar se corrompió y se degradó de un modo desesperanzado en la comprensión popular. Ante todo, se envileció en manos de su hermana y, después, en manos de aquellos que intentaron relacionar las ideas de Nietzsche con la ideología nazi. Ha sido apenas en los años más recientes cuando se ha rescatado el pensamiento de Nietzsche, liberándolo de las malas interpretaciones más toscas para, por fin, interpretarlo con más exactitud, lo cual ha logrado muy bien el gran escritor y académico Walter Kaufmann. Así hablo Zaratustra Si queremos empezar a disfrutar de una auténtica probada de Nietzsche debemos observar la manera en que presenta su material, que como lo sugiere el título Así hablo Zaratustra es bastante individual. El Zaratustra de Nietzsche es literario. Es tan sólo el portavoz de las ideas del propio Nietzsche. Sin embargo, lo que los dos Zaratustras tienen en común es que aportan un mensaje a la humanidad. Zaratustra comunica desde un nivel más alto La primera sección del libro, “Prólogo de Zaratustra”, lo representa descendiendo de una montaña. Por supuesto, esto es simbólico y ésa es la intención. Zaratustra ha estado en la montaña durante diez años, pensando y meditando y ahora su sabiduría ya maduró y desea compartirla con los humanos. Dios ha muerto En su descenso lo reconoce un santo ermitaño que ha vivido mucho tiempo en el bosque, al pie de la montaña y que recuerda haberlo visto hace mucho, cuando subió. El ermitaño trata de persuadir a Zaratustra para que no deje la montaña: “La gente es muy ingrata y distraída. No malgastes tu tiempo con las personas. Es mejor ser un ermitaño, vivir en la selva con las aves y las bestias, olvidarse del mundo de los hombres y sencillamente venerar a Dios”, pero Zaratustra deja al ermitaño y sus oraciones en el bosque y conforme continúa con su camino se pregunta: “¿Será posible que ese viejo santo en la espesura de la montaña no haya oído todavía que Dios ha muerto?”. La contundente observación de que Dios ha muerto constituye una de las percepciones más importantes de Nietzsche y se ha repetido a lo largo del siglo XX y seguirá en el siglo XXI, dando lugar a todo un movimiento de pensamiento moderno y teológico que promulga “la muerte de Dios”. Nietzsche fue el primero que vio que Dios ya no estaba más allá arriba, en los cielos. De hecho, vio con claridad algo que desde entonces muchos han llegado a notar también, aunque habrá quienes declaren sin embargo que él está totalmente equivocado. Nietzsche; Dios y el hombre Lo que vio fue que la enseñanza del cristianismo ortodoxo, con su creencia en un Dios personal, un ser supremo, un creador, junto con las doctrinas del pecado y la fe, la justificación, la expiación y la resurrección habían muerto, caducado, eran ya irrelevantes. Su declaración anunciaba el inicio de lo que algunos identificarían como una era postcristiana. Si Dios había muerto, entonces el concepto cristiano del hombre también había muerto. El concepto del hombre como un ser que ha caído, un ser que por ser desobediente y pecaminoso necesita de la gracia para redimirse. Un ser que ha de ser juzgado y, quizá, castigado. Ese concepto ya no es relevante. Han explotado todos los viejos dogmas. De modo que hace falta un nuevo concepto de quiénes y qué somos los seres humanos. Si nos encontramos en un universo sin Dios estamos solos. Por lo mismo, tenemos que tratar de entendernos nuevamente. Ya no podemos aceptar respuestas preparadas. Nos encontramos aquí y ahora, en medio de un universo cuajado de estrellas, parados en la tierra, rodeados por otros seres como nosotros, con una historia a nuestras espaldas y con un futuro por delante. Ahora tenemos que preguntarnos (y la pregunta es para nosotros, puesto que no hay nadie más): “¿Quién soy? ¿Qué soy?” Esto es lo que Zaratustra hizo en la montaña. Pensó, meditó y contempló durante diez largos años y ahora sabe lo que es el hombre. Ahora le trae a la humanidad el mensaje de lo que aprendió. Llega Zaratustra al mundo