Narciso Ibánez Menta
(El Vincent Prince argentino)
(El Vincent Prince argentino)
Por todos reconocido como el “Maestro del terror”, fue protagonista de horas interminables de suspenso, misterio y miedo que grande o pequeño que todos sentíamos cuando su magnética figura aparecía en la pantalla de la televisión.
A fines de los años ’50 y principios de los ‘60, se desencadena una nueva avalancha de películas de terror, algunas de gran calidad como “La maldición de Frankenstein” (1957), “Drácula” (1958), “La Momia” (1959) y los cuentos de Poe adaptados al cine: “La caída de la casa Usher” (1960); “El pozo y el péndulo” (1961), “El entierro prematuro” (1962), “Cuentos de terror” (1962), “El cuervo” (1963), “La máscara de la Muerte Roja” (1964) y “La tumba de Ligeia” (1964), entre otras. Es la época de los grandes maestros del terror, herederos del legendario Béla Lugosi: Boris Karloff, Lon Chaney Jr., Peter Cushing y Christopher Lee, Vincent Price y, sin duda, nuestro Narciso Ibáñez Menta.
A fines de los años ’30, en Nueva York, Ibáñez Menta está próximo a los 18 años y descubre las películas de Lon Chaney, el “hombre de las mil caras” que se convierte en uno de sus ídolos. Aprende las posibilidades que brinda el maquillaje gracias a los consejos recibidos del mismísimo Lon Chaney en una de sus estancias en Hollywood. Cuentan que un amigo que trabajaba en la puesta teatral de Drácula le posibilitó que ingrese al Rialto de Broadway, para que viera la obra entre bambalinas y que, ¡gran sorpresa! allí encontró a Bela Lugosi –su otro ídolo– sentado en una silla.
Nacido en España –pero adoptado por la Argentina por su inmensa obra en el país– se instala en Buenos Aires en 1931 y lleva al teatro “Dr. Jekyll y Mr. Hyde” y “El fantasma de la Opera”. Según él mismo reconoce comienza "...la etapa más importante de mi vida artística y personal. No sólo me siento un actor argentino, sino que me siento un hombre argentino", asegura en carta dirigida a Mario Gallina. La resonancia de sus interpretaciones hace que pronto logre un contrato en la pantalla grande, donde bajo las ordenes de Manuel Romero interpreto su primer papel en Una luz en la ventana (1942). La película, publicitada como el primer film de terror argentino, le da al actor la posibilidad de lucirse con sus elaboradas caracterizaciones.
En 1960, Ibáñez Menta protagonizó la “Obras Maestras del Terror”, una película dirigida por Enrique Carreras, con ayuda del mismo actor. Se trataba de tres cuentos de Edgar Allan Poe adaptados inteligentemente por su hijo, Narciso Ibañez Serrador. La película debido a su éxito se estrenó en Estados Unidos como “Masters of Horror” en 1963 y, hay quienes afirman que influyo sobremanera –por las coincidencias encontradas– en “Historias de terror” (Tales of Terror, 1962) de Roger William Corman, uno de los más importantes directores y productores de la época.
Sin embargo, el mito de Ibáñez Menta se forjó en la televisión. En 1959, con su hijo detrás de las cámaras, llama la atención con “Obras maestras del terror” en formato televisivo, al que suma otros cuentos de Poe y de Stevenson. Sin embargo, su mayor éxito fue “El fantasma de la Ópera” (1960), adaptación de la obra de Gaston Leroux. La serie, emitida los sábados a las diez de la noche, literalmente paralizaba la ciudad. Nadie dejó de verla y el "queda alguien en los camarines", recordado por todos, se transformó en el emblema de una de las obras cumbres de la televisión argentina. Este fue el primer gran éxito televisivo que se prolongó con “El monstruo no ha muerto” (1960), “La garra del mono” (1961), “¿Es usted el asesino?” (1961), “Arsenio Lupin” (1961), “El muñeco maldito” (1962) y “El sátiro” (1963).
