Edad Media. Con la adopción del cristianismo en la Rus medieval aparecieron nuevos tipos de pintura monumental (mosaicos y frescos) y además la pintura de los iconos. La difusión de la escritura dió comienzo también a otro tipo de pintura: las miniaturas. Las primeras muestras de pintura monumental aparecieron en la Rus de Kiev. Un ejemplo de la habil unión del mosaico y el fresco para transmitir la idea de la grandeza de la ortodoxia se puede contemplar en el complejo de la catedral de Santa Sofía en Kiev. Uno de las primeras escuelas de pintura fueron fundadas en los principados de Vladímir-Súzdal y Nóvgorod. Uno de los más tempranos de los grandes iconos medievales es la Virgen del Amor Divino (Боголюбской Богоматери). Las primeras representaciones de las figuras de apóstoles y evangelistas en miniaturas aparecen a principios del s. XI. La segunda mitad del s. XIV y los comienzos del s. XV son conocidos como el Siglo de Oro de la pintura mural. Destacan en la pintura de iconos los maestros Teófanes el Griego y Andréi Rubliov. Teófanes el Griego se caracteriza por su original técnica y la unión de emoción y expresividad con la penetración en el mundo interior de la persona, que encuentra su expresión en la Iglesia del Salvador en Ilin (Novgorod). La obra más conocida de Andréi Rubliov es el Icono de La Trinidad, en el que aparece una idea de humanitarismo y tranquilidad trasnmitiendo una idea generalizada de perfección moral. Según el especialista V. N. Lasarev en el arte de Andrei Rubliov se llegó al fin del aislamiento de la pintura rusa y bizantina. Tradujo los colores de la naturaleza rusa al lenguaje elevado del arte, uniéndolos impecablemente al igual que un compositor combina las notas musicales. En el Monasterio de Andrónico se pueden contemplar las obras más representativas de Rubliov. Los primeros retratos aparecen a comienzos del s. XVII en las obras llamadas "Parsunas" realizadas con la técnica de pintura de iconos sobre tabla. Retratos como los de los zares Alexéi Mijaílovich (finales de los 70 principios de los 80) o Fiódor Alexéievich (1686) muestran un gran realismo. Clasicismo y Romanticismo Los primeros retratos al oleo sobre tela fueron realizados a finales del s. XVII. La pintura rusa de este periodo ejerció una fuerte influencia en el amanecer del arte figurativo de Ucrania, Bielorrusia y los países cristianos de los Balcanes y el Caúcaso. El comienzo del s. XVIII en Rusia está marcado por las reformas del zar Pedro el Grande. Entre estas reformas el zar Pedro construyé una nueva capital para el país: San Petersburgo, "una ventana a Europa" en palabras del poeta Pushkin. El acercamiento a Europa también se produce en las artes plásticas inciándose una nueva etapa caracterizada por la secularización del arte. En esta época hace su aparición además un nuevo tipo de arte figurativo laico: el grabado que se convertiría en elemento imprescindible en la literatura científica, periódicos o calendarios. Por la misma época aparecen también los grabados populares conocidos como "lubok". Durante este periodo histórico el retrato se convierte en el principal género impulsor del arte figurativo. Entre no pocos grandes artistas-retratistas de la época del zar Pedro podemos destacar las figuras de Nikitin, Matiéyev, Borovikovski o Rókotov. I. N. Nikitin comenzó su formación artística en la Armería del Kremlin y la continuó en Italia. Sus retratos se caracterizan por su realismo y por su interés por el mundo interior de las personas (Pedro I en su lecho de muerte). La obra más conocida de A. M. Matiéyev es el autorretrato con su esposa que nos transmite el pudor y la intimidad en la relación de la pareja. Los retratos de V. L. Borovikovski se caracterizan a le vez por su sentimentalismo y la unión de finura y delicadeza junto con una transmisión creible del carácter del retratado (Retrato de M. I. Lopujina). Los retratos de S. F. Rókotov se distinguen por su finura y complejidad anímica a la vez que por sus formas sencillas y poéticas (Retrato de A. P. Struískaya). En los retratos de D. G. Levitski se siente la fuerza vivificante de la naciente Ilustración (Retrato de Diderot). Junto con el desarrollo de las obras de éstos y otros artistas se comienzan a sistematizar los diferentes géneros del arte figurativo en Rusia (retrato, paisaje, decoración teatral y género histórico). En el 1757, bajo el reinado de Elisabeta Petrovna se funda la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo a la que se vincula principalmente el desarrollo del género histórico. El primer pintor del género histórico ruso fue A. P. Losenko. Uno de sus cuadros más famosos, Vladimir y Rogneda, destaca por dirigirse a un motivo inspirado en la historia nacional. Uno de los más claros representantes de la época de transición del Clasicismo al Romanticismo fue