


dijo:Franklin J. Schaffner realiza una extensa y completa obra de ciencia ficción y nos presenta al elocuente y muchas veces irónico Coronel George Taylor. La historia cuenta el viaje de una tripulación de 4 humanos que parten desde la tierra, hacia un rumbo incierto. En su viaje a la velocidad de la luz, el planeta tierra envejece unos 3000 años, mientras que para ellos solo pasan unos meses.
En el comienzo de la película, la historia avanza con tranquila lentitud. Schaffner hace gala de una notable habilidad para captar lo muerto, y el factor sorpresa se hace siempre presente.
Utilizando la impecable actuación de Charlton Heston se va creando una historia que cuestiona algo (como toda buena película lo hace). Dándonos pequeñas cuotas del verdadero significado de la obra, pero nunca dejando de lado el espíritu aventurero de la cinta, Planet of the Apes ronda la monotonía hacia su mitad.
Sin embargo, la insoportable realidad que se crea nos mantiene al tanto, y llega a desesperar, en varios puntos.
De todas maneras, dejando de lado varios elementos que hacen a esta película algo sobresaliente (por decir algunos, la cinematografía, la actuación, la filosofía y opinión hacia la vida del hombre, la imaginación y la total y completa originalidad) el factor que da la explosión total a esta película es el final.
El fenómeno del desenlace como la finalización y consagración de una historia puede ser a veces un arma de doble filo. Se puede observar en varios casos que muchas películas que buscan preparar al espectador para un final impresionante terminan muriendo antes de tiempo.
En el caso de El Planeta de los Simios, no se puede decir que muera antes de tiempo, aunque la historia tiende a decaer en algunos tramos. Sin embargo, la paciencia justa y un increíble trabajo de producción llevan al espectador mientras van planteando las bases para una genialidad, que se desata en uno de los finales mas comentados de la historia del cine.
Sin duda, El Planeta de los Simios es un clásico y crea un mundo surrealista merecedor del nombre Ciencia Ficción. Lenta o no lenta, antigua o no antigua, este es un filme para no dejar de ver.











"Satisfactoria en varios sentidos, pero vacía en contenido."

dijo:La precuela de la gran cinta filmada en 1968 se dicta en el presente. Un grupo de investigadores desarrollan una droga que funcionaría como cura del Alzheimer y otras enfermedades mentales. Esta droga es utilizada en chimpancés, lo cual tiene un efecto secundario. Su capacidad cerebral se desarrolla de sobremanera, lo que los lleva a cuestionarse su posición en el mundo dominado por los humanos.
Pensando todo el tiempo en la original (como tiene que ser, siendo esta una precuela dirigida hacia ella) la relación que se hace es buena sin duda. La historia evoluciona bien, y se atan varios cabos. Resumidamente, la explicación que se da es satisfactoria (no espectacular).
Las actuaciones son malas (siempre sacándo al bizarro pero efectivo Andy Serkis), en general, pero la acción entretiene. Tal ves, se hunde mucho en algunos conceptos, que son demasiado utilizados, y tal ves, algunos personajes llegan a hartar por su simplicidad, y tal ves, sea en todo momento una cinta predecible.
Pero (siempre hay peros) El origen del planeta de los simios es una cinta respetable.
Lo que se busca cuando se hace una precuela o secuela es mantener (y siempre mejorar) el estatus de la primera. Rara vez se logra, y esta no es la excepción. Pero es digna siempre, y nunca llega a ser mediocre.
Es una buena preparación para lo que podría ser alguna seguidilla de la historia (siempre se pueden robar alguna plata mas).
Lo que ocurre en esta película es que el factor sorpresa de la primera esta totalmente negado. Además, ésta no posee de las posiciones ideológicas de la primera, ni las innovaciones técnicas en la filmación.
En resumidas cuentas, es una película entretenida. La historia esta buena, aunque se estanca a veces. Los personajes no salen de un odioso prototipo, y el factor sorpresa no existe, ya que la historia es totalmente predecible.
Pochoclera o no, merece la pena verla, no en un cine, pero si un domingo deprimente, y sobre todo, para recordar y homenajear a la genial cinta de Franklin Schaffner, esperando que los encargados sean iluminados aunque sea con un poco de la originalidad de la primera.










