primero que nada hay que contar la historia de la quinina que en si es lo que tiene el agua tonica en realidad lo que tiene ahora es un producto químico similar pero agamos historia
Historia de la quinina, el remedio contra la malaria
La malaria existe desde hace miles de años. Y uno de los primeros remedios que se descubrieron para paliar la enfermedad es la quinina. Sucedió hace pocos siglos.
La quinina es el más fuerte de los cuatro alcaloides que se encuentran en la corteza de los árboles del género Cinchona. De estos árboles existen aproximadamente 23 especies, todas oriundas de América del Sur y crecen a lo largo de la cordillera oriental de los Andes.
Su descubrimiento se remonta al siglo XVIII durante una de las grandes expediciones científicas que se organizaban a Sudamérica desde Europa. Fue en 1633.
Cuentan que un jesuita español descubrió que los indios de América Central usaban la corteza molida de unos árboles que ellos llamaban ‘quina quina’ para curar la malaria.
Los monjes utilizaron este remedio para salvar de la muerte a la condesa de Chinchón, Ana de Osorio, esposa del virrey de Perú, aquejada de lo que por entonces denominaban ‘fiebre de los pantanos’.
El 'polvo de la condesa'
Dicen que la condesa volvió a España y recomendó su uso para curar las fiebres y así, la corteza de ‘quina quina’ pasó a llamarse el ‘polvo de la condesa’.
Pero, hoy en día esta leyenda es más que discutida, dado que no es cierto que la condesa volviera a España y tampoco hay datos que indiquen que padeciera malaria.
Lo que sí es cierto es que la primera planta que llegó a España del árbol ‘quina quina’ desde Perú está en el Herbario del Real Jardín Botánico CSIC en Madrid.
Allí está el tipo, es decir, el primer ejemplar de esta planta recogido, estudiado y catalogado para su conservación. El tipo es un pliego, es una hoja de papel donde se ha dispuesto la planta prensada, en dos dimensiones, con las hojas, los tallos y los frutos o flores a la vista (si es que los hay) y con todos los datos sobre su recogida (el día, el lugar, el entorno).
Y por supuesto, el nombre de la planta que por cierto, originalmente se llamaban Chinchona, como la condesa, pero en algún momento hubo un error en la transcripción y alguien escribió cinchona, en vez de chinchona.
Se quedó con cinchona. Y para terminar muy importante, los tipos se cubren con una carpeta roja. Es el código de color que se usa en todos los herbarios del mundo para identificar a estos ejemplares tan especiales. Y es que son historia.
Historia de las bebidas
Una bebida uruguaya con toque inglés ¿Quién diría que el encuentro entre un Químico montevideano y un inglés en una ciudad del interior del Uruguay daría nacimiento a una bebida con resonancia mundial? La octogenaria Paso de los Toros tiene mucho para contar.
En la década de 1920, la ciudad de Paso de los Toros contaba con una población de unos 8.000 habitantes. A ellos fueron a sumarse dos: Rómulo Mangini, estudiante de Química en Montevideo, para trabajar en un comercio que la familia de su esposa tenía allí y Jorge Jones, un inglés llegado a la localidad junto con los ferrocarriles (según dicen también fue quien llevó el primer automóvil y la primera pelota a Paso de los Toros). Al poco tiempo, el químico instaló una fábrica de soda, extendiendo la producción a jabones (“Teru-Teru”), antes de decidirse por las bebidas refrescantes con gustos frutales. Habría sido en una tarde de 1926 cuando los dos hombres, que acostumbraban concurrir al club isabelino “25 de Agosto”, decidieron lanzarse a la búsqueda de una fórmula para elaborar un agua tónica lo más parecida a la inglesa “Bull Dog” posible, la única tónica que llegaba a Uruguay en ese entonces. Jones conocía los componentes, Mangini buscó las proporciones exactas. Después de varios meses y muchos intentos, lo consiguieron. La bebida tuvo gran éxito, la distribución fue cada vez más amplia en el territorio, al punto que el centenar de empleados no daba abasto en la
fábrica. A principios de 1950, la demanda capitalina era tan importante que Mangini resolvió poner una fábrica en Montevideo, en la Avenida Millán.
