
En el Kyokushin kai-kan se entrena para lograr el equilibrio entre la las exigencias fisiológicas del organismo y la intención del espíritu y la mente para utilizar de forma eficaz la energía corporal y sus recursos dinámicos en la obtención de su objetivo. Así como naturalmente emitimos un gruñido o gemido al levantar un objeto pesado, de igual manera el artista marcial enfoca la exhalación del aire con un sonido vocal en el kiai. En japonés, ésta palabra significa “energía”, ki, y “unión”, ai, de donde se deduce que se trata de algo más que una simple manifestación física de un grito. Para el artista marcial, la expresión “grito del espíritu” acaso describa mejor la fuente y el significado del kiai: una exteriorización expresiva y expansiva de la energía interna personal en unión con el cuerpo y su entorno. Se cree que la respiración es el centro de ésta energía cuya naturaleza es tanto espiritual como física. En la filosofía oriental se considera que la energía intrínseca del cuerpo se halla centrada en el hara o tandem (área localizada justo de bajo y atrás de la zona umbilical). Es esencial que el kiai se forme a partir de la expulsión del aire desde la zona pulmonar más profunda y que sea controlado por los músculos abdominales. El kiai adoptará diversas formas dependiendo de la técnica que se vaya a realizar o de la fluidez del momento en que deba ser ejecutada, ya sea al tirar, empujar, entrar o girar. Así, el kiai breve, acompañado de una exhalación aguda y corta, es el que habitualmente emiten los artistas marciales para acompañar sus golpes, bloqueos, y patadas. Ejecución: El aire y la energía se “reúnen” en el hara para luego expelerse lenta y guturalmente a través de una sutil apertura de la glotis y el paladar, permitiendo el control fluido del aire. El entrenamiento de esta particular técnica de respiración en sanchin fomenta una gran potencia física, debida además al énfasis que es preciso poner en la firmeza de la postura de los pies y el cuerpo, para su ejecución, con la energía fluyendo verticalmente desde la tierra como si se tratara de un árbol erguido en medio de la tormenta. La tensión dinámica de brazos y piernas forma una zona de presión isométrica alrededor de la cavidad abdominal, permitiendo fortalecer todo el cuerpo y usar e incrementar esa fuerza de una manera muy controlada. El sonido produce dos efectos psicológicos, asusta al oponente y se tambalea, y aumenta su valor. Cualquier sonido puede ser utilizado como Kiai, como: "ei", "hum, iahh", "AAI".A menudo el sonido "Ki" se utiliza en la preparación para el golpe y el sonido "i" durante la ejecución. Con el entrenamiento, se puede enfocar la energía donde más se necesita, en lugar de extenderse por el cuerpo. Esto implica la concentración física y mental que canaliza la energía para definir las regiones del cuerpo.