“Cuenta una vieja leyenda que había una vez una joven virgen llamada Lore que era hija de un caballero que tenía su castillo en lo alto de una roca llamada Ley…”

Así comienza una bella leyenda sobre la roca de Loreley, una roca encantada que se eleva majestuosa sobre el margen del Rin, en la parte más espectacular de su recorrido.
La roca de Loreley se encuentra en uno de los recodos que el río Rin forma en su itinerario entre Bingen y Koblenz.
Impresionante y majestuosa la roca no deja indiferente a nadie que pase en barco por delante.
Situada entre St. Goars-Hausen y Kaub, en el margen derecho si el sentido de navegación es desde Bingen hacia Koblenz, actualmente no alberga ningún castillo, pero la leyenda cuenta que la joven Lore se había enamorado de un hombre que había pedido su mano a su padre, pero que el hombre, mujeriego por naturaleza, no se presentó el día de la boda y Lore, desengañada, se suicidó tirándose al Rin desde lo alto de la roca.
A partir de entonces fueron numerosos los barcos que encontraron su desastre en esta parte del río al sentirse atraidos por el bello canto de una joven de largos y preciosos cabellos dorados que peinaba cuidadosamente al sol del atardecer.
Sigue contando la leyenda que siglos después un joven que se sentía profundamente desengañado de mal de amores quiso suicidarse desde aquella misma roca, pero que una criatura, mitad mujer, mitad pez, lo salvó de las profundidades mientras cantaba, “Padre, oh, padre que le lleven tus caballos a la orilla, oh, Neptuno, que yo soy tu niña… Loreley, Loreley…”.
Desde entonces, gracias a su buena obra al salvar a aquel joven, se redimió de su maldición y nunca más volvió a aparecer.