Me he decidido a escribir este artículo sobre como funciona la distribución de anime en América Latina debido a muchos comentarios que llegan a nuestra página, del estilo: ¡Toda la culpa del mal doblaje es de TOEI! o ¡Es culpa de la empresa de doblaje y/o de los actores de doblaje! Para hablar sobre esto, es necesario tocar varios puntos:
Primero, el más importante, hay que tener en cuenta que el anime es una INDUSTRIA MILLONARIA y CONSOLIDADA en Japón. Si no fuera por las distribuidoras, el anime no saldría del país del sol naciente. Ellos generalmente no salen a ofrecer al mundo sus productos, sino que esperan a que una distribuidora de algún otro país se interese por una serie y se ponga en contacto con ellos para negociar un precio.
Lo peor de todo es que no les interesa lo que hagan con sus series, si las doblan con errores, si las mutilan, si cambian el guión, si las censuran, etc.
Con solo vender la licencia (a precios exhorbitantes, por cierto) las compañías Japonesas quedan felices y se desentienden totalmente del asunto.
Entonces, ¿por qué en el pasado tuvimos doblajes tan excelentes y fieles de anime en América Latina? No fue debido a la fama de la serie, o a la presión de empresas como TOEI o TMS, ¡más bien al contrario! ¡Fue porque tuvimos una genial distribuidora que hacía hasta lo imposible por lograr un doblaje de calidad! Por supuesto, ya todos saben de quien estoy hablando: La desaparecida Cloverway. Y si no creen lo que hablo, basta ver como destrozaron el doblaje de series famosas como Dragon Ball Z o Sailor Moon en países como Estados Unidos, Francia y España. ¿Han escuchado la cantidad horrorosa de errores que tienen las versiones de estos países? ¡Sin mencionar la censura, usada en exceso hasta más no poder! ¡Y esto con series muy famosas!
Aunque últimamente las distribuidoras han tomado consciencia de la importancia que reviste el hacer un buen doblaje, y es por esto que actualmente las series de anime han subido mucho su calidad en Europa y Estados Unidos.
Pero lamentablemente en Latinoamérica sucede todo lo contrario. Por este lado del charco las distribuidoras son MUY mediocres en su mayoría y buscarán ahorrar todo lo posible ( Dragon Ball Z Kai es un triste caso), sin ver el real potencial que involucra un doblaje de calidad y una buena distribución. Aunque por supuesto, hay algunas excepciones, como Viz Media o Towers Entertainment, que siempre realizan excelentes doblajes.
Entonces hay que entender que la culpa no es ni de los actores ni de las empresas de doblaje (generalmente), ¡sino que de las distribuidoras! O en este caso, el cliente, como se le llama en el medio. Ellos tienen el control total sobre la serie, tienen el poder de decidir a que estudio la mandarán a doblar, con que presupuesto, con que nivel de fidelidad con respecto a su versión Japonesa, y por supuesto, que voces escogerán para los personajes. Japón no se inmiscuye en este asunto, ¡simplemente no les interesa!
Por otro lado, como todos ya sabemos, cada vez menos canales apuestan por el anime, lo que ayuda a la terquedad de las mediocres distribuidoras de que no es un producto rentable, lo que desemboca en un pésimo doblaje y adaptación.
Es realmente decepcionante el nulo interés de las compañías de nuestra propia región en invertir. ¿Acaso no han estudiado marketing? y se vayan por lo más fácil y barato.
Sin embargo, no todo está perdido, ya que poco a poco comienzan a surgir nuevos estrenos, como Saint Seiya Lost canvas, que tuvo un éxito increíble en ventas, y no cabe la menor duda que Sailor Moon será el mismo caso. ¿Servirán estos resultados para que puedan traer más anime a nuestra región? Solo el tiempo lo dirá.
Además, no debemos olvidar el increíble legado de Cloverway, que dobló una cantidad increíble de series a nuestro idioma con una calidad inmejorable. Con tan solo escuchar el doblaje de España de Dragon Ball Z, siento un cariño increíble por esta desaparecida distribuidora.
Por ahora sólo nos queda apoyar los estrenos en masa de anime original que estamos teniendo en nuestra región. Es probable que logremos hacer un cambio. Las compañías poco a poco van poniendo de su parte para lanzar productos de calidad, y por supuesto, los resultados de esto se verán muy pronto.
