7. Escribía Paula
Mañana me tengo que presentar en el trabajo. Me pidieron que presente algunas ideas en forma de escritos para ver en qué se iba a basar lo que iba a escribir. Se piensan que las ideas caen de a montones, entonces esperan que así como así tire tres ideas originales y ellos elijan una. Es domingo y no tengo ni una sola. No se me cae nada de la mano, el papel está vacío al igual que las botellas que tenía en la heladera. Abro el Word, escribo dos líneas y me doy cuenta de que es cualquier cosa, entonces las borro. Y las reescribo, y las vuelvo a borrar. Y así estoy hace un rato largo, y siento que para mañana no voy a tener nada.
Último recurso, recurrir a algo viejo. Siempre tengo la sensación de que lo escrito hace tiempo supera enormemente a lo que estoy escribiendo, pienso en qué me habrá motivado para escribir eso y por qué hoy no encuentro esa motivación. Se me hace muy fácil boicotearme. Empiezo a revisar carpetas en la computadora, pero nada vale la pena. Además me pusieron sólo una regla: "no puede ser nada previamente publicado en ninguna página, blog o red social". Descarto esta idea.
Empiezo a revolver un cajón donde guardo lo que más me gustó. Está todo en papel, por ende jamás lo subí a ningún lado. De tanto revolver, encontré una carta de Paula. Eran otros tiempos, recién empezábamos a afrontar lo que nos venía pasando hacía mucho tiempo. Ya nos decíamos te amo, y creo que hasta lo sentíamos. Eso me asustaba, por ende amagaba y ensayaba una retirada de cuando en cuando. Claro que todo fue antes de consolidar y hacerle frente a la situación. La carta hablaba de eso.
"Sos vos el que no puede comprometerse con nada, el que ante cada adversidad escapa por donde llegó. A la primera que tus sentimientos o deseos no encajan con la realidad salís corriendo a buscar refugio en cualquier cosa que te haga evadir la realidad que te toca vivir, al menos por un rato. Sabés que eso no va a durar y que cuando pase va a ser todo mucho peor debido a la caída, entonces volvés a esa ilusión de solución, una y otra vez, sin saber que mientras más alto trepás más fuerte caés.
No querés ser feliz, es a la única conclusión a la que llegué después de tantos años de vivir esto. Es una historia conocida que cambia de transcurso, pero jamás de final. El final sos vos, claro. Todo termina en vos.
No sabrías qué hacer si todo te sale bien, no podrías controlarlo y, por ende, tampoco soportarlo. Todo lo que no cabe en tus manos te es completamente ajeno. Necesitás alimentar tu visión pesimista de la vida. Necesitás un par de excusas para justificarte. A vos, a tus ideas, a tus escritos, a tus melodías en piano, a tus noches sin dormir, al alcohol. En fin, justificar todo aquello que rige tu vida y por lo cual sacrificás el bienestar, ese que es posible aunque vos lo niegues desde la teoría.
Cuando quieras ser feliz, acá te voy a estar esperando.
Te amo".
Creo que tengo una idea para mañana, pero le voy a cambiar el final.
Si alguien quiere leer los capítulos anteriores, les dejo el
http://www.wattpad.com/22494296-diario-de-un-sobreviviente-1-milanesas-de-soja#.Ugby59KBlvA
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