Así, Zaratustra llega a un pueblo que se halla en la orilla del bosque, se acerca a la plaza del mercado y ve a la gente reunida. Ni siquiera sabían que él venía. Están ahí para ver a un equilibrista que camina por la cuerda floja, pero como el actor aún no aparece Zaratustra aprovecha la ocasión y les habla. Lo primero que les dice a quienes están en aquella plaza del mercado y, a través de ellos, a toda la humanidad es esto: “Les enseño a ustedes acerca del sobre hombre. El hombre es algo que ha de ser superado”. Entonces pregunta: “¿Qué han hecho ustedes para superarlo?”, con lo cual quiere decir: “¿Qué han hecho ustedes para superarse a sí mismos?” Mediante las palabras que Zaratustra dice en este prólogo, Nietzsche destaca que la evolución jamás se detiene. Así como los monos crearon a los humanos, de igual manera, en un salto aun más atrevido y glorioso, nosotros debemos ahora crear un nuevo tipo de ser. Eso lo llevamos a cabo al superarnos y Nietzsche prosigue señalando que eso empezamos a realizarlo en tanto que aprendemos a desdeñarnos, a sentirnos insatisfechos y descontentos con nosotros mismos. Sólo cuando comenzamos a mirarnos con desdén podemos empezar a alzarnos por encima de nosotros y ser más elevados, grandes y nobles de lo que éramos. Sobre hombre no Darviniano Debemos enfatizar de nuevo que el sobre hombre de Nietzsche no es el producto de la evolución de un modo que se asemeje en absoluto a las líneas que traza Darwin. Para Nietzsche el sobre hombre no se produce de forma automática, como resultado del funcionamiento ciego general del proceso evolutivo. Nietzsche distingue tajantemente entre lo que denomina el Último Hombre y el sobre hombre mismo. Este ultimo hombre no es más que el reciente de los productos humanos del proceso evolutivo colectivo en general, pero no un tipo de un orden supremo. En cambio, el sobre hombre será el producto de lo que el individuo, hombre o mujer, haga por alzarse e, incluso, por trascender por encima de sí mismo. Es debido a la distinción que Nietzsche hace entre el ultimo hombre y el sobre hombre que puede disociarse de las ideas superficiales del siglo XIX que hablaban del progreso humano como un desarrollo social colectivo continuo. En cuanto respecta a Nietzsche, nosotros también debemos hacer algo sobre ello, a traves de una propia elección individual. Es peligroso ser humano Nietzsche no siempre es muy explícito en este aspecto pero parece afirmar que en tanto que la evolución darwiniana es colectiva, esta otra evolución más elevada (como yo la denomino a la evolucion de conciencia) es individual. Él tiene una visión dramática de la humanidad, como una cuerda o un puente que se tiende sobre un abismo, entre la bestia que hay en un extremo y el sobre hombre en el otro. Dicho de otra forma, dice que hay un elemento de riesgo que viene junto con el hecho de ser auténticamente humano. Representa a los humanos como algo que está en transición y no tanto un extremo fijo. Por lo tanto tenemos que vivir con inseguridad e, incluso, de un modo peligroso. No debemos buscar una acogedora comodidad. Tenemos que vivir por algo más que nosotros mismos si en verdad hemos de llegar a ser nosotros mismos. Ese algo más por lo cual debería y debe vivir cada individuo es el sobre hombre. Para Nietzsche el punto crucial, la vertiente de este proceso, no ocurre entre el animal y el hombre sino entre el hombre que es todavía un animal y el hombre que es auténticamente humano. Es una distinción tajante. Lo cierto es que las perspectivas de Nietzsche acerca de lo que constituye la humanidad son bastante radicales y demandantes para cualquier budista que las apruebe. De hecho, lo que dice es que la mayoría de los seres humanos no son humanos en absolutos sino animales. Variedades en las experiencias de conciencia dentro del budismo Desde un punto de vista budista el plano humano incluye un amplio rango de desarrollo en términos de conocimiento de uno mismo o conciencia. La mayor parte de los seres humanos