En 1955 Paso de los Toros S.A. incorporó a la Pepsi Cola como producto, pasando a ser un embotellador de la multinacional hasta que en 1962 PepsiCo. compra la planta de Paso de los Toros y crea Pepsi Cola Interamericana S.A., incorporando el agua tónica como un producto más de la empresa. Recién en 1994 nace el Pomelo Paso de los Toros, y en 1996 la Naranja (ahora discontinuado) y Pomelo Light.
Quienes recuerdan la bebida de Mangini aseguran que la tónica Paso de los Toros hoy no se le parece en nada. Además, de ya no poseer virtudes medicinales o curativas, atribuidas por el agua usada para elaborar la tónica: Mangini la sacaba de un pozo, hoy clausurado, ubicado dentro de la fábrica en Paysandú. Se dice que el agua de ese pozo tenía reflejos de color azul y que en la superficie brillaba la esencia de naranja que se usaba para la elaboración la bebida. Los refrescos, cuya producción y gama se ha diversificado, provienen de dos fábricas: una ubicada en Montevideo y otra en Buenos Aires. Además de la tónica, existe la variedad de Pomelos que nace poco tiempo después de que PepsiCo adquiere la marca. Paso de los Toros es hoy una marca reconocida a nivel internacional; tanto, que todo indica que se está a punto de olvidar su origen oriental. Entre el 2001 y el 2003 fue sponsor oficial del equipo de Rugby argentino Los Pumas, acompañándolos alrededor del mundo con el eslogan “Sponsor Oficial de la Sed de los Pumas”. Podemos suponer que Rómulo Mangini, montevideano e isabelino por adopción, aún ante el éxito de su bebida en la vecina orilla, hubiera elegido auspiciar a Los Teros
Historia de la quinina, el remedio contra la malaria
La malaria existe desde hace miles de años. Y uno de los primeros remedios que se descubrieron para paliar la enfermedad es la quinina. Sucedió hace pocos siglos.
La quinina es el más fuerte de los cuatro alcaloides que se encuentran en la corteza de los árboles del género Cinchona. De estos árboles existen aproximadamente 23 especies, todas oriundas de América del Sur y crecen a lo largo de la cordillera oriental de los Andes.
Su descubrimiento se remonta al siglo XVIII durante una de las grandes expediciones científicas que se organizaban a Sudamérica desde Europa. Fue en 1633.
Cuentan que un jesuita español descubrió que los indios de América Central usaban la corteza molida de unos árboles que ellos llamaban ‘quina quina’ para curar la malaria.
Los monjes utilizaron este remedio para salvar de la muerte a la condesa de Chinchón, Ana de Osorio, esposa del virrey de Perú, aquejada de lo que por entonces denominaban ‘fiebre de los pantanos’.
El 'polvo de la condesa'
Dicen que la condesa volvió a España y recomendó su uso para curar las fiebres y así, la corteza de ‘quina quina’ pasó a llamarse el ‘polvo de la condesa’.
Pero, hoy en día esta leyenda es más que discutida, dado que no es cierto que la condesa volviera a España y tampoco hay datos que indiquen que padeciera malaria.
Lo que sí es cierto es que la primera planta que llegó a España del árbol ‘quina quina’ desde Perú está en el Herbario del Real Jardín Botánico CSIC en Madrid.
Allí está el tipo, es decir, el primer ejemplar de esta planta recogido, estudiado y catalogado para su conservación. El tipo es un pliego, es una hoja de papel donde se ha dispuesto la planta prensada, en dos dimensiones, con las hojas, los tallos y los frutos o flores a la vista (si es que los hay) y con todos los datos sobre su recogida (el día, el lugar, el entorno).
