InicioInfoEcos de la Quinta del Olvido por E. Sanchez (Segunda parte)
La primera parte pueden encontrarla aqui:http://www.taringa.net/posts/info/13441416/Ecos-de-la-Quinta-del-Olvido-por-Eduardo-Sanchez-Camacho.html SEGUNDA PARTE De la trama, muy mal hecha del Edicto del Ilmo. Sor. Arzobispo Don Ramón Ibarra y González, se pueden tomar tantos puntos, en el sentido gramatical, literario y científico que no quedaría ni un solo hilo de esa trama; pero yo he tomado los que me convienen y quedan enumerados en la primera parte de estos ecos.Dice Su Señoría Ilustrísima que “…la Santísima Virgen de Guadalupe… quiso que se pintara milagrosamente por medio de los ángeles, en la tosca tilma de Juan Diego, su incomparable imagen.Al contemplar este prodigio el inmortal Pontífice Benedicto XIV, lleno de emoción exclamó: “Non fecit taliter omni nationi” -No hizo Dios cosa semejante con otra nación-.Comienzo por el último disparate. Las palabras que se citan de un salmo “Non fecit taliter omni nationi” no consta que las haya dicho el chocarrero o chistoso Lambertini, alias Benedicto XIV. Dado y no concedido que las haya dicho con relación a la falsa aparición del Tepeyac, no se traducen bien.“Non fecit taliter onini nationi” quiere decir que no hizo ¿quién? Dios si se quiere, cosa semejante a todas las naciones.Esto decía el Salmista de Israel, o de los judíos, que según la leyenda mosaica, recibieron su religión y sus leyes todas de Dios.Pero ni el salmista excluyó a otros pueblos, de ese beneficio que él decía habían recibido sus nacionales.Las religiones todas antiguas de Oriente y Occidente, del Sur y del Norte, positivas o reveladas como lo fueron y son hasta la fecha, tuvieron mil apariciones de sus dioses primarios y secundarios y todavía hasta hoy esos dioses encarnan y se multiplican, y el Gran Lama del Tibet es encarnación de Dios.Las naciones modernas o de moderna organización política o religiosa, tienen también sus dioses aparecidos, y sin repetir lo que ya dije de nuestro chorro o chorrito, ¡Cuántas imágenes hay en México que se dicen aparecidas!¿Y en Europa? Todas las naciones de sangre y corazón, o latinas, tienen sus apariciones.Allá en Loreto, Italia, está, según dicen, la casa misma en que habitaron Cristo, su Madre y su Padre en Nazaret, Judea; llevada a Loreto por los ángeles, ni más ni menos que los que pintaron, según los Sres. Don Miguel Sánchez y Don Ramón Ibarra a la Virgen o imagen del Tepeyac.Los españoles tienen su Pilarica y la Virgen que en sus batallas acompañó a Pelayo, fuera de otras mil apariciones antiguas y modernas.Los franceses tienen a su Cleta aparecida a dos niños cuyo testimonio bastó para que aceptaran esa ficción.Tienen también los franceses a su Inmaculada Concepción aparecida en los Pirineos a la Cataléptica Bernadette o Bernadeta o Bernardina, que encerraron luego en un claustro, y adoran a la aparecida más que a Dios; ni más ni menos como el Ilmo. Sor. Ibarra adora la pintura del indio Marcos Cipac en el Tepeyac.El Salmista no se opuso a nada de esto, y dijo solamente que no a todas las naciones había hecho Dios lo que con los israelitas a quienes dio ley y gobernó.Es falsa, pues, la traducción que se hace del texto citado y ya expresado.Dijo el Obispo actual de San Luis Potosí, en la solemnísima ocasión de las honras hechas a los Papas protectores del culto guadalupano, en su sermón predicado en esas honras en la Iglesia de Santo Domingo, de México, el año próximo pasado de mil novecientos cuatro, que Lambertini debió su Cardenalato y su Papado a chistes, que era chistoso o chocarrero, y que se burló del Agente de la indita del Tepeyac. ¡Crea en chistes o chocarrerías el Sor. Ibarra! O crea en lo que dijo el abogado del diablo, como llamó también el Obispo de San Luis Potosí al inmortal del Sr. Ibarra.Según las consejas populares de los poblanos, en el orden religioso, los ángeles han distinguido con su especial amistad y cariño aquella Iglesia.Por allá anduvo, según esas consejas, San Miguel Arcángel, Príncipe de la Milicia celestial, y fue declarado Patrono y Protector de Puebla.Lo raro en estos casos es, que los ángeles y santos ni comen ni beben, ni