por lo regular oscila entre su naturaleza básica animal y estados mentales caracterizados por aspectos propiamente humanos e, incluso, ocasionalmente, en este plano humano se cuenta con estados mentales más finos e integrados que la tradición budista los relaciona con el plano de los devas o dioses. Por el otro lado la forma en que Nietzsche define a la humanidad es mucho más estricta y estrecha y es evidente que su definición no nos alaba mucho a los seres humanos promedio. A nadie le gusta oír que todavía no ha alcanzado la calidad de ser humano. Se ríen de Zaratustra No nos sorprenderá entonces que cuando Zaratustra le habla del “sobre hombre” a las personas que están en el mercado éstas se rían de él y se interesen más en el equilibrista. Para Nietzsche la categoría del humano genuino, el plano humano propiamente dicho, sólo incluye a filósofos, artistas y santos. Además, al parecer, el sobre hombre es superior a cualquiera de ellos. Kaufmann, al exponer a Nietzsche, dice que “él sostiene en efecto que el golfo que separa a Platón del hombre promedio es mucho mayor que la grieta que hay entre el hombre promedio y un chimpancé”. Conquista de uno mismo y voluntad de poder Nietzsche distingue tres categorías. La primera consiste en el reino animal, que comprende a la mayoría de los seres humanos; podríamos decir que son seres humanos honorarios. La segunda consiste en el reino humano propiamente dicho y la tercera es la categoría del sobre hombre. Asimismo, Nietzsche habla de lo que llama “hombre preliminar”, que al parecer es un estado intermedio entre el plano humano y el del hombre superado. O sea que hablamos de aquellos quienes tienden a buscar en todo los aspectos de sí mismos que deben superar. Sin embargo, él no es muy claro en cuanto a lo que los diferencia de la ya estrecha categoría en la que entran los humanos genuinos. Si el sobre hombre es el ideal de Nietzsche, el humano auténtico parece ser el que aspira a serlo y que se ocupa del proceso de superación, como hacen los artistas, los filósofos y los santos. Como llegar de una categoría a la otra Para superarse, uno debe “darle forma a su propio carácter”.* Con esto, Nietzsche quiere decir que uno no se acepta a sí mismo como ya hecho. Él se queja de que el carácter de la mayoría de las personas no tiene una forma particular. Es casi como si fueran el producto en serie de una fábrica o, peor, la materia prima a partir de la cual se pudiera dar forma un verdadero individuo. Critica de Nietzsche del individuo promedio Por lo general pensamos en nuestro carácter, temperamento y nuestras características o cualidades personales como una serie de dones. Nos imaginamos que estamos hechos como somos para toda la vida. Si tenemos la tendencia a enojarnos con facilidad es que así somos, es nuestro modo de ser. Si somos sensibles o tímidos pues es que así nos hicieron. Pensamos que, en principio, no es diferente a ser alto o bajo de estatura. Pero según Nietzsche es posible que hayamos pasado por toda una línea de producción, que consiste en la herencia genética y la influencia parental, más los condicionamientos sociales y educativos en general. No obstante dice, aún queda un largo tramo por atravesar. No somos un producto terminado. De hecho, apenas lo que ahora somos es con lo que vamos a empezar. Acéptalo donde estas y fórmate a ti mismo En efecto, Nietzsche dice que debemos trabajar en nosotros mismos, crearnos a partir de las condiciones en que nos encontremos, igual que un alfarero crea una bella pieza partiendo de un montón de barro. Así como es posible tomar una pesada masa pegajosa, hundirle los dedos y empezar a darle forma, uno puede también ir modelándose. Si uno comienza por ser honesto consigo mismo y admite que está más o menos sin terminar como ser humano, podrá entonces entregarse a la labor de moldear esa masa desaliñada e informe para hacer algo mejor. Como ejemplo de alguien que le dio estilo a su carácter, Nietzsche cita a Goethe, el más grande de