el gran retratista O. A. Kiprenski, el cual plasmó una nueva visión del personaje como un individuo con su libertad interior. Su retrato más famoso es el del escritor A. S. Pushkin. Realismo En la consolidación de los principios del realismo en el arte ruso jugó un papel crucial la apertura en 1832 la Escuela de Pintura, Escultura y Arquitectura de San Petersburgo, que se convirtió en el centro de la vida artística del país. El fundador del realismo crítico en la pintura rusa fue P. A. Fedótov ("El compromiso matrimonial del mayor" ). Él fue el que señaló el camino que marcó la posterior evolución del arte ruso. En la segunda mitad del S. XIX entré Moscú y San Petersburgo se formaron los conceptos e ideas que marcarían el destino del arte ruso. El crítico Vladímir Stásov exhortaba a los pintores a buscar en la vida cotidiana que les rodeaba los motivos para sus obras. El academicismo es sustituido por el realismo, que no sólo debía reproducir con veracidad episodios de esa vida cotidiana sino a posicionarse antes estos. La Asociación de Exposiciones Artísticas Itinerantes (conocidos simplemente como "los Itinerantes" ) se constituyó en 1870. El programa de los Itinerantes determinó una orientación artística hacia el civismo y la conciencia social en el arte y un interés por el mundo interior de la persona. Los pintores llevaban sus exposiciones por toda Rusia con el fin de ilustrar al pueblo(de ahí la denominación de "Itinerantes" ). Inspiradores inmediatos de este movimiento fueron I. N. Kramskoi y el crítico musical V. V. Stásov. Algunos de los principales representantes de esta tendencia fueron: I. N. Kramskoi, I. I. Levitán, I. E. Repin, A. K. Savrásov o V. I. Súrikov. Kramskoi consolidó los principios democráticos y realistas en el arte. Destaca en su obra la profundidad social y la psicológica, perceptible ésta en sus retratos de eminentes personalidades de la cultura rusa (L. N. Tolstói o N. A. Niekrásov). La temática de la obra de Kramskoi estaba unida a los problemas éticos y filosóficos de la vida (Cristo en el desierto, Pena inconsolable). Levitán es el fundador del paisaje psicológico que trasmite toda una variedad de asociaciones poéticas en cuadros como "Marzo", "Lago.Rus" o "Otoño Dorado". El artista se destacó por su apertura a los diferentes estados de la naturaleza y los fines matices de su pintura. Repin, el insuperable maestro de la pintura rusa, mostró en sus cuadros la potente fuerza del pueblo y la belleza de su alma (Los bateleros del Volga) o los movimientos revolucionarios rusos (El arresto del propagandista). En sus cuadros históricos Repin mostró desde escenas trágicas (Iván el Terrible y su hijo) a la glorificación del amor a la libertad (Los cosacos zapórogos escribiendo una carta al sultán turco). Destacan sus retratos por su profunda caracterización psicológica (Músorgski). Savrasov fue uno de los fundadores del paisajismo realista ruso. Sus obras combinan una belleza poética con significativos motivos cotidianos, tal y como se puede apreciar en su obra más representativa "Los grajos han vuelto". Súrikov desplegó en monumentales lienzos las escenas de los momentos más críticos y tensos de la historia rusa en composiciones amplias y polifónicas de colores saturados y brillantes (La mañana de la ejecución de los "streltsi", La boyarda Morozova, La conquista de Siberia de Ermak). Vanguardias El nacimiento de la asociación "Mundo del Arte" va unido al surgimiento de la busqueda de nuevos caminos en el arte figurativo. Los miembros de esta sociedad proclamaron unos nuevos principios artísticos de caracter retrospectivo, moviéndose en concreto hacia la época de la Ilustración. Pertenecieron a esta sociedad artistas como A. N. Benois, C. A. Sómov o L. S. Bakst. En sus exposiciones también se mostraron obras de artistas extranjeros, con preponderancia de los países escandinavos. Los miembros de la asociación cultivaron las esencias de la vida artística de la antigua Rusia, en concreto del s. XVIII. Ellos rescataron nombres de grandes artistas como A. G. Venetsianov, D. G. Levitski o F. S. Rókotov. En el arte abstracto dejaron su huella notables artistas como V. V. Kandinski, K. S. Malévich, M. S. Chagall o P. N. Filónov. El nacimiento de la vanguardia rusa jugó un papel fundamental en la historia de la pintura mundial. El fundador de esta corriente, Malévich, desarrolló el suprematismo, el arte de las formas puras. Su significativa obra "Cuadrado negro sobre fondo blanco" se expuso por primera vez en 1915 en una exposición en San Petersburgo. Las obras de los vanguardistas encarnaron la valentia de la experimentación, apartándose de los tradicionales esquemas del arte figurativo. Entre los artistas contemporáneos destacan los nombres de M. Shemiakin, I. Glasúnov, Oleg Tselkov o A. Shilov. Fuente: museoruso.blogspot.com