andan, y sus cultos se traducen siempre en oro y plata que los celestiales no reciben, pero que sirven mucho a los clérigos, sus, agentes en está pobre tierra.Los ángeles ayudaron a los albañiles a construir la Catedral de Puebla. Los albañiles trabajaban de día y los celestiales, que aman las tinieblas, “lo hacían por la noche”.La ciudad de Puebla se llama de los ángeles, y no sería extraño que mañana o pasado nos dijeran que el Ilmo. Sor. Ibarra, un poco deforme en sus facciones, con una boca algo irregular, etc., etc., es de naturaleza angélica, lo mismo que sus canónigos, curas y demás clérigos.Don Antonio Valeriano compuso una comedia para representarla en Santiago Tlaltelolco, su Colegio, e hizo aparecer en ella a los ángeles. Estuvo en su perfecto derecho, puesto que esa clase de escritores, son como los poetas y pintores, que, según dice Horacio, pueden atreverse a todo y poner cabeza humana y plumas a un cuello de caballo.Los sacerdotes Don Miguel Sánchez y Don Luis Lazo de la Vega convirtieron en historia lo que en su origen fue una ficción. Es perdonable eso en dichos sacerdotes por el tiempo en que lo hicieron, a mediados del siglo diecisiete, y por el ambiente que aspiraban.No es perdonable eso en el Sor. Ibarra, porque Su Señoría Ilustrísima vive en otros tiempos algo ilustrados, la crítica es más clara, y no es creíble que ese Prelado ignore la verdad de los hechos.¿Qué pretende con esto el Ilmo. Sor. Ibarra? ¿Quiere hacer dinero con las consejas de los PP. Sánchez y Lazo? No quiero hacerle esa injuria.¿Quiere su Señoría Ilustrísima fomentar con eso el culto de Dios? Dios falso será el que necesita falsedades para sostener su culto.Que enseñe el Ilmo. Sr. Ibarra a Jesucristo Crucificado según la máxima del Apóstol de las Gentes: que lo enseñe con la palabra y con el ejemplo, y algo bueno hará por la sociedad.Que no se ocupe el Ilmo. Sor. Ibarra ni el Ilmo. octogenario Sr. Obispo de Querétaro en enseñar consejas y mentiras manifiestas.Que no nos representen a la Madre de Cristo sentada en unas rocas esperando a Juan Diego, por que destruyen su culto y nos llevan al Olimpo y al Maní con dioses llenos de pasiones y dolencias como las nuestras, y ¡Adiós goces eternos! ¡Adiós felicidad después de está vida!¡¡¡¡Jesucristo crucificado en la palabra y en el ejemplo!!!!El hombre trabajador y sufrido, que con ese sublime ejemplo se alienta para la lucha en la vida vive feliz hasta donde es posible, hace su bien y el de sus semejantes y merece volver satisfecho al Seno Felicísimo del Infinito que todo lo llena, todo lo dispone y todo lo hace.Ese chocarrero Próspero Lambertini, que debió a sus chistes el capelo y la tiara, ese abogado del diablo que se burló del Agente guadalupano, no quiso autorizar la comedia Valeriano o Sánchez o Lazo de la Vega, si no que sólo permitió que se dijera, que circulaba el rumor de que se había aparecido en México la mujer que el visionario de Patmos viera allá en sus cavilaciones.La honra de autorizar semejante ficción y manifiesta falsedad, estaba reservada al avaro, ambicioso y maquiavélico Joaquín Pecci o León XIII que admitió y autorizó toda la comedia de Don Antonio Valeriano; dando lugar a que clérigos ignorantes, como alguno de los de Guadalajara, que son ilustrados por cierto, pero que no dejan de tener en su gremio nulidades absolutas, propusiera la beatificación del ficticio Juan Diego.Vean los romanistas la conducta de sus Papas y de sus clérigos, y no acepten ciegamente las mentiras manifiestas que quieran imponerles. II¡¡¡Por Júpiter tonante o por los dioses todos del Olimpo!!! A1 Ser Infinito y Supremo no apelo porque soy parte suya, según dice muy bien León Tolstoy, y no quiero traerlo de testigo de mentiras.¿Es posible que el Ilmo. Sr. Ibarra nos cuente y nos quiera hacer creer que la Imagen del Tepeyac es incomparable, que está pintada por ángeles en la tilma de Juan Diego?Ya dije que esto era perdonable a mediados del siglo diecisiete, pero en el siglo veinte merece silbidos, o naranjazos del Arzobispo de Guadalajara.¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que el flamenco Fr. Pedro de Gante, lego franciscano enseñó o hizo enseñar algo de pintura a los indios en su colegio de Santiago Tlaltelolco?