Simbolismo del Calendario Azteca


2.- Eras Cosmogónicas
En el segundo círculo encontramos las garras del Dios Sol, Tonatiuh, estrujando corazones humanos, la fecha 4 Temblor en la cual será destruida nuestra actual raza y los cuatro puntos cardinales o cuatro rumbos del universo.
Garras estrujando corazones humanos
“A los lados del “gran rostro” aparecen sus manos armadas de garras de águila estrujando humanos corazones. En cuestiones de esoterismo trascendental, bien sabemos los “M.M.” el hondo significado del saludo con la garra”.

Nahui Olin (nahui = 4, olin= temblor)
Destaca nuevamente el ojo, señal de que, para destruir las pasiones humanas, es indispensable y necesaria la autoobservación psicológica de momento en momento, de instante en instante, con el propósito de autodescubrirnos y conocernos, porque no es posible eliminar lo que desconocemos.
Tres círculos en la base de la garra indican la necesidad de trabajar en conjunto con los Tres Factores de la Revolución de la Conciencia: Nacer (transmutar las energías creadoras); Morir (desintegrar las pasiones animales); Sacrificio por la Humanidad (ayudar desinteresadamente a nuestros semejantes).
Los cinco adornos de pluma de águila. El 5 en cábala es el aprendizaje, la Ley. No es posible dedicarnos al camino de la destrucción del yo sin ser un “buen dueño de casa”. Es importante que vivamos en equilibrio: ser un buen ciudadano, un buen padre, una buena madre, un buen hijo, etc., cumplidor de sus deberes. Sólo así es posible que se establezca el equilibrio para trabajar correctamente. El que cumple todas las leyes, el que une su voluntad a la Ley, realmente busca la unión con lo divinal.
“Los corazones entre garras felinas simbolizan a la "muerte del iniciador". Transformado en tigre, Quetzalcoatl sube, desgarrando el corazón de quien lo despierta, hasta matar en él a todas las ilusiones de la personalidad, a todo apego por las cosas que lo atan a la Tierra.”
“Realmente, son necesarias la sagacidad y la fiereza del tigre para matar a la personalidad humana y hacer que resplandezca en el hombre el Dragón de Sabiduría de Siete Serpientes, símbolo del decapitado.”
“Existen nueve iniciaciones menores y nueve iniciaciones mayores. No hay iniciación sin purificación. En cada iniciación muere algo en el hombre y a la vez nace algo en el hombre. Hay que perderlo todo para ganarlo todo. Cuando el alma se libera de sus cuatro cuerpos de pecado entra en el Mundo de los Dioses y se desposa, entonces con su Íntimo.”
“Realmente, son necesarias la sagacidad y la fiereza del tigre para matar a la personalidad humana y hacer que resplandezca en el hombre el Dragón de Sabiduría de Siete Serpientes, símbolo del decapitado.”
“Existen nueve iniciaciones menores y nueve iniciaciones mayores. No hay iniciación sin purificación. En cada iniciación muere algo en el hombre y a la vez nace algo en el hombre. Hay que perderlo todo para ganarlo todo. Cuando el alma se libera de sus cuatro cuerpos de pecado entra en el Mundo de los Dioses y se desposa, entonces con su Íntimo.”
“Las garras felinas de Quetzalcoatl, nuestro Intimo, hacen presa del corazón humano para libertarnos de los cuatro cuerpos de pecado y llevarnos a la dicha inefable de la unidad con Dios. La lanza de Longibus hiere el corazón humano y este sangra dolorosamente por el arrepentimiento. Se necesita de la más perfecta santidad para que el hombre recobre su heredad perdida.”
“Quetzalcoatl es el dios interno de los aztecas. Sus garras felinas se clavan en el corazón del iniciado para devorarlo. El neófito recibe la cruz de la iniciación en el corazón (templo del sentimiento) A las realizaciones cósmicas se llega por el camino del corazón, no por el camino del intelecto”.
Los Cinco Soles o Razas
“Alrededor de la figura del Verbo mexicano se puede ver cincelada en grandes dimensiones a la fecha "4 temblor", día en el que ha de concluir nuestro actual quinto sol por el fuego y los terremotos. En los rectángulos maravillosos del signo "temblor" están esculpidas las fechas en las que perecieron los soles anteriores.
Los "hijos del primer sol" (los andróginos divinos de la primera raza), que otrora vivieran felices en la Isla de Cristal, perecieron devorados por los tigres. (Recuérdese lo que sobre el citado felino hemos dicho en este Tratado).
