En la playa, en la noche. La eternidad.
En la naturaleza, con el silencio de las primeras horas
y con la mente totalmente callada,
se puede escuchar la propia voz del alma.
Entre los árboles se sienten miradas.
Son aves quietas e inmóviles observando el destino
que mis pies están por trazar.
Y el viento sopla alzando mi sobretodo negro,
acariciando mi cara, haciéndome sonreír.
Embriagándome de alegría con el perfume salado del mar.
Baje las escaleras entre la arena.
Me hundí en ella... y sentí su delicado frío en mis pies.
Las olas tímidas se acercan y rápido corren dentro,
Como los inocentes niños hacia su madre.
El agua transparente del mar,
Cubierto por tinta negra, la ausencia del Sol.
A excepción de la dorada luna proyectada sobre las aguas.
Las magníficas geometrías del mundo celeste,
las colosales constelaciones de plata;
Recuerdan por los siglos
las historias de dioses, héroes y dragones.
Algo dentro del bosque en el morro me observa con mas fuerza.
Me di vuelta, atento, precavido y gentil;
Eran las luces entre los árboles,
de los ojos de las bestias mansas;
Pero entre ellas había una presencia invisible...
Y entonces el bosque se inundo de luz
con el resplandor de un ensueño.
Las llamas de aquel ente
inundo el paisaje con magia antigua.
El cosmos me llamo hacia el umbral,
hacia la luz,
y mi corazón...
Mi corazón latía al ritmo de las estrellas,
haciéndome sentir, soltando mi alma
transformando mi cuerpo.
Una unión, un conocimiento
y un segundo... en la noche.
Sobre la eternidad;
a la par, al unísono
del Dragón.
y con la mente totalmente callada,
se puede escuchar la propia voz del alma.
Entre los árboles se sienten miradas.
Son aves quietas e inmóviles observando el destino
que mis pies están por trazar.
Y el viento sopla alzando mi sobretodo negro,
acariciando mi cara, haciéndome sonreír.
Embriagándome de alegría con el perfume salado del mar.
Baje las escaleras entre la arena.
Me hundí en ella... y sentí su delicado frío en mis pies.
Las olas tímidas se acercan y rápido corren dentro,
Como los inocentes niños hacia su madre.
El agua transparente del mar,
Cubierto por tinta negra, la ausencia del Sol.
A excepción de la dorada luna proyectada sobre las aguas.
Las magníficas geometrías del mundo celeste,
las colosales constelaciones de plata;
Recuerdan por los siglos
las historias de dioses, héroes y dragones.
Algo dentro del bosque en el morro me observa con mas fuerza.
Me di vuelta, atento, precavido y gentil;
Eran las luces entre los árboles,
de los ojos de las bestias mansas;
Pero entre ellas había una presencia invisible...
Y entonces el bosque se inundo de luz
con el resplandor de un ensueño.
Las llamas de aquel ente
inundo el paisaje con magia antigua.
El cosmos me llamo hacia el umbral,
hacia la luz,
y mi corazón...
Mi corazón latía al ritmo de las estrellas,
haciéndome sentir, soltando mi alma
transformando mi cuerpo.
Una unión, un conocimiento
y un segundo... en la noche.
Sobre la eternidad;
a la par, al unísono
del Dragón.
¡Espero comentarios!
ATTE: Pablo Martin Favilla
ATTE: Pablo Martin Favilla