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Viaje por la historia haedense

-¡Mamá, voy a salir!- dije.
-¡Está bien! -me respondió.
Vivíamos en la calle Libertad, me acercaba a Int.Carrére cuando encontré un objeto; no lo sabría describir porque cuando lo levanté, me transportó al pasado, cuando Haedo era tan solo tierras de huertas y quintas. De repente, me encontré en medio de un paisaje irreconocible, una laguna llena de patos y de juncos. Caminé por la orilla y pude divisar un humo muy espeso, que se elevaba hasta el cielo, y allí tironeando de unos bueyes, encontré a un niño de casi mi edad.
-¡Hola! ¿Quién sos?-le pregunté-¿En qué época estamos?
-Soy Alberto, y trabajo en el horno de ladrillos con mi papá y es el año 1886-me respondió.
Le expliqué mi historia y aunque él mucho no me creyó, pero decidió acompañarme el resto del día.
-Hoy estamos de fiesta, por fin inauguran nuestra estación que llevará el nombre de Mariano J. Haedo, en honor del Presidente del Directorio del Ferrocarril de la provincia de Buenos Aires-dijo.
La gente estaba alborotada, este acontecimiento cambiaría la vida del pueblo.
Alberto miraba con curiosidad el extraño objeto, y comenzó a oprimir sus botones. Es así como fuimos transportados a una fiesta popular donde se hallaban los personajes más importantes de la época; era la ceremonia de bendición e inauguración de la capilla Sagrada Familia.
Nos quedamos perplejos viendo el espectáculo y Alberto por fin me creyó, pero de repente una carreta casi nos atropella:
-¡Niños traviesos, maleducados!- nos gritaban ¡Vaya susto nos llevamos!
Nos tropezamos, pero no nos lastimamos; y por accidente giré una perilla y nos despertamos en una mansión:
-¿¡Qué hacen pequeños entrometidos en la casa del gobernador!?- gritaba furiosa una señora mayor de delantal blanco almidonado.
Salimos corriendo de allí. Luego nos enteramos que en esa casa residía el gobernador Manuel Fresco.
Yo le conté a Alberto que esa casa sería en el futuro un centro barrial y biblioteca pública, donde muchos chicos concurren y corretean a diario por sus pasillos.
Pronto anocheció y nos encontramos solos bajo un cielo plomizo en medio de una calle arbolada. Estabamos tiritando de frío y hambre; cuando un hombre con su carro lleno de leña, nos socorrió y llevó a su casa humilde, pero cálida. Suerte que tuvimos, porque esa noche nevó sobre Haedo.
Nos reunimos alrededor de un brasero, para calentarnos y nos convidaron mate cocido y pan casero, mientras, escuchabamos historias de las costumbres de la época. Pronto nos quedamos dormidos, y el chisporroteo de las brasas nos atrapó en el sueño.
Despertamos entre gritos, golpes, quejas y salvajismo. Era nuevamente la estación de ferrocarril ¡Se quema!, ¡Los bancos rotos!, ¡Comercios saqueados!, ¡Árboles destruidos!, nuestra querida estación destruida por la furia de violentos inadaptados. Aquel 1º de noviembre de 2005, quedará en la memoria de los haedenses.
Corrimos desesperados e impotentes por no poder ayudar. En medio de los disturbios alguien quiso arrebatarnos nuestro preciado objeto, y se accionó involuntariamente un interruptor, haciendonos viajar a un frío 9 de julio de 2007, donde otra vez la ciudad se vistió de blanco ¡Qué frío! Esta vez, los autos cubiertos de nieve, se agrupaban cerca de la plaza y sobre la Avenida Rivadavia, para presenciar semejante espectáculo.
A Alberto no le gustó tanto movimiento de gente, y decidió regresar a su época, más tranquila; nos despedimos con un fuerte abrazo. Yo decidí continuar mi aventura y viajar al futuro.
Quería ver cómo sería Haedo en el siglo XXIV; pude comprobar que la tecnología avanzó muchísimo pero lo que se mantuvo igual e intacto fue el amor que los haedenses sentimos por nuestra queridísima ciudad.

FIN

Este cuento fue premiado con el primer puesto en el concurso literario intercolegial del 1º de Agosto de 2007, por el 121º aniversario de la Ciudad de Haedo.