Los "hijos del segundo sol" (la segunda raza de la tierra de Apolo), los hiperbóreos, fueron arrasados por fuertes huracanes.
Los "hijos del tercer sol" (los hermafroditas lemures), las multitudes de la raza tercera que antes vivieran en el continente lemúrico situado en el océano Pacífico, perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos.
Los "hijos del cuarto sol", la cuarta raza, (los atlantes), cuya tierra estaba situada en el océano Atlántico, fueron tragados por las aguas”. (Samael Aun Weor Doctrina Secreta de Anáhuac)
Los "hijos del primer sol" (los andróginos divinos de la primera raza), que otrora vivieran felices en la Isla de Cristal, perecieron devorados por los tigres. (Recuérdese lo que sobre el citado felino hemos dicho en este Tratado).
Los "hijos del segundo sol" (la segunda raza de la tierra de Apolo), los hiperbóreos, fueron arrasados por fuertes huracanes.
Los "hijos del tercer sol" (los hermafroditas lemures), las multitudes de la raza tercera que antes vivieran en el continente lemúrico situado en el océano Pacífico, perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos.
Los "hijos del cuarto sol", la cuarta raza, (los atlantes), cuya tierra estaba situada en el océano Atlántico, fueron tragados por las aguas”. (Samael Aun Weor Doctrina Secreta de Anáhuac)
Asombroso es el darse cuenta que en la Piedra del Sol se encuentra escrita la historia misma de la humanidad, de acuerdo a tradiciones antiguas a nuestro sol actual le fueron precedidos cuatro soles o edades cosmogónicas, denominadas Razas por el gnosticismo universal, que en los Anales de Cuauhtitlán, se mencionan en el siguiente orden:
Atonatiuh (Sol de Agua): Su signo es Nahui Atl (4 Agua); le puso fin a un gran diluvio en que los hombres fueron metamorfoseados en peces.
Ocelotonatiuh, (Sol de Jaguar), es decir Sol de Tierra: Su signo es Nahui Ocelotl (4 Jaguar). Durante este período, el cielo se desplomó, el sol no siguió caminando, se hizo de noche en pleno día y los jaguares vinieron a devorar a los hombres.
Quiauhtonatiuh (Sol de Lluvia de Fuego): Su signo es Nahui Quiahuitl (4 Lluvia). En este período llovió fuego del cielo, de modo que se quemaron los hombres y surgieron las piedras volcánicas, la lava vesiculosa, tezontli, los grandes trozos y pequeños pedacitos de lava, tecihuitl, y las cenizas volcánicas, xaltec.
Ehecatonatiuh (Sol de Viento): Su signo es Nahui Echecatl (4 Viento). Fueron destruidos por huracanes y los hombres se volvieron monos.
Tras de concluidos los cuatro soles, períodos o razas, comenzó la presente raza en un año Cetochtli (1 Conejo) y veinticinco años más tarde, en el año Malactli Omei Acatl (13 Caña), nació el sol actual, representado en la Piedra Solar en forma de fecha de nacimiento: Matraltli Omei Acatl. Es el quinto sol que, según los anales de Cuautitlan, lleva el nombre de Olintonatiu, (Sol de Terremoto), su signo es el día Nahui Olin, (4 Movimiento) indicado, por lo tanto, en el calendario azteca y en otras partes, en el centro de la imagen del Sol.
Es de advertirse que las primeras 4 razas o edades cosmogónicas nos enseñan también el trabajo con los 4 elementos de la naturaleza: Fuego, Agua, Aire y Tierra. La transmutación alquimista.
“Hemos hablado mucho de soles y de catástrofes, y de todas sus consecuencias. Los Soles de Anáhuac nos invitan a la reflexión, puesto que son interesantísimos. Son del fuego, del aire, del agua y de la tierra. Ellos marcan terribles catástrofes cósmicas. Se dice que los hijos del Primer Sol, los protoplasmáticos, perecieron devorados por los tigres. ¡Claro está, los Tigres de la Sabiduría! Se dice que los hijos del Segundo Sol, los hiperbóreos, perecieron arrasados por fuertes huracanes. Se refiere a la humanidad que vivió en la herradura que está alrededor del Polo Norte. Se afirma que los hijos del Tercer Sol, los lemures, perecieron por sol de lluvia de fuego y grandes terremotos. Los hijos del Cuarto Sol, los atlantes, perecieron por las aguas. Los hijos del Quinto Sol, los arios, las gentes de esta época, pereceremos por el fuego y los terremotos. Así será y se cumplirá dentro de poco tiempo. Los hijos del Sexto Sol, los Koradhi, en la futura Tierra del mañana, también morirán”
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Sol Jaguar