los poetas alemanes, que vivió de 1749 a 1832, un notable dramaturgo y novelista, además de pensador, científico y místico, pero por lo que más lo admiraba Nietzsche era por esa cualidad particular: todo el tiempo estaba tratando de hacer algo de sí mismo. En sus biografías y en los registros que han quedado de sus conversaciones resulta evidente que durante toda su larga vida, más de 80 años, siempre estuvo trabajando consigo mismo, del mismo modo en que uno podría trabajar en un poema, una novela o un tratado científico. Napoleón comenta de Goethe También fue evidente para sus contemporáneos. La primera vez que Napoleón vio a Goethe exclamó espontáneamente: “¡Miren, he aquí un hombre!” Si consideramos que Napoleón conquistó Europa mientras que la condición política de Goethe era de menor importancia (no más que un ex ministro de un pequeño estado alemán), aquello nos sugiere que Goethe tuvo éxito en el objetivo central de su vida. A partir del nada promisorio montón de pasiones libertinas e ideas silvestres que fue en su juventud, Goethe creo un hombre en el sentido más pleno y auténtico, como pudo observar Napoleón. Voluntad por el Poder De acuerdo con el modo en que Nietzsche entendía la naturaleza de la existencia, la vida (no sólo la humana sino cualquier vida) es algo que siempre debe tender a su propia superación. Nunca ha de estar satisfecha de sí misma. Continuamente, en cada una de sus etapas, debe ir más allá de sí misma. La vida es un proceso de autotrascendencia. A este impulso innato es a lo que Nietzsche llama Voluntad por el Poder. Es un término que incluyó comparativamente tarde en sus textos y, al igual que el de “superhombre”, ha sido muy mal entendido y, lamentablemente, malinterpretado, con la suposición de que conllevaba dudosas resonancias políticas e, incluso, militares. Sin embargo, con Poder, así, con P mayúscula, Nietzsche no se refiere a nada material en absoluto. Lo cierto es que no está hablando de política. La Voluntad por el Poder es la que busca un modo de ser más abundante, noble y sublime; una vida cualitativa y dimensionalmente diferente. En especial, es la voluntad por realizar al hombre superado. Más allá del bien y del mal Nietzsche enfatiza que este grado superior del ser es alcanzable sólo en la medida en que se vaya dejando atrás el grado inferior del ser, que se niegue y se destruya. Esto nos lleva a un aspecto vital de la Voluntad por el Poder, así como al enfoque general de Nietzsche, que es que ésta implica una iconoclasia incondicional. Nietzsche contempló valores comúnmente aceptados, ideas generalmente sostenidas acerca del bien y del mal y exhortó de un modo bastante categórico y perentorio a erradicarlas porque eran basura. De otra manera, señalaba, no puede conseguirse la existencia del sobre hombre. De forma que Nietzsche es abiertamente despiadado e inflexible cuando condena al hombre promedio y sus requisitos subhumanos. Estamos acostumbrados a pensar en los profetas hebreos, Amos, Jeremías e Isaías Segundo, por ejemplo, como bastante terribles cuando se dedican a fulminar la vanidad del hombre, pero parecen dóciles si se les compara con Nietzsche. Él se inclina por hacer estallar (así lo dice) las viejas tablas de la ley No tiene tiempo en absoluto para toda la civilización y cultura modernas. Casi seguro que Nietzsche es el más devastador critico que haya producido la raza humana (en el más completo y literal sentido de la palabra “devastador”). Denuncia amplia y totalmente a los seres humanos como los conocemos, con todas sus obras y sus maneras. Sencillamente afirma que éstas deben dejarse, no por pura negatividad personal sino porque son un estorbo. Deben trascenderse y dejar la vía libre para el sobre superado. Transvalorización Es crucial para la iconoclasia de Nietzsche que al negar los valores y las formas de pensar existentes no se caiga en negar elementos externos a uno. No se trata de negar los valores de los demás sino los propios. Es a uno mismo al que debe