Pete Fecteau usó 4,242 cubos Rubik para fabricar este enorme mosaico que muestra a Martin Luther King en tres ángulos distintos. Un trabajo impresionante (aunque no original) y que debe haberle costado una fortuna.
En la antigüedad, los mosaicos decoraban los suelos de habitaciones y salones de las casas nobles y los palacios. Se trataba de verdaderas obras de arte, algunas de ellas maravillosas, que hacían que cada estancia y cada casa fueran únicas. Con el paso del tiempo los mosaicos en decoración cayeron en desuso, el mosaico en el arte sigue muy vigente, y más aún con la aparición de los ordenadores y del pixel, que no es más que una pieza de mosaico, solo que muy pequeña y acompañada de muchas otras, tantas que el ojo no es capaz de distinguirlas entre sí.
El Pixel Art trata de crear imágenes con el menor número de pixels posibles, normalmente con colores primarios, dando lugar a obras muy llamativas en las que lo que se representa esta reducido al mínimo necesario para que se reconocible, como el caso del conocido personaje de ficción confeccionado con las caras de 336 cubos de Rubik. Asombroso.