CANSADO
-¿Cansado?
-Un Poco, ¿vos?
-Bastante, ¿nos vieron?
-No lo creo
-Caminemos tranqui
Empieso a caminar, la calle es pequeña y muy oscura, nadie, absolutamente nadie hay alrededor nuestro.
-Que cagaso, ¿mira si nos agarra la policía?
-No pasa nada, son peores que nosotros
Llego a la parada, el tren está ahí, esperando, saco dos boletos.
-¿Subimos?
-Dale, ya es tarde, vamos pa’ Palermo
Subo al tren, en el, un hombre de color “negro” me pide el boleto, con desprecio se lo entrego. Alrededor mío esta lleno de “negros”, uno mas oscuro que otro, se pierden con la mismísima oscuridad de la noche y el “negro” paisaje que me rodeaba.
-Noooo, mirá esta negrada. Si nos salta la ficha nos matan.
-¿Te parece? Mira lo que son, no comen, no van al gimnasio, nada. Ahora mírate, te mataste a papilla y no paras de hacer fierros.
-Me están mirando mal.
-¿Que más queres? Cabeza rapada, pantalones camuflados, borsegos y una remera que dice “Legión Negra”, como para que no te miren mal.
-“Nunca había echo esto, era como una prueba de iniciación”- Pienso- Escúchame, ¿falta mucho? Por que me quiero bajar.
-Cálmate, después te acostumbras.
Llego a la parada donde tengo que bajar, la gente de “esa raza” no paro de mirarme. “Mejor pienso en otra cosa”. Bajo, y camino hacia mi casa.
-¡Mirá ese Punk!-digo.
-¡Vamos a darle!
-¿Te parece?
-Si, dale, míralo que asqueroso con esos pirinchos parados!
Me dirijo hacia el, lo envisto, lo tomo de los pelos y empiezo a golpearlo bruscamente, trata de defenderse, pero gasta mas energía en decirme que era un golpeador hijo de puta.
Cae al piso y no me canso de patearlo, mi compañero me detiene y dice:
-Ya ta, no creo que se levante, ¡vamos!
Llego a mi casa, saco las llaves, abro la puerta, entro, pido el ascensor. En el ascensor pienso:
-“Me parece que me fui un poco al carajo, bue, se lo merecía.
Es hora de contarle todo a Flor, no puedo ocultarlo mas, capaz que esta de acuerdo y se une a mi grupo o capaz que solo me dice que no le afecta. Capaz, capaz, mejor espero a mañana”
Llego a la puerta de mi departamento, entro, y me dirijo a mi cuarto. Me saco los borceguíes, los pantalones, la remera y me acuesto en mi cama, la cual estaba hecha por mi madre.
-¡Sol de mierda, y luego me acusan de que me gusta la noche, uno no se puede despertar así!
Fui a la cocina
-Hola má, ¿ta el desayuno?
-Si tomá, cuidado que esta medio caliente lo acabo de sacar del micro.
Tomo el desayuno, y no puedo parar de pensar en como se lo voy a decir a Flor.
“Mira amor, soy naz, nazi, nacionalsocialista. Tengo un grupo de gente que piensa como yo, nos juntamos por las noches y vamos a tomar un par de tragos. Luego vamos para algún boliche y capaz que hay algún enfrentamiento y alguna casual pelea, pero nada grave.
No, no demasiado explicito, mejor digo lo que me salga en el momento.
Voy al trabajo, ahí me encuentro con ella.
-¡Amor!, acá mi vida.
-Hola linda, ¿como estas?
-Bien, bien, ¿Por qué no me llamaste ayer?
-Por que llegue muy tarde, no quería despertarte amor.
-Y ¿Dónde estuviste? Porque no me dijiste donde ibas.
-De eso tengo que hablarte
-¿De qué, qué pasa?
-Quiero decirte, conocí un grupo de amigos nuevos.
-A, pero me parece genial, me alegro. ¿Los puedo conocer?
-Pera linda, no termine. Tienen una ideología muy particular, creen que hay gente superior a otra y cosas así.
-¿De que me estas hablando, no lo entiendo?
-Mejor, voy al grano. Son Skinhead, un grupo Neonazi. Gente que se junta, hablan de sus pensamientos racistas, van a recitales, donde tocan Rock Anticomunista y los domingos salen a “Patear Cabezas” a los Punks.
El silencio retumba, por mas de un minuto. Ella da media vuelta y empieza a irse.
-Amor, no te vayas, escuchame. Decime algo.
-Si, una sola cosa te voy a decir. No quiero volver a verte.
Miles de cosas pasan por mi mente “nazi, nazismo, rasismo, amor, vida, muerte, paz, punk, mi grupo, mi novia, mi vida ”
Da nuevamente media vuelta y se va, su figura se iba alejando cada ves más, más y más. Desaté en llanto, cambia mi rumbo inicial y vuelvo a mi casa, en ella.
-Má, tengo q decirte algo.
-¿Qué pasa hijo?
-Es simple, por favor, escuchame y dejame terminar.
-Dale hijo, ¿Qué?
-Soy un Skinhead, un nazi, esas personas que salen y golpean judíos, negros, punks, rolingas y todo aquello que caiga mal.
-¿Estas loco? ¿yo te di esa enseñanza? ¿En mi crianza, alguna ves nombre la desigualdad entre las personas? ¿Qué hiciste?
Miles de preguntas, y esta ves no corren por mi mente, mi Madre me las dice.
Una sola puedo responder y ni siquiera me la habia preguntado.
-Te amo
Salgo de la casa y me dirijo al Cyber donde suelen reunirse los Skin. “No es difícil perderce”. 10 cuadras a la redonda, están todas las paredes llenas de esvásticas pintadas.
Llego al lugar.
-Oigan todos. Me voy, no voy a pertenecer más a ustedes.
Me saco la remera y una cadena que colgaba de mi cuello con la “cruz de hierro”
-No podes hacer esto.
-Sí, ¡tomen! Devuelvo lo suyo, prometo no decirlo a nadie. Esto se muere conmigo.
-No se si va a morir eso, pero vos no podes salir así tan fácil.
-Ok, si quieren esto, se los daré.
-¿De que hablas?
-De mi vida
Dirijo mi mano derecha hacia mi pecho, luego la extiendo hacia delante, semi-inclinada. A su vez, mi mano izquierda la llevo hacia mi cintura, por detrás. Saco un arma, la llevo a mi sien y grito:
-¡Sieg Heil!
Este cuento es de mi autoria, no es real.