Y por supuesto, el nombre de la planta que por cierto, originalmente se llamaban Chinchona, como la condesa, pero en algún momento hubo un error en la transcripción y alguien escribió cinchona, en vez de chinchona.
Se quedó con cinchona. Y para terminar muy importante, los tipos se cubren con una carpeta roja. Es el código de color que se usa en todos los herbarios del mundo para identificar a estos ejemplares tan especiales. Y es que son historia.
Historia de las bebidas
Una bebida uruguaya con toque inglés ¿Quién diría que el encuentro entre un Químico montevideano y un inglés en una ciudad del interior del Uruguay daría nacimiento a una bebida con resonancia mundial? La octogenaria Paso de los Toros tiene mucho para contar.
En la década de 1920, la ciudad de Paso de los Toros contaba con una población de unos 8.000 habitantes. A ellos fueron a sumarse dos: Rómulo Mangini, estudiante de Química en Montevideo, para trabajar en un comercio que la familia de su esposa tenía allí y Jorge Jones, un inglés llegado a la localidad junto con los ferrocarriles (según dicen también fue quien llevó el primer automóvil y la primera pelota a Paso de los Toros). Al poco tiempo, el químico instaló una fábrica de soda, extendiendo la producción a jabones (“Teru-Teru”), antes de decidirse por las bebidas refrescantes con gustos frutales. Habría sido en una tarde de 1926 cuando los dos hombres, que acostumbraban concurrir al club isabelino “25 de Agosto”, decidieron lanzarse a la búsqueda de una fórmula para elaborar un agua tónica lo más parecida a la inglesa “Bull Dog” posible, la única tónica que llegaba a Uruguay en ese entonces. Jones conocía los componentes, Mangini buscó las proporciones exactas. Después de varios meses y muchos intentos, lo consiguieron. La bebida tuvo gran éxito, la distribución fue cada vez más amplia en el territorio, al punto que el centenar de empleados no daba abasto en la
fábrica. A principios de 1950, la demanda capitalina era tan importante que Mangini resolvió poner una fábrica en Montevideo, en la Avenida Millán.
En 1955 Paso de los Toros S.A. incorporó a la Pepsi Cola como producto, pasando a ser un embotellador de la multinacional hasta que en 1962 PepsiCo. compra la planta de Paso de los Toros y crea Pepsi Cola Interamericana S.A., incorporando el agua tónica como un producto más de la empresa. Recién en 1994 nace el Pomelo Paso de los Toros, y en 1996 la Naranja (ahora discontinuado) y Pomelo Light.
Quienes recuerdan la bebida de Mangini aseguran que la tónica Paso de los Toros hoy no se le parece en nada. Además, de ya no poseer virtudes medicinales o curativas, atribuidas por el agua usada para elaborar la tónica: Mangini la sacaba de un pozo, hoy clausurado, ubicado dentro de la fábrica en Paysandú. Se dice que el agua de ese pozo tenía reflejos de color azul y que en la superficie brillaba la esencia de naranja que se usaba para la elaboración la bebida. Los refrescos, cuya producción y gama se ha diversificado, provienen de dos fábricas: una ubicada en Montevideo y otra en Buenos Aires. Además de la tónica, existe la variedad de Pomelos que nace poco tiempo después de que PepsiCo adquiere la marca. Paso de los Toros es hoy una marca reconocida a nivel internacional; tanto, que todo indica que se está a punto de olvidar su origen oriental. Entre el 2001 y el 2003 fue sponsor oficial del equipo de Rugby argentino Los Pumas, acompañándolos alrededor del mundo con el eslogan “Sponsor Oficial de la Sed de los Pumas”. Podemos suponer que Rómulo Mangini, montevideano e isabelino por adopción, aún ante el éxito de su bebida en la vecina orilla, hubiera elegido auspiciar a Los Teros