superarse. Es consigo mismo con el que hay que entablar una batalla sin cuartel. Nietzsche y el Dhammapada del Buda La afición que muestra Nietzsche por la terminología bélica es otra fuente de malos entendidos, ya que el enemigo siempre es uno mismo. En el Dhammapada encontramos la propia exhortación del Buda a participar en esa guerra inexorable: “Por más que uno haya de conquistar mil veces a mil hombres en la batalla, aquél que se conquista a sí mismo es quien obtiene la victoria más gloriosa”,* ¿pero qué tanto podemos presionar para conseguir una semejanza o siquiera una comparación entre la enseñanza de Nietzsche y la del Buda? Entre el pensamiento de Nietzsche y el Buda Semejanzas y diferencias Semejanzas y diferencias entre el pensamiento de Nietzsche y el Budismo dijo:Estos cuatro artículos ofrecen un breve esbozo de la vida y la obra de Nietzsche comparando conceptos centrales: superhombre, autoconquista y voluntad de poder con el budismo, haciendo hincapié en las semejanzas y distinguiendo sus diferencias. ¿pero como podemos lograr entender una semejanza o siquiera una comparación entre la enseñanza de Nietzsche y la del Buda? Nietzsche y el Budismo Nietzsche sabía algo acerca del budismo pero en su tiempo había muy pocos textos budistas traducidos y no conocía lo suficiente como para llegar a un juicio equilibrado al respecto. (Lo veía solo como una noble aceptación al nihilismo). Por ejemplo, el tenía un escaso concepto del contenido positivo del ideal de la budeidad. Algunas semejanzas y aproximaciones generales: El sobre hombre y la Budieidad El concepto del sobre hombre apunta en la misma dirección general que la Budeidad o del estado de Iluminación, a pesar de que hay muy poco de contenido positivo en el concepto de Nietzsche. Ahora esto no es sorprendente si tomamos en cuenta que el sobre hombre de Nietzsche es el producto de su pensamiento. Es la creación de un intelecto brillante, que penetra hasta el punto del genio intuitivo pero que no por eso deja de ser intuición intelectual y no el producto de una realización trascendental, el concepto del sobre hombre no iguala ni de lejos al del Buda, el de una humanidad iluminada. Auto conquista y el sendero budista o Dharma La cuerda de Nietzsche, que se extiende sobre ese abismo entre la bestia y el sobre hombre, corresponde por lo tanto, de un modo muy general, al sendero budista, puesto que, para el budismo, ese sendero somos nosotros mismos. Los humanos no somos entidades estáticas sino seres que evolucionan y se desarrollan. De acuerdo con el budismo, igual que con Nietzsche, andamos por este sendero conquistándonos de manera continua y elevándonos a niveles cada vez más altos. El Boddhicitta y la Voluntad de poder Siendo un tanto osados podríamos incluso decir que la Voluntad de Poder corresponde, de una forma muy generica, a la Voluntad hacia la Iluminación (el Boddhicitta). Las dos son voliciones poderosas. Las dos formas son activas. Ambas tienen que ver no sólo con pensar en el ideal realizable más supremo sino también con lograrlo en efecto. Uno es el ideal del sobre hombre mientras que el otro, por supuesto, es el ideal del la budeidad, la suprema iluminación por el beneficio de todos los seres. El logro de ambos ideales requiere la conquista de nuestras más primitivas identidades, de nuestro ego más inferior, de nuestros valores más ínfimos y nuestras ideas más básicas de cualquier índole. Diferencias: Establecida estas claras semejanzas podemos entonces destacar dos claras diferencias Altruismo y en el beneficio de otros La Voluntad hacia la Iluminación, el bodhichita, es altruista, más dirigido hacia los demás, más cósmico. Es la manifestación en el individuo de un principio universal, cósmico. Por supuesto, la figura de Zaratustra, cuya finalidad es ejemplificar al hombre que se supero, quiere compartir su sabiduría con la humanidad, quizá como algo esencial de su logro. Pero la Voluntad por el Poder es, en esencia, individualista comparándola con la