Cuando imaginás un futuro con alguien.
Las personas se mal acostumbran a imaginar futuros con sus parejas, amores platónicos, amores cotidianos, amores temporales o lo que sea. No niego que no se disfruta, porque de vez en cuando lo necesitamos, es decir, estos futuros que imaginamos son parte de una fantasía ingenua que es tan simple y nos tranquiliza, porque creemos saber que dentro de un tiempo vamos a tener a alguien al lado nuestro, alguien que justamente ya no va a estar.
No me preocupa la soledad, y mejor dicho, tampoco me preocupa, más bien, duele y demasiado, porque ya son muchos los futuros imaginados con personas que terminaron convirtiéndose en errores para mi vida sentimental, y así como si nada, esos futuros se esfumaron, desaparecieron y por cuestiones obvias no van a volver y espero que no vuelvan.
Tengo la necesidad de admitir que por cada uno de mis anteriores futuros imaginados siempre tuve una impulsiva intuición de que no eran ciertos, lo sabía, siempre supe que existía un final sea tarde o no, pero de manera cómplice a mí mismo continuaba (siempre ingenuo) imaginando como si nada pasara. Entonces, si sabía que existía un final y trataba de evitarlo con caprichos tercos ¿Para qué seguir? Todavía no lo entiendo, aunque de cierto modo, todos los finales que traté de extender en vano, llegaron, y llegaron en momentos exactos en mi vida, llegaron en el momento y el contexto perfecto para un final.
Después de una tonta explicación de mi pasado y otros pasados ¿Cómo terminar de explicar lo que pienso esta noche? Sonará poco creíble después de lo que dije, ya lo sé, pero tengo un “pero” bastante convencido en mis pensamientos y cómo no de mi intuición, se trata de un final que no existe, se trata de un futuro que va a llegar. ¿Se entenderá lo que trato de decir? En este momento no siento dolor de un final que vendrá, porque estoy convencido de que el futuro que estoy imaginando va llegar, no sé cuándo ni en dónde pero va a llegar.
Las personas se mal acostumbran a imaginar futuros con sus parejas, amores platónicos, amores cotidianos, amores temporales o lo que sea. No niego que no se disfruta, porque de vez en cuando lo necesitamos, es decir, estos futuros que imaginamos son parte de una fantasía ingenua que es tan simple y nos tranquiliza, porque creemos saber que dentro de un tiempo vamos a tener a alguien al lado nuestro, alguien que justamente ya no va a estar.
No me preocupa la soledad, y mejor dicho, tampoco me preocupa, más bien, duele y demasiado, porque ya son muchos los futuros imaginados con personas que terminaron convirtiéndose en errores para mi vida sentimental, y así como si nada, esos futuros se esfumaron, desaparecieron y por cuestiones obvias no van a volver y espero que no vuelvan.
Tengo la necesidad de admitir que por cada uno de mis anteriores futuros imaginados siempre tuve una impulsiva intuición de que no eran ciertos, lo sabía, siempre supe que existía un final sea tarde o no, pero de manera cómplice a mí mismo continuaba (siempre ingenuo) imaginando como si nada pasara. Entonces, si sabía que existía un final y trataba de evitarlo con caprichos tercos ¿Para qué seguir? Todavía no lo entiendo, aunque de cierto modo, todos los finales que traté de extender en vano, llegaron, y llegaron en momentos exactos en mi vida, llegaron en el momento y el contexto perfecto para un final.
Después de una tonta explicación de mi pasado y otros pasados ¿Cómo terminar de explicar lo que pienso esta noche? Sonará poco creíble después de lo que dije, ya lo sé, pero tengo un “pero” bastante convencido en mis pensamientos y cómo no de mi intuición, se trata de un final que no existe, se trata de un futuro que va a llegar. ¿Se entenderá lo que trato de decir? En este momento no siento dolor de un final que vendrá, porque estoy convencido de que el futuro que estoy imaginando va llegar, no sé cuándo ni en dónde pero va a llegar.