Los Misterios de la Casa 10
He regresado, con la 6ta parte (quedarían 1...2...3...4... si 4 partes para terminar), ojala les guste esta parte que trataré de explicar un poco sobre esta historia, como spoiler, el final será sorprendente
Dejo mi Post Maestro para que lean las demás partes y El Sueño de Klauss (a punto del final de la Saga 2)
Parte 6: Puertas
El viejo wuro se tendió en el brazo del sillón y sacó su lengua fatigado, -Sigan no más besándose, yo no veré nada- ríe con su risilla agradable, miro a Karina nervioso, -No, debes hacer esto- me dice ella empujándome con delicadeza, -Y, ¿qué trajeron?- pregunto haciendo viento al pequeño anciano, -Sal afuera y míralo tú mismo- indica a la puerta principal.
Me acerco a la puerta, la abro y veo tres camiones llenos de maderos y fierros metálicos, -En donde lo dejamos, jefe- dice un duende que está en el asiento del conductor, *¿Cómo podrá manejar semejante criatura?*, -Déjenlo en el patio trasero- dice el viejo Wuro saliendo por la puerta, -Como no- responde el duende con voz ronca.
Se dieron la media vuelta y dejaron todo en el pasto junto a el árbol, -Tanto ruido por Dios- dice mi papá que descansa sobre una silla, -Disculpa pá que trajeron algunas cosas- digo masajeando sus hombros, -Bueno, pero espero que sirvan, no como esa cosa rara que compró tu mamá- dice sacando un periódico, -Listo jefe, ahora el pago por el flete- dice el enano juntando su pulgar con su indice, -Ehm... ehm... aceptan una botella de Coñac- sonrío, -Adelante jefecito- dice sobando las manos, entro a la casa busco la botella y se la entrego, -Ujuju, gracias patrón- sonríe con una mirada brillante.
-Y ahora, ¿qué hago?- pregunto viendo todos esos palos, -Debes seguir este manual- me entrega un papel uno de los pequeños, -Haber...- digo rascando mi cabeza, -Está al revés- dice el peludo, -Eh, gracias...- vuelvo a rascar mi cabeza, -¿Qué pasa?- pregunta el peludo, -¿Qué es esto?- pregunto asustado, -Es Inglés- dice con una sonrisa gatuna parecida a la del anciano, -Eh... gracias- suspiro, -Pero sigue los dibujos, eso explica mejor- sonríe.
Miro los dibujos, son unas puertas, mejor dicho son dos puertas, -¿Son puertas?- pregunto mirando al peludo, -Sí, eso son, puertas- responde, aparecen Fernanda, Jaime, Karina y mi tío Karl, -Llegó el momento- dice mi tío con una sonrisa entre feliz y triste a la vez, -¿A qué se refiere?- pregunto, -No importa Korm, solo construye eso- se deja caer en el pasto Karina, -¿Puedo ayudar a mi hermano?- dice preocupada Fernanda, -¡No!- grita el viejo Wuro, -Solo él debe construir eso- indica los materiales.
Comienzo a sacar las herramientas, un martillo, una sierra, un serrucho, una maquina soldadora y una huincha medidora, comienzo con lo primero, según el dibujo debo comenzar con la madera, la cual es de pino y roble, con esto debo hacer la mitad y la base de una de las puertas, corto, martilleo, golpeo, me caen pedazos de madera en el pie, grito, sigo cortando, -¡Sigue así, vamos!- gritan todos, pero mi padre está dormido con el periódico sobre su rostro.
Ya es tarde, las seis de la tarde aproximadamente, -¿Qué haces tanto, Korm?- pregunta mi mamá, -Un par de puertas- digo mientras un sudor recorre mi frente, -Que bueno que tienes un hobbie- dice feliz, -Gracias- vuelvo a construir ahora la parte superior de la segunda puerta, -Terminé con la madera- sonrío, -Solo falta el metal- dice Jaime feliz, -Lo sé, no tienes que decirme eso- lo miro enojado, -Entonces comienza- ríe mi tío, comienzo a tomar los metales, no son simples fierros, sino que algo más, comienzo a ocupar la maquina y a soldar los fierros.
Terminé las dos puertas, costó pero por lo menos ya los junté, fierros y maderas, son dos puertas con sus margenes y detalles extraños, son tal cual como los del dibujo, -¿Ahora qué?- pregunto, -Debes levantarlos- dice el viejo, -Bueno- digo tratando de levantar el primero, es muy pesado, ya que la base es de madera, -¿Por qué debió ser hoy?- escucho a Karina, -Así debe ser- dice mi tío, levanto el segundo, es un poco más liviano, los dejo a los dos a la par del árbol.
-Terminé- golpeo mis palmas feliz, -¿Quién a visto el Coñac?- pregunta asustado mi papá asomándose en la ventana (¿Cuándo despertó?), -Entonces no vamos a celebrar- agacha la cabeza mi tío, -No se preocupen- sonrío, -Creo que llegó el momento- dice Karina con una lágrima en sus ojos, -El secreto, ¿eso?- pregunto, -Ajam- mueve la cabeza, -Hija, esperemos a que aparezca la luna- dice el viejo Wuro también triste, -Pero, ¿por qué tanto misterio?- pregunto enojado.
Se siente un golpe en la puerta y entra el moreno del otro día con un cuello ortopédico, y un yeso en el pie, -Aquí están los que están malditos- dice enojado, -Maldición, ¿por qué están aquí?- dice mi tío asustado, -¿Qué sucede?, ¿qué quieren?- pregunto confundido, -Te quieren a ti- me responde Karina cubriéndome, detrás del moreno entra un gran regimiento de personas casi deformes o muy morenas, casi oscuras, transmiten un miedo.

Klauss
Gracias por leer, espero haya gustado, pueden comentar, dejar puntos y complementar (con respeto), nos vemos