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Una aventura con tragedia

Eran las 2 de la madrugada, estaba sentado en el piano, tocando algunas sonatas y algunas piezas. Estaban junto a mi Denisse y Elvira. Esta última estaba dormida profundamente, mientras que Denisse estaba atenta a la puerta. De pronto, se escucha el timbre, Elvira despierta y corre a la cocina. Denisse se queda conmigo; y yo, dejé de tocar y me dispuse a ver por la ventana a ver quién era. Era quien estábamos esperando: Julio. Julio era el novio de Elvira y primo mío. Nos preguntó dónde estaba Elvira. Yo en ese momento no sabía dónde estaba, hasta que se escuchó un ruido en la cocina. Él corrió hacia allí, pero yo lo detuve. Estaba muy nervioso y enojado. El porqué se remota 2 meses atrás.
Elvira estaba en su casa, en su jardín, regando; cuando de pronto se oye un estruendo en el garaje. Ella corre hacia allí y deja la manguera corriendo. Al llegar, ve a Julio y su auto encima. Ella acude a la ayuda y lo logra sacar, con poca respiración. Elvira lo lleva al hospital a la vuelta de su casa. No se da cuanta que la manguera, por la presión, se corrió hacia la desembocadura de la tubería de electricidad. Dejaron internado a Julio durante menos de 2 meses. Elvira se fue en 3 horas, por recomendación del médico.
Al llegar a su casa, vio sólo escombros y cenizas, ¿Por qué?, el agua de la manguera corrió por el caño eléctrico, creando un corto circuito, e incendiando la casa. Elvira lloró y lloró.
No me enteré hasta que Denisse me contó. La llame a su celular. Le ofrecí que se quedara en mi casa, sería buena una compañía humana, porque a veces, me siento solo al quedarme en mi casa, comiendo o viendo televisión, y hasta a veces me da miedo pensar que puede entrar un ladrón y quiera matarme y no haya nadie a mi lado para defenderme. Elvira, llegó en dos horas. Ya tenía una habitación preparada para ella: un catre, que era de mi hermano -era, porque se fue a vivir con su esposa- una televisión, una repisa con libros, y un escritorio. Elvira siguió viviendo conmigo.
Anteayer, ella recibió una llamada a su celular. Era del hospital. Le dieron el alta a Julio. Se alegró y se asustó a la vez. ¿Qué diría él de la casa? ¿Se enojaría o lo tomaría con calma? No se supo hasta ayer.
Lo que ocurrió ayer, nos dejó perplejos a todos, hasta me dejó perplejo a mí. Julio, quemó su anillo de compromiso y el video de su boda. Todos supusimos que quería el divorcio, y teníamos razón.
Volvamos a esta madrugada.
Luego de que lo detuve, el sacó su navaja y me amenazó con ella. Yo le grité a Denisse que llamara a la policía. Cuando se dispuso a dirigirse al teléfono, él le disparó, pero erró y ella ya había llamado a la ley. Yo solté a Julio y el corrió a la cocina. Oí un disparo y un alarido. Corrí a la cocina, y vi a Julio escapando por la puerta trasera que comunicaba al patio delantero y a Elvira en el suelo, muerta. Cuando la policía llegó, se llevó a Elvira al hospital y a Julio a la cárcel, a cadena perpetua. Denisse y yo lloramos y la abracé para calmarla.
Me invitaron al funeral de ella, en el cementerio de Bella Vista, donde había un piano, y me dispuse a tocar un réquiem de Mozart. Su ataúd era rojo intenso, como su vestido, y tenía adornos y manijas de oro macizo.
Al llegar a mi casa, me puse a tocar otra vez el réquiem que toqué en el funeral. Me entristecía, pero no podía hacer otra cosa que me dejara despierto, para no soñar con Elvira, ni con Julio, ni con nada relacionado con ellos.
Me dormí en el banquillo del piano.
Desperté con Denisse a mi lado. Me llevó al cementerio. En el camino compré unas flores, tulipanes, color rojo intenso, como el de su ataúd y su vestido. Al llegar las puse en el florero de la lápida y recé. Luego, me fui.
Volví a mi casa, y me encontré con una sorpresa ¡Julio estaba durmiendo en el sofá! Era raro ¿Era Julio o una alucinación?
En ese momento me desmayé.
Desperté con el piano, lo estaba tocando Julio, lo vi otra vez. Sentado en el banquillo, tocando una sonatina de Clementi. En ese momento me volví a desmayar.
Me despertó Hernán, mi hermano. Lo había invitado Denisse. Lo saludé con un fuerte abrazo. Hacía 5 años que no nos veíamos.