Voluntad hacia la Iluminación por el beneficio de todos los seres. Nietzsche es brillante en diagnostico y pobre en prescripción La segunda diferencia entre la enseñanza del Buda y el pensamiento de Nietzsche tiene que ver con el método. Nietzsche solo trae a colación la necesidad de estar a disgusto con lo que somos y de conquistarnos para crear al hombre. Aunque esto con una claridad cegadora que rebasa a la de cualquier otro filósofo o pensador occidental, falla lamentablemente, aunque con nobleza, al no indicarnos cómo hacerlo. Dice “supérate” pero no nos da una idea de cómo hacerlo. No hay instrucciones prácticas. Nos quedamos con la exhortación vacía. El budismo, como una tradición espiritual antigua, tiene muchos específicos métodos, ejercicios y prácticas para la propia superación y el logro de su meta. Es una gran diferencia. No es difícil ver que alguien está enfermo, pero sólo un médico muy hábil puede prescribir el método de tratamiento que necesita para recuperar la salud. Es cierto que Nietzsche pinta un severo y vívido panorama de la enfermedad que aqueja a la humanidad moderna. Esa enfermedad que, en cierto sentido, es la humanidad misma tambien nos da un diagnóstico agudo, después nos ofrece una ilustración brillante e inspiradora del paciente que ha recuperado una perfecta salud. Sin embargo, no nos aporta nada que vincule una imagen con la otra. Nietzsche no es el único que lo expone así. Casi toda la filosofía occidental moderna adolece del mismo eslabón perdido. Es rica en pensamiento abstracto y mucho de esta filosofía, como la de Nietzsche, late con gran energía intelectual, pero por lo general carece de contenido práctico. (quizás el existencialismo y el Marxismo, en términos de prescripción, son las excepciones) El budismo tiene el ideal y también los medios prácticos para la realización de este. Se nos prescribe un modo de vivir. Como se ve en la primera doctrina las cuatro verdades nobles del Buda cuando dice, prestándose de la antigua formula médica india, que: La verdad del sufrimiento (dukkha): Enfermedad La verdad de la causa del sufrimiento (avidez): Diagnostico La verdad del cese del sufrimiento (Nirvana): Estado de recuperación Y la verdad del camino al cese del sufrimiento (camino Óctuple): Metodo especifico de recuperacion Conclusión: Sin embargo los budistas pueden aprender mucho de la visión incondicional que tiene Nietzsche del potencial humano. La poderosa visión de Nietzsche, aliada con el claro sendero de práctica del budismo y las condiciones de apoyo (la sangha) en su conjunto nos dan la posibilidad de la transformación completa de la humanidad que tanto deseaba Nietzsche. …procedamos a sentirnos insatisfechos con nosotros mismos. Estos articulos componen el capitulo 14 del libro ¿Que es la Sangha? Del autor Sangarákshita. Temas de interes: - Espiritualidad Activista - Enemigos de la escuela por amor a la educacion - Quínicos o Kínicos. - Sociedades Primitivas - El Anarquismo y otros estorbos para la Anarquía - Ludismo - Elementos fundamentales de la crítica antidesarrollista - Primitivismo . ¿Utopia o destino?. - Plataformismo anarquista - Entre la plataforma y el partido - La experiencia de la Escuela Itinerante A Pata Pela - El palo en la rueda y las piedras en el zapato - Claudio naranjo: La Educacion - Antidarwinismo - La naturaleza contraataca: amaranto inca devora transgénico - Libro: Manifiesto Anticivilización - El conflicto educacional : "mas alla de la gratuida" - Viabilidad actual de las propuestas anarquistas - Pequeño cuento para quemar tu escuela - La utopia del amor libre - ¿Comunismo? ¿Anarquismo? - ¿Como entra alguien a una organica? - ¿Que es anticapitalismo? - Un primer primitivismo - La práctica anarquista: Reflexiones sobre limitaciones
Datos archivados del Taringa! original
50puntos
812visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

x
xblackmu🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts4
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.