Imposibilitado de llevar adelante sus proyectos, Narciso Ibáñez Menta abandona Argentina en 1963 pero regresa en 1969, para seguir haciendo terror. Y otra vez deslumbró a todos con “El hombre que volvió de la muerte” (1969), una obra mítica, inolvidable. Le siguieron “Un pacto con los Brujos”, “Narciso Ibáñez Menta presenta: Robot”, “El monstruo no ha muerto” y “Otra vez Drácula”. En 1985, nos entregó la última de sus zagas terroríficas, El Pulpo Negro, una miniserie de 13 capítulos que aunque no logró el éxito de las anteriores producciones logró una gran adhesión de público.
En una ocasión declaró: "Prefiero el buen teatro, y lo que a veces se vuelve molesto es esa cosa de que a uno lo encasillen con un tipo de personajes. Si yo he hecho algunas cosas de terror, es sobre todo por que los grandes personajes del género ofrecen un reto para el actor. Lo que pasa es que un actor vive de su profesión y si el público dice: yo lo quiero ver a ese señor haciendo eso, yo lo quiero ver con dientes largos y asustando a la gente; entonces lo que sucede es que un actor tienen que terminar haciendo lo que el público exige. Y yo fui el único actor del cine o de la televisión argentina o española dedicado al terror". En tal sentido esta página es poco solidaria con su observación porque lo reconstruye a partir de la memoria de quien fuera su público.
Sin duda, este respeto por su público, lo han consagrado como un maestro de terror. Pero en cierto sentido, los años han cumplido el deseo del actor. Su presencia enigmática y misteriosa, su penetrante mirada, su voz cavernosa y sus largas pausas para hablar eran terroríficos y son inolvidables. Pero también para quienes lo vimos en nuestra infancia y para nuestros padres, Narciso Ibáñez Menta es el recuerdo de horas frente en el televisor, en familia, en los idílicos años ’60 y nuestro primer contacto con el miedo y el terror.
A fines de los años ’30, en Nueva York, Ibáñez Menta está próximo a los 18 años y descubre las películas de Lon Chaney, el “hombre de las mil caras” que se convierte en uno de sus ídolos. Aprende las posibilidades que brinda el maquillaje gracias a los consejos recibidos del mismísimo Lon Chaney en una de sus estancias en Hollywood. Cuentan que un amigo que trabajaba en la puesta teatral de Drácula le posibilitó que ingrese al Rialto de Broadway, para que viera la obra entre bambalinas y que, ¡gran sorpresa! allí encontró a Bela Lugosi –su otro ídolo– sentado en una silla.
Nacido en España –pero adoptado por la Argentina por su inmensa obra en el país– se instala en Buenos Aires en 1931 y lleva al teatro “Dr. Jekyll y Mr. Hyde” y “El fantasma de la Opera”. Según él mismo reconoce comienza "...la etapa más importante de mi vida artística y personal. No sólo me siento un actor argentino, sino que me siento un hombre argentino", asegura en carta dirigida a Mario Gallina. La resonancia de sus interpretaciones hace que pronto logre un contrato en la pantalla grande, donde bajo las ordenes de Manuel Romero interpreto su primer papel en Una luz en la ventana (1942). La película, publicitada como el primer film de terror argentino, le da al actor la posibilidad de lucirse con sus elaboradas caracterizaciones.
En 1960, Ibáñez Menta protagonizó la “Obras Maestras del Terror”, una película dirigida por Enrique Carreras, con ayuda del mismo actor. Se trataba de tres cuentos de Edgar Allan Poe adaptados inteligentemente por su hijo, Narciso Ibañez Serrador. La película debido a su éxito se estrenó en Estados Unidos como “Masters of Horror” en 1963 y, hay quienes afirman que influyo sobremanera –por las coincidencias encontradas– en “Historias de terror” (Tales of Terror, 1962) de Roger William Corman, uno de los más importantes directores y productores de la época.