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que entre los aztecas era frecuentado y aventajado el arte de la pintura, con los defectos propios de los que no tenían las facilidades que hoy tienen las bellas artes?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que entre los alumnos del colegio del Padre Gante hubo un indio llamado Marcos o Andrés Cipac o Marcos de Aquino, que fue aventajado en la pintura, al grado de que el sincero y franco Bernal del Castillo lo llamara un modelo en su arte, porque aquel honrado militar sabía de pintura tanto como el Sr. Ibarra?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que ese indio Marcos Cipac ó de Aquino pintó la imagen que Su Señoría Ilma. llama incomparable?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que el lienzo en que está la imagen del Tepeyac, la Guadalupana que él adora idolátricamente, y que quiere que idolátricamente adoren sus diocesanos, es una tela común y corriente de que usaban todos los indios en México en tiempos de la conquista y desde antes, y que eso no era tilma ni parte alguna del traje de un indio, sino lienzo cualquiera propio, para un uso cualquiera, que yo he llamado y llamo ahora con toda verdad y propiedad, un trapo viejo?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que ese lienzo está mal preparado para la pintura, y que con el contacto de rosarios y otros amuletos, comenzó a descascararse, y obligó al Arzobispo de México y al cabildo de la Colegiata a prohibir esa contacto o toque de reliquias o amuletos?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que manos sacrílegas, como diría un Cabrera, pintaron ángeles en ese trapo y que algún pintor de hace nueve años, borró o trató de borrar el turbante o corona que tenia la mona o muñeca, pintada en el trapo aludido?¿No sabe el Ilmo. Sr. Ibarra que a consecuencia de la orden que del Señor Don Antonio Plancarte recibiera ese pintor, el Ilmo. Sr. Don Crescencio Carrillo y Ancona escribió un sermón, que no predicó, en que ya forjó el nuevo milagro de la desaparición de la carona o turbante que el indio Marcos pusiera a la muñeca del Tepeyac?¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que el sermón de Carrillo y Ancona se imprimió, se mandó a Roma, y que aquella curia o su jefe, el estafermo o maniquí de todos los encarnados blancos, morados y negros, que lo rodean y manejan, para llevarse el dinero de todos los necios que quieren dárselos, elogió la piedad del Obispo Carrillo, como prueba segura de futuros lucros?¿No sabe el Sor. Ibarra que Averardi persiguió o nulificó mejor dicho a Don Antonio Plancarte: que uno de los motivos fue el haber borrado la corona o turbante de la mona del Tepeyac, y que aquel Visitador Apostólico dijo que “la corona allí estaba pero que no podía verse?”¿No sabe el Sor. Ibarra que el verídico, honrado, prudentísimo, caritativo, generoso, cristiano, sincero y verdadero, y Santo Sr. Loza dijo que la corona de la Virgen de Guadalupe, la imagen del Tepeyac, era un hecho, y que en nuestros tiempos no se juega con las milagros?El Ilmo. Sr. Loza era mexicano y sabía muy bien lo que decía, y siempre decía la verdad cuando hablaba.¿No sabe el Ilmo. Sor. Ibarra que la pintura, mona o muñeca del Tepeyac, pintada por el indio Marcos Cipac o de Aquino es lo más imperfecto y mal hecho que puede haber en género y especie de pinturas?¿No ha visto Su Señoría Ilma., el Sor. Ibarra, que el serafín, ángel bueno o malo que esa mona tiene al pie se parece a su Señoría Ilma.?¿No ha visto el Ilmo. Sor. Ibarra que la antigua Corona de la mona del Tepeyac, es un turbante como el que usan los indios en sus danzas?¿No ha visto el Sor. Ilmo. Ibarra que las manos de su incomparable imagen son de india tortillera, deformes y desproporcionadas al resto de la pintura?¿No ha visto el Ilmo. Sor. Ibarra, que la luna que a los pies tiene la mona del Tepeyac, está negra y no es la nuestra?