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Los viajes a la Luna no fueron falsos (parte 1)

Info6/15/2008
¿Qué tanto hay de cierto en los argumentos que nos incitan a pensar que el viaje a la Luna fue un gran montaje perpetrado por la NASA?

Por Alberto Matallanos

Preámbulo

El presente artículo es sólo una parte del que puede encontrar en:
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Hasta donde comienza el siguiente texto, el autor se ha dedicado a refutar algunos argumentos fotográficos que se utilizan para desacreditar el viaje a la Luna. Esta última parte de su reportaje pretende abordar otro tipo de afirmaciones que igualmente son usadas por los detractores.

Los argumentos de los detractores se presentan en texto resaltado. Los comentarios del autor, con fomato de texto común.

Los cinturones de radiación, la temperatura y otros aspectos

La temperatura media en la Luna varía entre los 260 F y los 280 F, demasiado caliente para que el celuloide de las fotos sobreviva. A esas temperaturas, la película se arruga y se funde, quedando completamente inservible.

No es lo mismo la temperatura del aire que la de la superficie. En la Luna, al no haber aire, sólo nos podemos referir a la temperatura de la superficie lunar. Ésta puede llegar a los 280 grados Fahrenheit (138 ºC). Sin embargo, eso no significa que los astronautas y sus instrumentos se encontrasen a esa temperatura, porque ésta depende de las propiedades de cada objeto. Aquellos objetos que reflejan un mayor porcentaje de la luz solar, se encuentran a menor temperatura, y viceversa.

Por otra parte, esta temperatura máxima sólo se alcanza durante el mediodía lunar (el día lunar dura unos 14 días terrestres). Durante las misiones Apollo, no se alcanzaron temperaturas tan altas, ya que los vuelos a la Luna se programaron de tal manera que, al realizar cada alunizaje, el Sol no se encontraba muy alto en el horizonte, aproximadamente un día después de haber amanecido en la zona del alunizaje, por lo que las temperaturas eran, en realidad, relativamente moderadas, incluso después de haber pasado en la superficie tres días terrestres (el tiempo máximo que permanecieron las últimas misiones en la superficie).

Adicionalmente, las cámaras utilizadas en la superficie (Hasselblad 500EL Data Cameras) estaban dotadas de finas capas de plata (tanto en el exterior como en los cargadores interiores) que reflejaban parte de la luz recibida, y el celuloide de las cámaras se mantenía en cargadores herméticos sin aire, que permitían un aislamiento casi total frente al calor y proporcionaban protección contra las variaciones de temperatura, permitiendo una temperatura interna más uniforme. Así, la película era protegida eficientemente del calor producido por la luz solar. De hecho, se mantenía a una temperatura de entre 50 y 100 Fahrenheit (entre 10 y 38 ºC).

Si quiere, puede leer más sobre las características de las cámaras utilizadas en la Luna. También es interesante el libro electrónico .


A unas 20 millas alrededor de la Tierra, existe un cinturón de radiación llamado de Van Allen. Ningún ser humano puede atravesar ese cinturón ya que el nivel de radiación presente en esa zona supera los 300 Grays [unidad de radiación absorbida]. A no ser que estés rodeado por una capa de 4 pies de plomo.



Los cinturones de Van Allen fueron descubiertos por primera vez por el satélite Explorer 1, el primero lanzado por Estados Unidos (el 31 de enero de 1958). Fue diseñado por un grupo de científicos de la Universidad de Iowa liderados por James Van Allen, de ahí el nombre. Estas regiones se crean como consecuencia de la interacción del viento solar (el flujo de partículas cargadas y electrones proveniente del Sol) con el campo magnético de la Tierra, que retiene una gran cantidad de partículas y radiación en esa zona. Como se puede observar en la imagen de la derecha, estos cinturones de radiación no se encuentran a 20 millas (32 kilómetros) de la superficie, como afirman algunos partidarios de la conspiración. En realidad, los cinturones de radiación de Van Allen se extienden desde unas 600 millas (1.000 kilómetros) hasta más de 40.000 millas (65.000 kilómetros) de altura sobre la Tierra, alcanzando el máximo de radiación en torno a las 2.000 y 12.000 millas (3.200 y 20.000 kilómetros) por encima de la Tierra.