Ocelotl-Tonatiuh (ocelot = jaguar, tonatiuh = sol), también denominado por la fecha 4 Tigre: Nahui Ocelotl (nahui = cuatro, ocelotl = tigre).
Fue la primera y más remota de las épocas cosmogónicas, en la cual los gigantes que habían sido creados por los Dioses, habitaron el planeta. No cultivaron la tierra y vivieron en cuevas recolectando raíces y frutas, siendo finalmente atacados y devorados por los jaguares, indicándonos que esta raza humana logró trascender las cuatro edades por las cuales pasa, generalmente, toda raza humana, a saber:
La Edad de Oro, donde todo es de todos, no existe lo mío ni lo tuyo, rigen los principios cósmicos universales y no existen los defectos psicológicos. Es el mismo paraíso de las distintas religiones. En la India se le llama Krita Yuga (krita = Obra, yuga = edad), porque es la primavera de cada raza, en la cual “reina la Verdad y se mantiene firme la Justicia, y ningún beneficio reporta la iniquidad a los hombres” (Leyes de Manú, 1, 81). La Edad de Plata, cuando las cosas se hacen menos espirituales y más identificados con la materia, pero siguen rigiendo los principios cósmicos. A esta edad se le llama en la India Treta Yuga o Verano de la Raza. La Edad de Cobre, donde empiezan las guerras, las fronteras, el egoísmo, etc. Es el Dwapara Yuga de la India milenaria u Otoño de la Raza. Y el Invierno o Kali Yuga, la Edad de Hierro, porque existe la degeneración total, vivo reflejo de lo que hoy en día vivimos.
Los seres humanos de la primera raza lograron trascender las leyes y se conservaron en la Edad de Oro. Eran seres llenos de sapiencia, es decir, fueron devorados por los tigres de sabiduría. Se convirtieron en tigres, guerreros que, como auténticos felinos de la psicología revolucionaria, se han lanzado contra sí mismos, en lucha contra sus propios defectos psicológicos.
“Los aztecas dicen que los hombres de la primera raza fueron gigantes extraordinarios de color negro. Muy civilizada, una raza andrógina, asexual, semi-física, semi-etérica. Los individuos podían reducir su tamaño al de una persona normal de la actual raza aria. Los rituales y sabiduría fueron portentosos. La barbarie no existía en aquella época. Esta raza fue devorada por los tigres de la sabiduría. El regente de esta raza fue el dios Tezcatlipoca. Cada individuo era un Maestro de Sabiduría. La reproducción se realizaba por el acto fisíparo, similar al sistema de reproducción de las células orgánicas mediante el proceso de división celular; así, el organismo padre-madre se dividía en dos. El hijo andrógino seguía sosteniéndose por un tiempo del padre-madre. La primera raza vivió en la Isla Sagrada, situada en el casquete polar norte. Todavía existe dicha isla, pero en estado de Jinas, dentro de la cuarta vertical”.
Sol de Viento


Ehecatl -Tonatiuh (Sol de Viento) o Nahui Ehecatl, (4 Viento).
La sabiduría gnóstica afirma la existencia de una segunda raza humana, desenvuelta como la raza primera en las dimensiones superiores de la naturaleza, nombrada como la raza hiperbórea, por ser el lugar donde estuvo asentada, en la parte norte del mundo, en el septentrión, formando como una especie de herradura el Polo Norte.
Se afirma que esta raza fue arrasada por fuertes huracanes, siendo el huracán - en maya y náhuatl - símbolo del hálito divino, del espíritu.
“Formó, pues, El SEÑOR Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente”. (Génesis. Cap. 2 Vers. 7. Biblia de Casiodoro de Reyna. 1569)
Con esto queremos decir que la segunda raza tampoco se degeneró, ellos encarnaron el Espíritu. Las tradiciones de Anáhuac además afirman que los dioses transformaron a las gentes en monos para que pudieran trepar mejor los árboles, es decir, que desarrollaron los frutos del Árbol de la Vida, las virtudes del alma. Se transformaron en monos (Inteligencia) para salir avantes y trepar por los árboles. Desarrollaron los frutos del árbol de la vida (el Ser).
“La segunda raza fue gobernada por Quetzalcoatl. Fue la humanidad hiperbórea, La segunda raza se degeneró y se convirtieron en monos, antepasados de los monos actuales. Se reproducían por el proceso de brotación, tan común en los vegetales, del tronco brotan muchas ramas. Fueron arrasados por fuertes huracanes”.
Sol de Lluvia de Fuego