¿No deduce de todo esto el Ilmo. Sr. Ibarra que esa pintura no puede ser divina, u obra de ángeles en que él creé?Si nada de esto entiende el Ilmo. Sor. Ibarra, Digmo. Arzobispo de Puebla de los Angeles, me inclino a creer que es un portento, que no es producto de está tierra, que no es natural de nuestro globo, y que, aunque es muy feo, es tal vez la naturaleza angélica.Si el Ilmo. Sor. Ibarra sabe todo lo que he dicho, que es público, notorio y sabido de todos lo que algo leen y entienden, digo con sentimiento que el Ilmo. Sor. Ibarra es el impostor más audaz que México pueda tener. IIIDice el Ilmo. Sor. Ibarra, lleno de emoción y de… “Nuestra amada Arquidiócesis que tiene la gloria de haber iniciado las peregrinaciones diocesanas al Tepeyac”.¡Qué cinismo! ¡Qué descaro! ¡Qué audacia ¿Es gloria imponer a los pobres indios analfabetas una falsa creencia y que el Obispo, que debe ser el maestro de la verdad, y el guardián de los intereses todos de sus diocesanos, sea quien les enseñe una mentira gravosa y que los haga gastar el miserable producto de su diario e ímprobo trabajo, en ir a adorar un trapo viejo en el Tepeyac?¡Maldigo con todas las fuerzas que todavía tiene mi espíritu semejante gloria! ¡Quiero y deseo, aunque a nadie he hecho ni haré mal ninguno, que los hombres, sea su categoría la que fuere, que cifran su gloria en esquilmar al ignorante y desvalido, sean arrasados de la superficie de la tierra como punzantes espinas, como reptiles venenosos como seres indignos de la humanidad y de sus fueros!Si los indios, súbditos desgraciados del Sr. Ibarra necesitan prácticas religiosas, su Pastor, si lo fuera, debería proporcionárselas, sin gravarlos, sin empobrecerlos, sin afligirlos y humillarlos.Ese falso Pastor de indios, debería ponerles el modelo de Jesucristo Crucificado, para animarlos al sufrimiento y al trabajo y sacrificios de la vida, sin necesidad de pagar ferrocarriles, ni andar a pie sin necesidad, ni exponerse a las burlas de la gente ilustrada de las grandes ciudades.Veo que predico en desierto, y repito que ese Ilmo., Rmo. y Digmo. Sor. Arzobispo de Puebla de los Angeles, o es un zote o el hombre más perverso y pernicioso que puede haber en México. IVLas peregrinaciones religiosas son coetáneas de las religiones positivas, y, como éstas, son prehistóricas.Las peregrinaciones religiosas siempre han sido inmorales, y fundadas en un falso principio.Las peregrinaciones religiosas han buscado siempre a Dios en un punto determinado, y Dios está en todas partes, es infinito, es inmenso, todo lo llena, está en nosotros, en él vivimos, nos movemos y existimos, somos parte suya, o nos anima; y buscarlo en otra parte es injuriarlo, es negarlo, es ser inmoral.Si las peregrinaciones no se han llamado diocesanas, es porque el idioma griego es moderno, y los antiguos dieron otros nombres a las agrupaciones de creyentes fanáticos que emprendían esas caminatas.No es pues del Ilmo. Sor. Ibarra, ni de su amada Arquidiócesis de Puebla el baldón, que no-gloria, de haber iniciado las peregrinaciones, si no es al Tepeyac, que en el caso es accidental.El baldón de las peregrinaciones es gentílico, fanático e inmoral, y a esa clase pertenece el Ilmo. Sor. Ibarra y su amada Arquidiócesis. VEl grupo de seres Humanos, que son un átomo, ante el Infinito que lo rodea, se forma de dos clases.El Ser Supremo, Dios o la sustancia infinita que nos rodea, no está igualmente en todos los organismos que ella misma dispone.E1 alfarero hace vasos de honra y de ignominia. El artista hace obras de mérito desigual. El artesano hace cosas para usos muy nobles y otras para usos bajos e indignos.El Ser Supremo da su sustancia o la coloca desigualmente en los organismos humanos y en los seres infinitos que produce.La agrupación humana, los hombres y mujeres, los seres que habitan nuestro globo, y que son un átomo -repito para que disminuya algo nuestro orgullo- en medio del Infinito que nos rodea y está en nosotros, se forma de dos numerosas clases.La mayor de esas clases son vasos pequeños que ni recibir ni contener pueden, sino pequeñísima parte de la Divinidad, y ese es el número infinito de necios de que habló alguno “Stuttorum infinitus est numerus”.La otra parte, la menor de los seres humanos, tiene mayor capacidad, y su inteligencia o divinidad es mayor.