Como evitar el retroceso de un arma
Lo primero que debemos tener en cuenta es que evitar por completo el retroceso es imposible, debemos por tanto entrenar para conseguir que este retroceso sea siempre el mismo en cada disparo, lo que supone que controlamos totalmente nuestra arma. En este sentido debemos considerar que el retroceso ideal es aquel que se produce de manera ascendente pero con leves oscilaciones laterales.
Existe un método de entrenamiento aceptado por muchos como la mejor manera para frenar el retroceso; consiste en ir ascendiendo en la escala de potencia de los cartuchos utilizados durante el entrenamiento. Por supuesto no ascenderemos en esta escala hasta no conseguir una precisión correcta con el cartucho inferior.
Este tipo de entrenamiento nos llevará a conseguir el segundo de los puntos clave para terminar con el retroceso: tener la capacidad de actuar de manera perfectamente controlada, sin oponerse al efecto que, indiscutiblemente, producirá cada disparo. Sabemos que el efecto de culatazo se va a producir inevitablemente ¿para qué tratar de oponernos a él? Lo más inteligente es aceptar su presencia y tratar de controlarla, simplemente "dejándonos llevar" y sin intentar ponerle oposición, lo que sólo deparará mayor imprecisión a nuestro disparo.
Para conseguir este "dejarse llevar", apunte los siguientes consejos de colocación:
Mantenga el cuerpo tenso, pero sin ningún atisbo de rigidez.
Debe conseguir que su espalda esté preparada para ceder en el momento que se produzca la reacción del arma.
Asimismo prepare su cintura para que gire (aunque este efecto únicamente se producirá cuando el retroceso sea fuerte).
Tenga en cuenta algo muy importante: cuanto menos estable sea su posición, más notará el retroceso. En este sentido, conviene conocer algunos consejos sobre la forma más correcta de disparar, según la posición en la que nos encontremos:
De pie: deberemos intentar que todo el retroceso se afirme en el hombro, dejando así la mano izquierda como sostén horizontal pasivo del arma. Nada debe perjudicar este retroceso natural, para lo que nos valdremos de una presión firme y controlada de la mano y el brazo derecho. Si a esto le sumamos una posición constante y firme de la cara, el retroceso será mas armonioso y podrá predecir mucho mas fácilmente cada tiro.
De rodillas: la parte superior del tronco debe estar levemente adelantada, para tomar mejor el retroceso. Para ello relajamos el hombro derecho, asegurándonos de que el largo de la culata sea el correcto, para no dejar espacios que hagan saltar el arma sin el correcto apoyo.
Finalizaremos este artículo haciendo hincapié en las ideas mencionadas al principio: el mejor secreto para conseguir un buen retroceso es el estar preparado mentalmente para mantener el arma apuntando al blanco algunos segundos después de haber disparado. Jamás se debe bajar el arma segundos después del disparo, en un acto que sin duda vendría marcado por la ansiedad, la falta de concentración... y que inevitablemente nos llevará a un mal impacto.
Tenga en cuenta que el tiempo de percusión hasta que la bala deja la boca del cañón, es suficiente como para afectar la precisión del impacto si permanecemos en una posición firme y estable. Es fundamental entonces también, la misma presión en la mano, la cara, la correa y el hombro.
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