InicioArteAstor Piazzolla podría haber muerto junto a Carlos Gardel..


Piazzolla y Gardel
Encuentros en Nueva York




En 1934 Carlos Gardel filmaba en Nueva York las que serían sus últimas películas.
Una mañana, Vicente Piazzolla (Nonino) –un argentino radicado en Nueva York- enterado de la presencia del Zorzal allí, le pidió a su pequeño hijo Astor de 13 años- que le llevara un obsequio: una figura en madera tallada por él mismo.

"Andáte a esta dirección y entregále esto al señor Gardel.
Es un cantor de los mejores que nosotros admiramos mucho, y si podés decíle que lo invitamos a comer cuando guste".


Astor caminó hasta el Edificio de las Artes, donde Gardel vivía con Alfredo Le Pera y otros colaboradores.
Al llegar, se encontró en la puerta con un hombre que ingresaba con una botella de leche y que resultó ser el músico Alberto Castellanos.
Este se había olvidado las llaves del departamento y, como todos dormían, le pidió a Piazzolla que subiera por la escalera de incendios para despertar a los remolones.

Astor subió, entró por una ventana y, sin conocer a ninguno, despertó primero a Le Pera, quien reaccionó con su habitual mal humor.

Una vez que supo cuál era Gardel, que dormía tapándose la cara con una almohada, lo despertó y le contó el motivo de su presencia en el lugar.

El cantor se levantó de la cama, le abrió la puerta a Castellanos y con una amplia sonrisa le preguntó a Astor "¿ya tomaste la leche?", y a continuación le preparó un suculento desayuno, que compartieron todos los presentes.

Cuando Astor le dijo que era argentino y que tocaba el bandoneón la sorpresa de Gardel se dibujó en su cara; le pidió que tocara unos compases de algún tango y tras escuchar atentamente sentenció:
"Pibe, vos tocando el fueye sos un fenómeno, pero haciendo tangos parecés un gallego".

Desde aquella mágica mañana, Astor y Gardel se hicieron amigos.

Ese hombre cuarentón, que lo trataba como si lo conociera de toda la vida, aceptó la invitación de ir a comer una "raviolada" a casa de los Piazzolla, quienes quedaron encantados con la visita.
Como el chico hablaba un inglés perfecto se convirtió en compañero del astro argentino en sus paseos de compras por Manhattan cuando el idioma requería de la ayuda de un buen traductor.

Tanto se encariñó Gardel con el pibe, que se hacía acompañar por él mientras entonaba unos tangos en reuniones de amigos, y en una oportunidad, tras una comida con artistas latinos, Gardel cantó "Arrabal Amargo" mientras Astor lo acompañaba con el bandoneón.

Ese mismo cariño motivó que Don Carlos le consiguiera un papel para hacer de "canillita" en la película "El día que me quieras"

A comienzos de 1935 los Piazzolla recibieron un telegrama de Gardel desde Long Island, en el que éste les proponía llevarse al chiquilín con él en una gira que iba a emprender por Centroamérica.

Vicente y Asunta agradecieron, dijeron que era un honor para ellos, pero contestaron que no, que era muy chico, que no era el momento…

Pocos meses después, cuando llegó la noticia de la trágica muerte del Zorzal, hubo lágrimas en casa de los Piazzolla, y una sensación de haber estado ellos también a un paso de la tragedia.


Javier Salaberry


NOTA: Astor contó en una entrevista, que años después un fan le acercó los restos semiquemados de la figura en madera que su padre Nonino había tallado para Carlos Gardel.
La figura sobrevivió a la tragedia y fue uno de los pocos objetos que pudieron ser rescados del avión...


Tango

Astor Piazzolla junto a Gardel, interpretando a un canillita en la película "El día que me quieras"




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