Sin embargo, el mito de Ibáñez Menta se forjó en la televisión. En 1959, con su hijo detrás de las cámaras, llama la atención con “Obras maestras del terror” en formato televisivo, al que suma otros cuentos de Poe y de Stevenson. Sin embargo, su mayor éxito fue “El fantasma de la Ópera” (1960), adaptación de la obra de Gaston Leroux. La serie, emitida los sábados a las diez de la noche, literalmente paralizaba la ciudad. Nadie dejó de verla y el "queda alguien en los camarines", recordado por todos, se transformó en el emblema de una de las obras cumbres de la televisión argentina. Este fue el primer gran éxito televisivo que se prolongó con “El monstruo no ha muerto” (1960), “La garra del mono” (1961), “¿Es usted el asesino?” (1961), “Arsenio Lupin” (1961), “El muñeco maldito” (1962) y “El sátiro” (1963).
Imposibilitado de llevar adelante sus proyectos, Narciso Ibáñez Menta abandona Argentina en 1963 pero regresa en 1969, para seguir haciendo terror. Y otra vez deslumbró a todos con “El hombre que volvió de la muerte” (1969), una obra mítica, inolvidable. Le siguieron “Un pacto con los Brujos”, “Narciso Ibáñez Menta presenta: Robot”, “El monstruo no ha muerto” y “Otra vez Drácula”. En 1985, nos entregó la última de sus zagas terroríficas, El Pulpo Negro, una miniserie de 13 capítulos que aunque no logró el éxito de las anteriores producciones logró una gran adhesión de público.
En una ocasión declaró: "Prefiero el buen teatro, y lo que a veces se vuelve molesto es esa cosa de que a uno lo encasillen con un tipo de personajes. Si yo he hecho algunas cosas de terror, es sobre todo por que los grandes personajes del género ofrecen un reto para el actor. Lo que pasa es que un actor vive de su profesión y si el público dice: yo lo quiero ver a ese señor haciendo eso, yo lo quiero ver con dientes largos y asustando a la gente; entonces lo que sucede es que un actor tienen que terminar haciendo lo que el público exige. Y yo fui el único actor del cine o de la televisión argentina o española dedicado al terror". En tal sentido esta página es poco solidaria con su observación porque lo reconstruye a partir de la memoria de quien fuera su público.
Sin duda, este respeto por su público, lo han consagrado como un maestro de terror. Pero en cierto sentido, los años han cumplido el deseo del actor. Su presencia enigmática y misteriosa, su penetrante mirada, su voz cavernosa y sus largas pausas para hablar eran terroríficos y son inolvidables. Pero también para quienes lo vimos en nuestra infancia y para nuestros padres, Narciso Ibáñez Menta es el recuerdo de horas frente en el televisor, en familia, en los idílicos años ’60 y nuestro primer contacto con el miedo y el terror.
Una Luz en la ventana. (1942)
Último fragmento de la película ¨Una luz en la ventana¨ del film de Manuel Romero. La imagen nos permite apreciar la perfección de la máscara de Ibáñez Menta que le permite hablar mientras sus facciones se mueven con naturalidad (Estudios Lumiton).
La Bestia debe morir.(1952)
Tras su regreso a España a comienzos de los sesenta, se dedicó casi con exclusividad a la televisión donde alcanzó su máxima popularidad. No obstante, ha hecho teatro y cine.
Comenzó su labor en Estudio 3 de TVE interpretando distintas obras siendo algunas de las más importantes El hombre y la bestia y El asfalto, aunque la popularidad le vino de la serie ¿Es usted el asesino?, fama que confirmaría después con Historias para no dormir, ambas dirigidas por su hijo. realizó obras de teatro universal en el ciclo "Estudio 1" de la TVE.
A la vez, y durante los años sesenta, desarrolló su actividad teatral participando en La zorra y las uvas -por la cual ganó el premio "Primer Acto" de 1964 por su interpretación de Esopo- Los físicos, El sol en el hormiguero (1966) y El proceso de Mary Dugan.
