Coventry fue una de las ciudades que tuvo que ser «sacrificada» por los ingleses en la Segunda Guerra Mundial, debido a que justo antes del bombardeo a esa ciudad habían descifrado el código Enigma de los nazis y habían interceptado una comunicación del Eje donde se decía que se iba a bombardear la ciudad.
Winston Churchill tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida, evacuar o no Coventry. Si se evacuaba la ciudad los nazis iban a sospechar que se había descifrado el código enigma, y se comprometería la ventaja en la guerra.
Finalmente, Coventry fue bombardeada masivamente por los aviones de la Luftwaffe (cerca de 500 bombarderos) el 14 de noviembre de 1940. La ciudad fue casi totalmente destruida. El ministro nazi de propaganda, Goebbels, llegó a proponer un nuevo término, «coventrizar», para referirse a esos bombardeos masivos. Sólo algunos niños fueron evacuados, bajo el pretexto de salida de vacaciones. También hubo bombardeos en Liverpool, Plymouth, Bristol y Southampton.
Los bombardeos sobre Coventry continuaron en menor escala los días del 8 al 10 de abril de 1942 y el último se realizó en agosto de 1942. En total fueron 41 bombardeos y fueron dadas 373 alertas. La cuenta de víctimas en Coventry durante toda la guerra fue de 1236 personas, de las cuales 808 no pudieron ser identificadas.
La catedral de Coventry ha sido dejada tal cual la dejó el bombardeo: no quedan más que unos pilares y algo de sus murallas. Junto a los restos de la antigua catedral se ha edificado una nueva catedral, en cuya inauguración, que tuvo lugar en 1962 y como símbolo de reconciliación, asistió el canciller alemán.