Le invité una taza de café y mientras tanto, charlamos. Hablamos de Denisse y de mis clases matutinas de piano en el conservatorio. En un momento, cambié de tema y le hablé de Elvira y de Julio; lo ocurrido, y lo triste que me sentí.
-Yo no pude hacer nada, me iba a matar, y si me asesinaba, no iba a poder ayudarla -. Le dije.
-Pero Denisse ya había llamado a la policía, tú podías seguir conteniéndolo- Me dijo.
Seguimos charlando del tema hasta la noche. Le conté de mis alucinaciones y me recomendó un psicólogo.
Lo invité a quedarse a dormir y aceptó. Le armé el catre, la televisión, la repisa y el escritorio.
Se quedó viendo una película conmigo en el living y luego nos fuimos a dormir.
Eran las 2 de la madrugada cuando volvimos a nuestras habitaciones.
Me desperté a las 2:30, ¡había dormido nada más media hora! Me puse a mirar televisión. Puse una película, pero ya estaba empezada y terminó en 2 minutos; entonces puse el noticiero. Allí, me asusté realmente, porque el periodista dijo:
-Se busca a un hombre de tez blanca, ojos verdes, cabello rubio y un peinado desmechado. Se lo busca por asesinar a su esposa Elvira Kalderón. Si se lo cruza o lo encuentra, llame a su vecino y dígale que llame a la policía. Su nombre es Julio Iván Kalderón-.
Mi corazón estalló ¡Julio estaba suelto! Quién sabe qué maldades podría hacer ahora.
Me traté de dormir otra vez, pero no podía; así que me puse a pensar en Julio. Se me ocurrieron varias cosas que podría hacer suelto:
1º:Mataría a Denisse, por llamar a la policía.
2º:Quemar la casa de Denisse.
3º:Quemar mi casa.
4º:Matarme a mí.
5º:Secuestrarme a mí y/o a Denisse.
6º:Quemar la tumba de Elvira, su esposa.
Además, si venía a mi casa durante la estadía de Hernán, él también corría peligro. Y luego pensé lo que unió el rompecabezas: ver a Julio en mi casa, no eran alucinaciones, ¡era real! Julio ya estaba en mi casa, y quizás estaba justo ahora en el pasillo mirándome.
Tomé coraje y desperté a Hernán. Le conté lo que vi en la televisión y lo que pensaba sobre Julio. Él concordó conmigo. Decidimos explorar la casa en busca de él.
Tomamos unas linternas sordas, de luz negra, para que no nos viera. Julio podía estar en cualquier lado, y debíamos encontrarlo.
Primero revisamos la planta alta. Buscamos en mi habitación, la de mi hermano, el baño, el estudio y el altillo. Ninguna señal de él.
Luego exploramos la planta baja. Revisamos la cocina, el living, el comedor, el baño, el closet, el lavadero, el garaje (que era de mi hermano, porque yo no conduzco), el cuarto de Denisse (que no estaba en este momento, porque se fue con su novio al cine y me llamó para avisarme que luego de la película, iban a ir a su casa) y el otro estudio. Tampoco apareció.
Y por último, fuimos al sótano, húmedo y solitario. Allí estaba mi antiguo taller de carpintería. Todavía estaban los martillos, los clavos y los tornillos, la sierra eléctrica, las lijas gruesas y finas, todo estaba allí. Allí fue donde el miedo se apoderó de nosotros; un frío espeluznante y una niebla inundaron el lugar. Las linternas se apagaron. Sentimos una voz detrás de nosotros, nos dimos vuelta y allí estaba, Julio, con su pijama a rayas y su enojo fuertemente armado que nos ponía incómodos.
Traté de escapar, pero sacó su navaja y su revólver. Le apuntó a Hernán y le disparó. Mi hermano cayó al suelo, golpeándose con la bolsa con clavos y tornillos de mi mesa de trabajo.
Luego, Julio se dirigió a mí. Le dije que se tranquilizara, pero se puso más furioso, entonces me agarró con sus fuertes manos y apoyó su navaja abierta contra mi cuello. En ese instante, Hernán despertó y aprovechó que Julio no lo estaba mirando para gatear las escaleras y así llamar a la policía. Lo logró. Vinieron al instante. Yo estaba sudando y gritando porque ya sentía la navaja dentro de mí, aunque esta no estuviera allí.
El oficial irrumpió en la escena y agarró a Julio.
Se lo llevaron y nos dieron una recompensa de $100 mil.
Denisse vino justo después y nos saludó y preguntó qué pasó.
Le contamos todo así estaría informada. Al final terminamos riendo, excepto por la desgracia de Elvira.
A las 16hs. ¡Ya éramos famosos!
Cenamos y nos fuimos a dormir.

¡¡¡¡¡¡¡POR FAVOR COMENTEN QUE ESTOY ESCRIBIENDO UN LIBRO Y QUIERO SABER SI TENGO QUE CAMBIAR ALGO!!!!!!!

GRACIAS POR TOMARSE EL TIEMPO DE LEER MIS OBRITAS...

Escribiré más...

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