¡Cuánto va a reírse algún tomista romanista de la división que hago de la Divinidad! Pero es un hecho, y contra hechos no hay argumentos, ni los ficticios ángeles del Sor. Ibarra, pueden cambiar la naturaleza de las cosas.La clase mayor de los humanos, por su poca inteligencia es meticulosa, y siente un pánico atroz al ver el relámpago, al oír el trueno, al ver una lluvia torrencial, al ver un río desbordado, al recibir un viento huracanado, al sentir un sacudimiento terrestre o al presenciar cualquier fenómeno atmosférico.Los individuos de esa clase mayor e ignorante vuelven luego los ojos al espacio, y buscan un ser que los defienda del mal imaginario que se suponen.Al lado de esa clase ignorante tenemos a la parte menor de la humanidad, inteligente más que la otra, y en ella hay individuos, y los ha habido siempre, audaces como el Ilmo. Sor. Ibarra, que aprovechan el espanto de los inferiores y se declaran Agentes de Dios. ¡He aquí el Sacerdocio en los tiempos prehistóricos e históricos y en nuestros propios días!Esos hombres audaces con signos y amuletos atraen al ignorante, y lo hacen instrumento ciego de su voluntad. ¡He aquí al Sacerdote! ¡He aquí la explotación de la clase pobre! ¡He aquí la idolatría más baja y humillante! ¡He aquí las peregrinaciones, etc., etc., etc.!Esa clase privilegiada, esos sacerdotes falsos, esos falsos agentes de Dios, no pueden realizar todas sus inicuas tramas con la sola fuerza moral, y necesitan o fajarse la espada o buscar quien la lleve y les ayude. ¡He aquí el soldado despiadado y sangriento! ¡He aquí al dueño de vidas y haciendas! ¡He aquí al déspota! ¡He aquí al tirano! ¡He aquí el consorcio inhumano del Sacerdocio y el Imperio! ¡He aquí el origen de los poderes públicos sin necesidad del contrato social de Juan Jacobo Rousseau, y deducido sólo de lo que vemos, y que es resto de lo que fue y desgraciadamente será todavía mientras no cambie la humanidad!Díganos ahora el Sor. Ibarra que su Diócesis tiene el baldón, que no-gloria, de haber iniciado peregrinaciones a dioses falsos o falsas apariciones.Las peregrinaciones son antiquísimas según la historia, y yo sostengo que son prehistóricas, por las razones clarísimas que he dado.Las peregrinaciones han venido a hacerse más numerosas, más inmorales, y más perfectas, si el mal es capaz de perfección, entre los Mahometanos y Romanistas.Tenga su gloria el Sr. Ibarra y su amada Arquidiócesis, que yo creo que nadie se la envidia. VILas peregrinaciones son la parte más inmoral de los ejercicios religiosos, sea cual fuere la religión que se profese, pero esa inmoralidad es mayor en las peregrinaciones de los romanistas.Concedo el hecho de que la mayoría de los humanos tiene espíritus débiles que necesitan en sus aflicciones y necesidades levantar las manos, la cara, y los ojos al espacio, buscando lo que no han de conseguir; y no tocarse la cabeza y ver lo que ésta les sugiere.Concedo, por lo dicho, que las visiones, apariciones y ficciones de cerebros débiles y enfermizos, han de tener siempre o formar establecer y propagar religiones positivas o reveladas por, visionarios y catalépticos.Juzgo que las leyes sobre sexo y su uso son tiránicas, y que proceden de la inmoralidad de los sacerdotes y tiranos, que han querido monopolizar el uso del sexo, reprimiéndolo en los demás, contra las leyes naturales.Pero ¿es esa la moral que enseña el romanismo? ¿No es el amor al prójimo el que predica? ¿No obliga ese amor a mejorar la condición social de los ignorantes o necios? ¿No nos obligan los romanistas a una castidad que no practican? ¿No nos dicen que sólo a Dios se ha de adorar? ¿Cómo se concilia esto con las peregrinaciones?¿Cómo se mejora la condición de la parte humilde de la humanidad, que es la más numerosa, haciéndola viajar de aquí para allá, gastar lo poco que esa clase adquiere con duro trabajo, en esos viajes, en ofrendas a falsos dioses, y en pago de otros gastos que esos viajes exigen?¿Cómo se mejora la condición de los ignorantes, sin darles más instrucción que las consejas de imágenes aparecidas o de dioses falsos e indignos del culto del hombre?