Las fuerzas armadas argentinas, que se adueñaron del poder político el 24 de marzo de 1976. establecieron un verdadero Estado terrorista, para imponer su proyecto político y socioeconómico. El instrumento clave de ese sistema represivo consistió en la detención, desaparición, tortura y asesinato clandestino de millares de ciudadanos, mientras las autoridades negaban su responsabilidad.
Ahora,que papel tuvo la iglesia en la dictadura?el episcopado católico prestó un claro apoyo al régimen y esto ya no es un secreto para nadie pero no significa que la totalidad de los miembros de la Iglesia estuvieran en dicha posición. Hubo excepciones en el mismo episcopado.
El nombre de "proceso de reorganización nacional", en apariencia modesto, co que se autodenominó el régimen. encerraba en realidad la pretensión de fundar una nueva República.
Las cabezas del episcopado católico - Tortalo, Aramburu, Primatesta-, no podían desconocer los planes de las fuerzas armadas. La noche previa al pronunciamiento dos de los jefes de la conspiración -el general Jorge Videla y el almirante Emilio Massera-, se reunieron con la jerarquía eclesiástica en la sede de la Conferencia Episcopal
El mismo día del golpe de Estado los integrantes de la junta militar - Videla, Massera y Agosti-,
mantuvieron una larga sesión con monseñor Adolfo Tortolo, arzobispo de Paraná,vicario castrense y presidente de la Conferencia Episcopal argentina. Este es amigo íntimo de Videla y Agosti Al día siguiente del golpe de Estado los obispos y el Nuncio apostólico, Pio Laghi comenzaron a recibir pedidos de ayuda ante la ola de torturas, detenciones y desapariciones.
Sólo tres prelados adoptaron una actitud pública de protesta, Enrique Angelelli obispo de la Rioja, asesinado por las fuerzas armadas, simulando un accidente de tránsito, el 4 de agosto de 1976; Jaime de Nevares, de Neuquén, que se incorporó como presidente honorario de la Asamblea Permanente por los Derechos
Humanos; y Miguel Hesayne, de Viedma. Monseñor Jorge Novak, de Quilmes, integrante del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, que adoptó la misma posición, fue recién consagrado el 19 de septiembre de 1976.
Los más sensibles -Zaspe, de Santa Fe, Devoto, de Goya, Marengo, de Azul,Kemerer, de Posadas, Ponce de León, de San Nicolás, muerto también en un sospechoso accidente automovilístico-, oían con afecto a las familias agredidas y procuraban confortarlas. Algunos realizaban averiguaciones privadas, que concluían siempre con una negativa. Pero la mayoría del numeroso episcopado, que supera el número de ochenta miembros entre diocesanos, titulares y auxiliares,se acopló a las explicaciones de los militares, justificando su acción y poniendo en
duda los relatos de las víctimas. Los dos cardenales -Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires y Raúl
Primatesta, arzobispo de Córdoba y Tortolo, presidente de la Conferencia Episcopal, cerraron sus puertas a las víctimas. Su actitud fue de adhesión a la dictadura militar, que a cada paso se declaraba "cristiana", a la que consideraban indispensable para defender al país del comunismo.
y no nos podemos olvidar al ex capellán policial argentino Christian Von Wernich quien se comparó con Jesucristo al decir en su defensa que el iniciador del cristianismo "tuvo un juicio apoyado por el pueblo que pidió que sea crucificado, pero resucitó".
Amigos,soy cristiano.Mi post no quiere ofender.Lo que quiero es que sepamos que de la misma manera que muchos integrantes de la Iglesia estuvieron de acuerdo con este reinado de terror,también hubieron otros que no aceptaron tanta injusticia.Ellos también sufrieron persecuciones,no nos olvidemos del asesinato de los curas palotinos y que muchos curas desaparecieron.