Volviendo a la televisión protagonizó en 1972 El tobogán de Jacobo Langsner junto a China Zorrilla, Inda Ledesma y Pepe Soriano, en 1974 la serie «El televisor» dirigida por su hijo y a partir de ahí su actividad profesional fue disminuyendo progresivamente. Dos años más tarde formó parte del montaje de la obra de teatro Y de Cachemira, chales, de Ana Diosdado.2
En 1984 intervino en la comedia de Fernando Trueba Sal gorda, en 1989 ejerció de narrador para la serie de animación española La corona mágica y en 1991 volvió a hacer una breve aparición en televisión en la serie «Narradores».
En 1994 intervino en la serie de comedia española, Los ladrones van a la oficina, en un pequeño papel que apenas duró 5 minutos.
En Argentina, su última aparición en la televisión se produjo en la telenovela Los Herederos del Poder, emitida por Canal 9 en 1997
En cuanto a su vida personal y familiar hay que destacar la muerte de su primera esposa, Pepita Serrador, en 1964, con quien tuvo su único hijo Narciso Ibánez Serrador. Estaban separados desde 1940.
Su salud fue deteriorándose poco a poco, en 1996 le implantaron un marcapasos y pasó los últimos años postrado en la cama. Falleció el 15 de mayo del 2004 en el Hospital de Madrid cuando contaba con 91 años.
Comenzó su labor en Estudio 3 de TVE interpretando distintas obras siendo algunas de las más importantes El hombre y la bestia y El asfalto, aunque la popularidad le vino de la serie ¿Es usted el asesino?, fama que confirmaría después con Historias para no dormir, ambas dirigidas por su hijo. realizó obras de teatro universal en el ciclo "Estudio 1" de la TVE.
A la vez, y durante los años sesenta, desarrolló su actividad teatral participando en La zorra y las uvas -por la cual ganó el premio "Primer Acto" de 1964 por su interpretación de Esopo- Los físicos, El sol en el hormiguero (1966) y El proceso de Mary Dugan.
Volviendo a la televisión protagonizó en 1972 El tobogán de Jacobo Langsner junto a China Zorrilla, Inda Ledesma y Pepe Soriano, en 1974 la serie «El televisor» dirigida por su hijo y a partir de ahí su actividad profesional fue disminuyendo progresivamente. Dos años más tarde formó parte del montaje de la obra de teatro Y de Cachemira, chales, de Ana Diosdado.2
En 1984 intervino en la comedia de Fernando Trueba Sal gorda, en 1989 ejerció de narrador para la serie de animación española La corona mágica y en 1991 volvió a hacer una breve aparición en televisión en la serie «Narradores».
En 1994 intervino en la serie de comedia española, Los ladrones van a la oficina, en un pequeño papel que apenas duró 5 minutos.
En Argentina, su última aparición en la televisión se produjo en la telenovela Los Herederos del Poder, emitida por Canal 9 en 1997
En cuanto a su vida personal y familiar hay que destacar la muerte de su primera esposa, Pepita Serrador, en 1964, con quien tuvo su único hijo Narciso Ibánez Serrador. Estaban separados desde 1940.
Su salud fue deteriorándose poco a poco, en 1996 le implantaron un marcapasos y pasó los últimos años postrado en la cama. Falleció el 15 de mayo del 2004 en el Hospital de Madrid cuando contaba con 91 años.
El hombre que volvió de la muerte (1969)
Promo de la mini serie ¨El hombre que volvió de la muerte" de 1969 emitido por canal 9. Es lo único que queda registrado de este programa ya que los militares durante el gobierno de facto del 76 se encargaron de quemar el resto, lamentablemente.
El fantasma de la ópera.(1960)
Lamentablemente gran parte de las obras realizadas por Ibánez Menta no se han podido conservar, no solo por el desprecio de los militares a su obra, si no también por un incendio en canal 9
El muñeco maldito (1962)
El monstruo no ha muerto.(1970)
El pulpo negro (1985)
Videos:
Blooper en el programa de Mirtha Legrand festejando su cumpleaños número 80
Homenaje de canal 7 a la figura de Ibánez Menta.
Obras maestras del terror