La NASA conocía perfectamente los peligros derivados de la presencia de este cinturón de radiación. De hecho, llevó a cabo multitud de experimentos previos a las misiones Apollo para investigar su naturaleza. Por ejemplo, los astronautas de la misión Gémini 10 sobrevolaron la zona conocida como Anomalía Magnética del Atlántico Sur (Southern Atlantic Magnetic Anomaly, SAMA), una especie de continuación a menor altura y de menor intensidad que los cinturones de Van Allen.

Antes de considerar la radiación absorbida por los astronautas, es conveniente adquirir una noción básica de la radiación y las unidades utilizadas para medirla. La unidad más utilizada actualmente para cuantificar la dosis de radiación que se absorbe es el gray. Sin embargo, antes se utilizaba el rad (radiation absorbed dose, o dosis de radiación absorbida). 1 rad equivale a 0'01 grays. El efecto biológico de la radiación depende de la región del cuerpo que haya sido expuesta, así como del tipo de radiación. Debido a esto, el rad se modifica mediante un factor llamado RBE (relative biological effectiveness, o eficacia biológica relativa). El resultado es una nueva unidad llamada rem (roentgen equivalent for man, o equivalente roentgen para el hombre). Por último, 1 Sievert (Sv) equivale a 100 rem. Invitamos al lector a comprobar estos datos de forma independiente.

Se ha comprobado experimentalmente que el mayor peligro de la radiación no se encuentra en una exposición severa y corta, sino en una exposición continuada o periódica (aunque sea de menor intensidad). El tiempo de exposición de cada nave Apollo a esta radiación fue breve (unas cuatro horas por misión, aproximadamente), ya que empezaban a pasar por esta zona a una velocidad de unas 25.000 millas por hora (40.000 km/h, aproximadamente). Cada nave Apollo pasó por ellos dos veces, una de ida y otra de vuelta. En total, los astronautas pasaron menos de una hora en la parte más densa del cinturón de radiación, y estaban bien protegidos en su nave espacial. El principal peligro de los cinturones de Van Allen lo constituyen los protones y electrones de alta energía, contra los que es relativamente fácil protegerse (el casco de la nave y los cristales de las ventanas son suficientes para frenarlos). Para ello no se necesita estar recubierto de varios metros de metal pesado. El plomo sirve para frenar la radiación proveniente de partículas cargadas (el caso de los cinturones de Van Allen), pero no es el método ideal para hacerlo. Por ejemplo, actualmente se usa una fina capa de polietileno en las naves espaciales para realizar esta tarea.



Otro dato a tener muy en cuenta es que la trayectoria seguida por las naves Apollo no atravesaba la zona más densa de los cinturones en ningún momento. Esto se debía a que, para alcanzar la Luna, la órbita debía estar inclinada en torno a 30º respecto del Ecuador terrestre (la inclinación exacta variaba para cada misión), por lo que la nave sólo pasaba por la parte superior de los cinturones (que, como se puede observar en la imagen superior, sólo están presentes unos 40º por encima y por debajo del Ecuador). Esto minimizaba aún más si cabe la dosis recibida en la nave.

En la tabla de arriba podemos ver los niveles de radiación recibidos por la tripulación de cada misión, expresados en rads (como ya hemos dicho, la unidad normalmente utilizada para cuantificar las dosis recibidas en la piel de cada persona). Estos datos procedían de los dosímetros para medir la radiación absorbida que todos los astronautas llevaban en su cuerpo durante el vuelo. Además de esto, la nave llevaba sensores en el interior y en el exterior para medir la radiación. Como se puede ver, la dosis de radiación recibida por los astronautas durante cada vuelo no es muy severa. La exposición más alta es la del Apollo 14, cuya dosis es equivalente a unos 2'85 rem (28'5 mSv), unas diez veces la cantidad de radiación de fondo por año, y 1/140 la dosis letal (los estándares de seguridad establecen un máximo de 0'5 rem al año para el público en general, 5 rem al año para los trabajadores nucleares, y 350-400 rem como dosis letal para el ser humano). Como norma general, los síntomas no comienzan a mostrarse hasta los 25 rem; al exponerse a una dosis de radiación a corto plazo de 50 a 200 rem disminuye el número de glóbulos blancos en la sangre, y se tienen vómitos y sensación de malestar; una dosis de más de 400 rem es fatal casi instantáneamente, incluyendo cáncer y otras alteraciones genéticas.