¿Cómo se puede decir que se ama al prójimo, si sólo se le hace gastar el fruto miserable de su ímprobo trabajo, en necedades, desatender a su mujer e hijos, vender lo poco que tiene para satisfacer exigencias infundadas, injustas de los Prelados y sacerdotes, y tal vez robar para satisfacer esas exigencias?¿Cómo puede practicarse la castidad que los sacerdotes romanistas exigen, sin practicarla, hacinando personas de ambos sexos que viajan apiñadas, juntas unas con otras, y pernoctan lo mismo?¿Cómo pueden defenderse o respetarse así los derechos falsos, que los sacerdotes romanistas y sus auxiliares los tiranos han decretado a la monogamia, que en mala hora, y para perder al mundo establecieron y han reglamentado y sostenido con mano férrea y leyes inicuas?¿Cómo se adora sólo a Dios cuando se buscan a gran distancia objetos propios de su culto, que son indignos hasta de verse, y se les tributa el culto propio sólo de la Divinidad?Díganos ahora el satírico romanista que los Egipcios eran unos cándidos porque les nacían sus dioses en los huertos, o porque adoraban en las cebollas y en 1os berros a la Divinidad que en ellos se mostraba, y que aparece en todas sus obras.El cándido fue ese satírico, que perteneció a la nefasta clase que hoy quiere que andemos leguas y más leguas, para adorar lienzos viejos pintorreados por algún humano.Adorar a Dios en sus obras es muy natural, racional y justo; adorarlo en muñecos y en trapos pintados es propio sólo de un idiota o de un impío o hipócrita.Algunas de estás razones bastaron para que el Promotor fiscal del Arzobispado de Guadalajara; que era el que esto escribe, pidiera la prohibición de las romerías al Santuario de Atotonilco el Alto, y que su pedimento fuera atendido, y puesto en práctica.Los tiempos cambian y con ellos las costumbres, empeorando éstas desgraciadamente. Hoy el Arzobispo Ibarra se gloría de las peregrinaciones al Tepeyac, más numerosas y más inmorales que aquellas, ¡Oh, témpora! ¡Oh mores! VIILas razones que tengo y he expresado contra las peregrinaciones religiosas, las tuvieron y expresaron algunos de los antiguos Padres de la Ig1esia, que deberían normar la conducta del actual Arzobispo de Puebla y de todos sus hermanos.Yo no tengo Patrología, porque el dinero de que, he podido disponer lo he gastado en los pobres, dignos de ser socorridos.Una parte de ese dinero ¡oh desgracia! la gasté en formar clérigos indignos con pacas excepciones. Otra parte de ese dinero se gastó en fomentar el idolátrico culto romanista, combatiendo yo siempre la idolatría.¿Qué podía hacer un hombre honrado que por la fuerza fue hecho clérigo? Me parece que cumplir con un deber social, al gastar mi dinero en los fines de mi forzado oficio.Hoy siento la mala correspondencia de los clérigos formados con mi dinero, de los fanáticos que me odian y comieron mi pan, y maldigo la hora en que creí que Roma y los suyos eran cristianos, y que apreciarían mis servicios y mi desprendimiento. No tengo hoy quien me prepare mis alimentos, sino que, los he de hacer yo mismo.No tengo a veces para auxiliar a verdaderos y honrados pobres; y maldigo y vuelvo a maldecir la hora en que conocí a los clérigos romanistas; pero ya es tarde, y el mal no tiene más remedio que el sufrimiento y la paciencia. ¡Ojalá la tenga yo!Michaud en su historia de las Cruzadas, al principio del libro Primero, dice lo siguiente:“Hacia el fin del siglo cuarto, las peregrinaciones a Jerusalén se multiplicaban sin cesar, y no era siempre la piedad su regla invariable; esas largas correrías causaban a veces la relajación de la disciplina cristiana, el desarreglo o desorden en las costumbres, muchos doctores de la iglesia hicieron oír su elocuente voz, para manifestar los abusos y peligros de las peregrinaciones a Palestina, San Gregorio de Niza, el digno hermano de San Basilio, fue uno de los que se levantaron más fuertemente contra viajes a Jerusalén. En una elocuente carta que se nos ha conservado, el Obispo de Niza habla de los peligros que la piedad y costumbres cristianas podían encontrar en las hospederías del camino y en las Ciudades de Oriente; dice que la gracia divina no se da en Jerusalén de un modo más especial que en otros países, y cita como prueba de