Fernando Botero es, quizás, el artista plástico latinoamericano más reconocido en el mundo. Su firma se percibe constante en cada una de sus creaciones y ha sido vehículo expresivo de sus sueños y pensamiento pero también es memoria de la realidad en América Latina.
El museo Cuartel del Arte de la ciudad de Pachuca, México exhibe 'Testimonios de la Barbarie', una colección de 67 óleos, acuarelas y carboncillos que muestran la visión de la violencia y la criminalidad en Colombia según el ojo privilegiado de Botero.
Secuestros, masacres y funerales; campesinos asesinados y hombres orgullosos portando rifles y ametralladoras, todas escenas comunes en la Colombia de Botero, provocan la reflexión en el público asistente. En la imagen, 'El cazador'.
'El arte no tiene poder para producir cambios sociales ni políticos, pero sí tiene el poder de perpetuar en el tiempo la memoria de un episodio', dijo Lina Botero, hija del artista, durante la inauguración de la muestra.
Donadas por el propio artista al Museo Nacional de Colombia, estas piezas se han convertido en símbolos del arte latinoamericano contemporáneo, no sólo por la particularidad y la calidad del trabajo de Botero, sino también por el testimonio histórico del momento que vivía y vive la región.
El impactante trabajo de color, la crudeza del momento que captura y la tendencia característica de Botero por el volumen le han dado el reconocimiento por parte de una gran cantidad de críticos y el público en general como uno de los artista latinoamericanos más importantes de las últimas décadas.
No es la primera vez, en los últimos años, que Botero toca el tema de la violencia. También lo hizo con los abusos cometidos en la cárcel afgana de Abu Ghraib por parte de militares estadounidenses. Pero esta vez su talento y su mirada se enfocaron a la que lo tocaba más de cerca.
Muchas de las obras están inspiradas en la masacre de Ciénaga Grande, donde un grupo paramilitar asesinó a 60 pescadores colombianos. 'Lo que hace reconocible su trabajo es que se identifica en muchos lugares del mundo, todos podemos sentirnos identificados, a lo menos conmovidos', dijo Alejandra García, asistente a la muestra.
'Testimonios de la Barbarie' es una reflexión sobre la violencia, la criminalidad, la tragedia y la humanidad, desde el ángulo de América Latina pero con el lenguaje universal del arte.
Fotos tomadas desde Museo Nacional de Colombia
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El museo Cuartel del Arte de la ciudad de Pachuca, México exhibe 'Testimonios de la Barbarie', una colección de 67 óleos, acuarelas y carboncillos que muestran la visión de la violencia y la criminalidad en Colombia según el ojo privilegiado de Botero.
Secuestros, masacres y funerales; campesinos asesinados y hombres orgullosos portando rifles y ametralladoras, todas escenas comunes en la Colombia de Botero, provocan la reflexión en el público asistente. En la imagen, 'El cazador'.
'El arte no tiene poder para producir cambios sociales ni políticos, pero sí tiene el poder de perpetuar en el tiempo la memoria de un episodio', dijo Lina Botero, hija del artista, durante la inauguración de la muestra.
Donadas por el propio artista al Museo Nacional de Colombia, estas piezas se han convertido en símbolos del arte latinoamericano contemporáneo, no sólo por la particularidad y la calidad del trabajo de Botero, sino también por el testimonio histórico del momento que vivía y vive la región.
El impactante trabajo de color, la crudeza del momento que captura y la tendencia característica de Botero por el volumen le han dado el reconocimiento por parte de una gran cantidad de críticos y el público en general como uno de los artista latinoamericanos más importantes de las últimas décadas.
No es la primera vez, en los últimos años, que Botero toca el tema de la violencia. También lo hizo con los abusos cometidos en la cárcel afgana de Abu Ghraib por parte de militares estadounidenses. Pero esta vez su talento y su mirada se enfocaron a la que lo tocaba más de cerca.
Muchas de las obras están inspiradas en la masacre de Ciénaga Grande, donde un grupo paramilitar asesinó a 60 pescadores colombianos. 'Lo que hace reconocible su trabajo es que se identifica en muchos lugares del mundo, todos podemos sentirnos identificados, a lo menos conmovidos', dijo Alejandra García, asistente a la muestra.
'Testimonios de la Barbarie' es una reflexión sobre la violencia, la criminalidad, la tragedia y la humanidad, desde el ángulo de América Latina pero con el lenguaje universal del arte.
Fotos tomadas desde Museo Nacional de Colombia
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