Por último, es imposible dejar de mencionar que el mismo James Van Allen ha comentado públicamente que la idea de que la radiación durante los vuelos lunares Apollo fuera mortal es un ejemplo más del sin sentido de los argumentos de este grupo de gente.

En las páginas:



(Todas en inglés) Encontrará información básica sobre la radiación y sus efectos, y una completa descripción del ambiente de radiación y los efectos psicológicos en los astronautas del programa Apollo, respectivamente.

Otras buenas páginas son (Los cinturones de Van Allen y los viajes a la Luna) y (Plan sobre radiación para las misiones lunares Apollo).

La propia NASA afirma que un evento solar (acompañado de fuerte emisión de radiación) es el mayor peligro que afrontarán los astronautas a la hora de viajar a Marte. ¿Por qué no fue también un grave peligro en las misiones a la Luna?

La misiones a la Luna duraban menos de dos semanas como máximo, y las posibilidades de coincidir en ese tiempo con un evento de este tipo eran muy remotas. Sin embargo, una misión tripulada a Marte podría durar unos dos años (quizá más), por lo que tiene pocas posibilidades de evitarlo. Los astronautas conocían la pequeña posibilidad de este riesgo y lo asumían antes de realizar su misión. Para minimizar en lo posible el riesgo de coincidencia con un gran evento solar, los expertos analizaban constantemente el estado del Sol y su superficie, antes del lanzamiento y durante cada vuelo, dado que la actividad solar es hasta cierto punto predecible.

En el espacio hay millones de micrometeoritos viajando a velocidades de incluso 6000 millas por hora (10.000 km/h), que al impactar con la nave la reducirían a trizas.

En realidad, hay bastante más que unos "millones" de pequeños meteoritos por el espacio, y viajan a velocidades de incluso ¡20.000 millas por hora! (33.000 km/h). Pero, a pesar del gran número de pequeños meteoritos y de sus altas velocidades, la densidad de esos objetos en el Sistema Solar es tan baja que la posibilidad de impacto con las naves o los astronautas es realmente pequeña. De todas formas, las naves y los trajes espaciales utilizados por los astronautas tienen una capa de Kevlar, diseñada para frenar estas partículas tan pequeñas (incluso del tamaño de varias micras), minimizar los daños de los esporádicos impactos y proteger así a los astronautas de esta pequeña amenaza.

De todas formas, decenas de naves espaciales no tripuladas han pasado por la misma zona que las naves Apollo, en su viaje a órbitas altas o a otros planetas, y no han sufrido daño alguno.

Es imposible que el vehículo lunar, con el que supuestamente paseaban los astronautas por la Luna, cupiese en el pequeño módulo lunar.

Este es un argumento muy fácil de rebatir, sobre todo teniendo en cuenta que cualquiera puede ver cómo los astronautas descargaban el vehículo de uno de los laterales del módulo. Efectivamente, el Rover no cabía entero en el módulo lunar, pero sí plegado. El armazón del vehículo eléctrico, incluyendo las ruedas, los asientos plegables y los instrumentos principales, estaba almacenado en uno de los lados del módulo (ver imagen ), y los astronautas lo soltaban fácilmente mediante poleas. Una vez en el suelo, sólo restaba añadirle otros instrumentos, alojados a su vez en otra zona del módulo lunar. Ver, como muestra, este vídeo del , en el que podemos observar a los astronautas practicando el desempaquetamiento del vehículo en la Tierra. También es posible ver el despliegue del vehículo lunar realizado por los astronautas del Apollo 15 en la Luna: , así como los del resto de misiones que llevaron vehículo, Apollos 16 y 17 (en la página del ALSJ ). En este vídeo, el paso de los fotogramas se ha acelerado para permitir observar la operación más rápidamente, dado que duraba aproximadamente 20 minutos.

Las imágenes muestran claramente que no hay polvo lunar sobre las patas del módulo ¿Cómo puede ser?

Este argumento parte de la idea de que durante la operación de alunizaje se formaban grandes nubes de polvo alrededor del módulo, y esta última idea es completamente incierta. Debido a la ausencia de atmósfera en la Luna, no se formaba ninguna polvareda, sino que las finas partículas eyectadas por los gases del módulo seguían una trayectoria perfectamente parabólica durante unos segundos hasta caer unos metros más allá. Lo anteriormente dicho puede comprobarse en cualquiera de los vídeos de los alunizajes (disponibles en Apollo Archive ).

