11. Morir en tu cuerpo Al final, después de todo, terminamos acá en casa con Marilina. Después del llanto en la plaza, seguimos como si nada hubiese pasado. Tengo una capacidad enorme para evadir ese tipo de situaciones, debe ser una de las pocas virtudes que tengo (o defecto, no importa). Seguimos hablando y fumando un rato, hasta que dijo que quería venir. Estábamos algo lejos, pero un taxi hizo cortas las distancias. Llegamos y destapé un vino, ella entró al baño a tomar un papel. Nos quedamos en el balcón, hacía un calor hermosamente ajeno a la estación. Tomamos una, o dos, o mil botellas de vino. Parecía que la noche nunca iba a terminar. Estábamos en silencio, mirando los coches pasar. - Soy una mina jodida, no deberíamos estar haciendo esto. - ¿Tomar vino? - No te hagas, por favor. Odio esas ironías de mierda. - Perdón, la última vez me olvidé de contar este defecto. - Otra vez... - ¿Qué es esto? - Que soy lo peor que le puede pasar a tu vida, y me tenés adentro de tu departamento. - No estamos haciendo nada que no haya hecho mil veces antes, tranquila. - Creéme que soy distinta. - Brindemos por esa autoestima. - No, de verdad. Soy peor de lo que pensás. Soy completamente inestable, hoy estoy acá y mañana no te voy a querer ni ver. Disfruto de los velorios y me aburren las fiestas. No soporto estar rodeada de gente, me gusta enormemente de la soledad. Necesito cambios todo el tiempo para no volverme loca. Si vieras donde vivo. Los muebles cambian de lugar todos los días, las paredes de color. No soporto lo monótono, necesito cambios todo el tiempo. Por eso no puedo lograr volver a estar con alguien, creo. Le hago mal a la gente, y no me arrepiento. - ¿Y todo esto de dónde viene? - Todavía no podés saber. Y me dio un beso, mientras me arrastraba a la cama. Antes de acostarnos la ropa ya era cosa del pasado. Y nos pusimos a coger, y fue tan espectacular que no encuentro palabras para describirlo. Estuvimos un largo rato, pero cuando terminamos se puso a llorar. Se dio media vuelta y lloraba a los gritos mirando la pared. Yo me quedé boca arriba, no sabía cómo reaccionar. Pasó el rato y ella seguía llorando, así que le pregunté qué le pasaba. Se dio vuelta y, con bronca, se me subió encima. Empezamos a coger otra vez. Ella seguía llorando, y mientras más lloraba más loca se ponía. Al principio me asusté, le propuse parar pero ella se volvió más loca y volvió todo mucho más fuerte y violento. Cada vez me gustaba más, y ella gritaba, y lloraba, y yo ya no podía sentirme ajeno a la situación. Sentía que mis manos no me alcanzaban para recorrerle el cuerpo, estaba entregado al frenesí de la situación. Todo se tornaba más fuerte de un momento a otro, y ella cada vez gritaba y lloraba más fuerte, y la situación era tan enferma que me excitaba. Y éramos dos enfermos tratando de, al menos por un rato, sentirnos ajenos a tanta mierda que veníamos arrastrando. Y ya no aguantaba más, la mordía, la tocaba y ella no paraba de gritar. Sentía que podía morirme en ese mismo momento que no me iba a importar. De hecho quería morirme, no aguantaba más. Un rato más y terminamos, por fin. Recién ahí pensé en lo que había pasado. Estaba exhausto. Sentía algo de culpa, de vergüenza . No sabía por qué, pero me sentía así. Había sido todo tan lindo y oscuro a la vez. Dejé de pensar en el mismo momento en que ella dejó de llorar. - ¿Me pedís un remis? No me quiero quedar a dormir. No te quiero lastimar, a vos no. . Si alguien quiere leer desde el principio: http://www.wattpad.com/22494296-diario-de-un-sobreviviente-1-milanesas-de-soja
Morir en tu cuerpo - Capítulo 11
Datos archivados del Taringa! original
11puntos
149visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos: