En principio el sistema es muy sencillo: se ofrecen contenidos gratuitos desde Internet, que pueden ser una melodía, un juego o un politono para descargar a tu móvil. Introduces tu número de teléfono en una casilla. Esta es la casilla de la muerte, porque con un clic tonto sobre “aceptar” la rueda se ha puesto en marcha. Probablemente ni tú ni yo hemos picado en algo que ya huele sospechosamente mal. Pero, ¿y tu hijo?.
Se nos envía un código PIN al móvil facilitado para confirmar la descarga y esto equivale en la práctica a una subscripción a sus servicios. ¿Cómo? Sí, amigos, a partir de entonces recibiremos metódicamente una cantidad (variable pero ingente) de mensajes. Dicen que pueden ser habituales unos 50 por mes, ofreciendo más contenidos, más de la misma mierda.
La particularidad es que cada mensaje recibido resta 0,30 euros de nuestro saldo. Echa la cuenta: 50 mensajes al mes por 0,30 cada uno = 15 euros por suscripción/mes de media. Por lo tanto no es una recepción rutinaria, es de facto una mano que atraviesa la distancia para abrir tu cartera y robarte impunemente.
Pondré un ejemplo sufrido en carne propia. Hace año y medio mi hija, que ahora tiene 12 años, recibía de mano de sus abuelos el primer móvil de su vida. Como mi mujer y yo somos más bien estrictos con estas cosas y nos parecía un poco pronto, durante este período apenas hemos recargado su saldo un par de veces con 5 euros en ambas ocasiones. Salvo emergencia ella no llama, ya lo hacemos nosotros.
Sin embargo hace poco ha comenzado los estudios de la ESO y ahora ha de desplazarse más lejos de casa: autobuses, nuevos horarios y una edad difícil, así que llegó la hora de dar uso al teléfono. Por ello transferimos recientemente 10 euros a su tarjeta prepago y sólo dos días después nos dice ante nuestro estupor que está a cero, pese a no haberlo utilizado en absoluto. Tras la consiguiente bronca, desconfianza, incredulidad y mosqueo, comienzan las pesquisas. A través del interrogatorio nos enteramos de que hace meses se bajó un juego por Internet para su móvil. Me meto en la web de Vodafone para ver el detalle de sus consumos, algo que no había sido necesario hasta el momento porque tenía muy escasa actividad. Mis ojos se ponen como platos al ver esto.
… Y sólo es una muestra. En un período inferior a 48 horas su saldo ha ido recortándose hasta quedar en nada, los 10 euros han volado. En el listado figuran mensajes al 7733 de Movilisto (llámalos “Movilistillos”) y al 5544 de Lanetro (propietaria al parecer del Club Zed, club chungo donde los haya) que se suceden a intervalos muy cortos, maléficamente ideados. Aunque mi hija no ha enviado sino recibido estos mensajes que se limita a borrar, el cargo se hace a su móvil. ¿Esto cómo se come?. ¿El clic en la casilla de una página web por parte de una menor inocente es suficiente para desencadenar esta sinrazón?
Es cuando después de leer un sorprendente número de testimonios similares por la Red voy enterándome de una historia surrealista de estafa continuada a lo largo de varios años que nadie parece saber cómo parar a día de hoy. Descubro que la descarga de un jodido politono se utiliza en realidad como alta de una suscripción no deseada (porque no se comprende que esto sea un deseo por parte del usuario), una técnica ideada por mentes de la peor calaña para aprovechar la debilidad legislativa y saquearte alegremente.
Ante esta situación de cobros indebidos la respuesta de un Vodafone, un Movistar o cualquier otro será siempre la misma: ellos no son responsables de ese servicio (ya, y tampoco participan de los beneficios del tinglado), lo hace una compañía externa y por tanto a ella debes dirigirte para tramitar la baja ¡con otro SMS o llamando al puto 902 de turno!. Es decir, que pagues para dejar de pagar.
Estoy en ello, pero todavía no del todo seguro de haberlo conseguido. Muchos narran la tortuosa peripecia que han tenido que vivir para darse de baja de este fraude (incluso hay gente que afirma haber cambiado de móvil para sacudirse el marrón de encima). Según investigaciones de la CE el 80% de las webs que ofrecen servicios para móviles infringen las normas sobre protección a los consumidores por publicidad engañosa o cobros indebidos.
Las ventas de móviles ya no avanzan al mismo ritmo que antes pero los menores son el nuevo nicho del negocio, no sólo para las compañías de SMS de tarificación adicional sino por supuesto para las operadoras de telefonía. En la actualidad el 65% de los adolescentes españoles tiene un móvil en sus manos y disparan el pulgar al primer estímulo. Esas empresas saben muy bien cómo captar al colectivo más vulnerable entrando a saco en los medios que frecuentan, fomentando una cultura que no es tal pero que a ellos les subyuga, machacándoles el coco en programas de radio, anuncios, concursos o series de TV y revistas para adolescentes.
Es en consecuencia dinero, mucho dinero lo que hay detrás. No olvidemos que operadora y empresa de SMS se reparten los ingresos de las llamadas aproximadamente al 50%. ¿Por qué iban a querer cambiar eso Telefónica, Orange o Vodafone? Larga es la cola de intereses y excesiva la cantidad de datos personales al alcance de desaprensivos, pero lo peor es que parece endeble el sistema jurídico para frenar un lucro así.
Si empezamos constatando que identificar a una de estas empresas ya es un obstáculo, mal vamos. Resulta frecuente que el nombre de la compañía que factura no se corresponda con la real y más escandaloso aún que transcurra un montón de tiempo entre la confirmación de un timo de este calibre y la toma de decisiones por parte de autoridades. Hay que estar ojo avizor. Atención a la siguiente lista negra de compañías que prestan este tipo de servicios:
Movilisto
Club Zed
Blinko
Myalert
Jet Multimedia
Sybase
Dadanet
Dindo
Publifacil
Gsmbox
¿Cuántos afectados puede haber por el cobro indebido de SMS? Por lo que he leído, miles y miles. La ignorancia, la ingenuidad o la pasividad de los usuarios permite que se les cuele en la factura telefónica cantidades variables de cargos inesperados, un robo que pasa a menudo desapercibido. Permitidme algunas recomendaciones de parte de un padre ofuscado:
No dejes pasar muchos días sin consultar los movimientos en la actividad del móvil de tus hijos o edúcalos a ellos para que aprendan a controlarlos.
Huye como de la peste del inframundo de las descargas “gratuitas” de melodías de éxito efímero, chistes, horóscopos, fondos de pantalla y juegos. Es una subcultura de dudoso gusto, teledirigida y que se ceba en los más débiles. Seguro que aspiras a algo mejor para tus hijos. Incluso en el más legal de los casos será de todos modos una tarificación abusiva la que practiquen contigo.
En cuanto tengas conocimiento de que has sido víctima de algo así, manda de inmediato mensaje con la palabra BAJA al número maldito. Asegúrate de recibir respuesta de confirmación y consérvala guardada junto a algunos de los mensajes recibidos anteriormente como prueba en caso de emprender acciones.
Se nos envía un código PIN al móvil facilitado para confirmar la descarga y esto equivale en la práctica a una subscripción a sus servicios. ¿Cómo? Sí, amigos, a partir de entonces recibiremos metódicamente una cantidad (variable pero ingente) de mensajes. Dicen que pueden ser habituales unos 50 por mes, ofreciendo más contenidos, más de la misma mierda.
La particularidad es que cada mensaje recibido resta 0,30 euros de nuestro saldo. Echa la cuenta: 50 mensajes al mes por 0,30 cada uno = 15 euros por suscripción/mes de media. Por lo tanto no es una recepción rutinaria, es de facto una mano que atraviesa la distancia para abrir tu cartera y robarte impunemente.
Pondré un ejemplo sufrido en carne propia. Hace año y medio mi hija, que ahora tiene 12 años, recibía de mano de sus abuelos el primer móvil de su vida. Como mi mujer y yo somos más bien estrictos con estas cosas y nos parecía un poco pronto, durante este período apenas hemos recargado su saldo un par de veces con 5 euros en ambas ocasiones. Salvo emergencia ella no llama, ya lo hacemos nosotros.
Sin embargo hace poco ha comenzado los estudios de la ESO y ahora ha de desplazarse más lejos de casa: autobuses, nuevos horarios y una edad difícil, así que llegó la hora de dar uso al teléfono. Por ello transferimos recientemente 10 euros a su tarjeta prepago y sólo dos días después nos dice ante nuestro estupor que está a cero, pese a no haberlo utilizado en absoluto. Tras la consiguiente bronca, desconfianza, incredulidad y mosqueo, comienzan las pesquisas. A través del interrogatorio nos enteramos de que hace meses se bajó un juego por Internet para su móvil. Me meto en la web de Vodafone para ver el detalle de sus consumos, algo que no había sido necesario hasta el momento porque tenía muy escasa actividad. Mis ojos se ponen como platos al ver esto.
… Y sólo es una muestra. En un período inferior a 48 horas su saldo ha ido recortándose hasta quedar en nada, los 10 euros han volado. En el listado figuran mensajes al 7733 de Movilisto (llámalos “Movilistillos”) y al 5544 de Lanetro (propietaria al parecer del Club Zed, club chungo donde los haya) que se suceden a intervalos muy cortos, maléficamente ideados. Aunque mi hija no ha enviado sino recibido estos mensajes que se limita a borrar, el cargo se hace a su móvil. ¿Esto cómo se come?. ¿El clic en la casilla de una página web por parte de una menor inocente es suficiente para desencadenar esta sinrazón?
Es cuando después de leer un sorprendente número de testimonios similares por la Red voy enterándome de una historia surrealista de estafa continuada a lo largo de varios años que nadie parece saber cómo parar a día de hoy. Descubro que la descarga de un jodido politono se utiliza en realidad como alta de una suscripción no deseada (porque no se comprende que esto sea un deseo por parte del usuario), una técnica ideada por mentes de la peor calaña para aprovechar la debilidad legislativa y saquearte alegremente.
Ante esta situación de cobros indebidos la respuesta de un Vodafone, un Movistar o cualquier otro será siempre la misma: ellos no son responsables de ese servicio (ya, y tampoco participan de los beneficios del tinglado), lo hace una compañía externa y por tanto a ella debes dirigirte para tramitar la baja ¡con otro SMS o llamando al puto 902 de turno!. Es decir, que pagues para dejar de pagar.
Estoy en ello, pero todavía no del todo seguro de haberlo conseguido. Muchos narran la tortuosa peripecia que han tenido que vivir para darse de baja de este fraude (incluso hay gente que afirma haber cambiado de móvil para sacudirse el marrón de encima). Según investigaciones de la CE el 80% de las webs que ofrecen servicios para móviles infringen las normas sobre protección a los consumidores por publicidad engañosa o cobros indebidos.
Las ventas de móviles ya no avanzan al mismo ritmo que antes pero los menores son el nuevo nicho del negocio, no sólo para las compañías de SMS de tarificación adicional sino por supuesto para las operadoras de telefonía. En la actualidad el 65% de los adolescentes españoles tiene un móvil en sus manos y disparan el pulgar al primer estímulo. Esas empresas saben muy bien cómo captar al colectivo más vulnerable entrando a saco en los medios que frecuentan, fomentando una cultura que no es tal pero que a ellos les subyuga, machacándoles el coco en programas de radio, anuncios, concursos o series de TV y revistas para adolescentes.
Es en consecuencia dinero, mucho dinero lo que hay detrás. No olvidemos que operadora y empresa de SMS se reparten los ingresos de las llamadas aproximadamente al 50%. ¿Por qué iban a querer cambiar eso Telefónica, Orange o Vodafone? Larga es la cola de intereses y excesiva la cantidad de datos personales al alcance de desaprensivos, pero lo peor es que parece endeble el sistema jurídico para frenar un lucro así.
Si empezamos constatando que identificar a una de estas empresas ya es un obstáculo, mal vamos. Resulta frecuente que el nombre de la compañía que factura no se corresponda con la real y más escandaloso aún que transcurra un montón de tiempo entre la confirmación de un timo de este calibre y la toma de decisiones por parte de autoridades. Hay que estar ojo avizor. Atención a la siguiente lista negra de compañías que prestan este tipo de servicios:
Movilisto
Club Zed
Blinko
Myalert
Jet Multimedia
Sybase
Dadanet
Dindo
Publifacil
Gsmbox
¿Cuántos afectados puede haber por el cobro indebido de SMS? Por lo que he leído, miles y miles. La ignorancia, la ingenuidad o la pasividad de los usuarios permite que se les cuele en la factura telefónica cantidades variables de cargos inesperados, un robo que pasa a menudo desapercibido. Permitidme algunas recomendaciones de parte de un padre ofuscado:
No dejes pasar muchos días sin consultar los movimientos en la actividad del móvil de tus hijos o edúcalos a ellos para que aprendan a controlarlos.
Huye como de la peste del inframundo de las descargas “gratuitas” de melodías de éxito efímero, chistes, horóscopos, fondos de pantalla y juegos. Es una subcultura de dudoso gusto, teledirigida y que se ceba en los más débiles. Seguro que aspiras a algo mejor para tus hijos. Incluso en el más legal de los casos será de todos modos una tarificación abusiva la que practiquen contigo.
En cuanto tengas conocimiento de que has sido víctima de algo así, manda de inmediato mensaje con la palabra BAJA al número maldito. Asegúrate de recibir respuesta de confirmación y consérvala guardada junto a algunos de los mensajes recibidos anteriormente como prueba en caso de emprender acciones.