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Breve Relato: Nochevieja (no es sobre las fiestas)

Arte•1/2/2012
Un breve relato titulado Nochevieja, propio para estas fechas, pero que paradójicamente no trata sobre la navidad. Espero que lo disfruten. Un saludo.

Fin de año, supongo que la gente está animada en estas fechas, pero el aburrimiento y cansancio mental me superan. Llevo dos horas encerrado en el baño, estar tirado en el suelo relaja. Estos edificios son viejos y las paredes no aíslan muy bien, el vecino tiene puesto un vinilo de B.B. King y se oye desde aquí, pero no me quejo, tiene buen gusto musical.

Pensamientos, muchos pensamientos, demasiados quizás, turban mi cabeza al igual que hace con el aire el humo del cigarro que se consume entre mis dedos. Un ruido de metal y porcelana se confunde entre las notas del blues. Proviene del salón, están preparando la cena de Nochevieja y los cubiertos y platos chocan entre sí creando una melodía de fin de año que, pese a ser la alegría de unos, para mi no es más que una molestia en mi rutina de evasión de la realidad.

- ¡A cenar!
- ¡Ya voy!

Al llevar tanto tiempo en la misma postura mis piernas se han resentido, pero he conseguido levantarme y salir del baño. Mientras ando hacia el salón, respondiendo a la llamada para la cena, mis ojos recorren vagamente todo el pasillo. Jimmy Hendrix me observa desde el cuadro de la esquina. Ojalá pudiera acabar como él, sin más preocupación que mirar eternamente mi guitarra encerrado en un papel, por culpa del disparo de una cámara de fotos de algún aficionado. Claro que interpretando de otra manera el tener su mismo fin; morirme asfixiado por mi propio vómito después de tragarme una combinación de somníferos y alcohol, resulta igual de atractivo.

Llegar al salón y sentarme en la silla ha sido un alivio, estar de pie es molesto tras llevar horas tirado en el suelo.

Mi concentración es nula últimamente. Hace un rato estaba en el pasillo elucubrando sobre cuadros y ahora, sin casi entrarme, estoy sentado en la silla y con la cena servida. Tengo la sensación de que estos últimos días han pasado a saltos, aboliendo el carácter de escena continua que tiene la vida, como si de un libro mal escrito se tratase, pero bueno, las pastillas que acompañan a mi copa de vino me despejarán y permitirán pensar, o directamente me dejarán como al ya antes nombrado Jimmy Hendrix, centrándose en la “segunda interpretación”, claro.

Mis primos pequeños me miran desde la otra punta de la mesa. Estoy intentando esbozar una sonrisa, pero se ve que mis músculos están tan desanimados como yo; no responden. Si preguntan soltaré lo de siempre… “-¿Te ocurre algo? -No, no, es que me duele la cabeza”.

Pastillas, alcohol, primos mirones, guitarristas drogadictos, B.B. King, blues, cuadros, el baño, pensamientos… Cerebro, déjame en paz.

Me pregunto cien veces por qué estoy como estoy, por qué me siento así. Al fin y al cabo soy joven y habría de estar lleno de positivismo y energía, pero supongo que me he dado demasiada prisa en conocer la realidad, en madurar… he envejecido mentalmente, se como es la vida, se dónde nos toca vivir, se la falsedad del significado de estas fiestas y todas, se de quién son los pisotones que día a día nos aplastan mientras aquellos que luchan por el cambio son aplastados a su vez por el propio pueblo a causa de las mentiras y la manipulación con la que se les lava la cabeza, se, se, se…. se demasiado en resumidas cuentas. La ignorancia es aquella virtud que nos mantiene, pese a que sea falsa, en la felicidad. Lo triste es que dichos atributos virtuosos solo se conocen una vez hemos dejado de estar ciegos. Así es la vida.

Pero al fin y al cabo me digo a mi mismo: hoy, 31 de Diciembre, te toca vivir otro año más, aguantar problemas, desilusiones, alegrías cortas, descubrir más la realidad, soportar más lo que vemos día a día… todo ello junto a un largo etcétera de la rutina por la que pasa una mente vieja en un cuerpo joven, pero has de seguir adelante. El camino está en uno mismo, no en los demás. Todo y todos te harán sufrir, pero tú eliges por qué o quién te merece la pena sufrir.

Feliz año nuevo, mundo. Querida realidad, por muy harto y viejo que me tengas, no podrás conmigo. Mientras mi cuerpo siga vivo podrás envejecer a mi cabeza lo que te plazca. Hasta que las fuerzas me venzan mi mente será inmortal.



Por Alberto Arranz.

Este obra de Alberto Arranz está bajo una licencia Creative Commons.
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