MAS OYAMA: EL HOMBRE CAPAZ DE MATAR A UN TORO DE UN TORTAZO
Por si no lo conoces te lo presento, se llama Mas Oyama. Acá te cuento su historia (con fotos):
HISTORIA DE UNA LEYENDA
Nació el 12 de Julio de 1923 con el nombre de Choi Hyung Yee, en Wa-Ryoong-Ri el sudoeste de Corea, unas 180 millas al sudoeste de Seúl. Era el cuarto hijo de Sun Hyung, en una familia de seis chicos y una chica. Oyama vivía en una finca bastante grande y su padre era terrateniente y alcalde del pueblo.
Asistía al colegio primario Yongee, no era demasiado buen alumno y faltaba bastante a las clases para ir con sus amigos. Su entusiasmo lo reservo para el "Chabee", una combinación coreana de Jujitsu y Kempo. Estas clases de "Chabee" las daban en el colegio y ha estas nunca faltaba, Oyama tenía 9 años.
En esta época un jornalero de Corea del Norte fue a trabajar para el padre de Oyama. El nuevo trabajador era un experto en artes marciales. Durante los siguientes cuatro años práctico todos los días con el experto coreano Chabee y boxeo Shaolin.
A los trece años Oyama dejo las clases ya que se tuvo que marchar a Seúl con su tía para asistir al colegio de secundaria. Debido a su carácter, y como siempre estaba metido en peleas fue enviado a Japón a una academia militar de la prefectura de Yamanashi. Instituto de la Aviación de la Juventud de Yamanashi.
En 1937 el joven coreano aprendió japonés y adopto el nombre de Masutatsu Oyama. Oyama, que significa "Montaña magnífica" estuvo dos años en Yamanashi durante este tiempo estuvo practicando Judo, boxeo y Karate Shotokan. Oyama no quedo satisfecho con su enseñanza y se fue a Tokio para seguir su aprendizaje. El joven, entusiasmado por el Karate, se matriculo en la universidad de Taku-Shoku, la cual por aquel entonces ofrecía pocas clases de Karate. Sin embargo, ya había sido aceptado para entrenar donde, Gichin Funakoshi, el padre del Karate, daba clases con su hijo.
Durante dos años, dos horas al día, Oyama estudio Karate con Funakoshi, y poco a poco se convirtió en un practicante excelente. A los diecisiete años ya era segundo Dan. También obtuvo el grado de 4º Dan en Judo.
SU ENTRENAMIENTO EN LAS MONTAÑAS
Posteriormente continuó su entrenamiento bajo la dirección de So Nei Chu, quien también era un ciudadano Coreano (de la misma provincia de Oyama) radicado en Japón, el cual era experto en el estilo Goju Ryu y discípulo del fundador del estilo en Japòn, el maestro Chōjun Miyagi. Fue él quien incentivó a Oyama a emprender su retiro a las montañas para fortalecer sus habilidades técnicas y templar su espíritu. Fue acompañado por uno de sus propios estudiantes, pero después de seis meses de aislamiento, el estudiante huyó secretamente durante la noche. Oyama tuvo que continuar solo su vigoroso entrenamiento que llegó a ser aún más duro debido a la soledad. Fue en esos momentos que sintió deseos irresistibles de abandonar su entrenamiento y regresar a la civilización. Al saber esto el Maestro So Nei Chu le envío una carta a Sosai Oyama diciéndole que se afeitara una de sus cejas para suprimir su urgencia por regresar, debido a que esto le provocarìa mucha verguenza (dentro de la cultura oriental), y por supuesto que a Oyama no le gustaría que nadie lo viera bajo esas condiciones. Esto, junto con otras conmovedoras palabras lo convencieron para continuar con su entrenamiento, decidido a llegar a ser el más poderoso karateka en Japón, finalizò su entrenamiento después que 18 meses en las montañas.
Unos meses más tarde en 1947, después de volver a la civilización, probó sus habilidades en la división de Karate en el primer Campeonato Nacional de Artes Marciales, del Japòn en la categoria sin peso; torneo del cual salió campeón. Sin embargo, él sentía aùn un gran vacío en su vida debido a que no había completado los 3 años de aislamiento en las montañas. Bajo estas circunstancias decidió dedicar su vida completamente al karate, fue así como comenzó otra vez su aislamiento de la sociedad, esta vez escogió la montaña de Kiyozumi localizada en la Prefectura de Chiba. Él escogió este sitio por su ambiente y su paisaje, los cuales producían un levantamiento espiritual.
Desde entonces su entrenamiento llego a ser extremadamente riguroso, 12 horas al día, siete días a la semana, no dejaba días de descanso. Su entrenamiento consistía en sentarse a meditar bajo las frías aguas de las cascadas, luchando con animales salvajes, rompiendo árboles y piedras del río con sus manos, usado los árboles como makiwara, saltando sobre las plantas de lino, a medida que estàn crecian varios cientos de veces todos los días. En su entrenamiento diario incluyó también un período de estudio de los antiguos textos clasicos de las artes marciales basados en la filosofía Zen, y los escritos del famoso guerrero samurai Miyamoto Musashi. Oyama estruturò y perfeccionó no solamente un método de Karate propio, sino que también acondicionó su propia mente y cuerpo.