Quiahuitl Tonatiuh (Sol de Lluvia de Fuego) o Nahui Quiahuitl (4 Lluvia de Fuego).
Tercera época cosmogónica, denominada por nosotros los estudiantes de la Gnosis como la raza lemur, que se desarrolló principalmente en lo que es hoy el océano Pacífico. Fue una época de incesantes cambios geológicos. La isla de Pascua y parte de México devienen desde aquella época, es por eso que México tiene muchos tesoros arqueológicos y esotéricos de gran trascendencia.
Helena Petrovna Blavatski, Elliot Scott y otros sabios junto a los aztecas, afirman que esta raza fue extinguida por la lluvia y lava de fuego. Los hombres, entonces, fueron transformados en pájaros para salvarlos, de esa manera, del sacrificio.
Los hijos del Tercer Sol o Sol de Lluvia, fueron destruidos por las lluvias de fuego, las que estaban relacionadas con el sur, de donde, decían, provenía el fuego.
El hecho de que se transformaran en pájaros nos hace meditar profundamente en la desaparición de los mayas, que no dejaron rastros. También nos recuerda la no menos asombrosa desaparición de un pequeño pueblo o ciudad de liliputenses, cerca de una aldea de indígenas en Bolivia.
Es obvio que todo esto tiene que ver con el gran salto, con la absorción en la cuarta dimensión. A esta raza se le conoce, también, por el nombre de Lemuria o Mu, el continente - ya desaparecido -, que habitó y que estuvo en el océano Pacífico, del cual la isla de Pascua y Australia formaran parte.
Cuando se dice que se volvieron pájaros, se señala, igualmente, que se unieron al Espíritu, siguiendo la mística trascendental.
“La tercera raza fue la raza Lemur, que habitó lo que hoy es el Océano Pacífico. Perecieron arrasados por el sol de lluvia de fuego (volcanes y terremotos). Esta raza estuvo gobernada por el dios azteca Tláloc. La reproducción era por gemación. La Lemuria fue un continente muy extenso. Los lemures se degeneraron y tuvieron después rostros semejantes a pájaros, por eso los salvajes, recordando la tradición, se adornaban con plumas en la cabeza”.
Sol de Agua


Atonatiuh (Sol de Agua) o, también, Nahui Atl (4 Agua).
Fueron los hijos del Cuarto Sol o Sol 4 Agua, correspondiente a Chalchitlicue (Diosa de las Aguas) Tonatiuh. Está representada por una vasija llena de agua que sirve de marco a Chalchiutlicue, esposa de Tláloc (Dios de las Lluvias).
Representa la cuarta época, tan mencionada por multitud de sabios de todas las épocas, principalmente por tratarse de la raza que nos precedió: la de la Atlántida, que constituyó una inigualable civilización, pues unió la ciencia a la mística trascendental, logrando con ello portentos extraordinarios que no han sido logrados por nuestra actual civilización.
Geográficamente se ubicó en un continente del océano que rememora su nombre: el Atlántico. Herederos de los atlantes son los egipcios, mayas, incas, etc., con todas sus similitudes en arquitectura, religión y cultura.
Esta raza sí se degeneró. En su Edad de Hierro, se mancharon con los defectos psicológicos (la ira, lujuria, orgullo, pereza, gula, envidia, etc.). Al desarrollar manifiestamente sus vicios y olvidarse del Corazón del Cielo (lo espiritual, entre los mayas), la raza pereció a causa de terroríficas tempestades y torrenciales lluvias que cubrieron la tierra, alcanzando los picos de las montañas más altas.
“Los dioses cambiaron a los hombres en peces para salvarlos del diluvio universal”…
Los hijos del cuarto sol perecieron por las aguas, se transformaron en peces, es decir, fueron devorados por el océano. Fueron peces. Sin las aguas puras de vida, no es posible la regeneración del ser humano. Los que siguieron la sabiduría del pez fueron salvados, el resto sucumbió entre las aguas del Gran Diluvio. Solamente a través del autoconocimiento es posible la salvación.
“La cuarta raza fueron los atlantes y estuvo gobernada por el dios azteca Atonatiuh. Terminó con una gran inundación. Las tribus precolombinas de América son descendientes de esta raza, también los chinos primitivos y los primitivos egipcios, etc.”
Sol de Terremoto