su dicho, los crímenes de todas clases que, según él, se cometían entonces en la ciudad santa.Gregorio de Niza, queriéndose justificar de haber hecho él mismo una peregrinación o viaje que prohíbe a los cristianos, declara que fue a Jerusalén por necesidad y para asistir a un concilio reunido para reformar la Iglesia de Arabia; esa peregrinación ni aumentó ni disminuyó su fe antes de visitar a Belén, sabía que el hijo del hombre había nacido de una virgen; antes de haber visto el sepulcro de Cristo, sabía que Cristo había resucitado de entre los muertos; no había tenido necesidad de recorrer el monte de los Olivos para creer que Jesús había ascendido al cielo. Vosotros que teméis al Señor, añadía el santo prelado, adoradlo en cualquier lugar en que estéis; Dios vendrá a vosotros en donde quiera que estéis, si le preparáis un tabernáculo digno de él.Pero si tenéis el corazón lleno de perversos pensamientos, aunque estéis en el Gólgota en el monte de los Olivos o al frente del Santo Sepulcro, estaréis sin embargo, tan lejos de Cristo como los que jamás han profesado la fe del evangelio.San Agustín y San Gerónimo se esforzaron también, para moderar con sus exhortaciones, el ardor de las peregrinaciones: el primero decía que el Señor no había mandado ir a Oriente a buscar la justicia, o ir a Occidente a recibir el perdón; el segundo decía que la puerta del cielo se abría para el lejano país de los Bretones lo mismo que para Jerusalén. Pero el sentir de los Doctores de la Iglesia, nada podía contra el capricho apasionado de la muchedumbre o contra el empuje violento de la plebe; y en consecuencia ni fuerza ni voluntad ninguna de la tierra podía, cerrar a los cristianos los caminos de Jerusalén.Me parece que esto bastaría a cualquier ánimo racional y bien dispuesto, para reprobar e impedir esas correrías inmorales y anticristianas que se llaman peregrinaciones.Se trataba en tiempo de los citados Padres de peregrinaciones a Tierra Santa, como hoy se llama Palestina.Se trataba de visitar los lugares en que naciera Cristo y su religión.Y los Padres citados llamaban inmorales esas correrías.¿Qué dirían de peregrinaciones en que no se busca a Dios sino a una pintura humana, mal hecha, y con la agravante de decirse falsa y mentirosamente que está pintada por los ángeles? Saque cada cual la consecuencia sencilla que de lo dicho se deduce, y vamos adelante. VIII“…preferiríamos mil veces, dice el Ilmo. Sor. Ibarra, que está ilustre Iglesia metropolitana de Puebla, desapareciese del Mapa de las Diócesis de la República, antes que alguna vez defeccionara en tributar a la Gran Madre de Dios, esa prueba de amor filial, (la peregrinación al Tepeyac), y de su inquebrantable creencia en el sobrenaturalísimo Guadalupano”.Mayor fárrago de desatinos no pudo reunirlos en tan pocas líneas sino un Pastor de la cueva de lobos o vivorero Pío Latino Americano.El infeliz Obispo de Chilapa es una medianía o poco menos entre los doctores de las academias o universidades de México, y no habría disparatado tanto en tan pocas líneas.Juzgo que si el Papa fuera cristiano, si realmente quisiera restablecer el cristianismo, si no fuera el oro y el poder humano el fin de sus actos, debería suprimir la Arquidiócesis de Puebla, erigida en mala hora, suspender a su actual Arzobispo y meterlo, durante su vida, en una casa de reclusión o en un manicomio.Juzgo que si el Delegado del Papa en México fuera cristiano, y quisiera ayudar a su Jefe a restablecer todas las cosas en Cristo, y no ocuparse sólo de comer, beber, pasearse y recibir obsequios de los mexicanos, debería trabajar por los fines expresados en mi primer juicio.Pienso que los Arzobispos y Obispos de México y todos los del mundo romanista deben protestar contra las blasfemias sacrílegas estampadas en las pocas líneas que en este párrafo transcribo al Arzobispo de Puebla.Creo que los creyentes romanistas ilustrados, deben escandalizarse de lo que dice el Sor. Ibarra en lo que de su Edicto copio en este párrafo.No es ya Dios el único objeto absoluto de la creencia o ciencia universal de los habitantes de nuestro globo, ni de los infinitos que habitan los infinitos globos del espacio infinito.No es ya Dios el dueño absoluto de sus obras. No es ya Cristo la piedra angular de la Iglesia cristiana; título que falsamente se atribuye la iglesia romana.El objeto de todas las creencias, el fundamento de la fe y de las diócesis es el trapo viejo pintorreado por el indio Marcos Cipac, según el Sor. Arzobispo de Puebla de los Angeles, Don Ramón Ibarra y González.He aquí a los doctores y Maestros del vivorero Pío Latino Americano.