Después de dieciocho meses de riguroso entrenamiento bajó de la montaña, completamente seguro de sí mismo, y sintièndose capaz de tomar total control de su vida.
SUS COMBATES CON TOROS:
En 1950, Sosai (o el fundador) Masutatsu Oyama comenzó a probar su poder combatiendo con toros. En total, él luchó con 52 toros, tres de lo cuales murieron instantáneamente, y 49 fueron despojados de sus cuernos utilizando un golpe de mano sable ejecutado con el borde de la mano o (Shuto). En 1957, a la edad de 34, casi perdió su vida en México, cuando un toro le alcanzò a cornear, pero a pesar de los pronòsticos de los mèdicos se recuperò.
En 1952, viajó por un año a Estados Unidos, demostrando su estilo de karate en vivo en la televisión nacional. Durante los años subsiguientes, Oyama aceptó todos desafíos que le presentaron, llegando a combatir con 270 diferentes luchadores, boxeadores y peleadores. La mayoría de éstos combates los ganó de un solo golpe de puño. Los combates nunca duraban más de tres minutos, y la mayoría duró no más de unos pocos segundos. Oyama llegó a ser conocido como "Godhand", una manifestación viva de una máxima de los guerreros japoneses "Ichi geki, Hissatsu", o ,"Un golpe, una muerte". Esta máxima representaba lo que el perseguía primeramente en las técnicas de Karate. Las técnicas complicadas de golpeo con pies eran secundarias para el (sin embargo tambièn fuè conocido por sus poderosas patadas altas).
En 1953, Sosai Oyama abrió su primera sala de entrenamiento en el camino del karate, o dojo, este era un sitio cubierto de césped en Mejiro, (Tokio). En 1956, el primer Dojo verdaderamente oficial se abrió en un local ubicado atrás de la Universidad de Rikkyo. En 1957, ya habían 700 miembros, a pesar del alto porcentaje de abandono debido a la dureza del entrenamiento. Los estudiantes de Oyama consideraban seriamente la práctica del combate libre o kumite. En ese entonces, se tenían muy pocas restricciones, atacar la cabeza era común, generalmente con los pies, con el talón de las palmas de las manos o con los puños. Los agarres, luxaciones y lanzamientos eran también comunes en sus prácticas, asì como el manejo de las armas tradicionales del Kobudo de Okinawa.
En los años 60 y 70, la practica se dirigiò màs hacia la parte deportiva tras la visita del maestro Oyama a Tailandia. Del antiguo arte y deporte de contacto del Muay Thai, Oyama trajo las patadas bajas con el hueso tibial, y algunas tècnicas de golpeo con las rodillas. Tras un incidente màs adelante en Japòn, donde Oyama en un acto de legìtima defensa diò muerte a un atacante con un puñal, mediante un golpe tipo "uraken". Decidiò seguir con el contacto pleno, pero evitando golpear la cabeza o el rostro con el puño, o la mano abierta. Asì el Karate Kyokushinkai, tomò el formato de hoy dìa en el que prevalecen las distancias cortas, los puñetazos al tronco, los rodillazos y las patadas altas, en los combates. Asì como la practica de rompimientos y de las formas tradicionales o kata, en su aspecto tradicional.
Posteriormente continuó su entrenamiento bajo la dirección de So Nei Chu, quien también era un ciudadano Coreano (de la misma provincia de Oyama) radicado en Japón, el cual era experto en el estilo Goju Ryu y discípulo del fundador del estilo en Japòn, el maestro Chōjun Miyagi. Fue él quien incentivó a Oyama a emprender su retiro a las montañas para fortalecer sus habilidades técnicas y templar su espíritu. Fue acompañado por uno de sus propios estudiantes, pero después de seis meses de aislamiento, el estudiante huyó secretamente durante la noche. Oyama tuvo que continuar solo su vigoroso entrenamiento que llegó a ser aún más duro debido a la soledad. Fue en esos momentos que sintió deseos irresistibles de abandonar su entrenamiento y regresar a la civilización. Al saber esto el Maestro So Nei Chu le envío una carta a Sosai Oyama diciéndole que se afeitara una de sus cejas para suprimir su urgencia por regresar, debido a que esto le provocarìa mucha verguenza (dentro de la cultura oriental), y por supuesto que a Oyama no le gustaría que nadie lo viera bajo esas condiciones. Esto, junto con otras conmovedoras palabras lo convencieron para continuar con su entrenamiento, decidido a llegar a ser el más poderoso karateka en Japón, finalizò su entrenamiento después que 18 meses en las montañas.
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