Olin Tonatiuh (Sol de Terremoto), también llamado Nahui Olin (4 Temblor), debido a que hay cuatro puntos numerales que lo acompañan, de la misma forma que acompaña este numeral a los cuatro soles anteriores.
Esta es la quinta época en su Edad Solar; indicando además la siguiente destrucción de la vida humana en el mundo por medio de terremotos, fuego y vapor de agua.
Somos nosotros los hijos el quinto sol, representado por el mismo Tonatiuh. A esta raza se le conoce además con el nombre de raza aria.
“La semilla de nuestra raza aria es nórdica, pero al mezclarse con los sobrevivientes atlantes dio origen a las subrazas del tronco ario. La primera subraza floreció en el Asia Central. La segunda subraza se desenvolvió en la India y todo el sur del Asia. La tercera subraza creó las poderosas civilizaciones de Babilonia, Caldea, Egipto, etc. La cuarta subraza se desarrolló en Grecia, Roma, Italia, etc.”
“La quinta subraza es la anglosajona y teutona. Los grandes tratadistas de la antropogénesis moderna tales como H. P. B., Rudolf Steiner, Max Heindel y otros, cometieron el error muy lamentable de suponer que en estos momentos nos hallamos en la quinta sub-raza de la quinta raza raíz, como si nosotros los latino-americanos no existiéramos, como si nosotros también fuéramos anglo-sajones o Teutones, o algo por el estilo. Es absurdo ignorar el fenómeno racial de la América Latina; a todas luces resulta lógico que de la mezcla de los conquistadores españoles con las tribus Indo-Americanas, resultó de hecho y por derecho propio, una nueva sub-raza, la sexta rama del tronco Ario.”
“El trabajo de formación de la sexta sub-raza en el territorio Piel Roja, fue mucho más difícil porque los conquistadores Ingleses en vez de mezclarse con los nativos indígenas, los destruyeron, los asesinaron, solo en forma muy insignificante e incipiente se realizó tal mezcla de sangres, por ello la Fraternidad Oculta que gobierna los destinos del mundo se vio en la necesidad de convertir el territorio Norte-Americano en un Crisol de fundición de Razas; En Estados Unidos todas las Razas del mundo se han mezclado para formar la sexta sub-raza con enorme dificultad. La sexta sub-raza en la América Latina, se formó fácilmente y esto es algo que no deben ignorar los tratadistas de la Antropogénesis y del Ocultismo.”
“La séptima sub-Raza ARIA todavía no existe, pero existirá y estará formada por los sobrevivientes del Nuevo Gran Cataclismo que muy pronto destruirá a la raza Aria. En aquellos reinos hoy desaparecidos del Asia Central y cuyas ruinas todavía existen en los Himalayas, alrededor del país del Tibet, en aquellos otros países como Gobilandia, Marapleicie, etc. todos ellos situados en el corazón del Asia, existieron las poderosas civilizaciones espirituales de la primera sub-raza aria.”
“La quinta subraza es la anglosajona y teutona. Los grandes tratadistas de la antropogénesis moderna tales como H. P. B., Rudolf Steiner, Max Heindel y otros, cometieron el error muy lamentable de suponer que en estos momentos nos hallamos en la quinta sub-raza de la quinta raza raíz, como si nosotros los latino-americanos no existiéramos, como si nosotros también fuéramos anglo-sajones o Teutones, o algo por el estilo. Es absurdo ignorar el fenómeno racial de la América Latina; a todas luces resulta lógico que de la mezcla de los conquistadores españoles con las tribus Indo-Americanas, resultó de hecho y por derecho propio, una nueva sub-raza, la sexta rama del tronco Ario.”
“El trabajo de formación de la sexta sub-raza en el territorio Piel Roja, fue mucho más difícil porque los conquistadores Ingleses en vez de mezclarse con los nativos indígenas, los destruyeron, los asesinaron, solo en forma muy insignificante e incipiente se realizó tal mezcla de sangres, por ello la Fraternidad Oculta que gobierna los destinos del mundo se vio en la necesidad de convertir el territorio Norte-Americano en un Crisol de fundición de Razas; En Estados Unidos todas las Razas del mundo se han mezclado para formar la sexta sub-raza con enorme dificultad. La sexta sub-raza en la América Latina, se formó fácilmente y esto es algo que no deben ignorar los tratadistas de la Antropogénesis y del Ocultismo.”
“La séptima sub-Raza ARIA todavía no existe, pero existirá y estará formada por los sobrevivientes del Nuevo Gran Cataclismo que muy pronto destruirá a la raza Aria. En aquellos reinos hoy desaparecidos del Asia Central y cuyas ruinas todavía existen en los Himalayas, alrededor del país del Tibet, en aquellos otros países como Gobilandia, Marapleicie, etc. todos ellos situados en el corazón del Asia, existieron las poderosas civilizaciones espirituales de la primera sub-raza aria.”
Los 4 Puntos Cardinales
Cada una de estas direcciones se relacionaba con un dios y su simbolismo. Al Este el Dios de la Lluvia: Tlaloc, iniciador de la vida y la fertilidad. El Este era la región donde había tenido origen el curso del Sol. El Oeste se relacionaba con Chalchihuitl, la Diosa que colecciona el agua en los cenotes sagrados, arcas del tesoro que encierra la vida. El Oeste es la región donde se oculta el Sol, se guarda también la energía. Mictlantecuhtli se encontraba hacia el Norte y era el Dios de la Muerte, del Poder y la Fuerza. El Sur se identificaba con Xochipilli, principal de las flores (flores y canto son lo más elevado que hay en la tierra para penetrar en los ámbitos de la verdad). El centro era representado por Tonatiuh.
Norte