El motor del módulo empujaba al polvo circundante hacia abajo y hacia los lados, y éste se movía sólo hacia los lados (ya que no puede ir más abajo). No puede mantenerse flotando ni volver hacia atrás, como ocurriría en un ambiente con aire, sino sólo ser expulsado hacia afuera. Recordemos que el único motivo por el que existen nubes de polvo en la Tierra es porque el aire existente las transporta, contrarrestando momentáneamente la acción de la gravedad.

Hay que considerar también que las patas estaban muy inclinadas y por tanto, de haber llegado, el polvo resbalaría por las patas recubiertas de Mylar. De todas formas, la tobera del motor se encuentra muy cerca de la superficie (como se ve en la fotografía) y por ello es aún más difícil que el polvo expulsado llegue a posarse sobre ellas (ya que, como hemos dicho, no se forma ninguna nube de polvo alrededor). Por ello, sólo hay pequeñas muestras de polvo en la base de las patas (como muestran, entre otras, las fotografías y ), posiblemente depositado allí por el movimiento de los astronautas alrededor de las patas del módulo.

¿Por qué el polvo lunar levantado no permanece flotando más tiempo que aquí en la Tierra? Con toda seguridad, la menor gravedad de la Luna hará que flote durante mucho más tiempo.

Éste es uno de los aspectos que más confusión crea. Como ya hemos argumentado, el polvo no flota en el vacío. La única razón por la que "flota" en la Tierra es el aire. En la Luna, debido a la ausencia de atmósfera, todos los objetos, sean del tamaño que sean, caen con la misma aceleración y velocidad, como se encargó de demostrar el astronauta Dave Scott durante el tercer paseo lunar de la misión Apollo 15 al dejar caer al mismo tiempo una pluma y un martillo de geólogo (puede descargar , del vídeo del experimento de Scott, o ). La única razón por la que, en la Tierra, una pluma se retrasaría con respecto al martillo es la resistencia del aire.

Por esto, y a pesar de que la gravedad lunar es seis veces menor, el polvo cae más rápidamente que en la Tierra, debido a que el efecto de falta de aire es significativamente más importante que la menor gravedad. De todas formas, el polvo en la Luna cae más despacio que una roca en la Tierra, dada la menor gravedad existente en nuestro satélite. Este hecho se convierte así en una prueba de la veracidad de los alunizajes, ya que es literalmente imposible reproducir en la Tierra este comportamiento lunar. Si se hace el vacío en un gran escenario en la Tierra, el polvo caería muchísimo más rápidamente que en los vídeos lunares, más o menos a la misma velocidad que una roca cayendo en la Tierra (dado que el frenado del aire es prácticamente despreciable en objetos de suficiente masa). Sin embargo, en los vídeos de los paseos lunares de las misiones Apollo, el polvo se comporta como lo debería hacer en ausencia de aire y con baja gravedad. Sin modernos programas y ordenadores, que por supuesto no existían hace tres décadas, es imposible trucar este efecto.

Las imágenes son todas perfectas, ninguna está cortada o borrosa. Por lo tanto, fueron preparadas en un estudio. Es decir, todo trucado.

Nada más lejos de la realidad. A pesar de que los astronautas practicaron durante muchos meses para sacar buenas fotos y vídeos, una parte de las más de 20.000 fotografías de las misiones Apollo (disponibles íntegramente en la página del ALSJ ) tiene defectos, ya sean de encuadre, nitidez o sobreexposición (sobre todo al principio y al final de cada carrete, que suele estar parcialmente velado). Esto se debía, como es lógico, a las enormes dificultades que comportaba el hecho de trabajar con un traje espacial presurizado. De hecho, algunos astronautas dijeron posteriormente que habían sacado algunas fotos de forma involuntaria al apretar el gatillo de la cámara sin quererlo. Lo que pasa es que estas imágenes "defectuosas" no se muestran en las revistas, periódicos o reportajes sobre las misiones Apollo, que utilizan las imágenes más famosas, sobre todo. Es necesario echar un vistazo al catálogo completo, que puede ser encontrado en la página del ALSJ o en Apollo Archive ), para encontrar este tipo de fotos.


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