SanDisk Memory Vault: 100 años de guardado de información Que una computadora "muera" puede -y suele- significar la pérdida de ingentes cantidades de datos: fotos, videos y música desaparecen si no disponemos de una copia de seguridad. Pero incluso si somos precavidos y nos hemos molestado en salvaguardar nuestros archivos más preciados, ¿tenemos la certeza de que esa copia habrá mantenido a salvo la información depositada en ella? Para calmar nuestra ansiedad SanDisk ofrece un dispositivo de almacenamiento teóricamente infalible, protegido contra golpes y preparado -dicen- para almacenar información durante nada menos que cien años. Se llama Memory Vault. Dejemos las cosas claras desde el primer momento: el Memory Vault de SanDisk no es ni un gran avance ni un sorprendente descubrimiento. Casi no llega ni a la categoría de idea. A fin de cuentas no es más que el típico dispositivo extraíble de memoria flash (llamémoslo "pendrive", lápiz USB o como queramos) teóricamente protegido frente a pequeños accidentes y al paso del tiempo. Sin embargo, todo el que ha visto alguna película de ladrones de bancos sabe que no todas las protecciones son iguales. Hay protecciones de risa, protecciones decentes y buenas protecciones. En el caso que nos ocupa el fondo es más o menos similar. Hay "pendrives" engomados, metálicos y algunos casi inmortales. El SanDisk Memory Vault dice ser de estos últimos. En realidad no dice que sea antibalas (con ganas nos quedamos de probarlo), pero sí que es capaz de preservar la información contenida durante un siglo. Claro que eso también será difícil que lo lleguemos a comprobar ninguno de nosotros. Diseño cuidado Lo primero que llama la atención de este dispositivo es su diseño. Más allá de la estética, el acabado del Vault es simplemente excelente. Con un exterior metálico y suave, ofrece un perfil sin una rebaba o borde afilado y sin el más mínimo defecto de fábrica. Un buen comienzo para una pieza con la que se supone que vamos a convivir durante cien años. El Vault es pesado. Comparado con los habituales dispositivos de memoria flash este "gadget" de SanDisk es una especie de monstruo, sin duda producto del revestimiento metálico que protege su interior de los golpes. La conexión micro-USB, por su parte, cuenta con una tapa de protección contra el polvo. Buena nota, por tanto, para la estética de este aparato, que -eso sí- es más grande y pesado de lo habitual a cambio de esa promesa de casi eterna resistencia. Pero, ¿realmente aguanta tanto? Pese a que la muletilla publicitaria de los cien años con que nos obsequia SanDisk requiere de algo de fe, sí hemos sido testigos de cómo este Memory Vault era lanzado al suelo sin ningún tipo de contemplación y seguía funcionando como si tal cosa. Ventajas e inconvenientes El uso de memoria flash y la consiguiente desaparición de partes móviles ya suponen una ventaja de este dispositivo frente a los tradicionales discos duros, que como es bien sabido no se llevan demasiado bien con caídas y golpes. Además, en comparación con los clásicos "pendrives", este Memory Vault es mucho más resistente y con una vida útil que -al menos en teoría- supera con creces las cifras de cualquiera de estas dos opciones de almacenamiento. No obstante, la capacidad sí que es un argumento que favorece a los clásicos discos duros. Los 2 TB de un disco de sobremesa no especialmente caro quedan a años luz de los 16 GB de capacidad máxima que, al menos por ahora, ofrece este Memory Vault. Si hablamos de precio tampoco el aparato de SanDisk sale muy bien parado. Por menos de lo que cuesta la versión de 8 GB de este dispositivo podremos encontrar un lápiz de memoria de 32 GB, es decir, con más del cuádruple de capacidad. Definitivamente la seguridad no es barata. No es un todoterreno Pese a su capacidad para sobrevivir a caídas, el Memory Vault no es un dispositivo todoterreno pensado para trabajar en cualquier circunstancia. Basta con echar un vistazo a las instrucciones para descubrir que tiene unas limitaciones bastante terrenales en lo que a humedad y temperatura se refiere. Así que mejor nos olvidamos de trabajar con él en condiciones de frío polar o bajo la lluvia. El Memory Vault es un soporte para conservar información durante mucho tiempo, no un archivador de datos para llevar siempre encima y del que sacar y meter información de forma constante. El funcionamiento no tiene más misterios que cualquier "pendrive". Enchufar a la computadora, y listo. Copiar, pegar y cortar archivos como en cualquier disco duro. Pero la capacidad de grabar datos en él es limitada. De hecho el firmware está específicamente diseñado para que el Memory Vault bloquee la capacidad de escritura cuando el sistema comienza a deteriorarse para evitar borrados accidentales debido al paso del tiempo. He aquí una prueba palpable de que este dispositivo no está pensado para un uso diario, sino para almacenar, guardar y recuperar cuando llegue el momento. O mejor dicho: para que la próxima generación pueda llegar a ver nuestras fotos.
SanDisk Memory Vault: 100 años de guardado de información
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