Ce-tepact (ce = uno , tecpat = obsidiana)
Símbolo del Norte donde se encuentra el Lugar de los Muertos, Mictlampa, y la Región de los Dioses, Teotlampa, cuyo color es el blanco. El signo de Ce-tepact es emblema de Huitzilopochtli, el patrón de la guerra florida.
Se colocaban armas sobre los cadáveres de los nobles guerreros como atributos anímicos o virtudes ganadas con la eliminación del yo psicológico.
Este jeroglífico también se relaciona con el primer factor de la Revolución de la Conciencia: Nacer, el trabajo con el fuego electrónico solar, llamado en oriente Kundalini, y consiste en transmutar las energías creadoras, requisito indispensable para la integración del SER.
Este


Xiuhuitzolli (atributo funerario).
El signo Xiuhuitzolli representa el Este (lugar por donde sale el sol), llamado Tlalcopa, Lugar de la Luz o de la Cara del Sol. Cuantos morían en la guerra o en el altar del sacrificio, iban a la casa o paraíso del Sol. Estos son los que combaten contra sí mismos, vencen las tentaciones y eliminan cada uno de los elementos inhumanos que cargamos dentro. Igualmente, aquellos tienen un dios especial llamado Teoyaomiqui (la deidad de los enemigos muertos).
En este punto cardinal se encontraba también el Tlalocan o paraíso de Tlaloc, y viene a indicarnos el segundo factor de la Revolución de la Conciencia: Morir, que es el de la desintegración de los defectos de tipo psicológico.
Sur


Ce-Quiahuitl (ce = uno, quiahuitl = lluvia)
La fecha 1 Lluvia, indicaba el Sur, la región del autosacrificio, llamado también Huitztlampa, el Lugar de las Espinas o del Regadío que daba sitio al Xochiltlalpan, Lugar de las Flores.
La lluvia es símbolo de vida, elemento que anima a todo lo creado. Este tercer signo corresponde al sacrificio por nuestros semejantes en forma desinteresada. Representado abajo e izquierda de Ollin.
Oeste


Chicoace ozomatl (chicoace = siete, ozomatl = mono)
Chicoace ozomatl (7 Mono) corresponde al Oeste. Los mexicanos lo llamaban Cihuatlampa, la Región de las Mujeres. Los sabios sacerdotes de Anáhuac afirmaron siempre, en forma enfática, que las Cihuateteo o mujeres diosas muertas en el parto viven en el Paraíso Occidental, llamado Cincalco, la Casa del Maíz. Estas mujeres diosas recogían al Sol en el Cenit adonde lo llevaban los guerreros muertos y desde ahí lo conducían hasta el Ocaso (Oeste).
También se le llamaba Tonaca Laquean (lugar donde se mete el sol) o Imiquian Tonatiuh, El Lugar de la Muerte del Sol.
El siete indica orden, ansias de vida ascendente. Este cuarto punto de orientación nos menciona el equilibrio que debe existir entre los tres anteriores para lograr una transformación integral de nosotros mismos.