Todo mundo hemos oído hablar de las armas hechizas, ya sea que sean solamente un tubo con un clavo como percutor, o un complicado sistema digno de fabricarse en masa, llenas de mitos y rumores a su alrededor, pero estas armas también tienen su propia historia, al menos es así en Danao, Filipinas.
Ha pasado más de un siglo y muchas generaciones han crecido sabiendo que se fabrican armas al por mayor en Danao, mientras el gobierno mira hacia otro lado, y es que la pobreza de la región, la dificultad para poder cultivar han forzado a sus pobladores a incursionar en la fabricación de armas para sobrevivir.
El alcalde Ramon Durano III (pariente de Mario Durano), ha dicho: “La gente (de Danao) es pacifica. La industria armera es solo una circunstancia.”
En pequeñas chosas acondicionadas, con meses y herramientas para trabajar el metal, escondidas entre la selva es donde trabajan estos hombres, quienes de su imaginación son capaces de crear armas tan novedosas, como una metralleta a la que ellos denominan “Mini-Ingram”, que es igual de letal que el arma en la que está inspirada, capaz de disparar de 18 a 20 balas 9 mm, en un segundo, que se venden en P4. 000 (Pesos Filipinos) por unidad
Aunque sus armas sean de bajo presupuesto, esto no impide que tengan marcajes, incluso nombres y logotipos de sus propias empresas, aunque estas no estén legalmente registradas.
La mayoría de los armeros de Danao, rondan los 20 años de edad, y aprendieron el oficio de sus padres, y han estado trabajando desde jóvenes, incluso creando armas totalmente funcionales desde la corta edad de 15 años.
Obtienen sus materiales de tiraderos de basura, compran piezas de desperdicio que transforman en obras de ingeniera, dignas de mencionarse.
Casi todos los armeros son conocidos por sus vecinos, incluso la policía, que por supuesto se encuentran en su cartera de clientes. Hombres con uniforme, que no tienen armas de servicio vienen a Danao para comprar sus armas porque son baratas, otros las llevan para reparaciones y mantenimiento.
Los clientes finales, siempre resultan ser turistas, organizaciones criminales como los Yakuza de Japón y la Mafia China, oficiales de policía, militares, incluso el gobierno mismo.
Algunos armeros aseguran que los policías y los soldados son clientes muy difíciles, porque no pagan completo, o los tienen bajo amenaza si no cumplen sus plazos para entregar sus trabajos.
Durante época de elecciones, las ventas se incrementan en regiones de alta importancia electoral como Masbate, Nueva Ecija, Valle de Cagayan, Iligan, Lanao del Norte, Pagadian, Ozamis, Dipolog, Cagayan de Oro, and Zamboanga.