Por ahora sólo me queda decir, ¡hasta la próxima!
Primero, el más importante, hay que tener en cuenta que el anime es una INDUSTRIA MILLONARIA y CONSOLIDADA en Japón. Si no fuera por las distribuidoras, el anime no saldría del país del sol naciente. Ellos generalmente no salen a ofrecer al mundo sus productos, sino que esperan a que una distribuidora de algún otro país se interese por una serie y se ponga en contacto con ellos para negociar un precio.
Lo peor de todo es que no les interesa lo que hagan con sus series, si las doblan con errores, si las mutilan, si cambian el guión, si las censuran, etc.
Con solo vender la licencia (a precios exhorbitantes, por cierto) las compañías Japonesas quedan felices y se desentienden totalmente del asunto.
Entonces, ¿por qué en el pasado tuvimos doblajes tan excelentes y fieles de anime en América Latina? No fue debido a la fama de la serie, o a la presión de empresas como TOEI o TMS, ¡más bien al contrario! ¡Fue porque tuvimos una genial distribuidora que hacía hasta lo imposible por lograr un doblaje de calidad! Por supuesto, ya todos saben de quien estoy hablando: La desaparecida Cloverway. Y si no creen lo que hablo, basta ver como destrozaron el doblaje de series famosas como Dragon Ball Z o Sailor Moon en países como Estados Unidos, Francia y España. ¿Han escuchado la cantidad horrorosa de errores que tienen las versiones de estos países? ¡Sin mencionar la censura, usada en exceso hasta más no poder! ¡Y esto con series muy famosas!
Aunque últimamente las distribuidoras han tomado consciencia de la importancia que reviste el hacer un buen doblaje, y es por esto que actualmente las series de anime han subido mucho su calidad en Europa y Estados Unidos.
Pero lamentablemente en Latinoamérica sucede todo lo contrario. Por este lado del charco las distribuidoras son MUY mediocres en su mayoría y buscarán ahorrar todo lo posible ( Dragon Ball Z Kai es un triste caso), sin ver el real potencial que involucra un doblaje de calidad y una buena distribución. Aunque por supuesto, hay algunas excepciones, como Viz Media o Towers Entertainment, que siempre realizan excelentes doblajes.
Entonces hay que entender que la culpa no es ni de los actores ni de las empresas de doblaje (generalmente), ¡sino que de las distribuidoras! O en este caso, el cliente, como se le llama en el medio. Ellos tienen el control total sobre la serie, tienen el poder de decidir a que estudio la mandarán a doblar, con que presupuesto, con que nivel de fidelidad con respecto a su versión Japonesa, y por supuesto, que voces escogerán para los personajes. Japón no se inmiscuye en este asunto, ¡simplemente no les interesa!
Por otro lado, como todos ya sabemos, cada vez menos canales apuestan por el anime, lo que ayuda a la terquedad de las mediocres distribuidoras de que no es un producto rentable, lo que desemboca en un pésimo doblaje y adaptación.
Es realmente decepcionante el nulo interés de las compañías de nuestra propia región en invertir. ¿Acaso no han estudiado marketing? y se vayan por lo más fácil y barato.
Sin embargo, no todo está perdido, ya que poco a poco comienzan a surgir nuevos estrenos, como Saint Seiya Lost canvas, que tuvo un éxito increíble en ventas, y no cabe la menor duda que Sailor Moon será el mismo caso. ¿Servirán estos resultados para que puedan traer más anime a nuestra región? Solo el tiempo lo dirá.
Además, no debemos olvidar el increíble legado de Cloverway, que dobló una cantidad increíble de series a nuestro idioma con una calidad inmejorable. Con tan solo escuchar el doblaje de España de Dragon Ball Z, siento un cariño increíble por esta desaparecida distribuidora.
Por ahora sólo nos queda apoyar los estrenos en masa de anime original que estamos teniendo en nuestra región. Es probable que logremos hacer un cambio. Las compañías poco a poco van poniendo de su parte para lanzar productos de calidad, y por supuesto, los resultados de esto se verán muy pronto.
Por ahora sólo me queda decir, ¡hasta la próxima!