Ayer subí esta misma historia y me eliminaron el post. No entiendo el motivo, pero me es indiferente, me gusta mucho esta historia, es un relato con el que disfruté escribiéndolo. Y NO! no lo copié de ningún lado, ni siquiera me inspiré en nada, solo en una situación parecida en mi vida y salió de mi corazón, lo digo por todos esos que dijeron ayer "Ui esto me recuerda a tal" Porque si es por eso por lo que me han borrado el post no estoy de acuerdo. Solo está subido a mis bloggs que son de mi propiedad. Repito, es un relato hecho por mí, y como siempre digo, no busco que os guste la historia, solo mostrar sentimientos, porque seguro que en algún momento os sentiréis así o os habéis sentido identificados con mi relato. Y una vez más, gracias por leerlo.
Fue tan doloroso tomar aquella decisión, pero bien sabía que era lo que más le convenía.
Desde el primer momento que la vio quiso hacerla feliz, pero por más que sacrificara todo lo que pudo para conseguirlo no logró su objetivo. Los llantos superaban las risas y los momentos felices, y aquello era algo que no estaba dispuesta a que sucediera. Quería verla feliz, y así lo haría, aunque fuera sacrificando su propia felicidad.
Aun así había algo que no podía cambiar, su forma de ser. Sin embargo, ahora que no estaba junto a ella no quería estar con nadie más, quería regresar a su lado, pero resultaba una tarea imposible, jamás sería perdonada, y lo había asumido. Por lo que también había asumido que con ella se fue su vida y sus ganas de vivirla.
Ahora sumida en su miseria, en su pena, en el dolor tan inmenso que cargaba su alma, contemplar su sonrisa a lo lejos cuando la veía caminar por la calle, era su único alivio pero también su propia destrucción.
Las botellas de alcohol parecían ser también su única salida. No dormía, pues soñaba repetidamente con su cuerpo, con sus labios, con ella y al final acababa todo en una pesadilla. Le arrebataban de su lado aquella fuente de vida. Y cuando su secuestrador se quitaba la máscara era su propio rostro el que contemplaba. Así pues sus días se basaban en caminar por los lugares en los que lo había hecho con ella, y sus noches una continua conversa con su querida cerveza.
Ya nada tenía sentido y nada lo tendría, pues el volver a su casa y ver su silueta allí en la ventana era algo que había dejado de hacer cuando descubrió que había otra persona allí en aquella habitación.
Su vida se había arruinado... Ya nadie la sacaría de su fortaleza, ya no quería volver a amar, ya no amaría a otra persona que no fuera a ella.
La esperaría...
Gracias de nuevo por ser tan atentos y leer mis post
Fue tan doloroso tomar aquella decisión, pero bien sabía que era lo que más le convenía.
Desde el primer momento que la vio quiso hacerla feliz, pero por más que sacrificara todo lo que pudo para conseguirlo no logró su objetivo. Los llantos superaban las risas y los momentos felices, y aquello era algo que no estaba dispuesta a que sucediera. Quería verla feliz, y así lo haría, aunque fuera sacrificando su propia felicidad.
Aun así había algo que no podía cambiar, su forma de ser. Sin embargo, ahora que no estaba junto a ella no quería estar con nadie más, quería regresar a su lado, pero resultaba una tarea imposible, jamás sería perdonada, y lo había asumido. Por lo que también había asumido que con ella se fue su vida y sus ganas de vivirla.
Ahora sumida en su miseria, en su pena, en el dolor tan inmenso que cargaba su alma, contemplar su sonrisa a lo lejos cuando la veía caminar por la calle, era su único alivio pero también su propia destrucción.
Las botellas de alcohol parecían ser también su única salida. No dormía, pues soñaba repetidamente con su cuerpo, con sus labios, con ella y al final acababa todo en una pesadilla. Le arrebataban de su lado aquella fuente de vida. Y cuando su secuestrador se quitaba la máscara era su propio rostro el que contemplaba. Así pues sus días se basaban en caminar por los lugares en los que lo había hecho con ella, y sus noches una continua conversa con su querida cerveza.
Ya nada tenía sentido y nada lo tendría, pues el volver a su casa y ver su silueta allí en la ventana era algo que había dejado de hacer cuando descubrió que había otra persona allí en aquella habitación.
Su vida se había arruinado... Ya nadie la sacaría de su fortaleza, ya no quería volver a amar, ya no amaría a otra persona que no fuera a ella.
La esperaría...
Gracias de nuevo por ser tan atentos y leer mis post

