Los 10 mandamientos de Maquiavelo
El italiano Nicolás Maquiavelo (1469-1527) fue un notable escritor y político, cuya obra más conocida es El Príncipe. Escribió 10 curiosos mandamientos que se hicieron muy célebres y que explican muy bien qué es algo (o alguien) maquiavélico:
Vela sólo por tus intereses
No honres a nadie sino a ti mismo
Haz el mal, pero finge hacer el bien
Codicia y procura obtener todo lo que puedas
Sé miserable
Sé brutal
Goza lo inmediato siempre que puedas
Mata a tus enemigos y, si fuera necesario, a tus amigos
Usa la fuerza en vez de la bondad cuando trates con el prójimo
Piensa exclusivamente en la guerra
No honres a nadie sino a ti mismo
Haz el mal, pero finge hacer el bien
Codicia y procura obtener todo lo que puedas
Sé miserable
Sé brutal
Goza lo inmediato siempre que puedas
Mata a tus enemigos y, si fuera necesario, a tus amigos
Usa la fuerza en vez de la bondad cuando trates con el prójimo
Piensa exclusivamente en la guerra
Frases De Nicolás Maquiavelo
En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.
Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.
La naturaleza de los hombres soberbios y viles es mostrarse insolentes en la prosperidad y abyectos y humildes en la adversidad.
Vale más hacer y arrepentirse, que no hacer y arrepentirse.
En todas las cosas humanas, cuando se examinan de cerca, se demuestra que no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros.
La habilidad y la constancia son las armas de la debilidad.
El que es elegido príncipe con el favor popular debe conservar al pueblo como amigo.
Los hombres ofenden antes al que aman que al que temen.
No puede haber grandes dificultades cuando abunda la buena voluntad.
Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.
El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra.
Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten.
Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de vuestra dignidad está corrompido, debéis seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas.
Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio.
Dios no quiere hacerlo todo, para no quitaros el libre albedrío y aquella parte de la gloria que os corresponde.