“…el demonio, dice el Sor. Ibarra, comienza a hacer la guerra a las peregrinaciones del Tepeyac”. Está plenamente demostrado que es falsa la Aparición de la madre de Cristo en el Tepeyac.Los que la sostienen y propagan, o son falsos simplemente y ciegos por completo, o son unos descarados mentirosos.Combatir esa falsa aparición y sus perniciosas consecuencias, es combatir la mentira, y defender la verdad y los derechos de la humanidad.Están, en el caso, frente a frente, la verdad histórica de los que niegan la Aparición del Tepeyac, y la mentira manifiesta perjudicial y descarada de los que defienden esa aparición, como don Ramón Ibarra, Arzobispo desgraciadamente de Puebla de los Angeles.“Vosotros sois hijos del diablo” “…él no permaneció en la verdad porque no está la verdad en él …pues es mentiroso y padre de la mentira”.Estás palabras se atribuyen a Cristo en el Evangelio de San Juan, Cap. VIII v. 44, y las decía a los judíos.¿Cree el Sor. Ibarra en el Evangelio de San Juan?¿Cree el Sor. Ibarra que Dios es la verdad y el diablo es mentiroso y padre de la mentira?¿Cree el Sor. Ibarra que diablo y demonio son sinónimos en el lenguaje que él usa?Tenemos, pues, que el diablo o el demonio es quien promueve las peregrinaciones del Tepeyac, que sostienen una mentira, de que es padre el diablo o el demonio, según el testimonio y letra que he citado, y que creo acepta el Sr. Ibarra.Los que dicen la verdad, los que niegan la aparición, los que condenamos las peregrinaciones, estamos de parte de Dios y con Dios, y no admitimos mentira, ni por lo mismo, somos el demonio, ni tenemos que ver con él.Tengo el sentimiento de decir que el Ilmo. Sor Ibarra y los que obran como él, son los agentes de la mentira y del demonio.Pero más bien juzgo que ni el Sor. Ibarra, ni el Papa, ni sus Cardenales, ni los mil curiales que lo rodean y sirven, ni sus delegados ni los Obispos y clérigos que lo reconocen como Jefe creen ni en Dios, ni en Cristo ni en la misma Virgen María, ni en sus fingidos actos y Apariciones.Lo que creen esos Señores todos es que “Poderoso caballero es Don dinero”, y a él buscan y a él quieren; así como el poder e influencia humana que sirven mucho en está vida.Dios, Cristo, las apariciones, los milagros y los Santos, sirven sólo como medio de conseguir esos preciados fines: dinero y poder humano.“Esos obsequios espirituales, dice el Sor. Ibarra, podréis mandarlos a Nuestra Secretaría de Cámara y Gobierno, al terminar el mes de Enero próximo…”Aquí sí que no entiendo ni jota de lo que dice el Ilmo. Sor. Ibarra.No soy muy inteligente y sufro algo de mal de piedra en el cerebro, pero creo que ni el espíritu más privilegiado puede entender que se manden a una Secretaría ¡obsequios espirituales!Comprendo que se trata de que los fieles creyentes manden algo, y de recibir ese algo en la Secretaría del Sor. Ibarra, pero no entiendo cómo ese algo pueda ser espiritual.Tal vez el Ilmo. Sor. Ibarra nos muestra con esto que él, sus clérigos y sus fieles son ángeles: y tomando la causa por el efecto, llama espiritual el oro, la plata y otras cosas que sus creyentes manden a su Secretaría.Tal vez se propuso Su Señoría Ilma. declarar que todos los actos de sus creyentes son angélicos, y que el sexo, el alcohol y demás ligerezas son actos espirituales.En este último supuesto están por demás las censuras de los Padres de la Iglesia, y las mías contra las peregrinaciones diocesanas de Puebla.De lo dicho deduzcan los que mis escritos leyeren lo que les parezca más conforme a la razón; y dispénsenme de decirlo yo, que termino aquí estos ecos, para continuarlos cuando otros repercutan en los muros de este retiro.
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