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Usan navajas como pinceles y el cuero cabelludo como un lienzo. No son artistas plásticos, pero su trabajo para algunos se asemeja a una obra de arte. Jóvenes y adultos esperan horas para ser intervenidos por estos obreros de la tijera, que ahora se encuentran con más facilidad en diversas zonas de Guayaquil. Son los llamados peluqueros urbanos, algo no tan nuevo pero que últimamente está en boga y en crecimiento.
Usan navajas como pinceles y el cuero cabelludo como un lienzo. No son artistas plásticos, pero su trabajo para algunos se asemeja a una obra de arte. Jóvenes y adultos esperan horas para ser intervenidos por estos obreros de la tijera, que ahora se encuentran con más facilidad en diversas zonas de Guayaquil. Son los llamados peluqueros urbanos, algo no tan nuevo pero que últimamente está en boga y en crecimiento.
Futbolistas, actores y cantantes son los moldes, aunque no la única opción, de estos artistas del cabello y la barba que hacen realidad las peticiones de hombres que quieren imitar a personajes como el portugués Cristiano Ronaldo o el norteamericano Jean Carlos Canela en la actualidad, o el inglés David Beckham y el puertorriqueño Daddy Yankee, hace unos pocos años.
Pero no solo famosos se reflejan en esas cabezas, ya que marcas como Nike o dibujos de lagartos también se impregnan en aquellos que se atreven a llevar estilos que rompen lo cotidiano y conservador.
El corte español, fade o el blowout es lo que se fabrica en estas peluquerías, como en la ubicada en la calle Gómez Rendón y la 8ª, donde trabaja Julio Xavier Angulo, de 23 años, oriundo de Buenaventura, en el Valle del Cauca, Colombia. Por casualidad, él llegó a Guayaquil hace seis meses, ya que su idea original era instalarse en Quito, por la cercanía al vecino país, pero por sugerencia de un amigo se decidió por el llano.
Julito, como le dice el dueño del local, de carácter extrovertido y jovial, se inició en este oficio a los 15 años por influencia de su padre, a pesar de que su progenitor no ejercía la peluquería de manera profesional, ya que cortaba cabello en su casa solo a conocidos.Fue en las calles donde este joven empezó a perfeccionar el uso de la navaja y la tijera para recrear en el cabello los logotipos de marcas registradas y sellos en general. Pero no todo fue fácil para Julio, ya que en una ocasión tuvo que darse a la fuga porque no sabía la reacción que tendría un cliente por la forma en que le cortó el cabello; una experiencia que vivió a los 16 años, en el inicio de su vida profesional.
“Empecé a cortarlo y mientras avanzaba, más mal lo veía. Yo decía: Dios mío, lo mejor que puedo hacer aquí es decirle que mi mamá mandó a pedir el espejo. Empecé a hacerle chistes al hombre, pero no se reía para nada. No sabía cómo arreglarlo. Entonces dije: Aquí lo que tengo que hacer es decirle ‘ya vengo que la gillette (hoja de afeitar) no vale’, entonces me fui para Cali”, desde Buenaventura.
Julio asesora a sus clientes viéndoles el rostro para imaginar lo que les quedaría mejor. Los cortes que más acogida tienen son el ‘fade’, ‘fade navaja’ y el ‘español’, aunque dice que la imaginación tiene mucha relevancia en este oficio que le representa un promedio de 600 dólares mensuales en ingresos.
La particularidad de algunos de estos peluqueros es que usan la navaja libre, es decir, sin máquinas u otros accesorios para realizar el corte, tanto del cabello como de la barba, bigote y cejas. “Con la gillette y la mano es todo. En la calle desarrollamos esa técnica que es efectiva”, comenta Julio.
Para Luis Valencia, de 27 años y también de Buenaventura, “la peluquería siempre ha tenido acogida”, porque todos quieren verse elegantes, en especial los hombres, de quienes comenta que en ocasiones pueden ser más vanidosos que las mujeres, por lo que vio en esta profesión “una opción muy clara de trabajo”.
Valencia, quien labora en el barbershop Los Prietos, en la calle Gómez Rendón y la 29ª, aprendió el oficio de manera empírica, que complementó con cursos en un instituto en Colombia para adquirir una certificación. “Siempre buscamos la manera de hacer las cosas bien y satisfacer al cliente. Hay muchos que les gusta con diseño, otros no les gusta con diseño. Gracias a Dios, nos sale todo bien”, comenta.
Entre 20 y 40 minutos se toman estos artesanos para dar forma al cabello. El trabajo incluye delineación de cejas, corte de barba y bigote. Por lo general, los peluqueros varones solo se dedican a su género, mientras que las mujeres lo hacen con el suyo. En las féminas, el trabajo que se realiza son trenzas y delineado de cejas, aunque son los hombres quienes mayormente acuden a estos centros.
GRACIAS POR PASAR!!